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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)
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61 ANIVERSARIO ENTRE VÍAS, TRENES Y CONVIVENCIA

Estación militar de Cuatro Vientos (Madrid), en los años 60 del siglo pasado 
Por circunstancias de la vida, siempre —o casi siempre— he estado ligado al ferrocarril. Incluso, según me contaban mis padres, nací debajo de una traviesa negra de madera, de esas que sostienen los carriles de la vía, en una pequeña estación de Extremadura. Se llamaba Proserpina, aunque hace ya muchos años que cerró sus puertas.

Años después supe que aquello del nacimiento bajo una traviesa no era cierto. Como todos los nacidos en los años cincuenta del siglo pasado, yo había venido de París, colgado del pico de una cigüeña.

Mucho más tarde, con 18 años recién cumplidos, ingresé en la compañía ferroviaria RENFE como militar en prácticas de ferrocarriles. Hoy se cumplen exactamente 61 años. Ha llovido mucho desde entonces, pero aquí seguimos: contemplando cómo cae la lluvia, viendo salir el sol y, a veces, incluso el arco iris.

Era jueves, 1 de abril de 1965. La primavera comenzaba a despuntar cuando algo más de tres centenares de jóvenes, que acabábamos de alcanzar la mayoría de edad, ingresábamos como militares en prácticas en el cuartel de ingenieros de Cuatro Vientos, en Madrid, dispuestos a comernos el mundo.

Hoy, superados ya los tres cuartos de siglo de vida —el que menos tiene 80 años—, comer, lo que se dice comer, comemos menos; pero la memoria permanece intacta, y con ella fluyen los recuerdos y las historias de aquellos años. Algunos compañeros alcanzaron lo que entonces consideraban sus sueños: ascensos, familia, desarrollo personal, compromiso político o sindical… Otros se quedaron en el camino, pero todos permanecen en nuestra memoria. Para ellos, nuestro recuerdo emocionado, nuestro respeto y nuestro deseo que descansen en paz.

Lo cierto es que la mayoría, con más o menos fortuna, nunca dejamos de luchar por abrirnos paso en una sociedad que nunca ha sido fácil, ni lo será. Basta con mirar algunas fotografías de entonces para que los recuerdos broten a borbotones. Recuerdos que empujan la pluma para que escriba sin esfuerzo.

Granada 1968, lugar donde realice el cursillo de Circulación
¡Cuántas historias podríamos contar del tren, de las máquinas, de las estaciones y de las vías! Cada uno de nosotros guarda muchos años de vivencias entre raíles, locomotoras, andenes y también convivencias, dentro y fuera del ámbito ferroviario.

Escribo hoy, 1 de abril de 2026, en este 61º aniversario, recordando muchos años celebrando encuentros en distintas ciudades de España: Las ultimas en Segovia, La Coruña, Sevilla, Mérida, Aranjuez, Alcalá de Henares… Lugares que hemos visitado con espíritu turístico, sí, pero también para reencontrarnos, compartir, reír, abrazarnos y recordar aquel camino que decidimos emprender juntos en aquel lejano abril de 1965.

“La alegría es una forma de resistencia”, decía el poeta Luis García Montero. Nosotros hemos hecho de estos aniversarios una celebración de la alegría: resistiendo al paso del tiempo y caminando con la frente alta. Somos, al fin y al cabo, una pequeña línea dentro del trazado de este país llamado España —“mi querida España”, que decía la cantante Cecilia—, un país en el que nos ha tocado vivir, trabajar y aportar nuestro esfuerzo con la esperanza de dejar un futuro mejor a quienes vienen detrás.

Revisando mi hemeroteca personal, encontré unos párrafos escritos a mano de mi intervención en el 25 aniversario, celebrado en Ávila en 1990. Decía entonces: “Dentro de 25 años, unos más gordos, otros más calvos, todos estaremos dispuestos a conmemorar el 50 aniversario, con nuestros achaques, pero allí estaremos”.

Y así fue… y más aún: hemos superado el 50 aniversario y hoy debíamos estar celebrando el 61. Aquí seguimos: unos más felices, otros más nostálgicos, todos quizá algo más pesados, pero con la misma ilusión de vivir y disfrutar. Rozando los 80 años y recordando aquel primer encuentro de hace 61 años en un lugar de Madrid cuyo nombre, por supuesto, sí quiero recordar: Cuatro Vientos.

No quiero terminar esta breve crónica —escrita desde el corazón y también desde el corazón de Extremadura, (Mérida)— sin recordar unas palabras de Joan Manuel Serrat: “Esto es una despedida, pero, sobre todo, es una fiesta”. Y añadía: “Dejemos aparte las melancolías y nostalgias, porque solo nos queda el futuro”.

Parafraseándolo, me atrevo a decir que este aniversario de 2026 —aunque por diversas circunstancias no hayamos podido celebrarlo juntos— debe ser, ante todo, una fiesta. Aparquemos la nostalgia y vivamos lo mejor posible, porque nosotros, los de la 25 promoción, sabemos bien que pasado tenemos… y mucho, así que, sencillamente, nos queda el futuro. Así que sin más:

¡Viva la 25 promoción de ffcc! Y que sean muchos años más.

Y termino con una recomendación: escuchad el poema Compuerta” de Luis Chamizo, uno de los grandes poetas de mi tierra extremeña. Apenas cinco minutos de poesía castúa, en nuestra habla extremeña, donde también aparece ese tren convertido en “bicho negro” que tanto formo y forma parte de nuestras vidas.


Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO. 

8M DE 2026: MARÍA JESÚS, EJEMPLO DE LUCHADORA POR LA IGUALDAD

 En la foto Maria Jesus, con José Luis Martino, SG del sector Ferroviario de CCOO, finales de los años 70 del siglo pasado).
En estos días, hace un año falleció a la edad de 70 años, María Jesús Álvarez García, una de las mujeres que más ha luchado por la igualdad de género en el sector ferroviario. Por casualidades de la vida y de la muerte, coincidió su fallecimiento con el día internacional de las mujeres. (8 de marzo de 2025).

Cuando he comentado, hablado o escrito sobre la transición democrática, siempre la nombro como un ejemplo de lucha por las mujeres. Es más, cuando voy en el tren y veo a una interventora, una jefa de estación, una maquinista de tren, siempre me viene a la memoria la figura de esa gran mujer. En mis dos últimos libros publicados, Loscarriles de la vida y El pasado es la linterna del futuro, María Jesús, ocupa un lugar preferente.

Para no repetirme, a continuación, incluyo un artículo de opinión sobre su historia y trabajo sindical en los años 70 del siglo pasado, escrito en 2010.

María Jesús, una joven luchadora ferroviaria

María Jesús llego despacio, sin hacer ruido, sin molestar, sentándose en las últimas filas. Pelo moreno rizado, gafas redonditas, vestida con el uniforme de informadora de RENFE, camisa amarilla, falda y chaqueta azul, azulón.

Los demás, prácticamente todos hombres, cerca de una treintena, estábamos debatiendo como llevar a la práctica las acciones necesarias en RENFE para conseguir la amnistía de los represaliados por el franquismo, así como montar algo representativo, al margen del sindicalismo vertical, el sindicato del régimen, la teórica representación de los trabajadores, pero sumisos a la empresa.

Las reuniones las celebrábamos en la calle Silva, una calle colateral a Gran Vía, en Madrid, al lado de la plaza de Callao, en un local de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica). Ese día, mejor dicho, esa tarde-noche, la mayoría, por no decir todos, tan enfrascados estábamos en el debate, que no nos habíamos dado cuenta de la presencia de una persona nueva en la reunión.

De pronto sonó una delicada voz de mujer desde las últimas filas, más o menos diciendo, “Que trabajaba cerca de allí y que se había enterado de la existencia de estas reuniones y que quería participar y ayudar en lo que pudiese”. Todos nosotros, primero disimuladamente y después con todo descaro, miramos para ver cómo era esa jovencita. A pesar del tiempo trascurrido, me acuerdo perfectamente: Pelo moreno rizado, gafas redonditas, vestida con el uniforme de informadora de RENFE de aquel tiempo, falda y chaqueta azul oscuro y camisa amarilla.

Después de aquel día, vinieron muchos días, incluso años, ya que María Jesús Álvarez García, así se llama aquella joven desconocida, participó activamente en la creación del movimiento obrero en RENFE, aquel Pleno de Representantes Ferroviarios, en la que participaban militantes afiliados a sindicatos de clase -especialmente de CCOO- y otros muchos no afiliados.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de finales de 1975 o primeros días de 1976 y las primeras elecciones sindicales, ya en democracia, se celebraron en abril de 1978.

El Pleno, -o la “platajunta”- como se le conocía coloquialmente entre los más de 80.000 ferroviarios, de la plantilla que tenía entonces RENFE, negocio el primer convenio colectivo de la compañía ferroviaria en 1976 con una Comisión Negociadora con el 99 % de hombres y cuando en su desarrollo, se hablaba de los derechos de las mujeres y de igualdad de género, pasábamos olímpicamente del tema, menos mal que estaba María Jesús para ponernos las pilas.

Comienzo de los años 80. Maria Jesús con Benito Barrera, por aquel entonces SG de la Federación de Transportes de CCOO

Había otras mujeres en el Pleno, pero reitero, en las negociaciones del desarrollo del primer Convenio Colectivo, ella era sola en la Comisión Negociadora.

De esas negociaciones que comento, salieron la posibilidad de que en el ferrocarril pudiese haber mujeres, a partir de 1979, entre otras muchas categorías, Maquinistas, jefas de Estación, Interventoras, etc. Hasta esas fechas solo podían ser administrativas, limpiadoras, guardabarreras y poco más. Mujeres que tenían que abandonar su trabajo cuando se casaban. Era Ley. Franquista, pero Ley.

Desde hace ya mucho tiempo cuando voy en el tren y una interventora me pide el billete, o en una estación veo a una mujer dándole la salida al tren con su banderín y su gorra roja, no tengo por menos que recordar a María Jesús, aquella compañera, informadora de RENFE, de una oficina de la calle de Alcalá de Madrid, que nos hizo ver a los hombres de la Comisión Negociadora que ellas, las mujeres, tenían tanta o más capacidad para realizar toda clase de funciones y tareas que el régimen dictatorial franquista, consideraba que  debían de ser solo cosa de hombres.

Hace ya muchos años, María Jesús, que no te veo, ni sé nada de ti, pero quiero que sepas, que me siento orgulloso de haber sido, además de compañero de luchas sindicales, tu amigo. Te mereces este y otros muchos reconocimientos y estoy seguro, que, si supieran esto que cuento aquí, muchas mujeres y hombres, tendrías también su seguro reconocimiento, pues eres una de las personas que más contribuisteis a que hayamos avanzado en la igualdad de género en el ferrocarril y por ende en el conjunto del estado. Estés donde estés y espero que estés bien, un gran abrazo compañera M.ª Jesús”.

Ese articulo, como decía antes, lo escribí en 2010. En la actualidad y a pocos meses de su fallecimiento, conocí personalmente a una de las hijas de María Jesús, se llama Alba, nació el día 28 de un mes de septiembre y no por casualidad sus padres, Antonio Muñoz y María Jesús, le pusieron de nombre Alba, sino como recuerdo y homenaje a lo que significa para ellos la canciónAl Alba” del cantante Luis Eduardo Aute, canción de triste recuerdo, pero de gran contenido social e histórico. Por cierto, hace poco tiempo que estuve con Alba y su compañero, empaticé plenamente con ellos. Iba la cosa de tomar un café en la estación de ferrocarril de Madrid-Chamartín y estuvimos hablando más de tres horas. Espero repetir un día de estos.

Con Alba, hija de Maria Jesús, en septiembre de 2025, en la estación de ffcc de Chamartín 

Para terminar, me gustaría dedicar este nuevo reconocimiento y recuerdo a esa gran mujer que fue María Jesús, a su familia y amigos, a su hermana Encarna, a sus hijas Alba y Tania y a sus nietos Kai y Zoe, para que se sientan orgullosas de su hermana,  madre y abuela, como lo estamos sus compañeros, por haber sido un referente, una gran mujer luchadora que junto con otras y otros, fueron los que consiguieron los avances en igualdad que tenemos ahora en el ferrocarril, avances, que por cierto que hay que seguir combatiendo para mantener y aumentar.

En fin, finalizo: Descansa en paz querida amiga y recuerda que estés donde estés, toda tu familia y amigos te seguimos echando de menos y como dice Isabel Allende, en su libro Eva Luna: "La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan”, pues ya sabes María Jesús, aquí en la tierra, aún somos muchos los que te seguimos recordando.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

60 ANIVERSARIO DE MI INGRESO EN LA RENFE

Cuatro Vientos (Madrid) 1965

En esta primera semana de abril de 2025, la 25 Promoción de ffcc, conmemoramos el 60 aniversario del ingreso en el Regimiento de Movilización y Prácticas de FF.CC en Cuatro Vientos en Madrid, cuestión que hicimos, con la edad de 18 años, cerca de tres centenares de jóvenes, en la mañana del 1 de abril de 1965, como paso previo para que cuatro años después, en 1969, ingresar en RENFE, unos con la categoría de Ayudantes de Maquinistas y otros como Factores.

Si, si, soy consciente que ya ha llovido, pero aquí seguimos algunos viendo como sale el sol y sigue cayendo agua de vez en cuando. En esta ocasión vamos a disfrutar un fin de semana de una de las ciudades más bellas de Madrid, Alcalá de Henares, la patria chica de Miguel de Cervantes. 

Estas conmemoraciones, encuentros y reuniones culturales y gastronómicas, las venimos realizando cada año, a partir del 25 aniversario, con más o menos participación, y así además de conocer algo más el patrimonio cultural de las ciudades y pueblos de nuestro querido país, llamado España, también saboreamos su patrimonio culinario. Los últimos encuentros los hemos realizado en Segovia, Coruña, Sevilla, Mérida,  Aranjuez y el pasado año en Santander. 

Revisando fotos de la década de los 60 del siglo pasado recuerdo con nitidez cuando viaje a Madrid, con 18 años, a examinarme para el ingreso en la RENFE, a través del Regimiento de Movilización y Prácticas de ffcc. Iba sobre todo con muchas ganas de conocer Madrid, pues era la primera vez que salía de mi querida tierra extremeña y con pocas esperanzas de aprobar el examen.

Pero casualidades de la vida, conocí poco Madrid, pues solo estuve un par de días. Me aloje en casa de un familiar que vivía por la zona de Arguelles y lo que más recuerdo fue la Plaza de España y resulta que sin gran interés aprobé los exámenes para ingresar en RENFE. Hice los cursos y prácticas en Madrid, Córdoba, Granada y Mérida a lo largo de cuatro largos años.

Lo de Madrid no fueron practicas ferroviarias, fue mili, pura y dura. Los meses de peor recuerdo. Ingrese el 1 de abril de 1965 y estuvimos en Cuatro Vientos dos meses, que a mí me parecieron años. De este tiempo lo que más recuerdo fue las sesiones de misa, y lo de un Cabo 1º, que se subió con sus botas encima de mis pies, con deportivas, porque no tenía el ángulo correcto entre pies según su opinión. El dolor y daño que me causo nunca lo he podido olvidar. Entre misas y prácticas militares se pasaron los dos meses.

La segunda etapa, ya con prácticas y textos ferroviarios, fue en Córdoba, durante unos ocho meses. De ahí si salimos preparados para hacer de Factor en cualquier estación de ffcc. Mis recuerdos no son excesivamente malos. Teníamos al Capitán Águilas, una persona a la que se le tenía un miedo tremendo. Bueno, más que miedo pánico. Solo saber que estaba a punto de llegar se echaba todo el mundo a temblar, sobre todo por los castigos, eran malos o peores, dependiendo del humor que viniese.

Pero reitero, no tengo mal recuerdo. Entre que me dedicaba a estudiar para sacar la mejor nota posible para poder pedir las mejores plazas que salieran al final del curso y la posibilidad de ir los fines de semana a Mérida, mi lugar de residencia, se me paso el tiempo. Éramos 48 en el curso. Yo llegue con el numero 23 y finalice con el 5 o 6, con las notas acumuladas por meses, así que me fui a hacer las prácticas de Factor a Mérida, que era uno de los lugares preferidos que podíamos realizarlas.

Un par de años después, en 1968, fui a Granada a realizar el cursillo de Factor de Circulación, otro par de meses. En el tiempo que estuve en esta bonita ciudad andaluza, en el cursillo de Circulación, tampoco tengo malos recuerdos, teniendo en cuenta el espíritu propositivo que he tenido siempre, pues hice un curso con buenas notas, lo que hizo posible que realizara las practicas también en Mérida y pudiese conseguir como residencia definitiva, ya como fijo, la primera de las plazas que pedí: La estación de Imperial, en Madrid.

Aunque reconozco que de Granada me quedó un recuerdo bastante triste y doloroso. Me explico: Por las noches los Prácticos de Ferrocarriles, como nos llamábamos, nunca íbamos a cenar a un cuartel cercano. Como no estábamos mal económicamente, nos apañábamos con comer de bocadillos o raciones en la Cantina donde estábamos realizando los estudios y así no tener que desplazarnos al cuartel de al lado. Pero resulta que nos enteramos que a los pocos soldados de mili que iban a cenar les daban poco y mal de comer y decidimos espontáneamente ir a cenar todos una noche, en solidaridad con ellos.

Granada (Andalucia) 1968

Éramos 36 en el curso, más unos 12 o 14 que estaban haciendo la mili, nos presentamos de golpe unos 50 y como no esperaban mas de diez o doce, tuvieron que improvisar la cena. Tampoco fue tan difícil: Más caldo a las sopas y más huevos fritos. Termino la cena y nosotros tan contentos por el gesto de apoyo y solidaridad que habíamos hecho a los soldados de mili que obligatoriamente tenían que ir a cenar todas las noches.

Pero al día siguiente se armó la marimorena. El Capitán del regimiento de ferrocarriles, el Capitán Valdés, nos convocó con suma urgencia para decirnos que habíamos cometido un delito de sedición del código militar y que iba a mandar a su casa a los cabecillas de aquella rebelión militar y que seriamos nosotros quien los eligiéramos. Nos hizo sacar papel y lápiz para que escribiéramos los nombres de los supuestos cabecillas.

De los 36 que éramos, la mitad, escribieron nombres a voleo y los elegidos con más votos, unos cuatro o cinco, no los echaron, pero si quedaron marcados y como castigo quedaron los últimos de la promoción. Yo fui de los 18 que dejamos el papel en blanco, pero eso no ha sido óbice para que ese suceso también me marcara para toda la vida. El sentido de la solidaridad se dividió al 50% en cuanto nos apretaron un poco. Aún recuerdo las palabras de uno de los que saco más votos, uno de los hermanos Santaella, diciendo: “Mi capitán, me puedo ir vistiendo de paisano”. Como digo, no los echaron, pero quedaron los últimos de la Promoción y fueron destinados a plazas donde nadie quería ir.

Las practicas, como comentaba antes, tanto de factor como de circulación, las hice en Mérida. En los cerca de tres años que estuve haciendo ese servicio ferroviario en la ciudad emeritense, solo tengo buenos recuerdos, con la excepción de algún desgraciado accidente ferroviario, que costó la vida a algún compañero de trabajo. DEP, compañero Borrego.

Eran los años 1967, 68 y parte del 69, del siglo pasado y mi padre también trabajaba en la estación de Mérida de Guardagujas, así que estuve muy a gusto,  y de forma especial mis mejores recuerdos, son la cantidad de amigos que hice en esa época, Dos "ángeles", Ángel Caballero y Ángel Pastor, son algunos claros ejemplos de ellos.

También en Mérida, como recuerdo más entrañable y más importante para mí, fue que, en aquella época, de los finales de los años 60, conocí a una persona extraordinaria y singular. Tan singular que llevo viviendo y conviviendo con ella más de 50 años y que es, ni más ni menos, mi querida esposa y madre de mis hijos. Gracias Isabel por aguantarme tantos años.

Mérida (Extremadura) 1968

Después, en abril de 1969, me licencie y me dieron plaza en Madrid y aunque nunca abandone Mérida del todo, en Madrid llevo más de 50 años y ahí ha trascurrido la mayor parte de mi vida y ahí sigo teniendo el domicilio oficial, aunque en la actualidad estoy largas temporadas en Mérida. Pero eso son otras historias, tan interesantes o más que nuestro ingreso en la compañía ferroviaria.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

 

 


 

 










SE NOS HA IDO MANUEL FERNANDEZ ALLER

Con Marcelino Camacho, Manolo y yo, en el III Congreso del Sindicato Ferroviario de CCOO (Cádiz, abril de 1984).
Ayer me informaba Pepa Paez, la actual secretaria general del sector ferroviario de CCOO, que había fallecido Manuel Fernandez Aller, con 83 años, compañero que fue secretario general del sindicato ferroviario de CCOO en los años 80/90 del siglo pasado y aunque éramos conscientes de su ya larga y grave enfermedad, sentí un golpe duro y se me agolparon los recuerdos en mi mente, además de alguna furtiva lagrima en mis ojos.

Cuando recibí la noticia tenia a mi lado a mi compañera Isabel y cuando se lo dije, ella comento: se van muriendo los históricos, “los históricos mejores”, matice yo, pues en muy poco periodo de tiempo se nos han ido Manolo Cachan, Miguel Zurdo, y Domingo Bartolomé, que con Jose Luis Martino, Manolo Navarro, Vicente Muñoz Frías, Benito Barrera, también fallecidos hace algo más de tiempo, eran -con alguno más- la columna vertebral del sector ferroviario de CCOO,  en las últimas décadas del siglo pasado.

Quiero escribir algo de él y sobre él y que mejor que recordar algunas vivencias compartidas en mi etapa sindical ferroviaria (1975/1988).

Conocí a Manolo Fernandez Aller, en 1975, pocos meses después de las ultimas elecciones sindicales del vertical, donde al igual que yo había sido elegido enlace sindical en las oficinas de Paseo del Rey, en el entorno de Príncipe Pio. Él, encabezada cualquier reivindicación – movilización, que se realizara entre el personal de oficina en el conjunto de Madrid. Era un líder nato. Su carácter cercano y tranquilo, sumamente preparado en lo laboral, su categoría era de “Experto Laboral”, (titulación de Graduado Social), hacia muy creíble sus palabras y se tenia una gran confianza en él.

La relación con él y con otros compañeros ferroviarios de Madrid:  Manolo Cachan, Gregorio Marcos, Domingo Bartolomé, Leandro Esteban, Santiago Rueda… se debía a que en aquellos momentos éramos, -eran- los que se estaban moviendo en Madrid para articular el Pleno de Representantes Ferroviarios, organismo unitario al margen del sindicalismo verticalista, organismo unitario que consiguió la firma del primer Colectivo en RENFE a finales de 1976.

Durante muchos años mantuvimos una excelente amistad, en lo personal, en lo sindical y en lo político, pues como he comentado era de las personas que se dejaban querer. En lo sindical, a pesar de que todos queríamos estar negociando y revindicando en Renfe, él no tuvo problemas de ningún tipo el ser la persona designada por la Ejecutiva del SF de CCOO, para estar con los compañeros de contratas ferroviarias ayudándoles a conseguir sus primeros convenios colectivos. Un ejemplo que pocos seguían por aquel tiempo.

Después, ya en abril del año 1981, en el 2º Congreso del Sindicato Ferroviario, fue elegido secretario general, por la practica unanimidad de los 280 delegados y delegadas que asistieron al congreso en representación de sus 25.000 afiliados y afiliadas que tenía el sector. En los siguientes congresos fue reelegido hasta los primeros años de la década de los 90, que ya decidió no presentarse a la reelección en el 5º Congreso, celebrado en junio de 1992. A pesar de ello continuo ligado al sindicato hasta ya entrado el año 2000, representado a CCOO en el Consejo de Administración de RENFE, entre otras tareas sindicales.

Yo estuve codo a codo con Manolo, como decía antes, tanto en el Pleno de Representantes, como en el Comité Intercentros de RENFE, así como de responsable de Comunicación en el sindicato hasta que pasé a la Unión Regional de CCOO de Madrid en 1987 y en esos mas de 13 años son muchas las anécdotas, buenas y malas, que pasamos juntos.

Madrid, marzo de 1985. Entrega en deposito al Museo Ferroviario del cuadro de Rafael Alberti: De izquierda a derecha Manuel Fernandez Aller, Paco Naranjo, Paco Caballero, Miguel Zurdo, dos directivos del museo y Domingo Bartolome.
Solo destacar algunas de ellas: Cuando a comienzos de enero de 1976 nos militarizaron en RENFE, el día que daba comienzo la militarización yo había estado trabajando de noche en la estación de ffcc de Peñuelas y habíamos quedado un pequeño grupo en Paseo del Prado, frente a la sede del actual Ministerio de Sanidad, entonces sede del Ministerio de Relaciones Sindicales. Como eran las 10 de la mañana no había llegado casi nadie, llame a través de una cabina a la oficina donde trabajaba Manolo y este en cuanto me cogió el teléfono me mando urgente para casa, notificándome la decisión ministerial de militarizarnos, no solo a nosotros si no también a los compañeros del Metro. Hasta un par de meses después no podíamos ni abrir la boca.

Otra fecha señalada de mis recuerdos con Manolo, fue el 23F, (23/2/1981), fecha aciaga que se produjo el golpe de estado en el Congreso de los Diputados por parte de Tejero y su gente.  Yo por entonces vivía en Alcorcón, pero después de lo que había pasado aquella tarde, tanto mi familia como yo, aun no habíamos salido de Madrid. Estábamos en la casa de otro compañero: Santiago Rueda y a ella llamo Manolo, sobre las 10 de la noche, para comentarnos que teníamos que acercarnos solidariamente a apoyar a los diputados secuestrados (aquí la historia de aquel nefasto 23F). Manolo como siempre al pie del cañón, esa noche y al día siguiente 24F, presentándole a la Empresa una propuesta urgente de paro de 5 minutos a las 12,00 h del medio día en defensa de la democracia.

En aquellas épocas de los 80/90 convocábamos bastantes huelgas en el ferrocarril para conseguir reivindicaciones y derechos para los ferroviarios y otras muchas para que no nos los quitaran. En una de ellas, estando de piquetes en la estación del Norte. Me acuerdo como si fuera ahora, Manolo y yo, nos fuimos a dar una vuelta por las vías para ver como iban los paros programados y si se estaban cumpliendo los servicios esenciales y tal.

A la vuelta a la sede del Comité Intercentros (Por entonces estaba en Príncipe Pio), nos dicen que subiéramos, que la Dirección de RENFE quería hablar con la Comisión Negociadora, así que a prisa y corriendo, tuvimos que lavarnos bien las manos sucias de actuar de “piquetero-informante” para ir bien limpitos a la reunión. El único problema, fue que Manolo tuvo que ir en mangas de camisa en pleno invierno, porque la chaqueta se había manchado de transitar por las vías, en especial al pasar por debajo de los topes de algún vagón. De nuevo Manolo supo estar al pie de las vías y no solo en las oficinas.

En fin, podría seguir escribiendo muchas mas cosas, pero para dar unas pinceladas sobre el gran sindicalista y mejor persona que fue Manuel Fernandez Aller, creo que es suficiente. Para terminar, solo reiterar mis condolencias a su familia, en especial a su compañera Cuqui y sus hijos y que DEP cámara, compañero y amigo Manolo, que aquí en la tierra siempre te recordaremos,  pues como dice Alberto Cortez en la primera estrofa de su canción…

Cuando un amigo se va
Queda un espacio vacío
Que no lo puede llenar
La llegada de otro amigo

(Canción de Cuando un amigo se va de Alberto Cortez)

 

Francisco Naranjo Llanos, director Fundacion Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO

P.D.- Este articulo tambien se puede leer en OPINION, en Madridiario.es 

RECUERDOS INFANTILES QUE DEJAN HUELLA

En 1958, en el rio que pasa al lado de la estación de ffcc de Proserpina  (Yo soy el niño de la derecha)
Ya he comentado en varias ocasiones que la memoria es selectiva. No se porque extraño mecanismo, cuando echas la vista atrás, solo recuerdas aquellos acontecimientos que de una manera u otra te han impacto en tu mente, para bien o para mal.

Hoy quiero contar aquí, algunos recuerdos de mi infancia, algunos de ellos rayando con la adolescencia, pues el otro día hablando con mi nieto Manu y contándole algunas cosas de cuando tenia su edad, -tiene 14 años- me dijo “pero bueno a mi eso nadie me lo cuenta, ni nada”. Razón llevas Manu, así que esta columna va dedicada a ti. Solo contare algunas cuestiones y anécdotas que me dejaron huella para así describirlas con mayor nitidez.

Comienzo con los regalos de los Reyes Magos, pues como se repetían año tras año, con pocas variaciones son fácil de recordar. Eran los años 50 del siglo pasado, vivíamos en una estación de ffcc de la linea Mérida a Cáceres. Se llamaba Proserpina y ya hace muchos años que cerro al trafico. Solo quedan las ruinas de la estación.

El regalo de Reyes que más recuerdo era una caja de lápices de colores, marca Alpino, de docena, pero cortos, que para mi eran largos, lo de cortos me entere muchos años después. Lapiceros que aunque parezca mentira me duraban hasta el año siguiente. Eso sí, condurandolos.

Otros años, además de los consabidos lápices, me dejaban tambien una pequeña caja de mazapán redonda y dentro había un dulce en forma de culebra, que en principio daba un poco de miedo pero luego con lo rica que estaba perdía uno cualquier precaución. Los años que los Reyes nos traían un estuche de madera, -plumier, le decíamos-, era ya la hostia…

Ahh, y estos regalos que comento me los traían después de pasarnos, mi hermano y yo, todo el día anterior preparando el agua para los Reyes y el heno para los camellos. Le dejábamos incluso la chimenea encendida por si venían con frío.

Años 60, siglo pasado. Tren de juguete confeccionado con botones y latas de conservas 

Menos mal que no eran esos los únicos “juguetes” que teníamos durante el año, pues mi hermano y yo nos las ingeniábamos para jugar a trenes, con unos estupendos trenes de juguete que nos hacíamos con latas de conservas -sobre todo de sardinas- que dejaban las familias que iban a pasar los domingos al campo de Proserpina. También era importante el juego de aros que hacíamos rodar con un alambre, confeccionado con aros de barrica desechados. Eramos grandes expertos en su conducción.

Continuo con una breve anécdota sobre una cabra que teníamos en Proserpina. En una ocasión mi padre llevaba varios días quejándose de la poca leche que daba la cabra cuando a primera hora de la mañana la ordeñaba y empezó a hablar de la posibilidad de venderla. Cuando ya estaba en trámites de hacerlo, a mi hermano y a mi no nos quedo otro remedio que confesar que el problema de que la cabra no diera leche no era culpa de ella, sino de nosotros –mi hermano y yo- que por la noche antes de acostarnos íbamos a su corral y nos bebíamos la leche directamente desde sus ubres y claro era lógico que al día siguiente, diese poquísima leche. Cosas de la vida y del hambre que pasábamos en aquellos años 50 del siglo pasado que algunos en la actualidad añoran,.

Otra anécdota nítida que tengo, es el de una tarde de feria que mi padre me llevo al cine Trajano, de Mérida, a ver una película de Joselito, la del “El pequeño Ruiseñor” que se estreno a mediados de los años 50. Los niños de entonces éramos de Joselito o de Marisol, del guerrero del Antifaz o de Roberto Alcázar y Pedrín. O de todos a la vez. La película bien y una vez que finalizó, nos encaminamos a la estación de ffcc de Mérida y allí estuvimos unas horas hasta que cogimos un tren para irnos a Proserpina.

Y en la estación me ocurrió una cosa extraordinaria, resultado de la cual lo pase fatal. Resulta que visto desde Proserpina yo tenía claro que había un Sol y una Luna y me encuentro de golpe y porrazo que en Mérida, a las tantas de la noche, desde los andenes de la estación, se veían al menos ocho o diez lunas a la vez. Con diez años, dolor de cabeza tenia de tanto pensar, pero no dije nada para no pecar de inculto, pero al otro día, nada más levantarme, le pregunte a mi padre el porqué de esa diferencia y su contestación me lo aclaro todo. Lo de Mérida no eran lunas, eran luces muy altas que alumbraban las playas de vías de la estación. Vaya chasco me di.

Y hablando de cine, recuerdo otra anécdota que me ocurrió en el Teatro Cine Alcazaba, de reciente inauguración por aquel entonces, años 60 del siglo pasado. En la actualidad está cerrado. Fuimos mi primo Paco Llanos y yo a ver una película de sesión continua. Era por la tarde y entramos a oscuras y sin acomodador. Subimos sin luces y en los primeros asientos libres que pudimos nos sentamos. Al cabo de un ratito de estar allí comencé a pensar que vaya mierda de cine, tan nuevo y tal y vaya asientos tan duros e incómodos tiene, con lo bien que estamos en el cine de verano de mi pueblo (Esparragalejo), que nos llevamos incluso las sillas de casa. Cuando ya nos acostumbramos a la oscuridad del cine nos dimos cuenta de nuestro error, vimos que nos habíamos sentado en los escalones de las escaleras del cine. De pueblo teníamos que ser.

Y siguiendo con los recuerdos, comencé a ir a la escuela de Maestría Industrial de Mérida a los 12 años y termine la oficialia industrial, rama Ebanistería, a los 16. Me dieron una beca para continuar estudiando peritaje Industrial a Santander, pero por cuestiones familiares no fui. Durante los cuatro años de oficialia participe en los concursos con otros alumnos de distantes escuelas y en una ocasión, creo tendría 14 años, quede campeón de Extremadura de Ebanistería B. Después no pude participar en el concurso nacional por tener lesiónado un dedo de la mano derecha y el concurso era de trabajos manuales.

Años 60 siglo pasado. Fotografia del equipo juvenil Augusta, en el estadio municipal de Merida. (Camiseta verde y pantalon blanco).
En cuanto al futbol, tengo muchas historias, pues aunque comencé a jugar ya con cerca de 14 años, cuando nos vinimos a vivir a Mérida. Jugué en el Augusta y en el Rayo Emeritense. El primer equipo era del grupo del Imperio de Agustín Jimenez y el Rayo de Miguel Corbacho. Jugué prácticamente hasta los 18 años. En ambos equipos me lo pase muy bien, aunque reconozco que la preparación física era mas deficiente que la de ahora y eso se notaba en el campo . Jugábamos en el actual Romano del Mérida AD. Y no digo nada lo mal que lo pasábamos cuando jugábamos en los campos de tierra. No existía el césped artificial y las calidades del balón y de las botas de futbol daban mucho que desear. Para finalizar esto del futbol solo comentar que yo a lo largo de algo más de cuatro años jamas estrene botas de futbol nuevas. Todas eran de segunda mano, cedidas o compradas, a aquellos jugadores que si tenían posibilidades de comprárselas nuevas.

En fin querido nieto Manu, para finalizar comentarte que estuve en Mérida hasta los 18 años, compaginando el trabajo en un taller de carpintería, con el deporte y con los estudios de Delineante General en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos. En 1965, aun con 18 años, aprobé unas convocatorias para RENFE y tuve que dejar todo lo comentado en Mérida para irme a Madrid y centrarme en el ferrocarril y en CCOO, pero esa es otra historia.


Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

P.D.- Este articulo se puede leer también en el apartado de OPINION de Madridiario.es 

23F: DIA DE PISTOLAS Y METRALLETAS, PERO TAMBIEN DE SOLIDARIDAD .

El golpista Coronel Tejero con pistola en mano en el Congreso de los diputados
A 45 años vista, -toda una vida- nos parece increíble lo que pasó aquel 23 de febrero de 1981 (23F para la historia), pero ahí está esa nefasta fecha para el recuerdo y sobre todo para que nos sirva de experiencia para que no ocurra nunca jamás. Estos son mis vivencias de aquel día, negro día, que un grupo de militares quiso secuestrar la incipiente democracia en España. Solo habían pasado poco más de cinco años que había muerto el dictador, asesino y genocida, Francisco Franco.

Estaba en la estación del Norte de Madrid, la de Madrid Príncipe Pio, lugar donde la representación sindical de RENFE tenía ubicado el Comité Intercentros de la compañía ferroviaria. Con otro compañero del Comité, Santiago Rueda, fui a tomar un café a “Casa Germán”, una pequeña y cutre cafetería que aún se mantenía en esa estación y ya estaba de boca en boca la noticia: ¡Se está produciendo un Golpe de Estado en el Congreso de los Diputados!

Y así era: El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España, más conocido como 23F, fue un intento fallido de golpe de Estado perpetrado por algunos mandos militares, pero que nos puso un nudo en la garganta durante más de 24 horas a muchos de los que estábamos luchando por la libertad y la democracia en nuestro país en aquellas fechas de incipiente transición democrática.

Los episodios centrales fueron el asalto al Congreso de los Diputados por un numeroso grupo de guardias civiles, unos doscientos, a cuyo mando se encontraba el teniente coronel Antonio Tejero Molina, durante la sesión de votación para la investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, en sustitución de Adolfo Suarez González, de Unión de Centro Democrático, (UCD) y la ocupación militar de la ciudad de Valencia en virtud del estado de excepción proclamado por el capitán general de la III Región Militar Jaime Milans del Bosch

A las seis de la tarde empieza la votación nominal para la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno. A, u las 18:22 horas, cuando iba a emitir su voto el diputado socialista Manuel Núñez Encabo, un grupo de guardias civiles, subfusil en mano, irrumpió en el hemiciclo encabezados por el teniente coronel Antonio Tejero que grita desde la tribuna: ¡Quieto todo el mundo!, dando la orden de que todos se tirasen al suelo.

Como vicepresidente del Gobierno, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado se levantó, se dirigió al teniente coronel Tejero y le ordenó que se pusiera firme y le entregase el arma. Tras un brevísimo forcejeo y para reafirmar su orden, Tejero efectuó un disparo que fue seguido por unas ráfagas de los subfusiles de los asaltantes. Sin inmutarse, con los brazos en jarras, Gutiérrez Mellado permaneció indiferente al sonido de las armas. Mientras, los diputados obedecían las órdenes de Tejero, excepto Santiago Carrillo y el presidente del Gobierno Adolfo Suárez, que se mantuvieron sentados en sus escaños…

En fin, continuo: Como decía antes eran algo más de las seis y media de la tarde de aquel negro 23 de febrero y esto es lo que estaba pasando en el Congreso. Yo me encontraba en la estación del Norte de Madrid. Lugar donde la representación sindical tenía ubicado el Comité Intercentros de RENFE. Estábamos en reuniones sindicales en los locales del Comité.

Y como comentaba antes, con un compañero del Comité de Empresa fui a tomar un café a “Casa Germán”, una pequeña cafetería al lado del antiguo Economato de Príncipe Pío y ya estaba de boca en boca la noticia: ¡Se está produciendo un Golpe de Estado en el Congreso de los Diputados! Germán puso la TV y los que estábamos allí aun pudimos ver unos minutos en directo lo que estaba pasando en el hemiciclo: unos sonidos y unas imágenes nada tranquilizadoras, que te ponían un nudo en la garganta y una desazón por todo el cuerpo.

A partir de las siete de la tarde, casi no recuerdo más, quizás algo de música militar y una antigua película, pero en esos momentos me preocupaba más que mi compañera Isabel y mis hijos Paco y Mario, entonces de 8 y 4 años, que habían salido de compras por el centro de Madrid no llegaban… y encima cada vez que pasábamos por las puertas de la comisaría de la estación sentíamos como los policías estaban cada vez más nerviosos.

Al fin sobre las ocho de la noche llego mi familia. Vivíamos en Alcorcón, un pueblo de las afueras de Madrid y corrían rumores de que estaban cortadas las carreteras, así que sin dudarlo nos fuimos en casa del compañero y además amigo Santiago Rueda en Madrid que vivía en el Paseo de Extremadura a continuar escuchando las emisoras de radio y ver la Tele. 

Serian algo más de las diez de la noche cuando sonó el teléfono de la casa de mi amigo Santi y nos comentó:

-Ha llamado Manolo Fernández Aller y dice que el Partido -se refiere al PCE- ha decidido que hay que ir a concentrarse a las puertas del Congreso de los Diputados. Esta fue la conversación que mantuvimos entre nosotros;

- ¿Pero porque y para qué?

-No lo sé, pero si lo dice el Partido, así que será por algo.

-Eso sí, ahí tienes razón, si lo dice el Partido, no hay más que hablar. Vámonos.

Mi amigo vivía en un tercero sin ascensor. Dejamos a mis hijos con mi compañera Isabel en la casa del Paseo de Extremadura, nos pusimos los abrigos y comenzamos a bajar las escaleras. Ya estábamos casi en la puerta de la calle cuando mi compañera nos grita:

-Que ha llamado el otro Manolo (Manolo Cachan) y dice que hay contraorden: que el Partido dice ahora que no hace falta ir al Congreso.

-Y por qué?

-Pues porque va a ser, dice mi compañero Santi: Porque lo dice el Partido, te parece poco.

-Vale si el Partido lo dice, no hay más que discutir.

Y en el piso del Paseo de Extremadura nos quedamos hasta que hablo el Rey Juan Carlos I. Después de la comparecencia del Rey en TVE consideramos que el golpe estaba controlado y decidimos irnos a dormir a nuestro domicilio, como decía antes, a un pueblo a las afueras de Madrid. (Alcorcón). Así que cogimos el automóvil y llegamos a casa sobre las dos de la madrugada.

Pero para nosotros las sorpresas a lo largo día –ya las tantas de la noche- no habían acabado. No llevamos ni cinco minutos en la casa -seria la una de la madrugada-  y sonó repetidamente el timbre del telefonillo del portal. Contestamos con más nervios de lo habitual. Era una vecina de urbanización que al ver luz en el piso quería hablar con nosotros con urgencia, especialmente conmigo.

La hicimos pasar para ver que ocurría con la vecina y sus urgencias. Se llamaba señora Anastasia. Con unas llaves en las manos, con gran ansiedad y muy nerviosa, me insistía una y otra vez:

-Por favor Francisco, coge estas llaves y vete a un piso vacío que tengo en Cuatro Caminos en Madrid. Yo viví los años posteriores a la guerra en el bando de los vencidos y se lo que pasa en estos casos.

(Recordar aquí brevemente que su marido fue uno de los muchos represaliados por el franquismo en el ferrocarril).

No acepte su generosa propuesta y me quede con mi compañera y mis hijos en la casa de Alcorcón, pero le agradecí de corazón su humano y solidario gesto.

Aun hoy al escribir esto y recordar esa anécdota de ese negro dia, se me humedecen los ojos, pensando en aquella señora: Nerviosa, preocupada por mí, con las llaves en la mano. La recuerdo enlutada, encorvada, pequeña y con unos ojos y una mirada que lo decían todo. Hace muchos años que no se nada de ella, pero me temo que por la edad que tenía por entonces ya hará tiempo que no estará con nosotros

Ahora en la distancia quiero decirle alto y claro para que me oiga: GRACIAS SEÑORA ANASTASIA por su compromiso y sobre todo por su solidaridad. Este donde este, mi familia y yo siempre la recordaremos con cariño.

“Por la libertad, la democracia y la constitución”, manifestación celebrada el 27 de febrero de 1981, convocada por todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales

Al día siguiente, 24 febrero, a primeras horas de la mañana, un grupo de representantes sindicales de RENFE, en nombre del Comité Intercentros,  presentamos a la Dirección de la compañía una comunicación condenando el golpe de estado y convocando un paro laboral en el ferrocarril para las 12,00 h de ese medio día. Tres días después -el 27 de febrero de 1981- se realizaba en Madrid una de las más grandes manifestaciones que recuerdo: “por la libertad, la democracia y la constitución” convocada por las organizaciones sociales, políticas y sindicales. Más adelante, se conoció que, si el intento de golpe militar del 23F se hubiese consolidado, la ultraderecha había elaborado listas negras para su eliminación física en cada una de las provincias españolas. Pero eso ya es otra historia.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO

UNA NOCHEVIEJA MUY ESPECIAL


Antigua estación de RENFE de Imperial (Cerrada en 1987)

Las campanas de la iglesia están sonando
Anunciando que el año viejo se va (va, ya se va)
La alegría del año nuevo viene ya
Los abrazos se confunden sin cesar

 (Canción: Faltan Cinco Pa' las Doce)

Era un 31 de diciembre de los finales de los años 60 del siglo pasado. Acababa venir de Extremadura a trabajar de Factor de  Circulación (Jefe de Estación en estaciones pequeñas), a la estación de Renfe de Imperial en Madrid, también llamada la estación de "Las Pulgas", con poco más  de 20 añitos y esto es lo que pasó, o al menos es lo que yo recuerdo que me paso. 

Ya saben mis queridos lectores que la memoria es frágil y según como tengas el estado de ánimo recuerdas las cosas de una manera  u otra, pero de verdad verdadera, esto es lo que recuerdo que ocurrió aquella Nochevieja de hace ya muchos años en aquella pequeña estación de contorno ferroviario madrileño llamada IMPERIAL,  cerrada en 1987 y posteriormente derribada cuando se realizó la operación urbanística del Pasillo Verde. Estos fueron mis diez minutos interminables de conversación conmigo mismo: 

 -Quedan diez minutos para que sean las doce de la noche y para que den las doce campanadas y así pasar al próximo año.

-Ya tengo preparadas las uvas, espero que no me pase como el año pasado que me quedaron dos sin tomar. Las voy a contar de nuevo, no vaya a ser que ponga de más o de menos. Están las doce. A ver si hoy no me lio con los cuartos.

-Me doy cuenta que a mí alrededor esta todo apagado, oscuro y silencioso, solo muy lejos se escucha un breve rumor. Voy a subir la radio para escuchar mejor el sonido de las campanadas de la Puerta del Sol. Ya solo quedan cinco minutos.

-Recuerdo las horas que han pasado hasta llegar a este momento. Llegue a las ocho de la tarde, como todos los días, mi compañero de relevo me estaba esperando. Le firmo la entrega del servicio. No hay novedades. El último tren paso hace ya dos horas y no se espera ninguno más hasta después de las doce. Hoy hay previsto pocas circulaciones.

-A los compañeros del turno que tendrían que entrar conmigo ahora, les dije ayer que no vinieran a currar hasta después de las uvas. Otros dos que cambian su turno a las diez de la noche, se irán dentro de un rato. Todos ellos tienen planes para esta noche. Unos piensan tomar las uvas en una fiesta con los amigos,  otro dice que va a ir a la Puerta del Sol. La mayoría pasaran la fiesta en familia.

-Yo no tenía ningún plan previsto. Estamos en 1969. Mi familia y mi novia están en Extremadura. Mis compás se habían buscado su rollo para hoy y a mí me ha tocado el turno de noche y encima a doce horas, de ocho a ocho y tiro porque me toca. Así que disfruten ellos. Yo como ya tenía asumido que tendría que trabajar esta noche tan especial, pues me alegro por ellos. Casi todos también tenían que estar aquí conmigo, pero ya que estoy yo, les he dicho a unos que vengan tarde y a otros que se vayan temprano… y que se diviertan por mí. 

-Quedan tres minutos para las doce y la radio cada vez se oye peor. Ahora mismo se escucha la canción de Rosa Morena, mi paisana extremeña, "Échale guindas al pavo". Le subiré el sonido de nuevo. Espero que no se quede sin pilas. Ya lo que me faltaba. Sería el colmo después de la cena que he tenido. Bueno es un decir... pues tampoco he comido tan mal. El mayor problema el sabor a lata recién abierta. Quizás tuve que abrir las latas antes, pero a lo hecho pecho.

-La verdad es que los pimientos rellenos, una vez que los calenté, al margen del sabor a lata, tampoco estaban tan mal y las sardinas un poco bastas, quizás tuve que comprar caballa, pero ya no es tiempo de lamentarme. El vino estaba también bueno. Mosquea un poco que el tapón no fuese de corcho, solo llevaba un plastiquillo como tapón, así  que no sé, no sé. En fin no le daré más vueltas. Además  piensa que es una noche más, con la única diferencia es que hoy es un año y dentro de unos momentos otro y ya mismo estarán mis compañeros de turno conmigo.

-Bueno insisto, no le des más vueltas, que ya están a punto de dar las campanadas. Tengo las doce uvas preparadas y el botellín de sidra en su punto. Yo creo que está bastante fría. Nevera no tengo, pero como la puse al fresco cuando llegue a las ocho, tiene que estar bien fresquita. Su marca no es conocida, no es “el Gaitero”, pero me han dicho que es de lo mejorcito del mercado.

-Joder, quedan apenas sesenta segundos para las doce y la radio casi no se oye. Encima ya no se puede subir más el sonido. Con una mano me lo acercaré a la oreja y con la otra me tomare las uvas. Después brindare con la sidra.

-Se acabo el año viejo, un año fatal y ya estamos en el nuevo,  con nuevas ilusiones y nuevas perspectivas. Las uvas me las he tenido que tomar a voleo pues se apago la radio.

-Vale, vale, “nuevas perspectivas”,  pero  yo aquí más solo que la una, brindando y hablando solo, con la mierda de sidra que me han vendido y encima está disipada, caliente y sabe a meao y decían los del comercio que era buena. !La madre que los pario!. La radio ya no se oye y mis compañeros seguro que pasándoselo pipa con sus amigos y su familia y encima aun tardaran más de una hora en venir, aunque no debería quejarme, porque yo mismo les dije que no tuviesen prisa.

-Para más INRI, al margen de las flojas luces de la estación, que parece que estamos en un camposanto, el entorno esta cada vez más oscuro y silencioso. Ya ni ruidos de fondo. Solo falta que viniese alguien desconocido y que me pegara un susto “de muerte” para terminar la noche.

-Joder, ya son la una de la noche, yo aquí más solo que la una,  un día como hoy cinco horas solo y los compañeros no acaban de llegar. Ni compás ni nada,  vaya cara más dura.  Se van a enterar estos cuando vengan. Vaya horas de venir a trabajar. La sensación de soledad y las lágrimas de rabia, que me han rodado por las mejillas, “Para ciento y un año” que no me van a volver a suceder, al menos solo.

-No y cien veces no, ni compañerismo, ni hostias. Si hay que joderse nos jodemos todos y no solo el pardillo y  gilipollas de turno. Hasta aquí hemos llegado. A partir de mañana al que llegue tarde le abro expediente. Se acabo.!!. “Una y no más dijo Santo Tomas”.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

57 AÑOS ENTRE VIAS, MAQUINAS Y ESTACIONES


Estación militar de Cuatro Vientos 
Corre’l tren retumbando por los jierros  de la via. Retiemblan 
los recios arcornoques que’ esparraman    
al reor del troncón las hojas secas.
Juyen las yuntas cuando´l bicho negro
 silvando traquetea.
S´esmorona un terrón y el jumo riñe
con las ramas d´encinas que l´enrean...

(Estrofa del poema “Compuerta” de Luis Chamizo) 

Era jueves 1 de abril de 1965, un mes que comenzaba a despuntar la primavera, cuando algo más de dos centenares de jóvenes que acabábamos de cumplir la mayoría de edad, ingresábamos como militares en prácticas de ferrocarriles en el cuartel militar de ingenieros de Cuatro Vientos en Madrid, dispuestos a comernos el mundo. 

Ahora que ya hemos cumplido los tres cuartos de siglo de nuestra vida, -el que menos tiene 76 años- comer, lo que se dice comer, comemos poco, pero la memoria la tenemos intacta y ella hace fluir los recuerdos e historias de aquellos años. Una parte de nuestros compañeros han conseguido lo que consideraban un sueño: ascensos, familia, desarrollo de sus ideas políticas o sindicales, etc, otros se han ido quedando en el camino, pero siempre estarán en nuestra memoria. Nuestras más sentidas condolencias a sus familiares y descansen en paz todos ellos. 

Pero lo que está claro es que la mayoría, con más o menos fortuna, no hemos dejado de luchar nunca por abrirnos paso en una sociedad que no ha sido ni será fácil en un próximo futuro. Solo con mirar algunas fotografías de por aquel entonces los recuerdos fluyen a borbotones. Recuerdos que hacen escribir a la pluma apenas sin obligarla. Cuantas historias podríamos contar del tren, de las maquinas, de las estaciones y de las vías, cada uno de nosotros en estos 57 años, solo observando el entorno que nos ha rodeado.

1968: Cursillo de Circulación en Granada
Hablamos hoy, pasado el equinoccio de otoño de 2022, en los primeros días de octubre, paseando por esta ciudad milenaria y monumental como es Mérida, patrimonio de la humanidad, capital de la antigua Lusitania, llamada por aquel entonces Augusta Emérita conmemorando y celebrando las efemérides del 57 aniversario de nuestro ingreso en la compañía ferroviaria RENFE, como militares en práctica de ferrocarriles.

Después de que hayamos estado conmemorando nuestros aniversarios anuales en otras ciudades de España -los últimos años en Segovia, La Coruña y Sevilla-  hoy nos encontramos juntos de nuevo en Mérida, eso sí con dos años de retraso, pues pensábamos estar en esta bonita ciudad en el 2020, pero la maldita pandemia nos impidió venir, pero en esta ocasión ya estamos aquí para visitar lo mucho que tiene que ver Mérida, pero también para divertirnos, para pasar unas horas agradables, para conmemorar unas fechas que hicieron mella en nuestras vidas, así como para recordar el camino que voluntariamente comenzamos a recorrer juntos en aquel lejano 1 de abril de 1965.

“La alegría es una forma de resistencia”, decía el poeta y escritor, Luis García Montero, días después de la muerte de su mujer la escritora Almudena Grandes; nosotros celebramos estos aniversarios con alegría y satisfacción, resistiendo al tiempo y caminando con la frente muy alta, pues somos un trazo de este país llamado España, “mi querida España”, decía la cantante Cecilia, país donde nos ha tocado vivir para arrimar el hombro y con el espíritu de conseguir entre todos hacerlo mejor en el futuro para disfrute de las generaciones venideras.

Conmemoración en Mérida del 57 Aniversario de la 25 Promoción (1965/2022)

Tirando de hemeroteca personal, encontré entre mis papeles, algunos párrafos escritos a mano, de mi intervención en la celebración del 25 aniversario en Ávila en 1990. Decía yo entonces: “Dentro de 25 años, unos más gordos, otros más calvos, todos estaremos dispuestos a conmemorar el 50 aniversario, con nuestros achaques, pero allí estaremos”. 

Eso lo decía entonces, hace 32 años, ahora resulta que hemos ido más allá del 50 aniversario, pues estamos cumpliendo el 57 aniversario y aquí estamos, unos más felices, otros más tristes, todos más gordos, pero con ilusión de pasarlo bien en la vida, con 76 años de edad y 57 años desde que nos conocimos por primera vez en un lugar de Madrid, de cuyo nombre si quiero acordarme: Cuatro Vientos.

Como lo valiente no quita lo cortes, aprovecho para agradecer de corazón al alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, su disposición a recibirnos y a compartir un rato de su segura cargada agenda para conversar con nosotros. Gracias alcalde, reciba un abrazo colectivo de estos chavales y chavalas, pues nosotros más que mayores, somos personas de juventud acumulada.

Sala de plenos del Ayuntamiento de Mérida: Recepción con Antonio Rodrigue Osuna, alcalde de  la ciudad emeritense.

Igualmente agradecer a la entidad sin ánimo de lucro, Plena Inclusión Mérida, por las facilidades dadas en la fabricación de los regalos artesanales que nos han elaborado como recuerdos de Mérida, combinando uno de sus monumentos más emblemáticos con el ferrocarril. Gracias por la labor que realizáis en defensa de los derechos de las personas con discapacidad intelectual y sus familias. 

Reseñar también en esta breve crónica el agradecimiento al buen hacer y las excelentes explicaciones de los guías -Vito y Victoriano- que nos envió la "Asociación Amigos Museo Romano"pues nos deleitaron con sus saberes.

Y en el capitulo de agradecimientos no podemos olvidarnos de la amabilidad y buen hacer profesional del personal del hotel Palace de Mérida, lugar donde hemos pernoctado, desde la recepción hasta los camareros, con mención especial a las responsables que aquello funcione. Me refiero a las dos Marisas. Gracias a todos por vuestro excelente trabajo.

No quiero finalizar esta breve crónica escrita con el corazón, en el corazón de Extremadura, (Mérida), sin comentar lo que decía Joan Manuel Serrat, el pasado 11 de septiembre, durante su actuación en el Teatro Romano: “esto es una despedida pero, sobre todo, es una fiesta” y añadía: ”dejemos aparte las melancolías y nostalgias porque sólo nos queda el futuro”, pues bien yo me atrevo a decir, parodiando a Serrat, que este 57 aniversario en Mérida, es de conmemoración, pero sobre todo es una fiesta, así que aparquemos las melancolías  y nostalgias y a pasarlo lo mejor posible,  que nosotros, los de la 25, pasado ya tenemos, así que solo nos queda futuro

En fin, reitero aquí en esta ciudad monumental emeritense hemos estado y la mayoría acompañados por nuestras queridas compañeras. Mujeres que han estado al pie del cañón en las maduras, pero también en las duras, que también las ha habido, pues no todo ha sido un camino de rosas. Un abrazo a todos, a los que habéis venido, pero también a los que por una serie de circunstancias se han tenido que quedar en sus casas. ¡Viva la 25 promoción! por muchos años.

Aprovecho para recomendaros que escuchéis completo el poema con el que comienzo este escrito: "Compuerta"del poeta mas conocido de la tierra extremeña. Luis Chamizo. Son solo cinco minutos de buena poesía castúa, el dialecto extremeño y además habla del tren y su maquina, ese "bicho negro".   Aquí os dejo un video de dicho poema.

"Compuerta" poema del libro El miajón de los castúos, de Luis Chamizo 

Francisco Naranjo Llanos es director de la Fundación Abogados de Atocha, Sindicalista de CCOO y Jubilado de RENFE. 

P.D.- Este articulo de opinión también esta publicado en Madridiario