A 25 años vista, de esos seis largos meses, me vienen a la memoria mil y un recuerdos y anécdotas de las movilizaciones de esos trabajadores y sus familias, en especial de sus mujeres.
Ya ha llovido desde entonces, tanto, que incluso dio tiempo a que se
produjese el documental El efecto Iguazu,
que lo podéis ver en el video adjunto
y que fue premiado con un Goya por la Academia de Cine en 2003. Este
documental debe su nombre a que algunos de los trabajadores de Sintel habían
estado realizando trabajos en Argentina y visitaron las cataratas de Iguazu,
situadas en la frontera con Brasil y pudieron comprobar que el río va tranquilo
hasta que de golpe se acelera de tal forma que cualquier barca un poco despistada
puede ser arrastrada al despeñadero sin salvación: Al igual que el capitalismo inmerso en la globalización puede arrojar a
empresas y trabajadores al vacío de forma brusca sin que nadie pueda sentirse a
salvo.
La movilización sindical comenzó en diciembre del 2000, después de varios meses de no pagarles la nomina, la dirección de la empresa les comunica un ERE de 1200 bajas, de los 1800 trabajadores de la plantilla, ERE que fue contestado con una huelga, que da comienzo el 22 de enero de 2001 y una semana después se decide la acampada en pleno centro de Madrid, el paseo de la Castellana, frente al estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu. Acampada bautizada, como decía antes, como Campamento de la Esperanza.
Los primeros meses de acampada y movilizaciones convocadas por el Comité de Empresa y apoyada por todos los sindicatos, fueron seguidas masivamente por la plantilla y genero unas grandes muestras de solidaridad por la ciudadanía. Manifestaciones, a finales de febrero de 2001 encierro de mujeres en la Catedral de la Almudena, la organización modélica del campamento, etc. Las visitas del mundo de la cultura con personas como José Saramago y José Luis Sampedro, cantantes como Miguel Ríos, Luis Pastor e Ismael Serrano, líderes vecinales, políticos, sindicalistas...y por supuesto cientos de trabajadores y trabajadoras.
El Campamento de la Esperanza se convirtió en foro abierto a todos: Conciertos, actos públicos, manifestaciones, todo era poco para trasladar la solidaridad con los trabajadores de SINTEL en aquellos meses. El apoyo es generalizado y como le gusta decir a Javier López, que era secretario general de CCOO de Madrid por aquel entonces, Madrid se convertía una vez más “en el rompeolas de todas las Españas” y como ejemplo de lucha de la clase trabajadora.
Vienen de todo el país, pero especialmente de Madrid. Desde los sindicatos se dirige el proceso de movilización, junto a los trabajadores de Sintel, cuyos líderes naturales eran Adolfo Jiménez y Valeriano Aragonés. Desde las Comisiones Obreras madrileñas se organizan múltiples actos de solidaridad con los acampados, se busca la intermediación del Gobierno Regional, negocian con las autoridades, para evitar intervenciones policiales contra el campamento, que en varios momentos estuvieron a punto de producirse y movilizamos a la organización madrileña del sindicato en apoyo a la lucha de Sintel, una semana sí y otra también, a lo largo de esos seis meses.
El final de la acampada se produjo el 3 de Agosto de 2001, tras una masiva asamblea celebrada en el Salón de Actos de CCOO de Madrid, (hoy lleva el nombre de Auditorio Marcelino Camacho). La votación de la asamblea traslada una masiva confianza en el Acuerdo que los sindicatos habían alcanzado con el Gobierno Central, que incorporaba indemnizaciones, recolocaciones y el impulso a otras posibles salidas de empleo, entre otros aspectos.
Lo que parecía una satisfactoria salida al conflicto, se convirtió sin
embargo en un nuevo foco de problemas. Unos meses después, una parte importante
de los trabajadores de SINTEL que no renunció nunca a un nuevo proyecto
colectivo empresarial, dirigido por ellos mismos, desencadena una controversia
interna en CCOO y diferentes estructuras sindicales mantienen posiciones
contrapuestas. Una confrontación interna que se agudiza en el marco de
conflictos desencadenados en la comisión ejecutiva confederal de las
CCOO, que finaliza con ceses y dimisiones. En esa época el Secretario
General del sindicato era José María
Fidalgo.
A pesar de todos los problemas sindicales y jurídicos los trabajadores de Sintel no se rindieron nunca, continuaron luchando en la calle, en los despachos y por la vía jurídica. Crearon una Empresa SINTRATEL en la que dieron empleo a cerca de 400 trabajadores.
Por otro lado recordar de este conflicto, que en noviembre del año 2000, los trabajadores de Sintel interpusieron la primera demanda jurídica, denuncia que después de 13 años, dio lugar a que en la Audiencia Nacional se llegara a un acuerdo, el 14 de junio de 2013, que se resumía “que la actual propietaria de Sintel, la empresa Mas Tec, accedía voluntariamente a pagar un total de 35 millones de euros que serian repartidos entre los ex trabajadores y proveedores de la antigua filial de telefónica”, cuestión que me confirmó en su día personalmente Adolfo Jiménez, compañero y amigo y uno de los máximos dirigentes sindicales de aquella historia. Adolfo, era el Presidente del Comité de Empresa de Sintel. En concreto ese acuerdo significaba que la mayoría de los trabajadores de Sintel tendrían una pensión digna y otros una indemnización importante.
Desde mi punto de vista, al margen de posibles equivocaciones y errores de unos o de otros, lo que está claro es que el colectivo de los 1800 trabajadores de Sintel y sus familias, aunque tarde, muy tarde, con el acuerdo de la Audiencia Nacional de junio de 2013, han tenido un buen resultado como colofón de su larga lucha, lucha que ha merecido la pena y han dejado muy claro que la lucha obrera sirve y como dijo Valeriano Aragonés, uno de los lideres de aquellas movilizaciones, en su intervención, cuando en noviembre de 2013 recogió el premio Ciudadanos, frase válida para cualquier colectivo: "Si se lucha se puede perder pero si no se lucha estas perdido". Lo que no sirve para nada es resignarse,
En fin, termino, a 25 años vista, gracias por vuestro ejemplo de lucha obrera y un abrazo compas de Sintel y por mi parte, perdonad por los fallos que tuviesen algunas personas de mi sindicato, pero recordar que la organización madrileña de CCOO, siempre estuvo ahí con vosotros, especialmente en los seis meses que duro la acampada.
Francisco Naranjo
Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de
CCOO.





