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| Uno de los paneles de la exposición “Vías de dignidad. La lucha obrera por el ferrocarril”, expuesta en Plasencia |
Dicen que dijo Ernesto
Sábato que “vivir consiste en construir
futuros recuerdos”. En ese sentido, al ver anunciada esa interesante y
oportuna exposición “Vías de dignidad. La lucha obrera por el ferrocarril”,
de la Fundación Cultura y Estudios de CCOO de Extremadura, que puede visitarse
durante esta semana en Plasencia y que reivindica un tren digno para la región
extremeña, me han venido a la memoria muchos recuerdos de esa lucha obrera que ya dura cerca de medio siglo y que seguro continuará.
La exposición tiene como
objetivo sensibilizar a la ciudadanía a través de distintos contenidos y se
plantea como un ejercicio de memoria colectiva, así como una llamada a la
acción. Recuerda que los avances logrados no han sido fruto del azar, sino de
la presión social sostenida y de la movilización ciudadana.
Lo reitero: me parece una
iniciativa muy interesante. Espero y deseo que esta exposición pueda verse en
otras ciudades extremeñas.
Y pasando a los recuerdos
personales, tengo que decir que, a finales de la década de los 70 del siglo
pasado, desde CCOO comenzamos a sembrar la semilla del movimiento obrero
ferroviario extremeño. Aquello daría lugar posteriormente a la creación de un
potente sector ferroviario dentro de CCOO, que fue y sigue siendo punta de
lanza de las movilizaciones para que el Gobierno central y también el
autonómico (cuando se creó en 1983), tuvieran en cuenta las reivindicaciones
del personal ferroviario y de la ciudadanía en su conjunto.
Como relato en mi libro “El
pasado es la linterna del futuro” (60 años de CCOO en el ferrocarril),
mucho antes de contar con gobiernos autonómicos ya nos habíamos movilizado para
conseguir mejoras para los trabajadores, siendo conscientes de que esas mejoras
también repercutirían en beneficio de la ciudadanía..
Aunque debemos reconocer que
siempre hemos tropezado con la misma piedra: gobernara quien gobernara, se
apostaba más por la carretera que por el ferrocarril. A pesar de ello, nunca
desfallecimos.
Recuerdo cuando, por primera
vez, vine a Extremadura para participar en la puesta en marcha de la primera
ejecutiva del sindicato ferroviario de CCOO en la provincia de Badajoz. Era a
finales de 1977, y celebramos la reunión en el antiguo edificio del sindicato
vertical, en la calle San Salvador de Mérida.
Aún conservo una fotografía
de aquel momento. Está fechada el 26 de diciembre de 1977. Ya ha llovido. La
imagen fue tomada en la antigua casa sindical de Mérida.. En ella aparecen,
junto a la sigla de CCOO, los participantes en la asamblea de personal
ferroviario: Ángel Álvarez (responsable entonces de CCOO en la provincia de
Badajoz), Paco Naranjo —es decir, yo mismo— y José Luis Piñeiro, ambos pertenecientes
al Sindicato Ferroviario de CCOO a nivel estatal.
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Y aunque, según datos de
CCOO de Extremadura, por aquellas fechas se superaban los 300 afiliados
ferroviarios en la provincia, era la primera vez, tras la represiva dictadura
franquista, que se constituía formalmente el Sindicato Ferroviario de CCOO en
la zona.
Desde entonces han pasado 48 años y el destino de las personas nombradas ha sido diverso. Ángel
Álvarez Morales se incorporó a la política y, diez años después (1987), llegó a
ser consejero en uno de los gobiernos de Rodríguez Ibarra. A José Luis Piñeiro
Novoa, tras varios años en el Comité Intercentros de RENFE, le perdí la pista. Lo
último que supe es que presidía la Asociación de Amigos del Ferrocarril de
Galicia.
A los compañeros que
asumieron responsabilidades aquel día, quiero agradecerles su disposición y
compromiso en aquellos momentos. Un recuerdo especial para Eugenio Coronado,
con quien más congenié. Me consta que todos ellos han fallecido. Descansen en
paz y, de nuevo, gracias por vuestro compromiso con la clase trabajadora en
tiempos tan difíciles.
Aquella fue la primera vez
que me desplacé desde Madrid por estos menesteres, pero no sería la última. Han
sido innumerables las ocasiones en las que he viajado a Extremadura: a Mérida,
a Cáceres y a su provincia, organizando asambleas —a veces con apenas dos o
tres personas— en estaciones, en brigadas de vías y obras, recorriendo la línea
hasta Navalmoral, especialmente en 1978, durante las primeras elecciones
sindicales en libertad.
Años después, y en especial
con el regreso de Paco González en 1980 a su pueblo natal, Calamonte y una vez elegido secretario general, el sector
ferroviario en la región se consolidó notablemente. Tanto es así, que los
secretarios generales que le sucedieron — Antonio Toscano, Manolo Taguas,
Miguel Fuentes y Manuel Nicolás— no solo representaron excelentemente al
sector, sino que también asumieron responsabilidades de mayor alcance. Todos
ellos, excelentes personas y grandes sindicalistas. (Manolo Taguas se nos quedó
por el camino. Descanse en paz; siempre te recordaremos).
Todos los mencionados, junto
a muchas otras personas quizá menos conocidas, han encabezado la lucha por el
ferrocarril: en la calle, en la vía, subidos a un bidón… Sí, sé que hoy hay
muchos más, que alzan la voz —especialmente en redes sociales— por un
ferrocarril digno. Recordar que esto de las redes es algo relativamente
reciente, pues estas herramientas no se generalizaron hasta finales de la
primera década del actual siglo. Quizás lo más novedoso es que en la actualidad se
haya subido al carro el sector empresarial, que en aquella época de los cierres
de línea permaneció mudo. Bienvenidos a la lucha por un ferrocarril digno.
Recordar que lo más grave ocurrió, sobre todo, en la primera mitad de los años 80, y culminó el 1 de enero de 1985. La Nochevieja de 1984 fue la última en la que cerca de 2.000 kilómetros de vía vieron pasar trenes (914 km de supresión total y 894 km cerrados para viajeros). Se cumplía así el acuerdo del Consejo de Ministros del 30 de septiembre de 1984, que eximía a RENFE de mantener el servicio en aquellas líneas cuyos ingresos no cubrieran el 23 % de los gastos, facilitando su cierre.
Con ese criterio, el recorte
habría sido aún mayor. La previsión inicial, basada en datos de 1982,
contemplaba la supresión de servicios en 3.500 kilómetros de los más de 13.000
existentes. Las presiones sociales, políticas e incluso internas lograron reducir
parcialmente aquel impacto..
Algunos gobiernos
autonómicos —Extremadura, Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña— alcanzaron
acuerdos con el Gobierno central para asumir déficits y evitar cierres. Resulta
llamativo que Castilla y León, gravemente afectada por el cierre del tramo
Palazuelo-Astorga de la Ruta de la Plata, no suscribiera ningún acuerdo.
También es significativo que algunos pactos, como los de Andalucía, se firmaran
la misma noche del 31 de diciembre, o que el tramo Zafra-Llerena cerrara esa
noche y reabriera seis meses después.
Desde CCOO impulsamos la
creación de coordinadoras locales en defensa del ferrocarril, así como la
Coordinadora Estatal, presidida por Agustín García Calvo, siendo yo su
portavoz. Se organizaron numerosas movilizaciones antes y después de los
cierres, como refleja la hemeroteca: “El Gobierno central margina a Extremadura”
(Hoy), “El transporte ferroviario margina a las regiones más deprimidas” (La
Crónica), “Tristes vías sin trenes” (Diario de León), entre otros titulares.
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| 1986: En una rueda de prensa de la coordinadora estatal, en el fondo: Paco Naranjo, Portavoz y Agustín García Calvo, Presidente de la Coordinadora. |
No quiero terminar sin
recordar otros momentos clave, como la movilización del 28 de mayo de 1997.
Según Antonio Toscano, fue a partir de entonces cuando las instituciones
comenzaron a reaccionar. Hay que tener en cuenta, como señaló Miguel Fuentes, que
la situación del ferrocarril en Extremadura partía de un retraso histórico
considerable, dando datos que avalan sus palabras.
En definitiva, poco más que
añadir. Quien quiera profundizar que vaya a ver la exposición. También puede adquirir mi libro “El pasado es la
linterna del futuro”. Y en cuanto al presente, creo sinceramente que el
movimiento obrero ferroviario está en buenas manos: las nuevas generaciones
mantienen vivo el compromiso.
Porque, además, no se pide
nada extraordinario. Las reivindicaciones son las mismas de hace años:
simplemente que Extremadura disponga de un ferrocarril digno, equiparable al
del resto de regiones de España. Ni más ni menos.
Francisco
Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y
sindicalista de CCOO.




