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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)
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61 ANIVERSARIO ENTRE VÍAS, TRENES Y CONVIVENCIA

Estación militar de Cuatro Vientos (Madrid), en los años 60 del siglo pasado 
Por circunstancias de la vida, siempre —o casi siempre— he estado ligado al ferrocarril. Incluso, según me contaban mis padres, nací debajo de una traviesa negra de madera, de esas que sostienen los carriles de la vía, en una pequeña estación de Extremadura. Se llamaba Proserpina, aunque hace ya muchos años que cerró sus puertas.

Años después supe que aquello del nacimiento bajo una traviesa no era cierto. Como todos los nacidos en los años cincuenta del siglo pasado, yo había venido de París, colgado del pico de una cigüeña.

Mucho más tarde, con 18 años recién cumplidos, ingresé en la compañía ferroviaria RENFE como militar en prácticas de ferrocarriles. Hoy se cumplen exactamente 61 años. Ha llovido mucho desde entonces, pero aquí seguimos: contemplando cómo cae la lluvia, viendo salir el sol y, a veces, incluso el arco iris.

Era jueves, 1 de abril de 1965. La primavera comenzaba a despuntar cuando algo más de tres centenares de jóvenes, que acabábamos de alcanzar la mayoría de edad, ingresábamos como militares en prácticas en el cuartel de ingenieros de Cuatro Vientos, en Madrid, dispuestos a comernos el mundo.

Hoy, superados ya los tres cuartos de siglo de vida —el que menos tiene 80 años—, comer, lo que se dice comer, comemos menos; pero la memoria permanece intacta, y con ella fluyen los recuerdos y las historias de aquellos años. Algunos compañeros alcanzaron lo que entonces consideraban sus sueños: ascensos, familia, desarrollo personal, compromiso político o sindical… Otros se quedaron en el camino, pero todos permanecen en nuestra memoria. Para ellos, nuestro recuerdo emocionado, nuestro respeto y nuestro deseo que descansen en paz.

Lo cierto es que la mayoría, con más o menos fortuna, nunca dejamos de luchar por abrirnos paso en una sociedad que nunca ha sido fácil, ni lo será. Basta con mirar algunas fotografías de entonces para que los recuerdos broten a borbotones. Recuerdos que empujan la pluma para que escriba sin esfuerzo.

Granada 1968, lugar donde realice el cursillo de Circulación
¡Cuántas historias podríamos contar del tren, de las máquinas, de las estaciones y de las vías! Cada uno de nosotros guarda muchos años de vivencias entre raíles, locomotoras, andenes y también convivencias, dentro y fuera del ámbito ferroviario.

Escribo hoy, 1 de abril de 2026, en este 61º aniversario, recordando muchos años celebrando encuentros en distintas ciudades de España: Las ultimas en Segovia, La Coruña, Sevilla, Mérida, Aranjuez, Alcalá de Henares… Lugares que hemos visitado con espíritu turístico, sí, pero también para reencontrarnos, compartir, reír, abrazarnos y recordar aquel camino que decidimos emprender juntos en aquel lejano abril de 1965.

“La alegría es una forma de resistencia”, decía el poeta Luis García Montero. Nosotros hemos hecho de estos aniversarios una celebración de la alegría: resistiendo al paso del tiempo y caminando con la frente alta. Somos, al fin y al cabo, una pequeña línea dentro del trazado de este país llamado España —“mi querida España”, que decía la cantante Cecilia—, un país en el que nos ha tocado vivir, trabajar y aportar nuestro esfuerzo con la esperanza de dejar un futuro mejor a quienes vienen detrás.

Revisando mi hemeroteca personal, encontré unos párrafos escritos a mano de mi intervención en el 25 aniversario, celebrado en Ávila en 1990. Decía entonces: “Dentro de 25 años, unos más gordos, otros más calvos, todos estaremos dispuestos a conmemorar el 50 aniversario, con nuestros achaques, pero allí estaremos”.

Y así fue… y más aún: hemos superado el 50 aniversario y hoy debíamos estar celebrando el 61. Aquí seguimos: unos más felices, otros más nostálgicos, todos quizá algo más pesados, pero con la misma ilusión de vivir y disfrutar. Rozando los 80 años y recordando aquel primer encuentro de hace 61 años en un lugar de Madrid cuyo nombre, por supuesto, sí quiero recordar: Cuatro Vientos.

No quiero terminar esta breve crónica —escrita desde el corazón y también desde el corazón de Extremadura, (Mérida)— sin recordar unas palabras de Joan Manuel Serrat: “Esto es una despedida, pero, sobre todo, es una fiesta”. Y añadía: “Dejemos aparte las melancolías y nostalgias, porque solo nos queda el futuro”.

Parafraseándolo, me atrevo a decir que este aniversario de 2026 —aunque por diversas circunstancias no hayamos podido celebrarlo juntos— debe ser, ante todo, una fiesta. Aparquemos la nostalgia y vivamos lo mejor posible, porque nosotros, los de la 25 promoción, sabemos bien que pasado tenemos… y mucho, así que, sencillamente, nos queda el futuro. Así que sin más:

¡Viva la 25 promoción de ffcc! Y que sean muchos años más.

Y termino con una recomendación: escuchad el poema “Compuerta” de Luis Chamizo, uno de los grandes poetas de mi tierra extremeña. Apenas cinco minutos de poesía castúa, en nuestra habla extremeña, donde también aparece ese tren convertido en “bicho negro” que tanto formo y forma parte de nuestras vidas.


Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO. 

SE NOS HA IDO MANUEL FERNANDEZ ALLER

Con Marcelino Camacho, Manolo y yo, en el III Congreso del Sindicato Ferroviario de CCOO (Cádiz, abril de 1984).
Ayer me informaba Pepa Paez, la actual secretaria general del sector ferroviario de CCOO, que había fallecido Manuel Fernandez Aller, con 83 años, compañero que fue secretario general del sindicato ferroviario de CCOO en los años 80/90 del siglo pasado y aunque éramos conscientes de su ya larga y grave enfermedad, sentí un golpe duro y se me agolparon los recuerdos en mi mente, además de alguna furtiva lagrima en mis ojos.

Cuando recibí la noticia tenia a mi lado a mi compañera Isabel y cuando se lo dije, ella comento: se van muriendo los históricos, “los históricos mejores”, matice yo, pues en muy poco periodo de tiempo se nos han ido Manolo Cachan, Miguel Zurdo, y Domingo Bartolomé, que con Jose Luis Martino, Manolo Navarro, Vicente Muñoz Frías, Benito Barrera, también fallecidos hace algo más de tiempo, eran -con alguno más- la columna vertebral del sector ferroviario de CCOO,  en las últimas décadas del siglo pasado.

Quiero escribir algo de él y sobre él y que mejor que recordar algunas vivencias compartidas en mi etapa sindical ferroviaria (1975/1988).

Conocí a Manolo Fernandez Aller, en 1975, pocos meses después de las ultimas elecciones sindicales del vertical, donde al igual que yo había sido elegido enlace sindical en las oficinas de Paseo del Rey, en el entorno de Príncipe Pio. Él, encabezada cualquier reivindicación – movilización, que se realizara entre el personal de oficina en el conjunto de Madrid. Era un líder nato. Su carácter cercano y tranquilo, sumamente preparado en lo laboral, su categoría era de “Experto Laboral”, (titulación de Graduado Social), hacia muy creíble sus palabras y se tenia una gran confianza en él.

La relación con él y con otros compañeros ferroviarios de Madrid:  Manolo Cachan, Gregorio Marcos, Domingo Bartolomé, Leandro Esteban, Santiago Rueda… se debía a que en aquellos momentos éramos, -eran- los que se estaban moviendo en Madrid para articular el Pleno de Representantes Ferroviarios, organismo unitario al margen del sindicalismo verticalista, organismo unitario que consiguió la firma del primer Colectivo en RENFE a finales de 1976.

Durante muchos años mantuvimos una excelente amistad, en lo personal, en lo sindical y en lo político, pues como he comentado era de las personas que se dejaban querer. En lo sindical, a pesar de que todos queríamos estar negociando y revindicando en Renfe, él no tuvo problemas de ningún tipo el ser la persona designada por la Ejecutiva del SF de CCOO, para estar con los compañeros de contratas ferroviarias ayudándoles a conseguir sus primeros convenios colectivos. Un ejemplo que pocos seguían por aquel tiempo.

Después, ya en abril del año 1981, en el 2º Congreso del Sindicato Ferroviario, fue elegido secretario general, por la practica unanimidad de los 280 delegados y delegadas que asistieron al congreso en representación de sus 25.000 afiliados y afiliadas que tenía el sector. En los siguientes congresos fue reelegido hasta los primeros años de la década de los 90, que ya decidió no presentarse a la reelección en el 5º Congreso, celebrado en junio de 1992. A pesar de ello continuo ligado al sindicato hasta ya entrado el año 2000, representado a CCOO en el Consejo de Administración de RENFE, entre otras tareas sindicales.

Yo estuve codo a codo con Manolo, como decía antes, tanto en el Pleno de Representantes, como en el Comité Intercentros de RENFE, así como de responsable de Comunicación en el sindicato hasta que pasé a la Unión Regional de CCOO de Madrid en 1987 y en esos mas de 13 años son muchas las anécdotas, buenas y malas, que pasamos juntos.

Madrid, marzo de 1985. Entrega en deposito al Museo Ferroviario del cuadro de Rafael Alberti: De izquierda a derecha Manuel Fernandez Aller, Paco Naranjo, Paco Caballero, Miguel Zurdo, dos directivos del museo y Domingo Bartolome.
Solo destacar algunas de ellas: Cuando a comienzos de enero de 1976 nos militarizaron en RENFE, el día que daba comienzo la militarización yo había estado trabajando de noche en la estación de ffcc de Peñuelas y habíamos quedado un pequeño grupo en Paseo del Prado, frente a la sede del actual Ministerio de Sanidad, entonces sede del Ministerio de Relaciones Sindicales. Como eran las 10 de la mañana no había llegado casi nadie, llame a través de una cabina a la oficina donde trabajaba Manolo y este en cuanto me cogió el teléfono me mando urgente para casa, notificándome la decisión ministerial de militarizarnos, no solo a nosotros si no también a los compañeros del Metro. Hasta un par de meses después no podíamos ni abrir la boca.

Otra fecha señalada de mis recuerdos con Manolo, fue el 23F, (23/2/1981), fecha aciaga que se produjo el golpe de estado en el Congreso de los Diputados por parte de Tejero y su gente.  Yo por entonces vivía en Alcorcón, pero después de lo que había pasado aquella tarde, tanto mi familia como yo, aun no habíamos salido de Madrid. Estábamos en la casa de otro compañero: Santiago Rueda y a ella llamo Manolo, sobre las 10 de la noche, para comentarnos que teníamos que acercarnos solidariamente a apoyar a los diputados secuestrados (aquí la historia de aquel nefasto 23F). Manolo como siempre al pie del cañón, esa noche y al día siguiente 24F, presentándole a la Empresa una propuesta urgente de paro de 5 minutos a las 12,00 h del medio día en defensa de la democracia.

En aquellas épocas de los 80/90 convocábamos bastantes huelgas en el ferrocarril para conseguir reivindicaciones y derechos para los ferroviarios y otras muchas para que no nos los quitaran. En una de ellas, estando de piquetes en la estación del Norte. Me acuerdo como si fuera ahora, Manolo y yo, nos fuimos a dar una vuelta por las vías para ver como iban los paros programados y si se estaban cumpliendo los servicios esenciales y tal.

A la vuelta a la sede del Comité Intercentros (Por entonces estaba en Príncipe Pio), nos dicen que subiéramos, que la Dirección de RENFE quería hablar con la Comisión Negociadora, así que a prisa y corriendo, tuvimos que lavarnos bien las manos sucias de actuar de “piquetero-informante” para ir bien limpitos a la reunión. El único problema, fue que Manolo tuvo que ir en mangas de camisa en pleno invierno, porque la chaqueta se había manchado de transitar por las vías, en especial al pasar por debajo de los topes de algún vagón. De nuevo Manolo supo estar al pie de las vías y no solo en las oficinas.

En fin, podría seguir escribiendo muchas mas cosas, pero para dar unas pinceladas sobre el gran sindicalista y mejor persona que fue Manuel Fernandez Aller, creo que es suficiente. Para terminar, solo reiterar mis condolencias a su familia, en especial a su compañera Cuqui y sus hijos y que DEP cámara, compañero y amigo Manolo, que aquí en la tierra siempre te recordaremos,  pues como dice Alberto Cortez en la primera estrofa de su canción…

Cuando un amigo se va
Queda un espacio vacío
Que no lo puede llenar
La llegada de otro amigo

(Canción de “Cuando un amigo se va” de Alberto Cortez)

 

Francisco Naranjo Llanos, director Fundacion Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO

P.D.- Este articulo tambien se puede leer en OPINION, en Madridiario.es 

HOMENAJE A UN HOMBRE BUENO

Grupo de personas que han participado en el homenaje a Domingo Bartolomé


El sábado 17 de diciembre de 2022 las organizaciones sociales y políticas de Guadalajara: PCE, IU, CCOO Y FORO POR LA MEMORIA,  así como un amplio grupo de amigos de Sigüenza y de otros lugares de nuestro país, hemos rendido un entrañable homenaje, a una gran persona, a un sindicalista histórico, a un músico, a un Político, a un educador de la sociedad, en definitiva a un hombre bueno. Esta persona se llamaba Domingo Bartolomé Pinar, fallecido el pasado 20 de noviembre, en su casa de Sigüenza (Guadalajara). 

Entre otras personas han intervenido en el acto: Daniel Touset, coordinador de IU de Guadalajara, Javier Morales secretario general de CCOO Guadalajara, Pepa Paez, secretaria general del sector ferroviario de CCOO, Xulio Garcia, por el Foro por la memoria de Guadalajara, Diego Molina, IU de Latina (Madrid), Jesus González Martín “Chuchi”, Mariano Alonso, Angeles Yague ..

Por mi parte esta ha sido mi intervención en dicho acto:

En Sigüenza, su pueblo y el mío, se nos ha muerto como el rayo Domingo Bartolomé, a quien tanto queríamos...
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal le ha derribado

He querido comenzar citando al gran poeta del pueblo Miguel Hernández, adaptando uno de sus poemas más conocidos: "Elegía a Ramón Sije", a la ocasión, porque me consta que Miguel Hernández era para Domingo uno de sus poetas favoritos, por no decir el que más.

Domingo se nos fue el fin de semana del 20 de noviembre a los 83 años de edad en esta ciudad. Nació en Alcázar de San Juan en 1939, pero se consideraba un seguntino de corazón, pues con poco más de 10 años ya vivía en Sigüenza. Y fue en estas tierras donde conoció a Amparo su querida compañera y fue en esta bonita ciudad, en la que se caso y aunque vivió en Madrid muchos años, fue en Siguenza donde desarrollo su sueño de toda la vida: su pasión por la música, participando activamente en la creación de la Banda de Música de Siguenza. Gracias por el homenaje que le ha realizado recientemente esa banda.

También en esta ciudad es donde ha sido concejal por Izquierda Unida en la legislatura 2015/2019. Agradezco a el equipo de Gobierno del ayuntamiento por haber decretado al día siguiente de su fallecimiento, un día de luto oficial en su memoria.

Hoy los compañeros de IU, de CCOO y del Foro por la Memoria de Guadalajara y otros muchos amigos, han programado este acto, en el que estoy orgulloso de haber tomado la palabra. Todo es poco lo que se haga por Domingo en su recuerdo y memoria.

Conocí a Domingo a mediados de los años 70 del siglo pasado, en los comienzos de las reuniones preparatorias del Pleno de Representes Ferroviarios, organismo unitario que creamos en RENFE para negociar el primer convenio colectivo, al margen del sindicalismo oficial verticalista. Convenio que se firmo en diciembre de 1976. Ya ha llovido desde entonces.

Desde aquellos primeros tiempos (Domingo, más que yo) pertenecíamos a ese grupo de compañeras y compañeros ferroviarios que luchábamos para mejorar las condiciones de vida de la clase obrera en el ferrocarril, hace ya cerca de cincuenta años. De aquellos tiempos y del primer congreso del sindicato ferroviario de CCOO celebrado en 1978, así como de la agrupación ferroviaria del PCE, he conservado una excelente amistad, con él y con su familia. Con Amparo, su compañera, fallecida en el 2005, hace ya 17 años, y con sus hijos Ernesto y Amparin. Incluso uno de mis hijos pasó algunos días de vacaciones en Sigüenza con ellos.

Cuando escribí estas lineas, recordaba a algunos queridos compañeros ferroviarios de aquellos tiempos que se nos han ido quedando por el camino y que se fueron en silencio, como Vicente Muñoz Frias, Jose Luis Martino, Benito Barrera, Pepe Alonso, Tomas Sebastian, Miguel Zurdo, Manolo Cachan de Madrid. Manolo Solis de Lerida, Emiliano Domínguez de Salamanca, Nuñez Neira de Santander, Pepa Vázquez y Manolo Navarro de Sevilla, Salvador Barea de Malaga, DEP todos ellos. Tristemente, ahora nos despedimos de Domingo Bartolomé.

Domingo era de esas personas que podía pasar desapercibida, pero siempre estaba allí, a las duras y a las maduras. Yo no le recuerdo de mítines, no era ese su perfil, pero si lo recuerdo cuando en los comienzo de los años 80, nos ponía las pilas, ejerciendo de secretario de organización para extender sus queridas CCOO a lo largo y ancho de la red ferroviaria, o cuando nos contaba la situación de las siempre escasas finanzas, a pesar de nuestra gran afiliación en las empresas del sector. Llegamos a tener 25.000 personas afiliadas durante sus mandatos como responsable de organización y finanzas del Sindicato Ferroviario de CCOO.

Domingo fue una de las personas que más hizo por ampliar CCOO en el sector ferroviario en su conjunto. Reitero lo de su “conjunto”, porque cuando muchos de nosotros solo pensamos en Renfe, la empresa principal, él nos recordaba a las otras empresas más pequeñas como FEVE o las contratas ferroviarias. De hecho, él fue durante varios años consejero de FEVE representando a CCOO. El sentido de “sindicato de clase” y no de “empresa”, siempre lo tenía en mente.

Cuento estas cosas relacionadas con el sindicalismo, pero saliéndonos de él, también podría recordar que le llamábamos “el músico”, por su afición a la música clásica y a otras artes, como por ejemplo su gran afición a lectura. En los tiempos de mis muchos años que he estado de responsable de comunicación en CCOO de Madrid, cada vez que pasaba por mi despacho Domingo era para preguntarme si el sindicato había publicado algún nuevo libro.

Recuerdo también que la primera vez que fui a la Unión Soviética me dio una clase magistral, con “pelos y señales”, de lo que podíamos ver en Moscú, Y no creáis que estaba allí todos los días, creo que viajó a Rusia una sola vez.

Entre las múltiples anécdotas positivas que podría contar de él y con él, recuerdo una que me impacto. Seria a finales de los años 70 (1978/79) y eran las fiestas de Aluche y en ella conocí personalmente a Simón Sánchez Montero y a su mujer Carmen Rodríguez Campoamor, una entrañable pareja de “rojos”, que estaban atendiendo la barra de la Caseta del PCE. Nos habían invitado otra entrañable pareja, también de “rojos”, que vivían en ese barrio: Domingo y Amparo y fueron ellos los que nos presentaron a Simon y a su compañera Carmen.

Por si alguno de los presentes no lo sabe, Simón Sánchez Montero, fue uno de los máximos responsable del PCE tanto en la clandestinidad como ya siendo legales. Por aquel entonces era Diputado por Madrid en el Congreso, elegido en la lista del PCE en las primeras elecciones generales democráticas celebradas en 1977, poco después de la dictadura franquista, y me llamo la atención que todo un “señor diputado” estuviese en la barra de la caseta del partido despachando tiques de bebidas y comidas. La verdad que había oído y leído tanto y también de él que este detalle me impacto en positivo.

También estaba allí Carmen Rodríguez, su eterna compañera de fatigas, recuerdo que haciendo tortillas. Y no estaban allí para “hacerse la foto”, si no currando como unas personas más en beneficio de la agrupación del PCE de Latina. Como al parecer no decía Cervantes en su Quijote; “Cosas veredes, amigo Sancho”.

En otra ocasión, en 1983, cuando decidimos realizar el III congreso del Sindicato Ferroviario en Cádiz, pensamos en Rafael Alberti para que nos hiciera un dibujo alusivo al tema, al celebrarse el congreso en la ciudad donde nació el poeta. Fue dicho y hecho, Domingo se encargó de realizar las gestiones para mantener una reunión con el artista, creo recordar que a través del poeta Carlos Álvarez. En una de las fotos de este video esta el cuadro de Alberti que he comentado.

               Video que se proyecto al comienzo del acto de homenaje a Domingo Bartolome 

En fin, que os voy a decir de Domingo Bartolomé Pinar. Como me decía un compañero: “él se ha ido pero nos queda su legado”. Pues sí, así es. Su mayor legado es seguir su ejemplo de lo que fue su vida. Una vida volcada en las causas justas, en la cultura y el arte.

Y hablando de legados, la gran mayoría actas, documentos, fotos y otros materiales de carácter histórico del sector ferroviario que están depositados en la Fundación 1º de mayo de CCOO se deben a la labor de recopilación y de “hormiguita” de Domingo. Su sentido de la organización en beneficio de lo colectivo no tenia limites.

He sentido mucho su fallecimiento. Ya sé que es ley de vida eso de vivir y morir, pero a veces uno nunca lo espera. Mis más sentidas condolencias a sus hijos Ernesto y Amparin, sus nietos y demás familia.

En fin, voy terminando. Quiero finalizar mi intervención con esta cita de Bertolt Brecht, aunque algo manida, necesaria en este caso:

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

Domingo era de estos últimos: “Imprescindible”. Un abrazo amigo Domingo. Y estés donde estés, “compañero del alma, compañero”, descansa en paz camarada, que te lo has “currao”.

Siguenza, 17 de diciembre de 2022

Resumen en video de la intervención de Francisco Naranjo

Francisco Naranjo Llanos, Director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista ferroviario de Comisiones Obreras.


CONSTITUCION DE LAS CCOO FERROVIARIAS DE BADAJOZ.


La mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.
 
José Luis Piñeiro, Paco Naranjo y Ángel Álvarez, en la sede de la casa sindical en Mérida, diciembre 1977

La foto no es de mucha calidad, que digamos, pero da motivos para recordar un acontecimiento histórico dentro de las CCOO ferroviarias de Extremadura, la constitución del sindicato ferroviario en la provincia de Badajoz.

Está fechada el 26 de diciembre de 1977. Ya ha llovido. Y está hecha en  la antigua casa sindical de Mérida,  situada al lado de la iglesia de Santa María, concretamente en la calle San Salvador y en ella, además de la sigla de CCOO, están los intervinientes en una asamblea de personal ferroviario, que son, de izquierda a derecha: Ángel Álvarez (responsable CCOO en la provincia de Badajoz), Paco Naranjo -o sea yo-  y José Luis Piñeiro. Los dos pertenecientes al Sindicato Ferroviario de CCOO a nivel estatal.

El objetivo de la reunión era constituir el sindicato de las CCOO ferroviarias en la provincia de Badajoz. Cuestión que conseguimos, pues con la asistencia de cerca de un centenar de trabajadores, quedo elegido el núcleo de dirección del sindicato ferroviario, compuesto por los compañeros Eugenio Nieto, Eugenio Coronado, Manuel Guisado y Pedro Moreno.

Y aunque según los datos de CCOO de Extremadura, por aquellas fechas se superaban los 300 afiliados ferroviarios en la provincia, era la primera vez, después de la represora dictadura franquista, que se constituía formalmente el Sindicato Ferroviario de CCOO por aquellos lares.

Desde entonces, han pasado más de 40 años y el destino de las personas nombradas ha sido diverso: Ángel Álvarez Morales,  se pasó a la política y diez años después (1987)  llego a ser  Consejero en uno de los  Gobiernos de Rodríguez Ibarra.  A Josa Luis Piñeiro Novoa, después de varios años en el Comité Intercentros de RENFE, le perdí la pista. Seguro que estará en su Galicia natal haciendo cosas relacionadas con el ferrocarril, pues teniendo en cuenta lo inquieto y activo que era no lo veo sedentario. Lo ultimo que vi de el es que presidia la asociación de amigos del ferrocarril de Galicia. Si llega a leer esto un gran abrazo José Luis!!. 

A los compañeros nombrados ese diá, Eugenio Nieto, como secretario general y Eugenio Coronado, Manuel Guisado y Pedro Moreno, elegidos como núcleo duro de dirección sindical, para aquella primera etapa del sector ferroviario, agradecerle a todos su disposición y ganas en aquellos momentos. Un recuerdo especial para Eugenio Coronado, persona con la que mas congenie. Me consta que la mayoría de ellos, si no todos, han fallecido. DEP y reitero: gracias compañeros por vuestro interés y compromiso con la clase trabajadora en momentos difíciles, como eran aquellos de los que estamos hablando.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO. 


INTRAHISTORIAS DE CCOO EN EL FERROCARRIL

INTERVENCIÓN EN EL 11º CONGRESO DEL SECTOR FERROVIARIO DE CCOO EN CACERES 
Decía Don Miguel de Unamuno, "que la Historia es el ruido de las grandes olas de un océano, su superficie aparatosa y espectacular, mientras que la Intrahistoria sería las silenciosas y tranquilas aguas  del fondo del mar" y también decía que se conoce más la historia de un pueblo a través de las intrahistorias que la historia oficial y eso es lo que precisamente os voy a contar hoy, unas intrahistorias de CCOO en el ferrocarril que espero os gusten y que sobre todo sirvan  para recordar hechos que  seguro que habéis oído o vivido muchos de vosotros y vosotras.
 La primera intrahistoria, crónica, anécdota, o pequeña historia, que quiero contaros es un  humilde homenaje a la memoria del poeta Rafael Alberti, autor del cartel del tercer congreso del Sindicato Ferroviario de CCOO, congreso que en estas fechas, del 26 al 29 de abril, -solo que hace 33 años-, en 1984, estábamos celebrando en Cádiz..
RAFAEL ALBERTI: AQUEL VERANO DEL 83
Estábamos en pleno verano de 1983, le habíamos solicitado a Rafael una entrevista para pedirle que nos dibujara alguna cosa relacionada con el ferrocarril, que nos sirviera para confeccionar el cartel del III Congreso del Sindicato Ferroviario de CCOO. El argumento de la visita era, que como lo íbamos a celebrar al siguiente año en Cádiz, habíamos pensado en él para que nos hiciese un dibujo ilustrativo.
Llegamos un poco nerviosos sobre las cuatro de la tarde al apartamento en el que Rafael Alberti vivía, en la planta veintitantas del edificio más alto de Madrid en aquellas fechas, La Torre de Madrid, situado en la Plaza de España.
Nos abrió la puerta un Rafael serio y triste y un poco desaliñado. Después nos enteramos que era porque se encontraba afectado por la situación de empeoramiento de la enfermedad, mal de Alzheimer, de su compañera de toda la vida, la escritora Mª Teresa León.
Lo primero que nos sorprendió, a los jóvenes sindicalistas de CCOO que fuimos a la entrevista, fue que detrás del pomo de la puerta de entrada había colgadas varias camisas de aquellos dibujos y colores chillones, que tanto le gustaba ponerse Rafael.
También había en algún rincón del estrecho pasillo, rodando por el suelo, un cuadro de su compañero y amigo, Pablo Picasso. Nuestros ojos se salían de las órbitas.
Una vez sentados alrededor de una gran mesa rectangular que tenía en el salón comedor, que también le servía de mesa de trabajo, y cuando apenas habíamos comenzado a contarle el motivo de nuestra visita, nos sobresaltamos al sonar de golpe el timbre de un despertador que no veíamos pero que estaba muy cerca de nosotros.
Rafael con esa tranquilidad y aspecto bonachón que siempre le ha caracterizado, mientras palpaba con sus manos distintos lugares de la mesa hasta que dejó de sonar dijo: “es un bolígrafo-despertador, que me han regalado unos amigos italianos. Cuando suene otra vez, intentaré encontrarlo”. La mesa, una gran mesa, más grande que la propia habitación, estaba toda ella llena de papeles, libros y objetos varios. Tan llena que no supimos de qué color tenía la tapa.
Después de escucharnos con suma atención y comprometerse con nosotros que en un par de meses nos haría un dibujo relacionado con el ferrocarril, nos invitó a tomar algo. Muy educadamente para no molestar, dijimos que no, que muchas gracias, que teníamos prisa. Él dijo que le apetecía un whisky, si lo acompañábamos, pues no le gustaba beber solo.
Dicho y hecho. Inmediatamente uno de nosotros -yo mismo-  fui a la cocina y prepare unos vasos con hielo y con una buena botella de whisky, nos pegamos en amor y compañía de Rafael, unos lingotazos que nos supo a gloria bendita. A partir de ahí se acabaron las prisas. Por cierto y sin ánimo de crítica, y en honor a la verdad verdadera, la cocina estaba -guardando las distancias- como la mesa del salón, pero en lugar de papeles y libros, eran  platos y vasos.
Así que ya con calma y relajados, hablamos con él de lo divino y de lo humano. Hablamos de poesía, de política, de su compañera María Teresa León, y por supuesto del premio Cervantes, que por cierto también en este tema estaba bastante escéptico de que se lo concedieran, pues había rumores de otros candidatos, que según él tenían más posibilidades. Nosotros le animamos diciéndole que realmente se lo merecía.
Nos fuimos cerca de las siete de la tarde, después de estar tres horas con él, más contentos que unas pascuas, pues además de encantadora charla con el gran poeta, algo tendría que ver los whiskys que nos metimos para el cuerpo.
Unos meses después se concedió a Rafael Alberti el preciado galardón del premio Cervantes, con lo que aparte de la alegría por su concesión, nuestro “encargo” del dibujo para el cartel del Congreso Ferroviario, estuvo a punto de irse al traste. Pero no, en una segunda visita, a comienzo del año 1984, ésta más rápida y para nosotros más eficaz, -pero hay que reconocer que menos placentera-, cogió los pinceles y un caballete, subimos a la terraza del edificio y en menos de 15 minutos nos hizo el dibujo que acompaña a esta crónica.
Estando ya en el congreso del sindicato ferroviario en Cádiz, en Abril de ese mismo año, nos enteramos que Rafael actuaba con Nuria Espert en Gran Teatro Falla de Cádiz en un recital de poesía y allí que nos fuimos de nuevo un par de compañeros a enseñarle a Alberti, como había quedado su obra. Cuando conseguimos llegar hasta el, en los camerinos del teatro, sus emocionadas palabras fueron: “Mira Nuria, mira, que bonito ha quedado el dibujo que les hice a mis camaradas los ferroviarios”.
Después de quedarnos a ver el recital de Rafael y de Nuria, (presentaba la cantante Masiel) le invitamos a nuestro congreso. No asistió, pero si nos dedicó unas palabras, escritas en la cartulina de la invitación (invitación que guardo con devoción) al recital del teatro de Cádiz y que tuve el honor de leer, entre orgulloso y emocionado en el pleno de nuestro congreso, el congreso de los ferroviarios en CCOO: 
“En Cádiz y no pudiendo asistir a vuestro congreso, recibid mi saludo más entusiasta.  Rafael Alberti”

Rafael Alberti Merello (El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de diciembre de 1902 /28 de octubre de 1999) 
Reconocimiento al valor de las mujeres sindicalistas en tiempos difíciles

La segunda intrahistoria que os voy a contar tiene que ver con las mujeres sindicalistas.

Algunos recordareis que en la conmemoración del 50 aniversario de CCOO en el ferrocarril, en el acto que realizamos en Madrid el pasado mes de febrero de 2015 hice un breve reconocimiento a las mujeres de los sindicalistas ferroviarios que lucharon por la mejora de los derechos sociales y laborales de los trabajadores en tiempos de la dictadura franquista y en la transición a la democracia.

Muy pocas militaban  sindicalmente, porque entre otras cosas la gran mayoría no trabajaban fuera de casa, pero si lo hacían social y políticamente, apoyando a sus compañeros, repartiendo propaganda, pegando carteles, ayudando a confeccionar una octavilla, un comunicado, etc. La historia de esas mujeres, “alma de resistentes”, está por escribir. 

Hoy me gustaría hablar  de alguna de las mujeres que en aquellos tiempos difíciles, con un gran valor y coraje, dieron  la cara en el ferrocarril por la igualdad de género.

Esto es lo que escribí de una de ellas,  hace ya unos años en mi Blog y que ahora incluiré en un libro que voy a publicar en breve. “Los Carriles de la Vida”. Por cierto libro que me va a prologar otra gran mujer, compañera y amiga –además de extremeña- . Me refiero a Cristina Almeida.

UNA JOVEN LUCHADORA FERROVIARIA

Llego despacio, sin hacer ruido, sin molestar, sentándose en las últimas filas. Los demás, casi todos hombres, cerca de cincuenta, estábamos debatiendo como llevar a la práctica las acciones necesarias en RENFE para conseguir la amnistía de los represaliados por el franquismo, así como montar algún órgano representativo, al margen del sindicalismo vertical, el sindicato del régimen.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de finales de 1975, recién muerto Franco y las primeras elecciones sindicales, ya en democracia, se celebraron cerca de tres años después, en abril de 1978.

Las reuniones las hacíamos en la calle Silva, una calle colateral a Gran Vía, en Madrid, al lado de la plaza de Callao, en un local de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica).

Ese día, mejor dicho esa tarde-noche, la mayoría, por no decir todos, tan enfrascados estábamos en el debate, que no nos habíamos dado cuenta de la presencia de una persona nueva en la reunión.

De pronto sonó una preciosa voz de mujer desde las últimas filas, diciendo, “que trabajaba cerca de allí y que se había enterado de la existencia de estas reuniones y que quería participar y ayudar en lo que pudiese.”. Todos, primero disimuladamente y después con todo descaro, miramos para ver cómo era esa jovencita con esa voz tan dulce.

Me acuerdo perfectamente de ella: Pelo moreno rizado, gafas redonditas, vestida con el uniforme de informadora de RENFE de aquel tiempo, falda y chaqueta azul, -azul azulón- y camisa amarilla.

Después de aquel día, vinieron muchos días y meses,  incluso años, ya que María Jesús Álvarez García, así se llama aquella joven desconocida, participó activamente en desarrollo del movimiento obrero en RENFE y en la creación de aquel Pleno de Representantes Ferroviarios, en la que participaban militantes afiliados a sindicatos de clase -especialmente de CCOO y USO- y otros no afiliados.

El Pleno, o la “plata-junta ferroviaria”, como se le conocía coloquialmente entre los cerca de 80.000 ferroviarios que trabajábamos entonces en RENFE, negocio el primer convenio colectivo de la empresa, en 1976/1977, con una Comisión Negociadora prácticamente de hombres y cuando en su desarrollo se hablaba de los derechos de las mujeres y de igualdad de género, pasábamos olímpicamente del tema, menos mal que estaba María Jesús para ponernos las pilas. (Había otras mujeres en el Pleno, pero ella sola en la Comisión Negociadora).

De esas negociaciones que comento, salieron la posibilidad de que en el ferrocarril pudiese haber mujeres, entre otras categorías, Maquinistas, Jefas de Estación, Interventoras, etc. Hasta esas fechas solo podían ser administrativas. Administrativas que tenían que abandonar su trabajo cuando se casaban. Era Ley. Franquista, pero Ley. En ese tema como en otros fuimos punta de lanza en el ferrocarril.

A partir de aquellas fechas cuando voy en tren y una interventora me pide el billete, o en una estación veo a una mujer dándole la salida al tren con su banderín y su gorra roja, no tengo por menos que recordar a María Jesús, aquella compañera, informadora de RENFE, de una oficina de la calle de Alcalá de Madrid, que nos hizo ver a los hombres de la Comisión Negociadora que ellas, las mujeres, tenían tanta o más capacidad para realizar toda clase de funciones, funciones y tareas que el régimen dictatorial franquista, consideraba que  solo eran cosas de hombres. Después os fuisteis incorporando muchas más.

Esto lo escribí en el verano de 2010 y hacia cerca de 30 años que no veía ni sabía nada de Mª Jesús, después en marzo de 2015, en el acto de aniversario del sector ferroviario de CCOO, que comentaba antes, he vuelto a coincidir con ella y debo decir que esta igual como la describo, apenas pude conversar con ella pero por su apariencia me pareció que había tomado el elixir de la eterna juventud.

María Jesús, si lees esto, quiero que sepas, que me siento orgulloso de haber sido y ser, además de compañero de luchas sindicales, tu amigo. Te mereces este y otros muchos reconocimientos y estoy seguro, que si supieran esto que cuento muchas mujeres y hombres, tendrías también su reconocimiento, pues eres una de las personas que más contribuistes a que hayamos avanzado en la igualdad de género en el ferrocarril y por ende en el conjunto del estado.

Gracias María Jesús Álvarez García por lo mucho que aprendí de ti.

DESPEDIDA

En fin nada más. Solo despedirme con las conocidas palabras de un compañero que estuvo a punto de ser ferroviario, pero por circunstancias derivadas de la Guerra Incivil Española no pudo serlo. Me refiero a Marcelino Camacho. Él decía: "Ni nos domaron, ni nos doblaron ni nos van a domesticar"

Así que sin más: ¡! Viva el 11º Congreso del Sector Ferroviario de CCOO!!

Francisco Naranjo Llanos

Director de la Fundación Abogados de Atocha