LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

AMNISTÍA: QUE TRATA DE ESPAÑA.


Las redes sociales me recuerdan que, por estos días, pero de 2017, hace ya nueve años, la Fundación 1º de Mayo de CCOO organizó en Madrid una exposición en recuerdo y homenaje a una gran muestra celebrada en Milán (Italia) en 1972, en apoyo al movimiento obrero español. Como tuve la oportunidad de estar en la inauguración de aquella exposición, quiero compartir estas líneas con quienes deseen acercarse a esta parte, tan valiosa como poco conocida, de nuestra memoria obrera.

La exposición Amnistía: Que trata de España fue una de las iniciativas culturales y políticas de solidaridad internacional más importantes contra la cruel dictadura franquista, esa dictadura que algunos partidos tratar de blanquear. Se celebró en Milán en marzo de 1972 bajo el título italiano Amnistia che tratta di Spagna.

La muestra fue organizada conjuntamente por las centrales sindicales italianas CGIL, CISL y UIL, junto a las entonces clandestinas Comisiones Obreras de España, con la inestimable colaboración del PCE.

Aquel proyecto tenía un doble objetivo: recaudar fondos para apoyar las luchas obreras y ayudar a las familias de los presos políticos antifranquistas, al tiempo que denunciaba internacionalmente la represión ejercida por la dictadura de Francisco Franco contra la clase trabajadora española.

El título de la exposición fue propuesto por Rafael Alberti, inspirado en el poemario Que trata de España, del poeta Blas de Otero.

Participaron cerca de trescientos artistas, poetas, intelectuales y músicos. Entre ellos figuraban nombres imprescindibles de la cultura europea y española como Pablo Picasso, Joan Miró, Antoni Tàpies, Rafael Alberti, María Teresa León, Pablo Neruda, Juan Genovés, Raimon, Lluís Llach, Manuel Gerena, Julia León o Elisa Serna, entre muchos otros. El documental que recogía las intervenciones, poemas y canciones de aquellos artistas continúa siendo hoy un testimonio especialmente emocionante.

En la exposición de 2017. De izquierda a derecha: Manuel Gerena, Paco Naranjo, Julia León y Paco Acosta. ( En la imagen de fondo del televisor, Julia León, en la exposición de 1972, cantando A la Huelga) 

Uno de los aspectos más impresionantes de aquella iniciativa fue el traslado clandestino de numerosas obras desde España hasta Italia. Muchos cuadros cruzaron la frontera ocultos en coches y furgonetas, mientras artistas y militantes se arriesgaban a detenciones y represalias policiales. Entre quienes participaron activamente en aquel arriesgado traslado se encontraban mis queridos amigos Juan Genovés y Tino Calabuig.

La exposición no se limitó al ámbito artístico. También incluyó recitales poéticos, conciertos de cantautores, proyecciones de documentales clandestinos y abundante material de propaganda antifranquista. Fue, en definitiva, un extraordinario ejemplo de alianza entre cultura, movimiento obrero y solidaridad internacional en los últimos años del franquismo.

Como comentaba antes, cuarenta y cinco años después, en 2017, parte de aquella memoria fue recuperada en la exposición Amnistía. Que trata de España. Arte y solidaridad (Milán 1972-Madrid 2017), organizada por la Fundación 1º de Mayo de CCOO y presentada en el Museo de Historia de Madrid.

La exposición madrileña evocaba la de Milán, su enorme dimensión artística y sus profundos valores democráticos, supuso, además, una nueva contribución a la recuperación de la memoria democrática de nuestro país. Permaneció abierta durante varios meses en el antiguo Hospicio de Madrid, en el emblemático edificio situado junto a la plaza de Tribunal y contó con trece cuadros pertenecientes a la CGIL, cedidas temporalmente para la ocasión.

La mayoría de las obras originales de 1972, sin embargo, permanecen en manos de sus propietarios y no pudieron trasladarse a Madrid. Especial relevancia tiene Le Fumeur, el cuadro de Picasso propiedad del Ayuntamiento de Milán. Desde hace unos días se custodia y exhibe en el prestigioso Museo del Novecento de Milán.

Dicha exposición fue inaugurada por el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo; la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; el responsable de Políticas Europeas e Internacionales de la CGIL, Fausto Durante y el secretario general de CCOO de Madrid, Jaime Cedrún.

La asistencia al acto inaugural fue muy numerosa. Allí coincidieron cantautores y sindicalistas de aquella época, abogados laboralistas y muchas personas comprometidas con la recuperación de una memoria democrática que durante demasiado tiempo ha sido silenciada y que todavía hoy continúa siendo cuestionada por determinados discursos revisionistas y neofranquistas empeñados, una y otra vez, en blanquear la cruel dictadura franquista.

La exposición tuvo como comisarios a Ana Abelaira, Susana Alba y José Babiano, bajo la coordinación general de Bruno Estrada. A todos ellos hay que felicitarlos por el excelente trabajo realizado.

Personalmente, y valorando muy positivamente el conjunto de la muestra y sus valiosísimas piezas históricas, me quedo especialmente con el documental que la acompañaba. Un trabajo realizado con medios modestos, pero capaz de transmitir con enorme emoción la importancia de aquella iniciativa, así como las palabras, canciones y sentimientos de solidaridad que despertó el apoyo internacional al movimiento obrero español y a las Comisiones Obreras clandestinas.

Hoy, junio de 2026, cuando vivimos tiempos de retroceso en valores como la solidaridad, la justicia social y la memoria democrática, amenazados por el avance de posiciones reaccionarias de extrema derecha, no estaría de más recuperar y volver a exponer esta imprescindible muestra en distintas ciudades de España. Sería una magnífica forma de preservar la memoria colectiva y, sobre todo, de transmitir a las generaciones más jóvenes el valor de la lucha por la libertad, la democracia y los derechos sociales.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

GARCÍA LORCA: A 128 AÑOS DE SU NACIMIENTO

 

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada! —, en su Granada.

(Fragmento de El crimen fue en Granada, de Antonio Machado, dedicado a García Lorca tras su asesinato por los golpistas franquistas hace ya casi noventa años).

Federico García Lorca nació en la localidad granadina de Fuente Vaqueros el 5 de junio de 1898. Poeta, dramaturgo y prosista excepcional, está considerado uno de los escritores más populares, importantes e influyentes de la literatura española contemporánea. Fue asesinado en la madrugada del 18 al 19 de agosto de 1936, apenas un mes después del golpe de Estado fascista contra el Gobierno legítimo de la República, golpe que daría origen a la larga y cruel dictadura franquista.

Lorca fue una de las primeras víctimas ilustres de aquella barbarie. Su compromiso con la libertad, su cercanía al pueblo y su condición de homosexual lo convirtieron en objetivo de los verdugos  franquistas. Nunca ocultó su apoyo a la República legalmente elegida por el pueblo español, ni tampoco su forma de entender la vida y el arte desde la libertad más profunda.

Recuerdo aquí que CCOO de Madrid editaba, en los comienzos de este siglo, una agenda anual destinada a sus miles de delegadas y delegados sindicales. Por aquel entonces el responsable de comunicación de esa estructura sindical era el que esto escribe. Cada edición estaba dedicada a un tema, un personaje o un acontecimiento histórico relevante: dedicamos agenda a Rafael Alberti, Cervantes y El Quijote, los Abogados de Atocha, el nacimiento de CCOO, el Medio Ambiente, Miguel Hernández, Marcelino Camacho y tantas otras referencias de la memoria democrática y cultural de nuestro país.

En 2011, con motivo del 75 aniversario del asesinato de Federico García Lorca, la agenda correspondiente al año 2012 estuvo dedicada íntegramente a su figura. Fue un homenaje merecido a uno de los grandes creadores universales de nuestra literatura. Porque Lorca no fue solo un intelectual brillante: fue también un poeta profundamente ligado al pueblo, a sus emociones, a sus tragedias y esperanzas.

Sus poemas y su teatro poseen la fuerza de lo popular y la belleza de lo eterno. Muchas de sus obras pasaron a formar parte del imaginario colectivo y continúan plenamente vivas hoy en día. Ahí están Mariana Pineda, Yerma, Bodas de sangre o La casa de Bernarda Alba. Y también versos que permanecen grabados en la memoria popular: “El lagarto está llorando, la lagarta está llorando”; “Yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido”; o “Yo me subí a un pino verde por ver si la divisaba”.

Su obra Poeta en Nueva York sigue siendo una referencia imprescindible de la poesía contemporánea, al igual que su teatro, representado con pasión por las Misiones Pedagógicas de la República, que llevaron la cultura a pueblos y aldeas de toda España. Y todavía hoy Lorca continúa llenando escenarios, emocionando generaciones y retratando esa España profunda, contradictoria, culta y desgarrada que él supo comprender como pocos.

Junto a Salvador Dalí y Luis Buñuel formó uno de los tríos intelectuales y artísticos más brillantes de su tiempo. También mantuvo amistad con figuras como Severo Ochoa, Miguel de Unamuno o Manuel de Falla, entre otros muchos nombres fundamentales de la cultura y la ciencia españolas. Todos ellos coincidieron en la Residencia de Estudiantes, aquel extraordinario foco de pensamiento y creatividad que el franquismo intentó borrar poco después.

Son muchas las razones por las que CCOO de Madrid quiso rendirle aquel homenaje. Porque Lorca representa el compromiso del artista con la libertad, la cultura y la dignidad humana. Aquella agenda hacía un recorrido por su vida y su obra, pero también acercaba al Lorca más humano, al poeta cercano a la clase trabajadora madrileña y a quienes soñaban con una sociedad más justa.

Quiero aprovechar también estas líneas para recordar y agradecer el magnífico trabajo realizado entonces por las compañeras y compañeros de Comunicación de CCOO de Madrid, responsables de aquella hermosa publicación dedicada a Federico. Y recordar igualmente unas palabras de Pilar Blanco —directora durante diez años del periódico Madrid Sindical, fallecida en 2007— cuando definía a su poeta favorito: “Fue un poeta con una sensibilidad inmensa, enamorado del sonido de las fuentes, del perfume del azahar y del canto de la zambra de su Granada natal”.

Federico sigue derramando cada día, desde “su balcón abierto”, una poesía que no envejece, que continúa interpelándonos y que, quizás hoy más que nunca, sigue plenamente vigente.

Dejamos aquí un pequeño ejemplo de su canto a la libertad en Mariana Pineda:

Amas la libertad por encima de todo,
pero yo soy la misma Libertad. Doy mi sangre,
que es tu sangre y la sangre de todas las criaturas.
¡No se puede comprar el corazón de nadie!

Ahora, en 2026, se cumplen 128 años de su nacimiento y casi 90 de su asesinato. Sin embargo, el prestigio universal de Federico García Lorca permanece intacto. Más aún: su figura, su obra y sus valores son hoy incluso más admirados y necesarios.

Nota: Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros (Granada) y fue fusilado en agosto de 1936, en un paraje entre Víznar y Alfacar, durante los primeros días de la Guerra Civil española.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

P.D.- Publicado también en Madridiario.es

FECHAS QUE DEJAN HUELLA EN LA MEMORIA

 

Plaza de Antón Martin (Madrid). Monumento El Abrazo de Juan Genovés, inaugurado el 10 de junio de 2003. 
Al igual que enero es un mes cargado de fechas inolvidables, aunque marcadas por el dolor y la tragedia, junio también guarda en la memoria fechas imborrables, ligadas al reconocimiento, mas que merecido, a nuestros queridos Abogados de Atocha.

El 2 de junio de 2005 quedó constituida oficialmente la Fundación Abogados de Atocha, haciendo realidad el acuerdo aprobado en el Congreso de CCOO de Madrid celebrado en mayo del año anterior. (Pinchar aquí).

Pero antes, también en junio, concretamente el 10 de junio de 2003, tuvo lugar la inauguración del grupo escultórico El abrazo, de Juan Genovés, situado en la plaza de Antón Martín, en Madrid. Recordar aquella fecha me despierta innumerables recuerdos, porque hay memorias que no se apagan. Permanecen aferradas al tiempo, tercas y vivas, negándose a ceder al olvido. La memoria de los Abogados de Atocha es una de ellas.

Cada año, cuando llega enero y se recuerda el asesinato de los Abogados de Atocha en 1977, la memoria vuelve a hacerse presente en Atocha 55 y sus alrededores. Allí donde la violencia franquista quiso imponer el miedo, sigue latiendo el recuerdo de unas vidas truncadas demasiado pronto. No eran solo nombres; representaban una manera de entender la dignidad, la justicia y la esperanza. Y, junto a ello, permanece también el dolor de sus familiares y amigos.

A comienzos de los años 2000, cuando se acercaba el 25 aniversario de aquel atentado fascista que sacudió la conciencia de todo un país, desde CCOO de Madrid dimos un paso más. Impulsamos una idea sencilla y profundamente necesaria: que los municipios de la Comunidad de Madrid mantuvieran viva la memoria de quienes fueron asesinados por defender la libertad y la justicia. Queríamos que sus nombres no quedaran suspendidos en el aire, sino anclados para siempre en calles, plazas y parques; en la vida cotidiana de la gente.

La respuesta fue generosa. Más de veinticinco municipios madrileños recogieron el testigo de la memoria y dedicaron espacios públicos a los Abogados de Atocha o a algunos de sus miembros. Sin embargo, persistía un silencio especialmente doloroso: el del Ayuntamiento de Madrid.

La capital del Estado seguía sin ofrecerles un lugar de reconocimiento. Ni las firmas recogidas, ni las voces que reclamaban justicia y memoria, lograban abrir aquella puerta. El olvido institucional parecía imponerse, frío y obstinado.

Pero en 2002 el Ayuntamiento rectificó. A propuesta de IU y PSOE, y con el acuerdo unánime de todos los grupos municipales, se aprobó rendir homenaje a los Abogados de Atocha en la plaza de Antón Martín. No fue solo una decisión política; fue también una deuda moral que comenzaba, por fin, a saldarse con quienes habían entregado su vida por la democracia.

Desde CCOO de Madrid pensamos entonces que aquel homenaje debía contar con un símbolo a la altura de lo que representaba. Y ese símbolo ya existía: El abrazo, de Juan Genovés. Una imagen convertida en icono universal de reconciliación, solidaridad y esperanza. Propusimos al artista transformar aquella pintura en una escultura.

Recuerdo la visita a su estudio de Aravaca como se recuerdan los momentos que dejan huella sin que uno sea plenamente consciente de ello. Juan Genovés aceptó. Y en aquel sí había mucho más que una aprobación artística: había compromiso, emoción compartida y memoria colectiva.

En El Abrazo habitan fragmentos de vida de muchas personas

Después llegaron las reuniones, las gestiones y las conversaciones necesarias para convertir aquella idea en realidad. Finalmente, el 10 de junio de 2003, El abrazo se hizo materia en el corazón de Madrid. Allí, en la plaza de Antón Martín, a pocos pasos de Atocha 55, quedó instalada la escultura: hombres y mujeres fundidos en un abrazo que desafiaba la violencia y respondía al odio con humanidad.

Aquel mismo día, por uno de esos caprichos de la historia, en la Asamblea de Madrid se desarrollaba otro episodio que también dejaría huella: el llamado El Tamayazo. Dos escenas muy distintas cruzándose en una misma fecha. Una representaba la traición y la división; la otra, el consenso, la concordia y la memoria democrática.

Maqueta de El Abrazo de Juan Genovés, que después se convirtió en grupo escultórico, situado en la Plaza de Antón Martin.

Pero vuelvo a lo esencial. Porque cada vez que contemplo hoy la escultura siento que también encierra algo profundamente personal. En aquellos años yo era responsable de Comunicación de CCOO de Madrid y participé directa y personalmente en el proceso que hizo posible que El abrazo dejara de ser únicamente un cuadro para convertirse primero en maqueta, después en monumento y, con el paso del tiempo, en Lugar de Memoria Democrática. (Pichar aquí)

Placa colocada en el monumento El Abrazo, el 24 de enero de 2026, que declara por parte del Gobierno Central a este monumento lugar de Memoria Democrática
Por eso, cuando paso por la plaza de Antón Martín y miro la escultura, pienso —sin arrogancia, pero con íntima emoción— que en ese bronce también habitan pequeños fragmentos de la vida de quienes lucharon para que aquel monumento existiera. Y, con un cierto orgullo, debo reconocer que uno de esos pequeños fragmentos también es mío.

Ah, y, por cierto, otra fecha inolvidable del mes de junio —al menos para mis padres y para mí— fue mi nacimiento. Yo también nací en junio, concretamente el 23 de junio de 1946. Pero esa ya es otra historia de bastante de menor interés que la que aquí he querido recordar.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2014) y sindicalista de CCOO.

P.D.- Publicado también en Madridiario.es