LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

Dos Patrias: Un libro escrito con la cabeza, pero con trocitos de corazón en sus paginas


Decíamos ayer...
decía D Miguel de Unamuno en 1930 a sus alumnos en la Universidad de Salamanca, después de volver de su exilio forzado en Canarias. Exilio al que fue condenado por el dictador Primo de Ribera, expulsándolo de su catedra 7 años antes, es decir en 1923.

Decíamos ayer, decimos nosotros, después de haber presentado en este mismo lugar y con los mismos o similares amigos que hoy estamos aquí, la excelente obra de memoria histórica de Pablo Fernández Miranda, “Pisare sus calles nuevamente” el pasado 8 de mayo de 2019, hace ya dos años y más de 5 meses, pues hoy es 21 de octubre de 2021, pero parece que fue ayer y encima con los mismos protagonistas en esta mesa, con Javier López, con Carol G Fernández Miranda y sobre todo con el protagonista principal. Pablo Fernández Miranda de Lucas.  Gracias Pablo por volver a acordarte de mi para presentar otra joya de libro que acabas de publicar, titulado “Dos patrias”.

Y a pesar del poco tiempo trascurrido, por medio hemos pasado -aun la estamos pasando- la terrible y maldita pandemia, que nos ha dejado un reguero de muertos, sobre todo del personal de riesgo por la edad, en la que nos encontramos muchos de los que estamos aquí. Esperemos poder seguir viéndonos las caras, al menos en la calle y con la prudente y necesaria distancia de seguridad.

En fin, vamos a lo que nos ha traído hasta aquí, hoy: a presentar, como decía antes, otra gran obra de la factoría Fernández Miranda. Pues no solo ha colaborado él, sino también su compañera Gema y su sobrina Carol, que yo sepa y seguro que algún familiar más y luego dicen de la factoría Almodóvar…Un libro digo escrito con la cabeza, pero que se le ve trocitos de corazón en sus paginas

El libro es sobre los 3000 niños de Rusia y como he dicho antes se titula “Dos Patrias” y aunque se puede leer perfectamente de forma independientemente o cronológicamente pues en parte es continuación del anterior, el de “Pisaré sus calles nuevamente”.

Sus historias se desenvuelven -y de ahí el título- parte en la España de la postguerra siguiendo los pasos de Tino, el primer retornado y padre del autor, y otra parte de sus historias en la Unión Soviética, donde permanecieron sus compañeros durante la Segunda Guerra Mundial y los años posteriores hasta el retorno de muchos de ellos en 1956 y 1957 a España, donde la gran mayoría fueron tratados bajo sospecha y tuvieron que superar dificultades de todo tipo.  

En esta segunda obra, Dos Patrias, el autor se centra especialmente en las dificultades que soportaron en España esos primeros repatriados y, a la vez, las que sufrieron los “niños” en Rusia durante la Gran Guerra, la postguerra y el posterior retorno. .

De pie: Carol, Javier y Naranjo. Sentado Pablo 

Este libro son las intrahistorias de parte de los 3.000
niños -y también niñas- pues casi el 50% eran niñas, que crecieron en una tierra muy lejana a la suya y en el seno terrible de la guerra contra el nazismo. Unos combatieron; otros, los más pequeños, fueron llevados a la retaguardia más alejada de los frentes, a veces hasta lejanas repúblicas donde padecieron hambre y frío.

Estos niños nunca perdieron su identidad española, ni por supuesto su cultura. La gran mayoría siempre quiso volver y muchos de ellos lo consiguieron, como dije antes, ya adultos, en 1956 y 1957.

Antes con los pies en la Unión Soviética y la cabeza en la patria española, después, físicamente en España desde donde sus pensamientos y parte de su corazón volaban a esa otra patria donde quedaron amigos, novios y novias, hermanos y a veces hasta hijos. 

Un libro de intrahistorias que nos relata la vida de unos héroes anónimos cuyas peripecias merecen ser contadas. Cada uno tuvo que reinventarse una y otra vez para subsistir, pariendo, de su interior, una nueva vida como si de tres mil matrioskas se tratara. Y de esta forma, saliendo la una de la otra, se suceden las historias cada cual alumbrada por la anterior. De ahí la preciosa portada del libro.

En fin, un libro que seguro va a tener el mismo éxito que el anterior, o más, el anterior ya con más de 1.000 ejemplares vendidos y que hacen posible que las historias de estos héroes anónimos se vayan conociendo.

Bueno, voy a ir terminando, pero antes …como decíamos ayer, voy a repetir básicamente parte de lo que dije ayer...es decir hace dos años y cinco meses, en la presentación del otro libro de Pablo:  Pisare sus calles nuevamente:

Recurriendo de nuevo a Unamuno, la historia, decía, es el ruido de las grandes olas de un océano, su superficie aparatosa y espectacular, mientras que la intrahistoria serían las profundas y tranquilas aguas del mar, o, dicho de otra manera, la historia son los grandes titulares de los medios de comunicación y la intrahistoria es la letra pequeña de esos medios.

Para mí la obra de Pablo Fernández Miranda es una suma de intrahistorias, que enlazadas hacen posible una gran historia de los Niños de Rusia, que merecería estar en muchos colegios para que los jóvenes adolescentes conocieran como vivieron sus bisabuelos o abuelos, como decía la cantante Cecilia, en esta nuestra querida España.

Y no quiero finalizar sin decir alto y claro, que hemos realizado este acto para hablar de un libro, pero también de quien lo ha escrito y he de decir que Pablo es, desde que tiene uso de razón, un luchador por la democracia en nuestro país, pue él, aparte de lo que pone en la solapa del libro de sus estudios, licenciado en la facultad de derecho y de ciencias políticas y sociología en la Universidad Complutense -que está bien-, ha sido y es una persona comprometida desde muy joven con los valores de la izquierda en nuestro país y por ellos ha luchado y sigue luchando, tanto en el sindicalismo, en CCOO, como militante en partidos políticos de izquierda, como escribiendo libros como este del que estamos hablando hoy..

En fin, termino: Solo reiterar lo dicho de pasada anteriormente, que este libro Dos Patrias, es un libro escrito con la cabeza, pero una vez que lo comienzas a leer se ven trocitos de corazón en sus paginas

 

Francisco Naranjo Llanos

Director de la Fundación Abogados de Atocha

 

LUNA MENGUANTE 79, ´42 AÑOS DESPUES…


Pues sí, hemos vuelto al lugar y al pueblo que albergo aquel mítico festival de la Luna Menguante el 18 de agosto de 1979. Ya ha llovido y han pasado años. Concretamente 42 y por aquel entonces mi compañera tenia 27 y yo 33, así que hagan cuentas.

Estamos hablando del gran Festival que se celebró en la finca de El Guardao en la localidad de Fuenteguinaldo, un precioso pueblo de Salamanca, cerca de la raya de Portugal. Lugar donde gracias a la iniciativa de varios jóvenes de la zona, -alguno no había nacido por aquel entonces- se esta grabando a personas que estuvieron en él, pues se va a realizar un seguro buen documental sobre aquel irrepetible evento. Gracias especiales a Chema Dorado y Sergio Olvidado. Grandes los dos.

Seguro estoy que en esta ocasión va a salir adelante ese necesario proyecto, en recuerdo de un gran acto cultural que reunió más de 20.000 jóvenes y menos jóvenes, en plena transición democrática en una zona de nuestra querida España, que decía Cecilia, que no tenía tradición musical de ningún tipo. Pues allí lo más importante eran los toros …

Y allí hemos estado un día para participar en el documental y confraternizar con personas que vivieron el evento al igual que nosotros y otras muchas que habían oído hablar de él. Como lo vivimos nosotros -mi compañera y yo- lo podéis leer en la entrada que escribí en su día, ya hace mas de 10 años, pichando en el siguiente enlace.https://ronteky.blogspot.com/2011/06/festival-de-la-luna-menguante.html

En cuanto a este día, el pasado 18 de agosto de 2021, comentaros que nos encanto hablar con unos y con otros. Para mi especial interés y empatía tuve el conocer al joven alcalde de entonces -27 años- Dionisio Sánchez, que apoyo en su día aquel mítico concierto y que en muy pocos minutos de conversación, -concierto de los BACK TO THE COVERS por medio-, tuve tiempo más que suficiente para darme cuenta que Dionisio, con sus 20 años continuados de mandato como alcalde en Fuenteguinaldo, (1979/1999), era, es, uno de esos héroes anónimos, que nacieron al calor de la transición, es decir al pasar España de la dictadura franquista a la democracia.

Grabando en Fuenteguinaldo para el documental Luna Menguante 79 

Héroes injustamente olvidados, de muchos pueblos pequeños de la España Vaciada, olvidados por los habitantes actuales de los muchos avances que realizaron las corporaciones locales en la década de los 70/80, con pocos recursos, pero muchas ganas e iniciativas y ahora parece que no hicieron nada. ¿O alguien cree que las obras de poner el agua corriente, el alumbrado y los asfaltados de calles, vinieron caídos del cielo?. Yo he conocido, tanto en Andalucía, como en Extremadura y ahora en Castilla León casos similares a Fuenteguinaldo y al joven Dionisio.

Y hablando de alcaldes, gracias a la alcaldesa actual de Fuenteguinaldo, M.ª Lourdes Palos, a la que también tuve el gusto de saludar, por su aportación al 42 aniversario del festival, con la programación del interesante concierto de los Back to the covers que disfrutamos en esa noche tan agradable en la plaza de este bonito pueblo. Por cierto, alcaldesa, hablando con Dionisio, pensamos que no estaría de más, sino todo lo contrario, que a la entrada de la finca de El Guardao se pusiera un monolito, o alguna otra cosa, donde quedara para la posterioridad señalado que en aquel lugar se celebró el mítico festival de #lunamenguante79.  

Puerto Perales 

En fin, voy terminando, al día siguiente de este fantástico día en Fuenteguinaldo, además de disfrutar un ratito de la turística y bella ciudad de Ciudad Rodrigo, de vuelta a Mérida, de nuevo volvimos a bañarnos en una de las pozas, gargantas, o piscinas naturales, que pueblan los limites de Extremadura y Castilla León, en esta ocasión en la de Puerto Perales, precioso lugar, también muy recomendable.

En definitiva, otros dos días inolvidables, por supuesto no tanto como los de hace 42 años, pero todo muy bien. Eso sí, el cansancio al llegar a casa, no era el mismo. Serán los años.

Termino deseando volver a Fuenteguinaldo de nuevo al estreno del documental #lunamenguante79, que, seguro que no tardara tanto, como en esta ocasión su reconocimiento público. Y que nunca se olvide que la mejor vacuna contra la ignorancia y el olvido histórico, es la cultura y la educación, lo demás todo es complementario.

 

Francisco Naranjo Llanos

Director de la Fundación Abogados de Atocha


De Pepa Vázquez a Pepa Paez: Un largo camino hacia la igualdad

Pepa Vazquez y Pepa Paez 

Por azares del destino, hace unos años coincidí con la hermana de una mujer ferroviaria luchadora y pionera: Pepa Vázquez. Fue la primera mujer que participó en la negociación del primer Convenio Colectivo de RENFE.

Ese encuentro me llevó a explorar en la memoria y regresar a la década de los años 70, en concreto a 1976, cuando un grupo de sindicalistas ferroviarios comenzábamos a esbozar una plataforma reivindicativa con el objetivo de lograr la negociación del primer convenio colectivo en RENFE.

Un año antes, en 1975, se celebraron las últimas elecciones sindicales del Sindicato Vertical. En ellas, las candidaturas apoyadas por CCOO obtuvieron muy buenos resultados en la elección de enlaces sindicales. Sin embargo, las trabas impuestas por las estructuras del sindicalismo franquista hacían prácticamente imposible acceder al Jurado de Empresa, órgano encargado de negociar las condiciones laborales en la empresa.

En ese contexto, y bajo una militarización decretada en enero de 1976 que afectó a RENFE y a otras empresas similares, iniciamos un amplio proceso de asambleas de base. De ahí surgió la plataforma reivindicativa y la elección de representantes al margen del sindicato oficial. Este proceso culminó en noviembre de ese mismo año con la designación de una Comisión Negociadora que, tras intensas conversaciones con la dirección de RENFE, se firmó el primer convenio colectivo el 20 de diciembre de 1976.

En aquella comisión, formada por 24 miembros, había una mujer: Josefa Vázquez Vázquez, “Pepa Vázquez”. Tenía 25 años, era informadora en Sevilla Plaza de Armas y estudiaba Derecho, carrera que concluiría a comienzos de los años 80 para ejercer posteriormente como abogada en Sevilla y Alicante. Regresó más tarde a Andalucía, donde falleció en la primavera de 2020, a los 70 años, probablemente a consecuencia de la maldita pandemia. Descansa en paz Pepa.

Por entonces, las mujeres que participaban en lo que llamábamos el “Pleno de Representantes Ferroviarios” —un organismo unitario creado al margen del Jurado de Empresa— se contaban con los dedos de una mano. Y entre ellas destacaba especialmente Pepa Vázquez: una joven sevillana, inteligente, firme y cercana. Yo tenía entonces 30 años; ella, 25. Conviene no olvidar que hablamos de 1976, apenas un año después de la muerte del dictador, asesino y genocidio, Francisco Franco.

Recuerdo también a otras compañeras: Minerva García, de Madrid; Teresa Hernández, de Contratas Ferroviarias; Amparo, de Valencia; Otilia, de Barcelona; Mercedes Blanco, de Zamora; y, por supuesto, la más conocida a partir de aquellas fechas: María Jesús Álvarez, también de Madrid.

En el boletín Carril, de las CCOO ferroviarias, en su número de enero de 1977, Pepa Vázquez señalaba que una de las tareas urgentes, tras la firma del convenio, era eliminar la discriminación de la mujer en los puestos de trabajo. Tenía toda la razón. Aquella reivindicación costó varios años de lucha. No fue hasta 1979 cuando se convocaron por primera vez plazas en categorías hasta entonces vetadas a las mujeres: factores, ayudantes de maquinista, especialistas de estaciones, entre otras comenzaron a ingresar en RENFE.

Hasta ese momento, las mujeres en RENFE estaban relegadas a puestos muy concretos: Pasos a nivel, oficinas, información o limpieza. Y, además, una ley franquista obligaba a las trabajadoras a abandonar su empleo al contraer matrimonio, bajo el pretexto de “liberarlas de la oficina, el taller y la fábrica”. Un despropósito tan real como injusto.

Fueron mujeres como Pepa Vázquez y otras quienes lograron romper esos corsés. Es cierto que desde CCOO y desde el sindicalismo masculino se les prestaba apoyo, pero no siempre en las condiciones que hoy consideraríamos adecuadas. Y lo dice alguien que lo vivió en directo..

Un ejemplo claro: en octubre de 1977 celebramos en Madrid el primer Congreso del Sindicato Ferroviario de CCOO. Se eligieron 50 personas para la Comisión Ejecutiva: 48 hombres y 2 mujeres (María Jesús Álvarez y Teresa Hernández). El Consejo Estatal Ferroviario lo componían 140 personas: 135 hombres y 5 mujeres. Aunque la presencia femenina en el sector era reducida, estas cifras evidencian un desequilibrio bastante evidente.

Con el paso de los años, se fue avanzando. Hoy, es motivo de orgullo, al menos para el que esto escribe, que la máxima responsabilidad de CCOO en el ferrocarril en conjunto del sector, esté en manos de una mujer: Pepa Páez Parada, una excelente sindicalista y mejor persona, también andaluza, como la pionera Pepa Vázquez. Curiosamente, entre una y otra median cerca de medio siglo.

En un acto celebrado en Atocha con motivo del 8 de marzo de 2020, Pepa Páez señalaba “que el camino hacia la igualdad efectiva no es sencillo, pero que se han dado pasos importantes en la buena dirección. Recordaba cómo el ferrocarril fue históricamente un ámbito hostil para las mujeres, con un sistema laboral claramente discriminatorio que limitaba su acceso y desarrollo profesional”

También destacaba el papel de CCOO, “como una de las primeras organizaciones en incorporar la lucha por la igualdad de género en su estrategia, incluyendo ya en 1976 reivindicaciones concretas para acabar con la discriminación de las trabajadoras ferroviarias”.

Para terminar, quiero añadir una reflexión personal. A lo largo de mi vida, las mujeres me han enseñado más valores positivos que los hombres: desde mi madre hasta mi compañera de vida. Pero, en el ámbito sindical —y especialmente en lo relativo a la igualdad y la solidaridad—, han sido muchas las mujeres quienes me han dado verdaderas lecciones.

En la actualidad, cuando viajo en tren y veo a una jefa de estación o a una trabajadora en cualquier otra categoría, no puedo evitar emocionarme. Es entonces cuando recuerdo a aquellas pioneras que lucharon por abrir camino.

Creo, sinceramente y sin ánimo de reprochárselo a nadie, que estas mujeres —y muchas otras que no he mencionado— merecerian un homenaje por parte de CCOO, su sindicato. Algunas, como Pepa Vázquez, Mercedes Blanco o Maria Jesus Alvarez y muchas más ya no podrán estar presentes. Pero su legado sigue vivo en cada avance logrado.

 

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

     

23 DE ABRIL, DÍA DEL LIBRO: “QUE FLOREZCAN CIEN ROSAS”

 


El 23 de abril, día del libro, para mi es el día de Pilar Blanco, pues desde hace muchos años siempre he relacionado este día con ella, pues aun recuerdo cuando  en la década de los años 90 del siglo pasado, entraba por la sede de CCOO de Madrid, en la calle de Lope de Vega de Madrid, cargada de libros,  escogidos con todo cariño en las librerías de viejo de la Cuesta de Moyano, para regalar a los que ella consideraba sus mejores amigos y amigas…Cuantas anécdotas agradables tenemos de esa gran compañera todos los que convivimos con ella.

 Pero quien es Pilar Blanco?

En los años sesenta llegaban muchos emigrantes de provincias para trabajar en Madrid, Pilar Blanco Villarroel era una de esas personas. Su intención sólo era trabajar en la capital pero con el tiempo triunfó. Los que hemos estado muchos años a su lado estamos seguros de ello.

 Ella llegó sin hacer ruido, despacito, sin prisas, sin alterarse y se encontró en un momento dado dentro de un polvorín político y sindical como fueron los últimos años de la dictadura y los años de la transición de la dictadura a la democracia en España.

Trabajó de metalúrgica en la que siempre fue su empresa, aunque ya no existe: Isodel, una empresa del metal situada en Méndez Álvaro y que vivió muchas movilizaciones y una autentica crisis en los años 1975/1980 que finalizó con el cierre total... Allí estaba ella de enlace sindical, al lado de dirigentes sindicales que les llevaban años de experiencia sindical, luchando por sus compañeros de Isodel y del metal para conseguir las mejores reivindicaciones para la clase trabajadora.

No hay que olvidar que en aquella época se podían contar con los dedos de la mano las mujeres que se dedicaban a representar sindicalmente a los trabajadores. Pilar era una de ellas.

Pero a Pilar le gustaban las palabras, así que cuando definitivamente cerraron la empresa, en la década de los  80, terminó periodismo y fue una periodista de raza. Cuando comenzó a colaborar en CCOO de Madrid al comienzo de los 90, apenas existía el gabinete de comunicación como tal y fue ella, conjuntamente conmigo, quien más contribuyo  a que nuestro sindicato, CCOO, con mayúsculas, se diera a conocer entre los medios de comunicación de la Comunidad Autónoma Madrileña, además de colaborar con la revista  Unidad Obrera y posteriormente con el periódico Madrid Sindical.

Cuando en el año 2000, por motivos de procesos congresuales en el sindicato, se hizo cargo de la dirección de Madrid Sindical -periódico de CCOO de Madrid- acababa de volver de una larga baja laboral por una grave operación, de la cual en su recuperación tuvo incluso que aprender a  hablar, andar y leer correctamente.

Le dio algo de miedo no responder al reto de mantener el prestigio que había adquirido Madrid Sindical, pero supo sobreponerse a sus miedos y sus dudas y superó ese reto con sobresaliente. Todos los que trabajábamos con Pilar lo sabemos muy bien y los lectores del periódico también. Ahí están en las hemerotecas y los cerca de 7 años y más de 70 números editados bajo su dirección para demostrarlo. En esto también  triunfo plenamente.

Pero donde sin duda, donde más triunfo, fue en los valores de la vida: sin prisas, sin ruidos, sin alterarse, despacito, iba desgranando su filosofía social y política; la justicia, la libertad, el ecologismo, el apoyo a los más débiles, sus lecturas, sus libros. No hacía una sola crítica de un libro, para su querida página de Madrid Sindical, "Agenda", hasta que lo leía  y releía reiteradamente..

Sus más de cien columnas de la última página del Madrid Sindical, primero firmando como Pilar Blanco y después con el seudónimo de Clara Pérez, o Feli Gutiérrez, como homenaje a sus abuelas, dan muestra de su pensamiento sindical, social y político sobre los temas y las personas. Todas estas columnas están recogidas en el libro póstumo “Que florezcan cien rosas” ( puedes leerlo en este enlace... libro ), editado por CCOO de Madrid en abril de 2007, y que sus compañeros y especialmente sus compañeras, le dedicaron en su memoria. El título del libro es copia de uno de los artículos de Pilar dedicado a Dolores Ibarruri “La Pasionaria”.

Cuando llegaba el 23 de abril -día mundial del libro- siempre regalaba varios libros para algunos amigos y compañeros, sobre todo para recordarnos que teníamos que ver menos la TV y leer más libros. Tenía también razón en esa aseveración.

Pilar, metalúrgica, sindicalista y periodista, triunfo, en todo lo que se propuesto, excepto en una cosa: la lucha contra el cáncer, la cruel enfermedad que se la  llevo por delante.

Pero incluso en este doloroso trance, ella, Pilar, con la seriedad y dignidad que le ha caracterizado toda su vida, pidió a su familia y amigos poder ir a descansar para siempre  en el patio de la casa de su pueblo, al lado del olivo, rodeada de peonías y azucenas y cerca del lilo centenario.

En él años 2008, un año después de su muerte,  CCOO de Madrid, a través de la Fundación Sindical de Estudios, creo un premio a la Comunicación Sociolaboral, premio que lleva el nombre de una gran persona, Pilar Blanco, que era sindicalista y periodista y que sintetizaba como pocos la pasión por la lucha de la clase trabajadora y por la comunicación veraz, honesta y de interés general.

Mi compañera Isabel con Pilar Blanco en el Campamento de Sintel, en la Castellana en el 2001

En su recuerdo y homenaje, el  Premio Pilar Blanco, a la comunicación socio laboral, se entrega todos los años entorno a estas fechas, y es un reconocimiento de CCOO de Madrid y de la Fundación Sindical a los medios y a los profesionales de comunicación, que se han distinguido por divulgar noticias de interés social y laboral. Lástima que por la maldita pandemia llevemos dos años que no se da, pero seguro que al año que viene lo recuperaremos.

En fin esta es la breve historia de Pilar, esa gran luchadora de la clase obrera y gran periodista de raza, pues en un día como hoy –día internacional del libro- es necesario recordar personas como ella y  libros como “Que florezcan cien rosas” continúen floreciendo.

 Francisco Naranjo Llanos

Director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO