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| Portada revista Doblón, Julio 1975 |
Aniversario de las últimas
elecciones sindicales del franquismo
Hace un año escribí una
columna titulada «Ha ganao el equipo colorao», con motivo del
cincuentenario de las últimas elecciones sindicales del Sindicato Vertical. En
ella recordaba la histórica portada que el semanario Doblón dedicó, en
julio de 1975, al triunfo de las candidaturas democráticas impulsadas por
Comisiones Obreras.
Días después, José Antonio
Martínez Soler, director entonces de Doblón, resalto aquel artículo en 20
Minutos y escribió unas palabras que me emocionaron profundamente:
«Francisco Naranjo, un
"enano infiltrado" de CC.OO. de RENFE en el sindicato franquista, me
ha recordado la portada que hicimos para celebrar la infiltración heroica de
los sindicalistas clandestinos en el corazón del franquismo. Entre todos
tumbamos la dictadura desde dentro. No fue una concesión desde arriba, sino una
conquista desde abajo.»
Un año después quiero volver
sobre aquellos hechos. No desde la nostalgia, sino porque conviene recordar
cómo miles de trabajadores contribuyeron a debilitar la dictadura desde sus
propias estructuras.
En junio-julio de 1975 se
celebraron las últimas elecciones sindicales del franquismo. En RENFE, como en
otros muchos sectores, las candidaturas unitarias democráticas obtuvieron un
respaldo masivo. Aquel fue el comienzo de una transformación que ya nadie pudo
detener.
Este mes se cumplen 51
años de aquellas elecciones y también de mi primera candidatura sindical.
Trabajaba como Factor de Circulación en Madrid-Peñuelas cuando varios
compañeros, especialmente Santiago Rueda —fallecido el pasado año—, me
convencieron para presentarme. Ganamos los diez puestos de enlace sindical del
centro de trabajo. Sin saberlo, iniciaba una trayectoria de más de medio siglo
de compromiso con CCOO.
Fue entonces cuando me
convertí en uno de aquellos «enanos infiltrados». La expresión,
utilizada despectivamente por los sectores más reaccionarios del franquismo,
fue convertida por Doblón en un símbolo de orgullo. Su inolvidable
portada mostraba a tres enanitos de Blancanieves pintando de rojo la sede del
Sindicato Vertical bajo un titular que ya forma parte de la memoria
democrática: «Ha ganao el equipo colorao».
Aquella revista dedicó un
amplio reportaje a los resultados de las elecciones, demostrando que el
movimiento obrero había apostado claramente por la democracia cuando la
dictadura daba ya sus últimos coletazos. Hoy resulta impensable que un medio de
comunicación abra su portada con unas elecciones sindicales. Por eso merece un
reconocimiento el valor de José Antonio Martínez Soler, que asumió los riesgos
de publicar aquella información y otras de suma importancia, en plena
dictadura.
No fueron decisiones sin
consecuencias. En marzo de 1976 fue secuestrado y torturado por grupos
fascistas vinculados al régimen. Su compromiso con la libertad merece ser
recordado.
Las elecciones de 1975
enfrentaron dos modelos sindicales: el continuista, representado por el
sindicalismo oficial, y el democrático, impulsado por las organizaciones
clandestinas, especialmente la de CCOO. La participación fue muy elevada y el
resultado confirmó que el franquismo también estaba perdiendo la batalla en los
centros de trabajo.
Pocos meses después, en enero
de 1976, el Gobierno de Arias Navarro militarizó RENFE y otros servicios
públicos para frenar la movilización obrera. El efecto fue justamente el
contrario. La respuesta de los ferroviarios fue aún más firme. El 16 de enero
cerca de cinco mil trabajadores celebramos en la estación de Chamartín la
histórica Gran Asamblea Democrática de Ferroviarios de Madrid, uno de los hitos
más importantes del movimiento sindical en el ferrocarril.
Ese mismo año, todavía en la
clandestinidad, constituimos el Pleno de Representantes Ferroviarios,
órgano unitario que permitió negociar el primer convenio colectivo de RENFE.
Con la llegada de la
democracia continué siendo elegido representante sindical por CCOO. Fui
secretario del Comité Intercentros de RENFE y responsable de Comunicación del
sindicato en el sector ferroviario, antes de incorporarme a CCOO de Madrid.
Pero esa ya es otra historia.
Han pasado más de cincuenta
y un años y sigo sintiéndome orgulloso de haber sido uno de aquellos «enanos
infiltrados» para ayudar a Comisiones Obreras. Porque no nos infiltrábamos para conseguir
privilegios, sino democracia; no buscábamos poder, sino derechos.
Aquella lucha silenciosa de
miles de trabajadores y trabajadoras (Nico Sartorius los denomina: Los
Costaleros de la Democracia), ayudó a abrir el camino de las libertades y los
derechos que hoy disfrutamos y que nunca deberíamos dar por garantizados.
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| El pasado es la linterna del futuro. Editorial Utopía libros |
Esta historia y varias más
la recojo en mi libro El pasado es la linterna del futuro, obra en homenaje
a las mujeres y hombres que, desde el ferrocarril, durante 60 años (1964-2024),
contribuyeron decisivamente a construir un sindicalismo democrático y un país
más libre. Personas que, con su
compromiso, han dejado una huella imborrable en la historia del sindicalismo de
clase en el ferrocarril.
Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024)
y sindicalista de CCOO.





