LEMA DE ESTE BLOG...
TRES LIBROS Y UN NEXO COMÚN: LA REPRESIÓN FRANQUISTA
CONSTITUCION DE LAS CCOO FERROVIARIAS DE BADAJOZ.
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| José Luis Piñeiro, Paco Naranjo y Ángel Álvarez, en la sede de la casa sindical en Mérida, diciembre 1977 |
MIGUEL ZURDO: ADIOS A UN SINDICALISTA TODO TERRENO
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| En Valladolid, noviembre 1981, en un encuentro internacional con ferroviarios portugueses y franceses. |
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| Rueda de prensa en la Universidad de Santander en Agosto de 1985 |
Tengo en la memoria muchas anécdotas vividas al lado de él, pues no en vano estuvimos casi una década juntos en la dirección de lo que actualmente se llama Sector Ferroviario de CCOO y entonces era Sindicato Ferroviario de CCOO. Los más conocidos de Madrid en el sector, en aquella época éramos, Fernández Aller, Manolo Cachan, Leandro Esteban, Domingo Bartolomé, yo mismo y alguno más que puedo olvidar. Pero al quite, como currante y al pie del cañón estaba siempre Zurdo y poquitos más. Y no digo que los demás no trabajaran pero Miguel era especial.
BODA DE MI SOBRINA MARIBEL EN MARTORELL
Voy terminando y seguimos con la boda. Una boda que fue en consonancia con los novios. Unos novios guapos, una boda guapa. Recuerdo que esa noche nos quedamos en casa de mi hermano y cuñada, tanto Isabel, como Mario. Mi otro hijo Paco, se vino ese mismo día en un tren nocturno de Barcelona a Madrid, pues tenía necesidad de ver a su novia Vanesa.
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| En el teatro romano de Mérida, en agosto de 2015, mas de 20 años después de la boda que comento, Maribel, con su marido Javier y sus hijos Sergio y Adrian, e Isabel y yo mismo. |
ABUELO Y NIETO, ES DECIR MI PADRE Y MI HIJO
FUTBOL EN MERIDA: DEL AUGUSTA AL RAYO EMERITENSE
La mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.
Yo ya llevaba varios años –desde los 12- yendo y viniendo a Mérida a estudiar a la escuela de Maestría Industrial, donde finalice los estudios de Oficialía Industrial en la rama de la Madera, con la especialidad de Ebanistería, con 16 años. A continuación conseguí una beca para continuar con los estudios en Santander y hacer lo que se llamaba por entonces Peritaje Industrial, pero al final tuve que renunciar a la beca y comenzar a trabajar en Mérida por imperativo familiar.
En aquella etapa de mi vida, mirando la foto, lo que más me acuerdo es de los partidos que jugué en el Estadio Municipal de Mérida (Actual Estadio Romano), en el equipo Augusta Emérita, un equipo del grupo del Imperio de Mérida, que era el destacado de aquella época, cuyo Presidente era Agustín Jiménez. Una vez finalizada mi etapa de juvenil, jugué una temporada en el Rayo Emeritense, del que también tengo muy buenos recuerdos, en especial de su presidente Miguel Corbacho.
Francisco Naranjo Llanos
EN LA FERIA DE MÉRIDA DE LOS AÑOS 50
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| Con mi hermano y primos en la Feria de Mérida, años 50 siglo pasado |
La mejor manera de recordar lo
que uno ha vivido a lo largo de los años es contemplar una fotografía. De
inmediato, la imagen nos devuelve a un momento concreto y, con ella, aparecen
también los recuerdos, las personas y el entorno que la rodeaban.
La fotografía que vamos a ver y
comentar hoy está tomada en la feria de Mérida, Extremadura, España, a mediados
de los años cincuenta del siglo pasado. Yo tendría entonces unos ocho o nueve
años, diez como mucho.
Mi hermano Juan y yo habíamos ido
desde la estación de ferrocarril de Proserpina, donde vivíamos por aquel
entonces, a pasar la tarde en la feria de septiembre de Mérida. En aquellos
años, la feria se instalaba en la Rambla de Santa Eulalia, muy cerca del Parque
López de Ayala. El parque de “Los enamorados”.
Habíamos quedado con nuestros
primos, que venían de La Garrovilla y Esparragalejo. Nosotros, como decía,
llegábamos en tren desde Proserpina.
En la fotografía aparecemos, de
izquierda a derecha y de arriba abajo: mi primo Diego, ya fallecido, —D.E.P.—,
y su hermana, mi prima Vicenta. Abajo estamos, en primer lugar, yo; en el
centro, mi primo José María, y a la derecha, mi hermano Juan.
Después de hacernos la foto, una
de las pocas de aquella época que conservo, recuerdo que nos dimos una vuelta
por la feria, rambla arriba y rambla abajo. Sobre todo, para hacer lo que
entonces más nos gustaba: comer chucherías. Un trozo de turrón de Castuera, un
cucurucho de camarones muy salados y, por supuesto, subirnos a los caballitos.
| Montando en Los Caballitos (Años 50 siglo pasado) |
De poco más me acuerdo de aquella
tarde. Pero esta otra fotografía da buena fe de que, efectivamente, los
caballitos formaron parte de nuestra diversión.
Sin embargo, al contemplar estas
fotografías, recuerdo también el entorno y me vienen a la memoria varias
historias de aquella época o, quizá, de algún año después.
Por ejemplo, recuerdo una tarde
en la que mi padre me llevó al cine Trajano —actual Teatro Trajano— a ver una
película de Joselito. Creo que fue El pequeño ruiseñor, estrenada en
1956. Los niños de entonces éramos de Joselito o de Marisol; de El Guerrero del
Antifaz o de Roberto Alcázar y Pedrín. O, por qué no, de todos a la vez.
Aquel día, una vez terminada la
película, mi padre y yo nos encaminamos a la estación de ferrocarril de Mérida,
donde estuvimos unas horas esperando el tren que nos llevaría de regreso a
Proserpina. Y fue precisamente en la estación donde me ocurrió algo extraordinario,
aunque lo pasé bastante mal.
Yo, que vivía en el campo de
Proserpina, tenía muy claro que en el mundo había un Sol y una Luna. Pero, de
repente, me encontré con que en Mérida, desde los andenes de la estación, ¡se
veían por lo menos ocho o diez lunas, y todas llenas!
Me dolía la cabeza de tanto
pensar. Pero no dije nada, no fuera a ser que alguien me tomara por un inculto.
Al día siguiente, nada más
levantarme, le pregunté a mi padre cómo era posible aquella diferencia entre
Proserpina y Mérida. Su respuesta, con una enorme sonrisa en su cara, me aclaró el misterio: aquello que yo había
confundido con lunas no eran lunas, sino las enormes y altas luces que
iluminaban las playas de vías de la estación.
¡Menudo alivio!
Viendo estas fotografías, me
viene también a la memoria otra anécdota, esta vez de cuando ya era algo mayor.
Ocurrió en el Teatro Cine Alcazaba, recién inaugurado por aquellos años. Serían
los primeros años de la década de los sesenta.
Mi primo Paco Llanos, que en paz
descanse, y yo fuimos a ver una película de sesión continua. Era por la tarde.
Entramos en el cine a oscuras y, como no había acomodador a la vista, subimos
por las escaleras y nos sentamos en los primeros asientos libres que
encontramos.
Nada más acomodarnos empezamos a
pensar que vaya mierda de cine nuevo: ¡menudos asientos más duros e incómodos!
Con lo bien que vemos el cine en mi pueblo: Esparragalejo. Allí íbamos al cine
de verano y nos llevábamos las sillas de casa y veiamos las películas cómodamente.
Después de estar en el Alcazaba
un buen rato, y cuando nuestros ojos se acostumbraron a la oscuridad, descubrimos
nuestro error. No nos habíamos sentado en los asientos del cine.
¡Nos habíamos sentado en los
escalones de las escaleras!
En fin, cosas veredes, amigo
Sancho, frase que, por cierto, dicen que don Quijote nunca pronunció, pero
que viene muy bien para cerrar esta pequeña historia.
Son recuerdos, anécdotas quizá
insignificantes, pero que forman parte de mi vida y de mi memoria y me
devuelven a aquella infancia vivida en la Extremadura de los años cincuenta y
sesenta.
Pues para eso sirven también las
fotografías: para que, muchos años después, una simple imagen sea capaz de
abrir de golpe la puerta de la memoria.
Francisco Naranjo Llanos, director
de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.
1º de Mayo: Desde día de los botes de humo hasta Covid 19
-Cuantos 1º de Mayo vamos a necesitar para conseguir nuestras justas reivindicaciones?
-Con toda seguridad: todos, compañero, todos…
Los Primeros de Mayo, cualquier 1º de Mayo, es la fecha conmemorativa de las reivindicaciones de la clase trabajadora. Este año, se cumple el 134 aniversario de aquel Primero de Mayo de 1886, en el que los trabajadores y trabajadoras de Chicago padecieron la brutal represión de una huelga y de las manifestaciones en las que reivindicaban la jornada laboral de ocho horas, que constituía la base de unas condiciones dignas de trabajo. Manifestaciones en las que murieron y fueron heridas muchas personas y que culminaron en la revuelta de Haymarket Square.
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| 1º de mayo de 1886; "los mártires de Chicago" |
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| 1º de mayo de 1977, en los alrededores del campo del Rayo (foto El Pais) |
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| Manifestación del 1º de mayo de 1978 en Madrid |
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| 1º de mayo de 2019 en Mérida (Badajoz), con compás ferroviarios de CCOO |
1987: CAMPAÑA ELECTORAL ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO
Poco después del referéndum sobre la OTAN se decidió formar una gran coalición electoral que aglutinara la mayoría de las fuerzas de izquierda que habían participado en la plataforma Anti OTAN. En principio formaron parte de ella 8 organizaciones políticas, siendo la más representativa de todas ellas el PCE. Después de un amplio debate se decidió llamarla Izquierda Unida (IU).
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| Lista electoral de IU para el Parlamento Europeo (elecciones de junio 1987) |
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| En un encuentro con militantes del PCE de Renfe en 1987. De izquierda a derecha: Nico Sartorius, Manolo Cachan, Jesús González Martín ·"Chuchi" y yo mismo, en la sede de Santísima Trinidad |



















