LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

EN EL 25 ANIVERSARIO DE LA ACAMPADA DE SINTEL

Ahora que se cumplen  25 años del conflicto de SINTEL, con muchas movilizaciones y huelgas y sobre todo una acción sin precedentes en pleno centro de Madrid, de los cerca de dos mil trabajadores de Sintel, consistente en acampar en el madrileño Paseo de la Castellana. Acampada que duro seis meses, desde el 29 de enero al 3 de agosto de 2001, me apetece dar mi particular visión, pues lo viví muy cercano. Yo por aquel entonces era el responsable de Comunicación de CCOO de Madrid.

Sintel, por aquellas fechas era una saneada empresa de telefonía y tenía una gran afiliación sindical, en especial sus empleados estaban acostumbrados a la negociación y a la movilización para establecer sus convenios. Pero de repente se encontraron en la calle. Los incumplimientos de la dirección de la misma y la venta fraudulenta de la empresa, la falta de interlocutores y la nula respuesta del gobierno, les lanzaron a una acción sin precedentes en la Castellana, desde El Bernabéu hasta la Plaza Castilla, con cientos de tiendas de campaña y casitas de madera que se construyeron ellos mismos y que llamaron  “Campamento de la Esperanza”.

A 25 años vista, de esos seis largos meses, me vienen a la memoria mil y un recuerdos y anécdotas de las movilizaciones de esos trabajadores y sus familias, en especial de sus mujeres.

Ya ha llovido desde entonces, tanto, que incluso dio tiempo a que se produjese el documental El efecto Iguazu, que lo podéis ver en el video adjunto y que fue premiado con un Goya por la Academia de Cine en 2003. Este documental debe su nombre a que algunos de los trabajadores de Sintel habían estado realizando trabajos en Argentina y visitaron las cataratas de Iguazu, situadas en la frontera con Brasil y pudieron comprobar que el río va tranquilo hasta que de golpe se acelera de tal forma que cualquier barca un poco despistada puede ser arrastrada al despeñadero sin salvación: Al igual que el capitalismo inmerso en la globalización puede arrojar a empresas y trabajadores al vacío de forma brusca sin que nadie pueda sentirse a salvo.

La movilización sindical comenzó en  diciembre del 2000, después de varios meses de no pagarles la nomina, la dirección de la empresa les comunica un ERE  de 1200 bajas, de los 1800 trabajadores de la plantilla, ERE que fue contestado con una huelga, que da comienzo el 22 de enero de 2001 y una semana después se decide la acampada en pleno centro de Madrid, el paseo de la Castellana, frente al estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu. Acampada bautizada, como decía antes, como Campamento de la Esperanza.

Los primeros meses de acampada y movilizaciones convocadas por el Comité de Empresa y apoyada por todos los sindicatos, fueron seguidas masivamente por la plantilla y genero unas grandes muestras de solidaridad por la ciudadanía. Manifestaciones, a finales de febrero de 2001 encierro de mujeres en la Catedral de la Almudena, la organización modélica del campamento, etc. Las visitas del mundo de la cultura con personas como José Saramago y José Luis Sampedro, cantantes como Miguel Ríos, Luis Pastor e Ismael Serrano, líderes vecinales, políticos, sindicalistas...y por supuesto cientos de trabajadores y trabajadoras.

El Campamento de la Esperanza se convirtió en foro abierto a todos: Conciertos, actos públicos, manifestaciones, todo era poco para trasladar la solidaridad con los trabajadores de SINTEL en aquellos meses. El apoyo es generalizado y como  le gusta decir a Javier López, que era secretario general de CCOO de Madrid por aquel entonces, Madrid se convertía una vez más “en el rompeolas de todas las Españas” y como ejemplo de lucha de la clase trabajadora.

José Luis Sampedro con Javier López, Francisco  Naranjo y Olga Lucas, compañera de Sampedro, en el Campamento de la Esperanza (Fotografía de marzo de 2001).

Vienen de todo el país, pero especialmente de Madrid. Desde los sindicatos  se dirige el proceso de movilización,  junto a los trabajadores de Sintel, cuyos líderes naturales eran Adolfo Jiménez y Valeriano Aragonés. Desde las Comisiones Obreras madrileñas se organizan múltiples actos de solidaridad con los acampados, se busca la intermediación del Gobierno Regional, negocian con las autoridades,  para evitar intervenciones policiales contra el campamento, que en varios momentos estuvieron a punto de producirse y movilizamos a la organización madrileña del sindicato en apoyo a la lucha de  Sintel, una semana sí y otra también, a lo largo de esos seis meses.

El final de la acampada se produjo el 3 de Agosto de 2001, tras una masiva asamblea celebrada en el Salón de Actos de CCOO de Madrid, (hoy lleva el nombre de Auditorio Marcelino Camacho). La votación de la asamblea traslada una masiva confianza en el Acuerdo que los sindicatos habían alcanzado con el Gobierno Central, que incorporaba indemnizaciones, recolocaciones y el impulso a otras posibles salidas de empleo, entre otros aspectos.

Lo que parecía una satisfactoria salida al conflicto, se convirtió sin embargo en un nuevo foco de problemas. Unos meses después, una parte importante de los trabajadores de SINTEL que no renunció nunca a un nuevo proyecto colectivo empresarial, dirigido por ellos mismos, desencadena una controversia interna en CCOO y diferentes estructuras sindicales mantienen posiciones contrapuestas. Una confrontación interna que se agudiza en el marco de conflictos desencadenados en  la comisión ejecutiva confederal de las CCOO, que finaliza con ceses y dimisiones. En esa época el Secretario General del sindicato era José María Fidalgo.

A pesar de todos los problemas sindicales y jurídicos los trabajadores de Sintel no se rindieron nunca, continuaron luchando en la calle, en los despachos y por la vía jurídica. Crearon una Empresa SINTRATEL en la que dieron empleo a cerca de 400 trabajadores.

Por otro lado recordar de este conflicto, que en noviembre del año 2000, los trabajadores de Sintel interpusieron la primera demanda jurídica, denuncia que después de 13 años, dio lugar a que en la Audiencia Nacional se llegara a un acuerdo,  el 14 de junio de 2013, que se resumía “que la actual propietaria de Sintel, la empresa Mas Tec, accedía  voluntariamente a pagar un total de 35 millones de euros que serian repartidos entre los  ex trabajadores y proveedores de la antigua filial de telefónica”, cuestión que me confirmó en su día personalmente Adolfo Jiménez, compañero y amigo y uno de los máximos dirigentes sindicales de aquella historia. Adolfo, era el Presidente del Comité de Empresa de Sintel. En concreto ese acuerdo significaba que la mayoría de los trabajadores de Sintel tendrían una pensión digna y otros una indemnización importante.

Desde mi punto de vista, al margen de posibles equivocaciones y errores de unos o de otros, lo que está claro es que el colectivo de los 1800  trabajadores de Sintel y sus familias, aunque tarde, muy tarde, con el acuerdo de la Audiencia Nacional de junio de 2013, han tenido un buen resultado como colofón de su larga lucha, lucha que  ha merecido la pena y han dejado muy claro que la lucha obrera sirve y como dijo Valeriano  Aragonés, uno de los lideres de aquellas movilizaciones, en su intervención, cuando en noviembre de 2013 recogió el premio Ciudadanos, frase válida para cualquier colectivo: "Si se lucha se puede perder pero si no se lucha estas perdido". Lo que no sirve para nada es resignarse,

En fin, termino, a 25 años vista, gracias por vuestro ejemplo de lucha obrera y un abrazo compas de Sintel y por mi parte, perdonad por los fallos que tuviesen algunas personas de mi sindicato, pero recordar que la organización madrileña de CCOO, siempre estuvo ahí con vosotros, especialmente en los seis meses que duro la acampada.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

EL SILENCIO DOLIA MAS QUE LOS DISPAROS

Plaza de Colon, Madrid. 26 de enero de 1977, día del entierro de los #AbogadosdeAtocha

En estas fechas se conmemora el aniversario de los "Abogados de Atocha", esos mártires de la libertad que fueron vilmente asesinados, hace ahora, 49 años, por un comando fascista. Su entierro se realizo dos días después, es decir el 26 de enero de 1977. Hoy hace 49 años.

Como es conocido, el 24 de enero de 1977, un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de abogados laboralistas de CCOO y del PCE situado en el número 55 de la calle Atocha en Madrid y ametrallaron a las nueve personas presentes. Fallecieron los abogados, Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal. Resultaron gravemente heridos Alejandro Ruiz-Huerta, Mª Dolores González, Luís Ramos y Miguel Sarabia.

Creo, que todo lo dicho anteriormente, es más o menos conocido por aquellos que hayan profundizado mínimamente en la historia de este país, pero yo había cogido la pluma hoy para hablar del bolígrafo de Alejandro Ruiz-Huerta,  de la agenda de Ángel Rodríguez Leal y sobre todo del entierro del día 26 de enero. Temas seguro, bastante menos conocidos.

Conocí, o mejor dicho, oí hablar de Alejandro y de Ángel, al igual que la gran mayoría, a raíz del brutal atentado de aquella semana trágica para la democracia en nuestro país, semana que posteriormente Juan Antonio Bardem, la inmortalizo en su película  “7 días de enero”.

Después, muchos años después, conocí personalmente a Lola González, Miguel Sarabia, Luís Ramos y Alejandro Ruiz-Huerta, todos ellos sobrevivientes de la Matanza de Atocha, como se le llamó durante muchos años a aquel atentado terrorista. Cuatro personas que, conjuntamente con los cinco asesinados, son iconos de la lucha por la libertad y por la democracia en nuestro país, después de aquellos negros 40 años de dictadura franquista.

Sobre Alejandro y la importancia de su bolígrafo, se lo he oído contar en varias ocasiones, pero así lo escribe el propio Alejandro: “Yo evite la muerte aquella noche, en primer lugar, porque el cuerpo sin vida de Enrique Valdelvira cayó encima del mío y tapó mis zonas vitales.. Antes, en la primera oleada de disparos, me dieron un tiro en el esternón, pero tuve la suerte de que la bala dio en el bolígrafo que llevaba en la camisa, un Inoxcrom“.

Alejandro, en la actualidad jubilado, ha ejercido de profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de Córdoba y es el Presidente de la Fundación Abogados de Atocha. Con motivo del 25 aniversario Alejandro publicó un libro sobre aquellos sucesos, titulado: "La memoria incómoda",  Los Abogados de Atocha 1977/2002, libro que se ha vuelto a editar recientemente.

En cuanto a Ángel Rodríguez Leal, fue a través de su hermano José Luís, cuando fui conociéndolo Ángel. Había sido represaliado y despedido de Telefónica y trabajaba en el despacho laboralista como administrativo.

Aquel aciago día, por la mañana, Ángel había acudido para reclamar sus derechos al sindicato vertical franquista, donde se celebraba una reunión del transporte (Telefónica estaba encuadrada en el área de Comunicaciones y Transporte), y allí se encaró con Francisco Albadalejo, que era secretario del Sindicato Provincial del Transporte y que después fue uno de los condenado por los crímenes de Atocha. Allí estaban, también, los pistoleros que acudieron por la noche al despacho de Atocha y acribillaron a tiros a todos los presentes.

Por la noche, tras concluir su trabajo, Ángel entró en un bar con unos amigos. Se estaba tomando una cerveza, cuando se acordó de que había olvidado en el despacho su ejemplar de Mundo Obrero, el periódico oficial del PCE, y subió a recogerlo, Eran las 10,45 horas de la noche. Ángel ya no volvió con sus amigos.

Minutos después de esa hora, dos ultras  habían llamado a la puerta del bufete, mientras otro vigilaba desde la escalera. Ángel les abrió la puerta y ellos preguntaron por Joaquín Navarro, un dirigente  de CCOO que había destacado como uno de los principales promotores de la huelga del transporte. Uno de aquellos ultraderechistas reconoció a Ángel Rodríguez como el joven, que por la mañana, se había enfrentado en el sindicato vertical a su jefe, Francisco Albadalejo.

Fue solo hace unos años, en la conmemoración del 30  aniversario, cuando el hermano de Ángel, José Luís Rodríguez Leal, me comento, que en la agenda que llevaba Ángel, aquella nefasta noche, figuraba mi nombre y teléfono y que si conocía a su hermano.

Teniendo en cuenta que en aquellas fechas, Ángel era trabajador represaliado de Telefónica y yo sindicalista de Renfe, podía ser, seguro que hable con Ángel, pero no lo recuerdo y eso que viví aquellos sucesos con intensidad, incluso yendo al entierro, acompañado por otros compás de RENFE, en especial con Santiago Rueda, portando un par de coronas de flores, en nombre del denominado Pleno de Representantes Ferroviarios, organismo unitario de los trabajadores de Renfe por aquel entonces.

Aquel entierro, seguramente ha sido la manifestación más multitudinaria conocida en España aún hoy en día, manifestación que colapso la ciudad entera. No sé qué poeta dijo sobre la manifestación: "El silencio dolía más que los disparos. Los claveles fluían como un manto de sangre”. Para mí ha sido la más impresionante y emotiva que he asistido en mí vida, aquellos miles y miles de hombres y mujeres, aquélla tensión contenida, aquel silencio, solo roto con algunas vivas a los muertos y por el canto de la internacional, -ya en el cementerio- fue algo que el pueblo de Madrid, el país entero, nunca olvidara. (Ver video del entierro)

No todos los fallecidos harían el mismo recorrido aquel día. El de Luis Javier Benavides fue trasladado directamente del Instituto Anatómico Forense a la Sacramental de San Isidro por voluntad de su familia, y el de Serafín Holgado fue llevado a Salamanca, de donde era oriundo. Los de Javier Sauquillo, Enrique Valdelvira y Ángel Rodríguez Leal, sin embargo, llegaron a la capilla ardiente al Palacio de Justicia pasada la una de la tarde y en la calle –en la plaza de las Salesas, la Plaza de la Villa de París y todas las calles adyacentes– iban llegando miles y miles de personas a velar sus cuerpos y manifestarse por el atentado de la noche del 24 de enero.

Ángel, fue enterrado en principio en Madrid, en el cementerio de la Almudena y años después trasladado al cementerio de su pueblo, Casasimarro (Cuenca). Un día, sobre estas fechas, hace ya muchos años, estuvimos en su pueblo, acompañando a las autoridades regionales y locales en la inauguración de un parque, al que pusieron su nombre, en su recuerdo y homenaje.

Aquella agenda, con mi nombre y mi teléfono, que solo hace unos años, que supe de su existencia, quizás la olvide, pero de los Abogados de Atocha y de  Ángel Rodríguez Leal, ese compañero, sindicalista y trabajador, represaliado de Telefónica, uno de los mártires de la libertad, asesinado por un comando fascista, residuo de la dictadura franquista, solo porque defendía los derechos de los trabajadores, me acordaré siempre. Igualmente el entierro y mi paseo por la madrileña calle de Alcalá con una corona bajo el brazo y ese silencio que ponía los pelos de punta, será algo inolvidable y lo recordare mientras viva.

Francisco Naranjo Llanos, patrono y director Fundación Abogados de Atocha (2005-2025) y sindicalista de CCOO.


EL MONUMENTO “EL ABRAZO”, LUGAR DE MEMORIA DEMOCRÁTICA

Desde el 10 de junio de 2003 en la madrileña plazuela de Antón Martín, a 20 metros del número 55 de la calle Atocha está situada la Estatua que representa el cuadro El Abrazo de Juan Genovés y que recuerda y homenajea a los Abogados de Atocha.

Y desde el 19 de enero de 2026, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, desarrollará mecanismos institucionales para integrar el monumento de Juan Genovés en Antón Martin, a partir de ahora lugar de Memoria Democrática, en los circuitos internacionales que respondan a situaciones de construcción de memoria democrática. Gracias al Gobierno Central y en especial a Fernando Martínez López

En la exposición de motivos publicados en el BOE del 19/1/2026, queda claro el tema del porque:

“La calle Atocha 55 y su entorno inmediato constituyen un lugar de memoria democrática porque allí se perpetró uno de los atentados más graves y simbólicos de la violencia política de extrema derecha durante la Transición española. El asesinato de los abogados laboralistas el 24 de enero de 1977, cometido por un comando neofascista, formó parte de una escalada de ataques dirigidos contra personas y colectivos comprometidos con la recuperación de las libertades democráticas –entre ellos, sindicalistas, estudiantes, abogados y militantes antifranquistas– que habían sido previamente hostigados durante la llamada «Semana Trágica de la Transición».

Estos hechos, enmarcados en un contexto de represión y vulneración de derechos fundamentales, pretendían frenar el proceso de democratización y sembrar el terror entre quienes luchaban por la justicia social y el fin del legado dictatorial. Por su profunda significación histórica y su impacto en la memoria colectiva, el despacho de los abogados de Atocha y el monumento «El abrazo» recuerdan no solo el crimen cometido, sino también la resistencia civil frente a la violencia política y la defensa de los derechos humanos en uno de los momentos más delicados de la historia reciente de España”

Este mes de enero de 2026, que se cumple el 49 aniversario del atentado por parte de un comando de extrema derecha, del asesinato colectivo de los Abogados laboralistas de Atocha 55, este reconocimiento del Gobierno Central es uno de los mejores homenajes que se le pueden hacer a estos héroes por la libertad, que son y serán siempre los Abogados de Atocha.  

Por su parte, un año más las CCOO madrileñas y la Fundación Abogados de Atocha, ha convocado una serie de actos en su conmemoración y homenaje. En Madrid capital, los actos se realizarán el día 24 de enero, fecha del 49 aniversario,  con visitas a los cementerios, ofrenda floral en el monumento de El abrazo de Antón Martin y la entrega de premios y reconocimientos en el Auditorio Marcelino Camacho, en la calle Lope de Vega 40.


Cartel anunciador de los actos previstos para el 24 de enero de 2026.

Sobre este tema he escrito ampliamente a lo largo de los años, así que en esta ocasión lo voy a hacer refiriéndome a cómo se fraguo ese estupendo monumento, del artista valenciano Juan Genovés, denominado El Abrazo y que desde junio de 2003 engalana la plaza de Antón Martin, a 20 metros de donde se produjo el cruento atentado de Atocha 55.

Para conocimiento general es preciso en primer lugar dar a conocer el trágico suceso ocurrido en la noche del 24 de enero de 1977. Ese nefasto día un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de abogados laboralistas vinculados a CCOO y al PCE, situado en el número 55 de la calle Atocha, preguntando por el dirigente de CCOO Joaquín Navarro. Al no encontrarlo, abrieron fuego a sangre fría contra los allí presentes. Los abogados asesinados fueron Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo y Serafín Holgado de Antonio y al sindicalista, represaliado de Telefónica, Ángel Rodríguez Leal. Además, en el atentado fueron gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Lola González Ruiz.

Dos días después, más de ciento cincuenta mil personas asistieron al entierro. Se trataba de la manifestación más multitudinaria tras la muerte del dictador Francisco Franco. A este acto le siguieron huelgas y muestras de solidaridad por todo el país. De esta forma, el asesinato de los abogados laboralistas quedó para siempre en el recuerdo de la ciudadanía como un símbolo de la barbarie que representan el fascismo y la violencia política. El atentado contra los abogados de Atocha fue un intento de acabar con la Transición, siendo el propio despacho de los abogados de Atocha un símbolo especial en la lucha antifranquista y en defensa de las libertades democráticas.

En el año 2001, y con motivo de los prolegómenos de la conmemoración del 25º Aniversario del atentado, CCOO de Madrid, en aquellos tiempos liderada por Javier López Martin (Ver lo que escribió sobre el monumento), puso en marcha una campaña dirigida a las corporaciones locales madrileñas cuyo objetivo consistía que los consistorios dedicaran un espacio público, calle, plaza, monumento, etc, en recuerdo y homenaje a los Abogados de Atocha que antes de su asesinato habían puesto su conocimiento y compromiso al servicio de la ciudadanía de los municipios, incluido Madrid Capital.

La respuesta fue enormemente positiva. En un corto período de tiempo,-un par de años- en su memoria, veinticuatro municipios de la Comunidad de Madrid, de todos los colores políticos, tenían en sus callejeros una referencia con el nombre “Abogados de Atocha”, o de alguno de los asesinados.

En el caso de la capital, siendo alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano, nos encontramos con algo más de dificultades, cuando reivindicamos un espacio público y en especial que la obra El Abrazo, en su versión escultura, (primera y única realizada por el artista Juan Genovés) se situara en la plaza de Antón Martín,

La iniciativa contó de forma inmediata con el apoyo de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos y de los grupos municipales de IU y PSOE y fue después de mucho esfuerzo y trabajo, manifiestos, recogida de firmas, bonos para costear la estatua, etc, cuando un año después, en 2002, la petición fue aceptada por el equipo de Gobierno del PP y votada por unanimidad por el pleno del ayuntamiento de la capital madrileña.

Por supuesto antes de hacer la propuesta a los grupos municipales, en CCOO teníamos el consentimiento expreso del autor, Juan Genovés, que estaba encantado que “su abrazo” sirviera como recuerdo y homenaje a esos trabajadores por la libertad y la justicia, que eran y son los Abogados de Atocha. A una compañera del Gabinete de Prensa de CCOO de Madrid, ya fallecida, Pilar Blanco y al que esto escribe, nos cupo el honor de visitar a Juan Genovés en su estudio de Arévaca y pedirle autorización para esa importante iniciativa.

La inauguración del monumento tuvo lugar, un año después, en concreto el 10 de junio de 2003, fecha que por aras a la casualidad coincidió con otro hecho histórico en la Comunidad Autónoma Madrileña, ya que fue el día que se perpetró el hecho antidemocrático en el parlamento regional madrileño, denominado El Tamayazo, pero eso es otra historia.

Años después, en el en 2007, coincidiendo con el 30 aniversario del atentado fascista y ya constituida, en 2005, la Fundación Abogados de Atocha, solicitamos al gobierno del ayuntamiento madrileño la colocación de una placa que explicara el significado del Monumento, tal como dice su texto: “para conocimiento del pueblo de Madrid y quienes nos visitan”, propuesta que fue aceptada de inmediato por la Corporación Municipal. Era la época de Alberto Ruiz Gallardón, como alcalde de la ciudad madrileña.

Placa colocada sobre el monumento el 24 de enero de 2007

Habíamos detectado dificultad a la hora de comprender por parte de los ciudadanos -especialmente extranjeros- el porqué de la escultura de Juan Genovés y en ese lugar de Madrid, sin placa explicativa.  Al día de hoy la leyenda de la Placa explica de forma resumida su significado, del mismo modo que hoy hago yo con en este breve artículo de opinión.

Recordar aquí, que “El Abrazo”, en sus comienzos, fue un cuadro pintado por Juan Genovés en los años 70, un símbolo de la transición política española, con cuyas copias en forma de póster se reivindicó la amnistía y la libertad en nuestro país. Uno de estos pósteres estaba colgado en el despacho de abogados laboralistas en Atocha 55. En la actualidad el cuadro original esta expuesto en la sede del Congreso de los Diputados, cedido por el museo Reina Sofía, a propuesta de IU.

También se conoce esta obra popularmente con el nombre de “Amnistía”, por haber sido utilizada por la Junta Democrática en 1975/1976 para pedir la liberación de los presos políticos de la Dictadura Franquista en España, reproduciéndose miles de copias, que se vendían para sufragar los gastos de la campaña.

Igualmente, el cuadro fue durante muchos años el símbolo de la prestigiosa ONG, Amnistía Internacional, organización por aquel entonces todavía incipiente en España. Con los ingresos económicos de la venta de reproducciones de El Abrazo, esta organización, pudo costearse su primera sede en Madrid.

También y de la misma manera, en el 2001, CCOO de Madrid eligió esta obra de El Abrazo, para publicitar el 25º aniversario del sindicato en la región madrileña, reproduciéndola en libros, carteles, agendas, pegatinas, etc, por supuesto, tras recibir la autorización de su autor.

Esta es la historia, sin entrar en muchos detalles -que también los hubo- de los porqués de esta esplendida estatua, situada en el corazón de la capital de España, obra. de Juan Genovés, ya fallecido, estupendo artista y gran persona, con más de 5000 obras repartidas por el mundo, amigo mío y de las CCOO.

Francisco Naranjo Llanos, patrono y director Fundación Abogados de Atocha (2005/2025) y sindicalista de CCOO.