LEMA DE ESTE BLOG

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...Vivir consiste en construir futuros recuerdos.(Ernesto Sábato)

TRES LIBROS Y UN NEXO COMÚN: LA REPRESIÓN FRANQUISTA

Leer libros ya de por sí es un placer, pero si además están escritos por personas conocedoras y estudiosos de los temas que tratan, son interesantes y además son amigos, ya es el no va más. Estos tres de los que vamos a hablar hoy reúnen esas condiciones y para más inri son de la memoria histórica de nuestro país y resultan imprescindibles. Por el maldito virus, aún no se han presentado como se merecen públicamente en Madrid, pero os puedo asegurar que merecen la pena. 

De los libros hare una breve síntesis al final, pero de los autores me gustaría reflejar aquí mi admiración por ellos, comenzando por Juanjo del Águila, autor de EL TOP. La represión de la libertad (1963-1977) persona con gran conciencia de clase, que en la dictadura franquista fue abogado laboralista, de la hornada de los Abogados de Atocha, de la quinta de Manola Carmena, solo tiene 77 añitos y parece que no pasa de los 50. Ahora está pasando por un momento delicado, pero seguro que se va a recuperar pronto. Juanjo tiene una extensa biografía que la podéis encontrar tecleando su nombre en cualquier buscador de internet, o en su blog “justicia y dictadura” y de paso deleitaros con sus reflexivos escritos. Yo solo decir que es una excelente persona, que siempre ha estado defendiendo a los más débiles, tanto cuando fue abogado, como cuando estuvo ejerciendo de magistrado en los juzgados de lo social en Sevilla y Madrid, hasta que en 2012 se jubilo. 

De Tomas Montero, uno de los Coautores del libro “Morir en Madrid (1939-1944)”, solo comentar que lo conozco desde hace muchos años, en las trincheras del sindicalismo, de las CCOO. Tuve el honor y la satisfacción de entregarle un premio de fotografía a finales de los 80, colabore con él en varios eventos relacionados con la memoria histórica y lo que tengo que decir de él siempre será bueno y no es peloteo. Una persona honesta, muy responsable con sus ideas y sus amigos, siempre dispuesta a trabajar por los más desfavorecidos y sobre todo porque no queden en el olvido aquellas personas que fueron víctimas del franquismo, empezando por su abuelo, que por heredar heredo hasta su propio nombre: Tomas. Sigue siendo así compañero. 

Y qué decir de Miguel Muñoz, autor del libro “Ochocientos brazos”, es historiador, con una amplia biografía relacionada con la represión franquista en el ferrocarril, además de ferroviario. Conocí a Vicente Muñoz Frías, su padre, en unas fechas difíciles para la democracia en nuestro país. Estoy hablando de 1976, un año después de la muerte del dictador, en los comienzos de la creación del “Pleno de Representantes”, un organismo sindical unitario con el que negociamos y firmamos el primer convenio colectivo en RENFE. Vicente ya llevaba años luchando, fue de los creadores de la primera Comisión Obrera en el ferrocarril, por ello no es de extrañar que le dedique el libro, así como a su madre María. Con Miguel he colaborado sobre el movimiento obrero en RENFE y muy especialmente en la exposición sobre los 50 años de las CCOO en el ferrocarril, de la mano de otro gran compañero y sobre todo poeta José Luis Esparcía. En fin poco más que decir de Miguel, una persona que tiene escritos miles de folios, y una veintena de libros, solo o con diversos autores, casi siempre para hablar de la historia del ferrocarril o para honrar a los ferroviarios represaliados y para ello ha tenido ir profundizando en los archivos más recónditos a lo largo de muchos años. Ahh, por cierto, Miguel también fue participe en conseguir que la estación de ffcc de Atocha luciese el monumento en honor a los ferroviarios represaliados por la dictadura franquista. . Estas son, brevemente, las reseñas de los tres libros comentados:
EL TOP. La represión de la libertad (1963-1977) de Juan José del Águila
Editado por la Fundación Abogados de Atocha, conjuntamente con el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, este libro es un serio y riguroso estudio sobre la jurisdicción especial de orden público franquista que actuó en España desde el 2 de diciembre de 1963 hasta el 4 de enero de 1977 como institución de represión de la conflictividad obrera y social, de la contestación estudiantil, y de la creciente y plural oposición política a la dictadura franquista. Con el desarrollismo económico e industrial y hasta sus postrimerías y el comienzo real de la transición política se creó en España un sistema de represión y punición del ejercicio de lo que las normas internacionales y las constituciones democráticas consideraban libertades públicas y derechos fundamentales (de asociación, de libertad sindical, de reunión, de libertad ideológica, de libre expresión, de libre información, de huelga, de conflicto colectivo…
El análisis exhaustivo de Juan José del Águila tiene un rigor histórico y jurídico insuperable. El mismo rigor con que viene realizando publicaciones en su blog personal de https://justiciaydictadura.com/ que resulta también de imprescindible consulta para entender la realidad de la represión política y de la violencia institucional en la dictadura de Franco, y para entender sus instrumentos y mecanismos, lo que constituye un deber imprescindible y necesario para recuperar una memoria histórica y democrática en España.
>Morir en Madrid (1939-1944) Las ejecuciones masivas del franquismo en la capital de Fernando Hernández y Tomás Montero 
Este libro es, ante todo, un libro-memorial que recoge los nombres y datos básicos de las 2.936 personas ejecutadas en Madrid capital durante el período 1939-1944, entre ellas ochenta mujeres, fusiladas en su inmensa mayoría en las inmediaciones del cementerio de la Almudena, las mismas personas cuyos nombres iban a figurar en el monumento memorial en el Cementerio del Este, memorial que se desmanteló por orden del actual Alcalde José Luis Martínez Almeida. La dictadura franquista condenó sus nombres al olvido o los relegó a la memoria estrictamente privada. Partiendo de trabajos previos, el listado ha sido elaborado gracias a las investigaciones del colectivo Memoria y libertad, familiares de víctimas del franquismo en Madrid, así como al equipo de historiadores contratados por el ayuntamiento madrileño en 2017, que accedió a la propia documentación del cementerio, durante el mandato de la alcaldesa Manuela Carmena. El listado se acompaña de una serie de estudios firmados por especialistas en la violencia política franquista.
“Ochocientos brazos”; El movimiento obrero en el ferrocarril durante el franquismo, de Miguel Muñoz Rubio 
«Ochocientos brazos» es una investigación, llevada a cabo por su autor a lo largo de más de diez años en diferentes archivos nacionales e internacionales, que tiene como objeto el movimiento obrero en el ferrocarril español durante el franquismo. La obra aborda, en primer lugar, cómo hicieron frente los trabajadores y los sindicatos al golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y qué papel tuvieron en la gestión del ferrocarril durante los tres años de guerra. Una vez analizada la represión a que fueron sometidos por los vencedores franquistas, en su segunda parte estudia cómo los trabajadores, huérfanos de «sentido», «memoria» y «organizaciones», configuraron un nuevo movimiento obrero que, tras un complejo tránsito, se constituyó como una nueva realidad en la democracia de 1978.

En estos tiempos que vivimos de desmemoria y de no salir de lo que nos cuentan las TV y de los 140 caracteres del Tuiter, libros como estos, que van a las raíces de la historia reciente de nuestro querido país son como un rayo de esperanza. En fin, término, después de conocer esas breves reseñas, sobre esas tres grandes obras, no creo que quede duda de los libros que hay que leer relajadamente en casa, ahora que la maldita pandemia nos tiene retenido más que nunca en ella. No os los perdáis. 

Francisco Naranjo Llanos 
Director Fundación Abogados Atocha


UNA FOTO, UNA HISTORIA: CONSTITUCION DE LAS CCOO FERROVIARIAS EN MERIDA.


Decíamos ayer que la mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.
 
José Luis Piñeiro, Paco Naranjo y Ángel Alvarez, en la sede de la casa sindical en Mérida, diciembre 1977

La foto no es de mucha calidad, que digamos, pero da motivos para recordar un acontecimiento histórico dentro de las CCOO ferroviarias de Extremadura, la constitución del sindicato ferroviario en la provincia de Badajoz.

Está fechada el 26 de diciembre de 1977. Ya ha llovido. Y está hecha en  la antigua casa sindical de Mérida,  situada al lado de la iglesia de Santa María, concretamente en la calle San Salvador y en ella, además de la sigla de CCOO, están los intervinientes en una asamblea de personal ferroviario, que son, de izquierda a derecha: Ángel Álvarez (responsable CCOO en la provincia de Badajoz), Paco Naranjo -o sea yo-  y José Luis Piñeiro. Los dos pertenecientes al Sindicato Ferroviario de CCOO a nivel estatal.

El objetivo de la reunión era constituir el sindicato de las CCOO ferroviarias en la provincia de Badajoz. Cuestión que conseguimos, pues con la asistencia de cerca de un centenar de trabajadores, quedo elegido el núcleo de dirección del sindicato ferroviario, compuesto por los compañeros Eugenio Nieto, Eugenio Coronado, Manuel Guisado y Pedro Moreno.

Y aunque según los datos de CCOO de Extremadura, por aquellas fechas se superaban los 300 afiliados ferroviarios en la provincia, era la primera vez, después de la represora dictadura franquista, que se constituía formalmente el Sindicato Ferroviario de CCOO por aquellos lares.

Desde entonces, han pasado más de 40 años y el destino de las personas nombradas ha sido diverso: Ángel Álvarez Morales,  se pasó a la política y diez años después (1987)  llego a ser  Consejero en uno de los  Gobiernos de Rodríguez Ibarra.  A Josa Luis Piñeiro Novoa, después de varios años en el Comité Intercentros de RENFE, le perdí la pista. Seguro que estará en su Galicia natal haciendo cosas relacionadas con el ferrocarril, pues teniendo en cuenta lo inquieto y activo que era no lo veo sedentario. Lo ultimo que vi de el es que presidia la asociación de amigos del ferrocarril de Galicia. Si llega a leer esto un gran abrazo José Luis!!. 

A los compañeros nombrados ese diá, Eugenio Nieto, Eugenio Coronado, Manuel Guisado y Pedro Moreno, elegidos como núcleo duro de dirección sindical, para aquella primera etapa del sector ferroviario, agradecerle su disposición y ganas en aquellos momentos. Me consta que la mayoría de ellos, si no todos, han fallecido. DEP y reitero: gracias compas por vuestro interes y compromiso con la clase trabajadora en momentos difíciles, como eran aquellos.

Francisco Naranjo Llanos 


MIGUEL ZURDO: ADIOS A UN SINDICALISTA TODO TERRENO

En Valladolid, noviembre 1981, en un encuentro internacional con ferroviarios portugueses y franceses.

Me acabo de enterar que Miguel Zurdo Jimeno, compañero y además amigo ferroviario, gran sindicalista y mejor persona falleció el pasado lunes 22 de junio a la edad de 74 años, justos los que yo acabo de cumplir.

Aunque hacía varios años que no teníamos contactos, me ha causado una gran tristeza, pues Miguel era de esas personas que aunque no lo vieras durante años  es como si estuviéramos hablando todos los días. La frase “como decíamos ayer”  pronunciada por Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca a sus alumnos, después de una estancia de casi cinco años en la cárcel, podía ser perfectamente atribuida a Miguel Zurdo, pues él te saludaba siempre, aunque hubiera pasado bastante tiempo,  como si te hubiera visto hace un rato.

Conocí a Miguel en los finales de los años 70 o primeros de los 80 del pasado siglo. Miguel era Ingeniero Técnico en RENFE, con la especialidad de Arquitecto y desde que entro a formar parte de los órganos de dirección del Sindicato Ferroviario de CCOO  se volcó de tal manera,  que dejo aparcada  su brillante carrera  en la empresa, para  ofrecer sus muchas horas de dedicación  a las labores de cualquier materia sindical en  CCOO.

Era lo que en términos  deportivos podríamos llamar  un todo terreno. Era un gran sindicalista polivalente. Lo mismo coordinaba los técnicos y cuadros afiliados (TPC, los llamamos entonces), que se fajaba en la negociación de un convenio de contratas ferroviarias. Igual organizaba un Congreso que un torneo deportivo, o hacia de “negro”  preparando una ponencia sobre el ferrocarril, para que otros nos diéramos el pisto en presentarla, por ejemplo en la Universidad de Santander. Real como la vida misma. En la foto adjunta estamos Zurdo y yo en la Universidad de Santander realizando una rueda de prensa en Agosto de 1985, acompañado por Juan Antonio Solla, el responsable del sector ferroviario de CCOO en Cantabria y también fallecido recientemente.

Rueda de prensa en la Universidad de Santander en Agosto de 1985

Tengo en la memoria muchas anécdotas vividas al lado de él, pues no en vano estuvimos casi una década juntos en la dirección de lo que actualmente se llama Sector Ferroviario de CCOO
  y entonces era Sindicato Ferroviario de CCOO. Los más conocidos de Madrid en el sector, en aquella época éramos, Fernández Aller,  Manolo Cachan, Leandro Esteban, Domingo Bartolomé, yo mismo y alguno más que puedo olvidar. Pero al quite, como currante y al pie del cañón estaba siempre  Zurdo y poquitos  más. Y no digo que los demás no trabajaran pero Miguel era especial.

Miguel en el ferroviario de CCOO fue responsable de los TPC, secretario de Juventud, responsable de la secretaria de la Mujer, secretario general del sindicato ferroviario en Madrid.  Presidente del Comité Intercentros  de Renfe, Representante de CCOO en el Consejo de Administración de FEVE, Presidente del CHF (colegio de huérfanos ferroviario) desde 1997 al 2005, entre otras responsabilidades.

Y en todos los lugares donde estuvo puso su impronta. Lo importante era currar por y para los más desfavorecidos, dentro del margen que tenía en cada lugar y siempre con dialogo, mucho dialogo, nunca alzaba la voz mas allá de lo imprescindible, ni siquiera en las asambleas. Era todo un señor con una gran educación pero sin olvidar la necesaria firmeza. Nunca le escuche un taco. DEP compañero Miguel y desde aquí siempre recordaremos que gracias a ti y otros como tu tenemos esta gran Confederación Sindical,  llamada  CCOO.  

Francisco Naranjo Llanos
(En los años 80, era el responsable de Comunicación del Sindicato Ferroviario de CCOO)

UNA FOTO, UNA HISTORIA: BODA DE MI SOBRINA MARIBEL

Decíamos ayer que la mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.

1 de mayo de 1993, en Martorell en la boda de mi sobrina Maribel 

Hace poco más de 27 años de esta foto. En ella vemos a mi sobrina Maribel, esplendida, en el día de su boda y a su lado su querido esposo Javier. A su alrededor mis hijos Paco y Mario, aún adolescentes y a mi querida Isabel, mi compañera y madre de mis hijos y yo mismo, ya maduritos, pero aún jóvenes. Bueno, más o menos como ahora. La diferencia es que ahora tenemos juventud acumulada y entonces no hacía falta acumular nada.

Gran día ese 1 de mayo de 1993, pues además de casarse mi sobrina favorita, -por supuesto sin menospreciar a su hermana, mi querida sobrina Eva- pudimos disfrutar de una mañana y una tarde con gran parte de la familia más cercana. Mi hermano Juan, mi cuñada Fina y otros y otras, como mi primo Sandalio y su mujer Cecilia, etc, etc. en unos lugares y paisajes inolvidables.

La ceremonia nupcial fue en Martorell, ese acogedor pueblo de Cataluña, situado en la comarca del Bajo Llobregat, en la provincia de Barcelona. Por cierto cuando se celebro la boda tenía unos 17.000 habitantes y en la actualidad, casi el doble, cerca de 30.000.

Pero una de las cosas que me impacto fue el lugar donde celebramos el banquete nupcial, no recuerdo el nombre del pueblo, pero sí que en el restaurante estaba en lo alto de una montaña, desde donde se observaban unas preciosas vistas. Y allí estuvimos cerca de cinco horas. Si nos descuidamos enlazamos la comida con la cena. Empezamos con el aperitivo sobre las 14,00 horas y serian las 18,00 horas cuando aun estábamos con los postres. 

También recuerdo esa boda porque era la primera vez y creo que la última, que he faltado a la manifestación de un primero de mayo, desde aquel 1 de mayo de 1978 en libertad, después de más de 40 años de aguantar la nefasta y represora dictadura franquista. Reitero, desde que los sindicatos fueron legalizados en abril de 1977 nunca he faltado a la cita del primero de mayo, con dos excepciones: En 1993 por la boda de mi sobrina y este año 2020 por la Covid 19, aunque en esta ocasión hemos participado de forma virtual.

Voy terminando y seguimos con la boda. Una boda que fue en consonancia con los novios. Unos novios guapos, una boda guapa. Recuerdo que esa noche nos quedamos en casa de mi hermano y cuñada, tanto Isabel, como Mario. Mi otro hijo Paco, se vino ese mismo día en un tren nocturno de Barcelona a Madrid, pues tenía necesidad de ver a su novia Vanesa.


En el teatro romano de Mérida, en agosto de 2015, mas de 20 años después de la boda que comento, Maribel, con su marido Javier y sus hijos Sergio y Adrian, e Isabel y yo mismo. 

En fin recuerdo esa boda, como una boda importante en mi mente, pues no se quien dijo que con los años los recuerdos en lugar de borrarse se avivan. Un abrazo a todos los participantes en aquel evento y a los contrayentes que sigan disfrutando de aquel feliz enlace y de forma especial con sus dos queridos y brillantes hijos Sergio y Adrian  

Francisco Naranjo Llanos

UNA FOTO, UNA HISTORIA: ABUELO Y NIETO

Decíamos ayer que la mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.

En Alcorcón, 1977

Si, esta foto es de mi padre José María,  con su nieto Paquito, mi hijo, en Alcorcón (Madrid),  en los terrenos del campo del “Caura”, lo que en la actualidad es el Parque de la Paz  y que en aquella época era un erial en verano y en invierno un barrizal. Hablamos de mediados de los años 70 del siglo pasado. Nosotros vivíamos entonces también en Alcorcón, en la Plaza del Peñón. Mis padres vivían en Mérida pero en esas fechas vinieron a pasar unos días con nosotros.

Mi padre en aquella época estaba hecho un roble,  tendría alrededor de los sesenta años y su nieto Paquito, aún no habría cumplido los cuatro años. Mi otro hijo, Mario,  aún no había nacido, pero venia de camino. A los dos de la foto, abuelo y nieto, se les ven maneras. Felices los dos y agarraditos de la mano con el balón a sus pies.

Su abuelo y mi hijo del Bilbao de toda la vida y es que a muchos extremeños nos ha molado ser del Athletic. Aún lo somos,  pero ahora compartido un poco con el Atlético de Madrid, al jugar en el Atlético uno de sus hijos (Manuel), pues como dijo en una ocasión la madre de Serrat: "Yo soy de donde trabajan mis hijos". Qué razón tenía. Hasta yo soy un poco del Atlético.

La foto, como digo, es de Alcorcón, de más menos de 1976/77  cuando el pueblo de Alcorcón tenía, unos 50.000 habitantes. En la actualidad tiene más de 170.000. Ya ha llovido desde entonces.

Y por supuesto han pasado cosas. Tanto mi padre como mi madre ya no están con nosotros (DEP) y mi hijo es una persona adulta, casado con una gran mujer (Vanesa) y tienen dos preciosos hijos  ya adolescentes, uno más que otro: Manuel de 11 años y Mario de 18. Y además son unos chavales encantadores, que para algo son mis nietos. 

La otra foto que cuelgo, es de un par de años después, invierno de 1978/79 en prácticamente en el mismo lugar que la anterior, pero con mi mujer Isabel y mis dos hijos. La pongo como muestra del paso del tiempo y para que se vean los pedazos de hijos y mujer que tenía y que tengo.

En Alcorcón 1979

En fin, poco más que decir de las fotos, pero cada vez que las veo, alguna lagrimita suelto, pues son muchos años y muchos recuerdos, unos buenos y otros malos, que van quedado por el camino.

Yo por mi parte en aquella época  estaba muy liado e ilusionado y participando con lo que estaba ocurriendo en el país, en su lucha por la libertad y la democracia,  pues entre otras cosas me había presentado en 1975 en las elecciones sindicales y ese mismo año habia muerto el dictador Francisco Franco. Las elecciones sindicales eran las ultimas del sindicato vertical y nuestra candidatura, la apoyada por CCOO, gano en muchos centros de trabajo en RENFE.- Algunas revistas decían que había ganado "el equipo colorao" en referencia a CCOO,  pero eso es otra historia.


Francisco Naranjo Llanos

UNA FOTO, UNA HISTORIA: INGRESO EN RENFE

Decíamos ayer que la mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.


En Mérida 1967 

Veo esta foto y recuerdo cuando fui a Madrid con 18 años a examinarme para el ingreso en RENFE, a través del Regimiento de Movilización y Prácticas de ffcc. Iba sobre todo con muchas ganas de conocer Madrid, pues era la primera vez que salía de mi querida tierra extremeña y pocas ganas  de aprobar el examen.

Pero cosas de la vida, conocí poco Madrid, pues solo estuve un par de días. Me aloje en casa de mi primo Paco, que vivía por la zona de Arguelles y lo que más recuerdo fue la Plaza de España y resulta que aprobé los exámenes para ingresar en RENFE de Factor. Hice las prácticas en Madrid, Córdoba, Granada y Mérida a lo largo de cuatro años.

Lo de Madrid no fueron practicas ferroviarias, fue mili, pura y dura. Las de peor recuerdo. Ingrese el 1 de abril de 1965 y estuvimos en Cuatro Vientos unos tres meses, que a mí me parecieron años. De este tiempo lo que más recuerdo fue lo de un Cabo 1º, que se subió con sus botas encima de mis pies, con deportivas, porque no tenía el ángulo correcto entre pies. El dolor y daño que me hizo nunca lo he podido olvidar. Entre misas y prácticas militares se pasaron los tres meses.

La segunda etapa, ya con prácticas y textos ferroviarios, fue en Córdoba, durante unos 8 o 9 meses. De ahí si salimos preparados para hacer de Factor en cualquier estación de ffcc. Mis recuerdos no son malos. Teníamos al Capitán Águilas, una persona a la que se le tenía un miedo tremendo. Solo saber que estaba a punto de llegar se echaba todo el mundo a temblar, sobre todo por los castigos, eran malos o peores, dependiendo del humor que viniese.

Pero reitero, no tengo mal recuerdo. Entre que me dedicaba a estudiar para sacar la mejor nota posible para poder pedir las mejores plazas que salieran al final del curso y la posibilidad de ir los fines de semana a Mérida se me paso el tiempo. Éramos 48 en el curso. Yo llegue con el numero 23 y finalice con el 7, con las notas acumuladas por meses,  así que me fui a hacer las practicas de Factor a Mérida, que es donde está hecha la foto que encabeza esta crónica.   

En el tiempo que estuve en Granada, en el cursillo de Factor de Circulación, tampoco tengo malos recuerdos, teniendo en cuenta el espíritu propositivo que he tenido siempre, pues hice un buen curso que hizo posible que hiciera las practicas también en Mérida y pudiese conseguir como residencia definitiva la primera de las plazas que pedí: Paseo Imperial, en Madrid.

En Granada en 1968

Aunque reconozco que de Granada tengo un recuerdo bastante doloroso. Por las noches los Prácticos de ffcc, como nos llamábamos, nunca íbamos a cenar a un cuartel cercano. Nos apañábamos con comer de bocadillos en la Cantina donde estábamos y así no tener que desplazarnos. Pero resulta que nos enteramos que a los pocos soldados que iban les daban muy mal de comer y decidimos una noche en solidaridad ir todos. Éramos 36 en el curso, más unos 10 o 12 que estaban haciendo la mili, nos presentamos de golpe unos 50 y como no esperaban tanto tuvieron que improvisar la cena. Tampoco fue tan difícil: Más caldo a las sopas y más huevos fritos. Termino la cena y nosotros tan contentos por el acto de apoyo y solidaridad que habíamos hecho.    

Pero al día siguiente se armo la marimorena. El Capitán Valdés, nos hizo reunirnos con urgencia para decirnos que habíamos cometido un delito de sedición del código militar y que iba a mandar a su casa a los cabecillas de aquella rebelión militar y que seriamos nosotros quien los eligiéramos. Nos hizo sacar papel y lápiz para que escribiéramos los nombres de los supuestos cabecillas. De los 36 que éramos, como dije antes, la mitad (18), escribieron nombres a voleo y los nombrados, unos cuatro o cinco, no los echaron, pero si quedaron marcados y los últimos de la promoción. Yo fui de los 18 que dejamos el papel en blanco, pero eso no ha sido óbice para que  ese suceso también me marcara para toda la vida. La foto donde hay una pequeña maquina de vapor detrás, es de esas fechas.

En fin, voy terminando. En los más de dos años que estuve haciendo servicio ferroviario en Mérida, solo tengo buenos recuerdos, con la excepción de algún desgraciado accidente ferroviario, que consto la vida a algún compañero. Eran los finales de los años 60 del siglo pasado y mi padre, que DEP, José María, también trabajaba en la estación de Guardagujas y de forma especial mis mayores recuerdos, son la cantidad de amigos que hice en esa época, Ángel Caballero, Ángel Pastor, son algunos de ellos. Después, en 1969, me licencie y me vine a Madrid y aunque nunca abandone Mérida, en Madrid sigo.

En Mérida en 1969 

Ahh, y  también, como recuerdo más cercano y más importante para mí, es que en aquella época conocí a una persona extraordinaria y singular. Tan singular que llevo viviendo con ella casi 50 años y que es mi querida esposa y madre de mis hijos Paco y Mario. Gracias Isabel por aguantarme tantos años. La foto que acompaño es de aquella época.      





Francisco Naranjo Llanos


UNA FOTO, UNA HISTORIA: FUTBOL EN MERIDA

Decíamos ayer que la mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.

El club deportivo Augusta (juveniles de Mérida 1963)

Veo esta foto y me recuerda los tiempos de los comienzos de los años 60 del siglo pasado, donde inicie mis pinitos en el Futbol, con no  más allá de 15 años, fechas en las que mi padre fue trasladado de la estación de ferrocarril de Proserpina a Mérida, como Guardagujas.

Yo ya llevaba varios años –desde los 12-  yendo y viniendo a Mérida a estudiar a la escuela de Maestría Industrial, donde finalice  los estudios de Oficialía Industrial en la rama de la Madera, con la especialidad de Ebanistería, con 16 años. A continuación conseguí una beca para continuar con los estudios en Santander y hacer lo que se llamaba por entonces Peritaje Industrial, pero al final tuve que renunciar a la beca y comenzar a trabajar en Mérida por imperativo familiar.

En aquella etapa de mi vida, mirando la foto, lo que más me acuerdo es de los partidos que jugué en el Estadio Municipal de Mérida (Actual Estadio Romano), en el equipo Augusta Emérita, un equipo del grupo del Imperio de Mérida, que era el destacado de aquella época, cuyo Presidente era  Agustín Jiménez. Una vez finalizada mi etapa de juvenil, jugué una temporada en el Rayo Emeritense, del que también tengo muy buenos recuerdos, en especial de su presidente Miguel Corbacho.

Rayo Emeritense de Mérida (1967)

Y en Mérida estuve hasta los 18 años compaginando el trabajo con el deporte y con los estudios de Delineante General en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos, situada en la calle Muza. En 1965 aprobé unas convocatorias para RENFE y tuve que dejar todo lo comenzado en Mérida para centrarme en el ferrocarril, pero esa es otra historia. Aun así volví a Mérida un par de años después, ya como ferroviario.

 

Francisco Naranjo Llanos

 


UNA FOTO, UNA HISTORIA: FERIA EN MÉRIDA

Con mi hermano y primos en la Feria de Mérida (1951/52)

Decíamos ayer que la mejor fórmula de acordarse de lo que se vive a lo largo de los años es contemplar 
una imagen..Enseguida te viene a la memoria lo que hay detrás de la foto y en su entorno.

 Hoy la foto que vamos a ver y analizar es de la feria de Mérida. La fecha, poco más, de los años 50 del siglo pasado. 1951/52. Tendría no más de 6 o 7 años. Habíamos  ido mi hermano y yo desde Proserpina a pasar la tarde a la feria de septiembre de Mérida, que por aquel entonces se situaba en la Rambla Santa Eulalia, muy cerca del Parque López de Ayala.

Habíamos quedado con nuestros primos, que venían de los pueblos de La Garrovilla y Esparragalejos, Nosotros, mi hermano y yo, como decía antes, veníamos en tren desde Proserpina.  En la foto, estamos de izquierda a derecha: arriba, mi primo Diego (fallecido DEP) y su hermana, mi prima Vicenta.  Abajo, en primer lugar yo, a continuación en el centro, mi primo José María y por último, a la derecha, mi hermano Juan. 

Después de hacernos la foto, de las pocas que tengo de esa época, nos dimos una vuelta por la feria, especialmente  para comernos algunas chucherías y una pastillita de turrón de Castuera y montarnos en los caballitos y de poco más me acuerdo.

Montando en los Caballitos en la feria de Mérida
 (Años 50 del siglo pasado)  

Pero recuerdo el entorno de la foto y me vienen a la memoria varia historias de aquella época o quizás, algún año después.  Por ejemplo recuerdo que una tarde mi padre me llevo  al cine Trajano, a ver una película de Joselito, creo que era “El pequeño Ruiseñor” que se estreno en 1954. Los niños de entonces éramos de Joselito o de Marisol, de guerrero del Antifaz o de Roberto Alcázar y Pedrín. O de todos a la vez. El día de la película, una vez que finalizo, nos encaminamos  a la estación de ffcc de  Mérida y allí estuvimos unas horas hasta que cogimos un tren para  Proserpina.


 
Y en la estación me ocurrieron cosas extraordinarias, resultado de las cuales lo pase muy mal. Resulta  que viviendo y estando en Proserpina yo tenía claro que había un Sol y una Luna   y me encuentro de golpe y porrazo que en Mérida, desde los andenes de la estación se ven al menos 8 o 10 Lunas y todas llenas. Dolor de cabeza tenia de tanto pensar, pero no dije nada para no pecar de inculto, pero al otro día, nada más levantarme, le pregunte a mi padre el porqué de esa diferencia y su contestación me lo aclaro todo. Lo de Mérida no eran lunas, eran  luces muy altas que alumbraban las playas de vías de la estación.


En otra ocasión, viendo la foto, recuerdo otra anécdota que me ocurrió en el Teatro Cine Alcazaba, de reciente inauguración por aquel entonces (1960). Ya seria los primeros años de los 60. Íbamos mi primo Paco y yo solos a ver una película de sesión continua. Era por la tarde y  entramos a oscuras y sin acomodador.  Subimos sin luces y en los primeros asientos libres que pudimos nos sentamos. Al cabo de un ratito de estar allí comenzamos a pensar que vaya mierda de cine, tan nuevo y tal y vaya asientos tan duros e incómodos tiene, con lo bien que vemos el cine de verano en mi pueblo (Esparragalejos),  que nos llevamos las sillas de casa. Cuando ya nos acostumbramos a la oscuridad del cine Alcazaba nos dimos cuenta de nuestro error, nos habíamos sentado en los escalones de las escaleras del cine.  

En fin otra foto más que me hace recordar mi infancia extremeña.

Francisco Naranjo Llanos


1º de Mayo: Del día de los botes de humo al Covid19 (1977/2020)


Hace ya varios años nos contaba Emilio Gabaglio, el dirigente sindical italiano que fuera durante más de una década, secretario general de la CES (Confederación Europea de Sindicatos),  en alguna de las ocasiones que estuvo en Madrid, una anécdota sobre la importancia  el 1º de Mayo para la clase obrera.

Decía, que  iban dos trabajadores camino de una manifestación del  Primero de Mayo, con sus banderas rojas al viento y uno de ellos le pregunta al otro: 

-Cuantos 1º de Mayo vamos a necesitar para conseguir nuestras   justas  reivindicaciones?
-Con toda seguridad: todos, compañero,  todos…

Y qué razón tenía Emilio Gabaglio y esas dos personas en su charla: Las reivindicaciones obreras son eternas. Hay que manifestarse, unas veces para conseguir logros  y otras para que no te los quiten y el 1º de mayo de cada año es el día clave para ello.
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Los Primeros de Mayo, cualquier 1º de Mayo, es la fecha conmemorativa de las reivindicaciones de la clase  trabajadora. Este año,  se cumple el 134 aniversario de aquel Primero de Mayo de 1886, en el que los trabajadores y trabajadoras de Chicago padecieron la brutal represión de una huelga y de las manifestaciones en las que reivindicaban la jornada laboral de ocho horas, que constituía la base de unas condiciones dignas de trabajo. Manifestaciones en las que murieron y fueron heridas muchas personas y que culminaron en la revuelta de Haymarket Square.

Por tanto en estas fechas es un buen momento para recordar, como cada año, los nombres de aquellos tres periodistas, Albert Parsons, August Spies y Adolf Fischer. El de aquel carpintero, Louis Lingg. Y de aquel tipógrafo, George Engel, que fueron condenados a muerte y ejecutados de forma inmediata, por encabezar aquellas movilizaciones. Mientras Samuel Fielden, Oscar Neebe y Michel Schwab, eran condenados a cadenas perpetuas o numerosos años de cárcel. Estos 8 trabajadores quedarían para la historia del 1º de mayo como “Los mártires de Chicago”.
1º de mayo de 1886; "los mártires de Chicago"

Es buen momento para recordar que aquellas reivindicaciones de hace 134 años, que aspiraban a una vida digna y un trabajo decente, han tenido un largo recorrido cargado de persecuciones, cárcel, dolor, tortura y muerte, bajo acusaciones parecidas, a cargo de los poderosos, los ricos y su ejército de pícaros plañideros, holgazanes y lameculos de los señoritos que no han dado un palo al agua en su vida.
También es buen momento para recordar que, pese a los años transcurridos, las formas de explotación de la clase trabajadora siguen siendo básicamente las mismas, aunque se han perfeccionado de tal manera que, al igual que en aquellos lejanos días, son presentadas y asumidas como inevitables y hasta necesarias.
Y, sin embargo, la clase obrera y trabajadora  sigue existiendo, porque la explotación de los trabajadores y trabajadoras no ha desaparecido. Es más, esa explotación se ha despojado de la careta y se nos muestra en su más cruda realidad.
En cuanto a los primeros de mayo en España, tendríamos que remontarnos a 1890 -130 años ya-  cuando se celebro por primera vez en nuestro país. El balance de ese primer 1º de mayo español fue ambivalente. Al ser la primera movilización obrera general el éxito fue indudable y, por consiguiente, tanto los patronos como el gobierno comenzaron a ser conscientes que, a partir de entonces, había que tener en cuenta al movimiento obrero. Pero, también es cierto que el balance de lo conseguido fue muy exiguo.
A pesar de ello los 1º de mayo se fueron celebrando año tras año con altibajos en cuanto a la participación y a sus reivindicaciones y logros.
La celebración del Primero de Mayo en la España del primer cuarto del siglo XX se desarrolló entre la autorización y la prohibición gubernamental y tuvo que ser el 1º de Mayo de 1931 el que fue extraordinario, porque se celebró a las pocas semanas de la proclamación de la República y, sobre todo, porque fue la primera celebración como fiesta oficial.

En los recuerdos de la historia es destacable también, el 1º de mayo de  1936, aunque la alegría duro poco ya que pocos meses después llego golpe de estado de Franco y la posterior guerra in-civil. Fue un gran primero de mayo de unidad obrera y frente popular, celebrado poco después de la victoria política del Frente Popular en febrero de 1936. Ese año se manifestaron en Madrid medio millón de personas. Las banderas rojas se mezclaron con la tricolor de las republicanas.

Ese año, 1936, fue la última vez que el movimiento obrero español se manifestó en paz y libertad del Primero de Mayo, hasta 42 años después: 1978. Durante los tres años que duro la guerra los actos del primero de mayo fueron muy escasos, entre otras cosas porque donde triunfo el golpe de estado lo primero que hicieron fue prohibir cualquier tipo de movilización.

Concluida la guerra una orden del 9 de marzo de 1940 ratifico la suspensión, hasta el año 1956 que el ministro de los sindicatos verticalistas José Solís, después de una visita al Vaticano, se adhirió al uno de mayo, como fiesta de San José Obrero, “por solidaridad con la disposición de la Santa Sede” según consta en la orden ministerial del 27 de abril de 1956.
A partir de esa fecha todos los años la jerarquía católica y el régimen franquista organizaban los actos correspondientes al 1 de mayo de san José Obrero con misas y discursos de los jerarcas franquistas con la participación del sindicalismo vertical franquista,  inaugurándose las grandes exhibiciones sindicales en el estadio Santiago Bernabéu, alternando actuaciones deportivas y folclóricas a cargo de coros y danzas de la sección femenina con las culturales. Todo ello con gran difusión de estos actos…prensa, radio, televisión,  NO-DO.
A partir de los años sesenta con la revitalización del movimiento obrero en especial a través de las Comisiones Obreras, comenzó a generarse una nueva dinámica en relación con la celebración del 1º de Mayo. El día anterior, es decir, el 30 de abril, se establecía como jornada de lucha con paros cortos, boicots al transporte colectivo de las grandes empresas y minutos de silencio en los comedores de las fábricas
Y fue a partir de 1962, después de las huelgas mineras de la primavera y hasta 1976 cuando en España dibujaría una curva ascendente de conflictividad laboral, incluidos los 1 de mayo. Por ejemplo en el 1 de mayo de 1967 en Madrid miles de trabajadores se dieron cita en  Gran Vía, recorriendo de arriba abajo y al revés las amplias aceras de esa calle madrileña. En 1975 y 1976, en un contexto sin precedentes de la conflictividad laboral en España se dio un paso más desafiando en la calle a las autoridades el 1 de mayo de manera masiva.
Como es sabido las organizaciones sindicales fueron legalizadas en abril de 1977. Por entonces ya habían sido legalizados los partidos políticos. A pesar de ello el Gobierno de Adolfo Suarez prohibió las manifestaciones del 1 de Mayo de ese año, a lo largo y ancho de la geografía española.
1º de mayo de 1977, en los alrededores del campo del Rayo (foto El Pais)

Ese día estalla “el día de los botes de humo”, según definición de Marcelino Camacho. Ocurre en Vallecas, Madrid. Acuden cerca de 100.000 personas, según los sindicatos; y 6.000 según el Gobierno. Y empiezan las carreras y los botes de humo.
Por la tarde se había organizado una fiesta campestre en el Pinar de las siete hermanas en la Casa de Campo, fiesta que tuvo un carácter pacífico hasta que al final de la tarde intervino de nuevo  la policía.
La jornada de aquel 1º de mayo de 1977, ya con los sindicatos legalizados, se saldo con varios heridos graves, más de doscientos heridos de diversa consideración y centenares de detenidos.
Fue en 1978 cuando de verdad realizamos un 1 de mayo en libertad. Los medios de comunicación destacaron la normalidad ciudadana con la que trascurrió la conmemoración y en la que participaron centenares de miles de personas. Todo en un ambiente general de entusiasmo.
Manifestación del 1º de mayo de 1978 en Madrid

Desde entonces y hasta la fecha, nunca ha faltado a cita un gran número de personas a los 1º de mayo reivindicativos pero también festivos. Los trabajadores y trabajadoras de Madrid y del conjunto de las capitales de provincia han demostrado un año sí y otro también el vigor de la clase obrera recorriendo sus calles y plazas. Recuerdo cuando decía un compañero -David del Rio, ya fallecido-  que fue secretario de la Federación de Sanidad de CCOO en Madrid: “Las calles de Madrid retumban al paso de las grandes masas de personas que las estamos recorriendo”
Este año 2020, con el covid-19 y el confinamiento, va ser un 1º de Mayo extraordinario, primero porque no vamos a pisar las calles y nuestras protestas las haremos virtualmente y también porque va a ser un día muy especial dedicado fundamentalmente a las personas trabajadoras que están en primera línea. Esas personas que a pesar del riesgo de contagio y de los deficientes medios de protección están salvando vidas, ayudando a las personas mayores, dependientes y con discapacidad, las que garantizan el funcionamiento de los servicios esenciales que requiere nuestra economía, ya que son las verdaderas protagonistas de esta crisis.
También, entre otras cuestiones, este año los sindicatos reivindican una estrategia económica y social de desescalada y salida de la crisis acompañada de un cambio de modelo productivo, respetuoso con el medio ambiente y asentado en el empleo estable y con derechos.
1º de mayo de 2019 en Mérida (Badajoz), con compás ferroviarios de CCOO

Termino: Lo digo con orgullo, en esos 43 años, que van de 1977 a 2020, -de los botes de humo al covid-19-, solo he faltado una vez  a la cita del Primero de Mayo, y la que falte fue por temas familiares y este año voy a estar ahí, como siempre, aunque sea de forma virtual, acordándome de Emilio Gabaglio por su acertada anécdota y también recordando a mi amigo y compañero Manuel M. Nicolás Taguas, secretario general del sector ferroviario de CCOO (fallecido recientemente) y con el que hice el recorrido del 1º de Mayo, en la  manifestación del pasado año en Mérida, en compañía de otros muchos compañeros y compañeras, reivindicando un mejor ferrocarril para Extremadura.
Francisco Naranjo Llanos

Breve saludo de Paco Naranjo ante el 1º de Mayo de 2020


A 34 AÑOS DE LA CREACIÓN DE IZQUIERDA UNIDA

Acto con  Marcelino, y Fernandez Aller
en la estación de de Principe Pio (1987)
Izquierda Unida (IU) fue fundada el 29 de Abril de 1986 -hace ahora 34 años- al calor de las grandes movilizaciones que se realizaron para exigir la salida de España de la OTAN, cuando la Plataforma Cívica por la Salida de España de la OTAN —presidida por el escritor Antonio Gala— consiguió aglutinar a casi todas las organizaciones de izquierdas del país.

Poco después del referéndum sobre la OTAN se decidió  formar una gran  coalición electoral  que aglutinara la mayoría de las fuerzas de izquierda que habían participado en la plataforma Anti OTAN. En principio  formaron parte de ella 8 organizaciones políticas, siendo la más representativa de todas ellas el PCE. Después de un amplio debate se  decidió llamarla Izquierda Unida (IU). 

A  partir de esas fechas se comenzó una nueva e ilusionante vida política para una gran mayoría de aquellos que procedíamos del PCE con unas buenas perspectivas electorales, después de los problemas internos habidos dentro de nuestro partido  en los meses  anteriores.

Por aquel entonces el que esto escribe militaba en la Agrupación Ferroviaria y ya había tenido alguna incursión política electoral como “relleno”. Es decir yendo en las listas  electorales en lugares donde era imposible que salieras concejal o diputado y quitando las pegadas de carteles, reparto de propaganda  y asistencia a los mítines, poco más contribuís a los resultados que se obtenían en las elecciones. 

Pero en las elecciones políticas para el Parlamento Europeo, para las Autonomías y para los Ayuntamientos, celebradas en junio de 1987, sí me implique algo más, pasando  de ir de “relleno” a ir de “florero”. La diferencia sustancial estaba en que seguías sin tener posibilidades de salir, pero participabas activamente en la campaña, lo que era un honor para mi.

Yo, como según los estrategas de IU -te acuerdas Paco Palero- era muy conocido por entonces, por ser el portavoz de CCOO en el ferrocarril y el secretario del Comité Intercentros de RENFE, además de salir mucho en los medios de comunicación, me propusieron  ir  en  las listas por IU al Parlamento Europeo, en un lugar destacado. Fui en el numero 13 y las previsiones “máximas” eran sacar tres. (Y así fue: IU saco algo más de un millón de votos y tres Eurodiputados).
Lista electoral de IU para el Parlamento Europeo
(elecciones de junio 1987)

Acepte ir en las listas y cogí la mitad de mis vacaciones laborales para ponerme a disposición de IU,  esa fuerza política recién constituida, bajo el liderazgo de  Gerardo Iglesias y que tanta ilusión creo entonces. En mis 15 días de vacaciones hice campaña, en Madrid, Castilla León, Extremadura y Andalucía y en esas dos semanas me ocurrieron anécdotas variadas de todo tipo y que tengo guardadas en la “Mochila de IU”. Contare algunas de ellas.

Un día no serian más allá de las cinco de la tarde de un caluroso mes de junio cuando llegue a un precioso pueblo blanco de la sierra de Málaga. Me acompañaba un camarada que iba en las listas de diputados de IU de Andalucía. Llegados al pueblo nos encaminamos directamente a la casa  del Alcalde y  de golpe vemos en su puerta una banda de música compuesta por al menos cincuenta personas de todas las edades. Desde niños de unos 10 años hasta hombres con más de 60. Veníamos de hacer campaña por distintos lugares de Andalucía, realizando asambleas en los talleres y dependencias de RENFE, fábricas, tajos, reparto de propaganda en mercadillos, etc. y encontrarnos con este recibimiento, fue todo una agradable sorpresa.

Una vez que saludamos al  Alcalde del PCE y candidato de IU para estas nuevas elecciones,  nos encaminamos a anunciar el acto por la calles del pueblo, encabezando la comitiva una furgoneta provista de grandes altavoces  y detrás de ella los candidatos a  Alcalde, Concejales, Diputado Autonómico y Parlamento Europeo y miembros de IU del pueblo,  seguidos por la amplísima banda de música, nos recorrimos las calles, unas calles empinadas, de un pueblo situado en lo alto de una montaña, con tantas personas subiendo y bajando por ellas, al ver el cortejo, más que anunciar un mitin parecía una procesión, pero una procesión pagana, o los de la película Novecento avanzando a paso lento.


Con Nico Sartorius, Manolo Cachan y Jesús Gonzalez Martín ·"Chuchi", en Santísima Trinidad (sede del PCE) en 1987

De vez en cuando parábamos un rato para que la banda tocara tranquilamente alguna pieza musical, parada que aprovechaban algunos de los vecinos para ofrecernos algún refrigerio. Nos pasamos por lo menos un par de horas transitando por la calles hasta que llegamos al lugar del mitin. Lugar que me reservaba otra sorpresa: Un amplio local, con capacidad para 500 personas, con una larga barra de bar y un gran escenario coronado con dos grandes fotografías de cuerpo entero de dos históricos del PCE: José Díaz, primer secretario general del PCE  y Dolores Ibarruri “Pasionaria”.

Así que una vez allí y después de tomarme el penúltimo refrigerio, con un buen moriles, el mitin fue coser y cantar. De las mejores intervenciones que recuerdo haber realizado en campañas electorales. Con el salón abarrotado de incondicionales, solo con mirar y señalar a esos  dos grandes líderes del comunismo histórico español que estaban en mis espaldas: Pepe Díaz y Pasionaria, lo tenía uno todo hecho..  

Otro día, de esa misma semana, participe en otro pueblo de Málaga, en un bello parque, habilitado al efecto con cerca de 500 sillas y con muchas intervenciones desde un gran escenario: El conductor del acto, que dicho sea de paso era un poco tartamudo, el candidato a Alcalde, un candidato al parlamento regional, el responsable de IU de Málaga y el del pueblo, alguien de los Verdes y yo mismo. Teniendo en cuenta que eran más de la nueve de la noche y éramos seis los oradores,  yo propuse que fuéramos cortitos en nuestras  intervenciones para que el acto no resultara pesado. Quedamos que nadie pasara en su intervención de 10 minutos.

Y dicho y hecho, el presentador se encargo de reiterar el tema de los tiempos en cada una de las intervenciones para que nadie se pasase y en una hora y pico habíamos terminado. Y ohh, sorpresa, después de los aplausos de rigor, el respetable público nos pedía en voz en grito que repitiéramos la faena, pues eran algo menos de las 10,30 h de la noche y allí se estaba muy fresquito y  a gusto.

Y claro el público manda. Nos reunimos los del estrado y decidimos hablar otros cinco minutos cada uno. Así que todos contentos. Nunca ni antes ni después me había ocurrido, pero así es la vida. Como decía Don Quijote: cosas veredes amigo Sancho, o lo que es lo mismo, verdad verdadera.

Por cierto ese año en el pueblo de la sierra continuo ganando IU por mayoría absoluta y en el otro quedamos mas menos igual que antes, con tres o cuatro concejales y lo que no se si contribuimos o no a sacar algún voto, aunque yo creo que en los dos lugares, como diría un castizo: “ya estaba todo el pescado vendido”, pero a mí me cabe el honor de además de contarlo, de haber vivido estas y otras historias, sabiendo que no iba a ser Eurodiputado, ni siquiera Concejal, pero con el orgullo de haber contribuido y  llevarlo en mi mochila o en esa gran mochila que fue IU y que espero siga siendo en el futuro.

FRANCISCO NARANJO LLANOS