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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)
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Marisa Castro: una vida al servicio de la igualdad

 

Marisa Castro, dando una de sus muchas clases magistrales

Hay personas que llegan a tu vida casi sin darte cuenta. No irrumpen haciendo ruido ni buscando protagonismo. Simplemente aparecen, una y otra vez, en todos aquellos lugares donde se defienden las causas justas. Y cuando echas la vista atrás descubres que siempre estuvieron allí. Una de ellas es Marisa Castro Fonseca.

La conocí hace ya muchos años -años 80 del siglo pasado- en aquellos encuentros políticos interminables que, para quienes empezábamos a caminar, eran también una escuela de aprendizaje. Ella ya era una dirigente respetada; yo apenas un aprendiz que comenzaba a salir del estrecho ámbito ferroviario para descubrir la inmensidad de la militancia política. Ambos compartíamos las siglas del PCE y la ilusión por construir una España más libre y más justa. Creo recordar que todavía no era concejala del Ayuntamiento de Madrid, pero ya se intuía en ella esa mezcla de firmeza, inteligencia y cercanía que siempre la ha acompañado.

Con el paso de los años nuestros caminos volvieron a cruzarse una y otra vez. Coincidimos en el sindicalismo, en los actos de la Fundación Abogados de Atocha, en presentaciones de libros, en manifestaciones, homenajes y movilizaciones obreras. Porque Marisa pertenece a esa estirpe de personas que nunca entienden el compromiso como una etapa de su vida, sino como una manera de vivir. Allí donde hubiera una causa noble, una reivindicación justa o un acto de memoria democrática, era fácil encontrarla.

En los últimos tiempos compartimos también las tertulias que periódicamente se celebran en la cafetería de la Fundación Abogados de Atocha, las entrañables reuniones que llevan el nombre de Macario Barjas, en recuerdo de aquel inolvidable dirigente de Comisiones Obreras de la Construcción. Son encuentros donde se habla de política, de historia, de sindicalismo y, sobre todo, de la vida. Y allí sigue estando Marisa, escuchando, opinando, aprendiendo y enseñando, como ha hecho siempre.

Guardo, además, un recuerdo muy especial de ella. Fue en Fuenlabrada, durante la presentación de mi libro El pasado es la linterna del futuro. Su intervención fue brillante, pero, por encima de todo, profundamente afectuosa. Habló del libro con la generosidad de quien sabe reconocer el trabajo ajeno sin escatimar elogios, pero también con la sinceridad de quien solo dice aquello que siente. Son esos gestos los que uno nunca olvida.

Con los pensionistas de CCOO de Fuenlabrada, presentando mi libro El pasado es la linterna del futuro. A mi lado Marisa Castro.

No sé explicar muy bien por qué, pero a lo largo de todos estos años siempre nos hemos tratado con un respeto mutuo que el tiempo fue transformando en un cariño sereno. De esos afectos que no necesitan cultivarse con frecuencia porque permanecen intactos, aunque pasen los meses o incluso los años sin verse.

Pero ¿quién es realmente Marisa Castro?

Hay personas cuya biografía puede resumirse enumerando los cargos que ocuparon. Y hay otras cuya verdadera historia solo puede contarse hablando de coherencia. Marisa pertenece a estas últimas.

Nació el 18 de agosto de 1946 en Mansilla del Páramo, un pequeño pueblo leonés que la vio dar sus primeros pasos. Pertenece a esa generación de mujeres que decidió enfrentarse a la dictadura cuando hacerlo significaba jugarse la libertad, el trabajo y, en demasiadas ocasiones, el futuro. Comenzó su militancia en la clandestinidad universitaria, vinculada al Partido Comunista de España, convencida de que la democracia no llegaría sola, sino gracias al esfuerzo de miles de personas anónimas.

Muy pronto encontró también su lugar en el Movimiento Democrático de Mujeres, una organización clandestina nacida para apoyar a los presos políticos y a sus familias, pero también para sembrar las primeras semillas del feminismo en la España franquista. Fue fundadora del MDM en Asturias, compartiendo lucha con muchas mujeres cuyos nombres nunca aparecerán en los libros de historia y colaboró en la edición del boletín Mundo Femenino, cuando defender la igualdad seguía siendo un acto de valentía.

Su compromiso nunca fue una moda ni una consigna. Fue una forma de entender la vida.

Cuando llegó a las instituciones —primero como concejala del Ayuntamiento de Madrid y después como diputada en el Congreso— no dejó sus principios en la puerta. Los llevó consigo. Desde las comisiones de Derechos de la Mujer y de Sanidad y Consumo defendió las mismas ideas por las que había luchado durante tantos años en la calle. Nunca olvidó quién era ni de dónde venía.

Fue una de las voces más firmes en defensa del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Reivindicó la libertad sexual cuando hacerlo todavía despertaba demasiados prejuicios y tendió la mano al colectivo LGTBI cuando muy pocos se atrevían a caminar a su lado. Lo hizo sin estridencias, pero con una convicción que nunca necesitó levantar la voz para hacerse escuchar.

Por una sexualidad libre, Archivo Histórico de la Fundación 1º de mayo

Aquel compromiso pionero recibió en mayo de 2019 un merecido reconocimiento en Rivas Vaciamadrid, donde fue homenajeada por su contribución a la defensa de los derechos del colectivo LGTBI. Pero, en realidad, aquella placa no distinguía únicamente a Marisa. Era el homenaje a toda una generación de mujeres que abrió caminos para que hoy otras personas puedan vivir con mayor libertad y dignidad.

Ni siquiera la jubilación institucional puso fin a su compromiso. Desde Comisiones Obreras continúa defendiendo los derechos de las personas mayores como secretaria general de la Federación de Pensionistas de Madrid. Porque quienes entienden la justicia social como una obligación moral nunca encuentran el momento de dejar de luchar.

Quienes conocen a Marisa saben que detrás de esa firmeza hay una mujer cercana, sencilla y profundamente humana. Nunca buscó el aplauso ni el protagonismo. Siempre prefirió los resultados a los discursos y el trabajo silencioso a los focos.

Mirando su trayectoria resulta imposible no sentir admiración. Marisa Castro pertenece a esa generación irrepetible de mujeres que conquistó derechos para las demás sin preguntarse si ellas llegarían a disfrutarlos plenamente. Mujeres que hicieron del feminismo una forma de justicia, de la política una herramienta de transformación y del sindicalismo un compromiso permanente con quienes más lo necesitaban.

Gracias a mujeres como ella, nuestro país es hoy más democrático, más libre y más igualitario.

Marisa, sin lugar a dudas, has sido y eres, una gran costalera de la democracia. Seguro que nos seguiremos encontrando en esos caminos donde siempre merece la pena estar: los de la memoria, la dignidad y la esperanza.

Y estoy convencido de que esta historia todavía no ha terminado. Marisa, tú y yo, compartimos la misma edad y, conociéndote, sé que aún te quedan muchas batallas por librar, muchas causas que defender y muchos abrazos que repartir.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

Cristina Almeida: No me he perdido ni un día de mi vida

Cristina Almeida, intervino el pasado 22 de Abril, el centro cultural Alcazaba en Mérida (Badajoz).

Cristina Almeida, amiga y compañera durante casi dos décadas en la Fundación Abogados de Atocha, ha estado en estos días en Mérida participando en una conferencia sobre las mujeres durante la dictadura franquista. Allí hemos estado escuchándola. Ella como siempre, brillante. Y, además, la he visto llena de energía y vitalidad, recuperada de la delicada operación a la que fue sometida en el hospital público Ramón y Cajal. “Estoy disfrutando de una segunda vida”, ha dicho, agradecida a la sanidad pública.

Su paso por Mérida me ha llevado a recordar una vieja aventura electoral en Extremadura, en las elecciones europeas de 1987. Yo militaba entonces, desde el sector ferroviario, en CCOO y en el PCE, y fui candidato de IU al Parlamento Europeo en un puesto simbólico: el número 13 de la lista. Sabíamos que salir eurodiputado era imposible, pero me lo tomé muy en serio, hasta el punto de pedir dos semanas de vacaciones laborales, de mis treinta días, para hacer campaña.

En esos días recorrí varias regiones de nuestro querido país, pero guardo especial recuerdo de Extremadura. Salimos de Madrid hacia Mérida, en un día caluroso del mes de junio, en un Renault 6 sin aire acondicionado, atravesando el entonces interminable puerto de Miravete, de la provincia de Cáceres. Tardamos casi cinco horas en llegar a Mérida, con grupo de periodistas esperando desde hacía rato.

Aquel día fue una maratón: rueda de prensa, encuentro en Montijo, mitin en Badajoz, regreso a Mérida para otro acto y cena con los camaradas en el hotel Las Lomas, en Mérida. Yo hacía de telonero de Cristina. Pensaba que dormiríamos allí, pero surgió la sorpresa: había que volver a Madrid esa misma noche por compromisos laborales suyos.

Así que conduje de vuelta mientras ella descansaba. Llegamos de madrugada. La dejé en su casa y me fui a la mía, en Alcorcón. Me acosté cerca de las siete, tras casi 24 horas de militancia activa… y con una reunión a mediodía. Tenía entonces menos de 40 años y una convicción intacta, así que físicamente también aguante.

La compañera y camarada de aquel viaje sigue siendo hoy una gran amiga: Cristina Almeida. Incluso prologó recientemente mi libro Los carriles de la vida. Y cada vez que la escucho decir que no ha perdido ni un día de su vida de hacer cosas, me reafirmo en esa forma de estar en el mundo.

Han pasado muchos años, casi cuarenta, desde aquellas fechas que relato hoy, y aunque a veces haya motivos para el desencanto, sigo creyendo que hay que votar siempre, aunque sea con la mano en la nariz. Costó demasiada sangre obrera y trabajadora, el conquistar ese derecho como para renunciar a él.

Desde la clase trabajadora, desde los progresistas, debemos seguir llenando las urnas con votos conscientes y decentes, recordando quién ha defendido lo público, la sanidad, la educación etc y quienes se dedican a privatizar, una y otra vez.

Y tú, Cristina, sigue así, dando lecciones de igualdad y de la historia real de esta España mía, de esta España nuestra, que diría la cantante Cecilia y continua con lo que significa esa frase, tan tuya, de “vivir sin perder un solo día” pues es, sin duda, una gran filosofía que ya quisiéramos algunos poder seguir tus pasos por la vida. Un gran abrazo amiga y seguro que nos seguiremos viendo por los caminos.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.


EL SILENCIO DOLIA MAS QUE LOS DISPAROS

Plaza de Colon, Madrid. 26 de enero de 1977, día del entierro de los #AbogadosdeAtocha

En estas fechas se conmemora el aniversario de los "Abogados de Atocha", esos mártires de la libertad que fueron vilmente asesinados, hace ahora, 49 años, por un comando fascista. Su entierro se realizo dos días después, es decir el 26 de enero de 1977. Hoy hace 49 años.

Como es conocido, el 24 de enero de 1977, un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de abogados laboralistas de CCOO y del PCE situado en el número 55 de la calle Atocha en Madrid y ametrallaron a las nueve personas presentes. Fallecieron los abogados, Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal. Resultaron gravemente heridos Alejandro Ruiz-Huerta, Mª Dolores González, Luís Ramos y Miguel Sarabia.

Creo, que todo lo dicho anteriormente, es más o menos conocido por aquellos que hayan profundizado mínimamente en la historia de este país, pero yo había cogido la pluma hoy para hablar del bolígrafo de Alejandro Ruiz-Huerta,  de la agenda de Ángel Rodríguez Leal y sobre todo del entierro del día 26 de enero. Temas seguro, bastante menos conocidos.

Conocí, o mejor dicho, oí hablar de Alejandro y de Ángel, al igual que la gran mayoría, a raíz del brutal atentado de aquella semana trágica para la democracia en nuestro país, semana que posteriormente Juan Antonio Bardem, la inmortalizo en su película  “7 días de enero”.

Después, muchos años después, conocí personalmente a Lola González, Miguel Sarabia, Luís Ramos y Alejandro Ruiz-Huerta, todos ellos sobrevivientes de la Matanza de Atocha, como se le llamó durante muchos años a aquel atentado terrorista. Cuatro personas que, conjuntamente con los cinco asesinados, son iconos de la lucha por la libertad y por la democracia en nuestro país, después de aquellos negros 40 años de dictadura franquista.

Sobre Alejandro y la importancia de su bolígrafo, se lo he oído contar en varias ocasiones, pero así lo escribe el propio Alejandro: “Yo evite la muerte aquella noche, en primer lugar, porque el cuerpo sin vida de Enrique Valdelvira cayó encima del mío y tapó mis zonas vitales.. Antes, en la primera oleada de disparos, me dieron un tiro en el esternón, pero tuve la suerte de que la bala dio en el bolígrafo que llevaba en la camisa, un Inoxcrom“.

Alejandro, en la actualidad jubilado, ha ejercido de profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de Córdoba y es el Presidente de la Fundación Abogados de Atocha. Con motivo del 25 aniversario Alejandro publicó un libro sobre aquellos sucesos, titulado: "La memoria incómoda",  Los Abogados de Atocha 1977/2002, libro que se ha vuelto a editar recientemente.

En cuanto a Ángel Rodríguez Leal, fue a través de su hermano José Luís, cuando fui conociéndolo Ángel. Había sido represaliado y despedido de Telefónica y trabajaba en el despacho laboralista como administrativo.

Aquel aciago día, por la mañana, Ángel había acudido para reclamar sus derechos al sindicato vertical franquista, donde se celebraba una reunión del transporte (Telefónica estaba encuadrada en el área de Comunicaciones y Transporte), y allí se encaró con Francisco Albadalejo, que era secretario del Sindicato Provincial del Transporte y que después fue uno de los condenado por los crímenes de Atocha. Allí estaban, también, los pistoleros que acudieron por la noche al despacho de Atocha y acribillaron a tiros a todos los presentes.

Por la noche, tras concluir su trabajo, Ángel entró en un bar con unos amigos. Se estaba tomando una cerveza, cuando se acordó de que había olvidado en el despacho su ejemplar de Mundo Obrero, el periódico oficial del PCE, y subió a recogerlo, Eran las 10,45 horas de la noche. Ángel ya no volvió con sus amigos.

Minutos después de esa hora, dos ultras  habían llamado a la puerta del bufete, mientras otro vigilaba desde la escalera. Ángel les abrió la puerta y ellos preguntaron por Joaquín Navarro, un dirigente  de CCOO que había destacado como uno de los principales promotores de la huelga del transporte. Uno de aquellos ultraderechistas reconoció a Ángel Rodríguez como el joven, que por la mañana, se había enfrentado en el sindicato vertical a su jefe, Francisco Albadalejo.

Fue solo hace unos años, en la conmemoración del 30  aniversario, cuando el hermano de Ángel, José Luís Rodríguez Leal, me comento, que en la agenda que llevaba Ángel, aquella nefasta noche, figuraba mi nombre y teléfono y que si conocía a su hermano.

Teniendo en cuenta que en aquellas fechas, Ángel era trabajador represaliado de Telefónica y yo sindicalista de Renfe, podía ser, seguro que hable con Ángel, pero no lo recuerdo y eso que viví aquellos sucesos con intensidad, incluso yendo al entierro, acompañado por otros compás de RENFE, en especial con Santiago Rueda, portando un par de coronas de flores, en nombre del denominado Pleno de Representantes Ferroviarios, organismo unitario de los trabajadores de Renfe por aquel entonces.

Aquel entierro, seguramente ha sido la manifestación más multitudinaria conocida en España aún hoy en día, manifestación que colapso la ciudad entera. No sé qué poeta dijo sobre la manifestación: "El silencio dolía más que los disparos. Los claveles fluían como un manto de sangre”. Para mí ha sido la más impresionante y emotiva que he asistido en mí vida, aquellos miles y miles de hombres y mujeres, aquélla tensión contenida, aquel silencio, solo roto con algunas vivas a los muertos y por el canto de la internacional, -ya en el cementerio- fue algo que el pueblo de Madrid, el país entero, nunca olvidara. (Ver video del entierro)

No todos los fallecidos harían el mismo recorrido aquel día. El de Luis Javier Benavides fue trasladado directamente del Instituto Anatómico Forense a la Sacramental de San Isidro por voluntad de su familia, y el de Serafín Holgado fue llevado a Salamanca, de donde era oriundo. Los de Javier Sauquillo, Enrique Valdelvira y Ángel Rodríguez Leal, sin embargo, llegaron a la capilla ardiente al Palacio de Justicia pasada la una de la tarde y en la calle –en la plaza de las Salesas, la Plaza de la Villa de París y todas las calles adyacentes– iban llegando miles y miles de personas a velar sus cuerpos y manifestarse por el atentado de la noche del 24 de enero.

Ángel, fue enterrado en principio en Madrid, en el cementerio de la Almudena y años después trasladado al cementerio de su pueblo, Casasimarro (Cuenca). Un día, sobre estas fechas, hace ya muchos años, estuvimos en su pueblo, acompañando a las autoridades regionales y locales en la inauguración de un parque, al que pusieron su nombre, en su recuerdo y homenaje.

Aquella agenda, con mi nombre y mi teléfono, que solo hace unos años, que supe de su existencia, quizás la olvide, pero de los Abogados de Atocha y de  Ángel Rodríguez Leal, ese compañero, sindicalista y trabajador, represaliado de Telefónica, uno de los mártires de la libertad, asesinado por un comando fascista, residuo de la dictadura franquista, solo porque defendía los derechos de los trabajadores, me acordaré siempre. Igualmente el entierro y mi paseo por la madrileña calle de Alcalá con una corona bajo el brazo y ese silencio que ponía los pelos de punta, será algo inolvidable y lo recordare mientras viva.

Francisco Naranjo Llanos, patrono y director Fundación Abogados de Atocha (2005-2025) y sindicalista de CCOO.


ANGEL CALLE, EL HIJO DEL CORDELERO…

 

El 22 de noviembre de 2025, el ayuntamiento de Villafranca de los Barros, premio a Ángel Calle con la distinción de Hijo Predilecto del municipio 

El pasado sábado 22 de noviembre asistí en Villafranca de los Barros (Extremadura) a un acto en el cual, entre otros reconocimientos, el Ayuntamiento villafranques premio a José Ángel Calle Grajera, Ángel Calle, para los amigos, como hijo predilecto de su pueblo. Un reconocimiento muy merecido. Un verdadero honor para una persona humilde, sencilla y honesta como él.

Previo a la entrega del galardón, se proyectó un video que glosaba su persona. En el video intervinieron Cristina Almeida, Paquita Sauquillo, Nicolas Sartorius y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, entre otras personalidades y amigos. Todos ellos coincidieron y destacaron de Ángel su lucha por la libertad y la democracia, sus valores de valentía, honestidad y honradez demostrada, una y otra vez antes y después de conquistada la democracia en nuestro país.

Ángel agradeció el reconocimiento con un breve, pero emocionante discurso, que me vais a permitir que, en lugar de describirlo yo, lo veáis y oigáis en su propia voz y su palabra, pichando aquí. Un gran discurso a pesar de su brevedad. Dicen que lo breve y bueno dos veces bueno.

¿Pero quién es José Ángel Calle Grajera?

Se lo pregunto a la IA (Inteligencia Artificial) y esta, después de unos segundos para pensarlo, me dice:

José Ángel Calle Grajera es un político español nacido el 10 de noviembre de 1950 en Villafranca de los Barros, (Extremadura). Es miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y se desempeñó como alcalde de Mérida desde 2007 hasta 2011. Antes de su carrera como alcalde, fue profesor de secundaria y militó en varios partidos políticos, incluyendo el Partido Comunista de España e Izquierda Unida, por los que fue concejal en Mérida desde 1979.

Trayectoria política:

- Alcalde de Mérida: Ocupó el cargo desde 2007 hasta 2011, después de ganar las elecciones con mayoría absoluta.

- Portavoz del PSOE: Fue portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Mérida desde 2003 hasta 2007.

- Concejal: Fue concejal en Mérida desde 1979, inicialmente por el Partido Comunista de España e Izquierda Unida

Vida personal y educación:

- Nació en una familia humilde en Villafranca de los Barros.

- Estudió en Sevilla y Barcelona, donde obtuvo su licenciatura en Historia Contemporánea.

- Se dedicó a la docencia en la enseñanza secundaria.

No está mal lo que dice la IA, pero se queda corto, muy corto. Ángel ha sido y es, más, mucho más, pero para que los jóvenes y menos jóvenes que no lo conozcan, puede valer, para mí no es suficiente.

Conozco a Ángel desde hace muchos años -entorno al medio siglo- y yo lo definiría, al margen de cargos y estudios, como una persona honesta y luchadora y sobre todo un MAESTRO, un maestro que siempre le ha gustado enseñar historia, así como filosofía de vida, para que sus ALUMNOS, -que no solo son los que han ido a sus clases- piensen y reflexionen por sí mismo y así tomen sus propias decisiones. Todo ello con un lenguaje fluido y entendible por todos.

Ángel a lo largo de su carrera de docente ha dado muchas clases, pero lo importante es que las sigue impartiendo en la actualidad. Ahora a través de sus breves, pero contundentes columnas de opinión, escritas diariamente en la red social de Facebook, acompañadas de manera habitual con frases de grandes poetas o escritores. Como ejemplo trascribo esta de Don Antonio Machado, que subió recientemente:

“Nunca perdáis contacto

con el suelo; porque solo

así tendréis una idea

aproximada de vuestra

estatura.” (A. Machado).

Lo de “Hijo Predilecto” que le acaban de conceder, es una de las máximas distinciones otorgadas por Villafranca de los Barros y reconoce a aquellas personas que han contribuido de manera relevante al progreso social, educativo, cultural o político de la región. Cierto, pero Ángel con esa humildad que le caracteriza, aparte de hijo predilecto sigue siendo el hijo del cordelero y explica: “Cordelero, es que hace las sogas. Mi padre lo era y después las vendía por los pueblos de la región”.

Además de cordelero, “mi padre era jornalero”, recalca, por si a alguien no le ha quedado claro. Con esa aseveración sobre su padre, da ejemplo de lo orgulloso que esta de él. Igualmente, de su madre y hermanos, pues es claramente consciente, de que, gracias a su familia, el pudo estudiar.

Intervención de Ángel Calle en Don Benito, 1977, despidiendo a sus compañeros fallecidos en accidente de trafico.

Como decía antes, conozco a Ángel hace casi medio siglo y se lo mucho que luchó en plena dictadura franquista y en la transición democrática, en pro del movimiento obrero, en la ORT, en el Sindicato Unitario y en el movimiento sociopolítico de las Comisiones Obreras, siempre acompañado por personas, entre otras, como su amigo Juan Canet y su “hermano”, Joaquín Martínez Trejo, “Quini”,  y siempre defendiendo a las personas más desfavorecidas, cuestión que un veterano sindicalista como yo, agradece,  además de humedecerme los ojos cuando recuerdo aquellos tiempos, que aun ahora se cuestionan, en especial por gente que dicen saber mucho, pero no lo han vivido.

Me viene a la memoria una anécdota de los años 80, del siglo pasado. En una de las muchas veces que viaje a Mérida para temas laborales de los ferroviarios, me entrevisto el periodista Fernando Delgado en la cadena SER. Una vez finalizada la entrevista, hablamos fuera de micrófono de política local. El alcalde de Mérida por aquel entonces era Martin López Heras. Yo le pregunte su opinión de los concejales Calle y Quini. Fernando me contesto “sin menospreciar a nadie, esos son de otro nivel, sobre todo Ángel Calle”. Así fue la conversación y así la cuento cuarenta y tantos años después.

En fin, podía seguir contando cuestiones relacionadas con esa gran persona que es Ángel Calle. Personalmente estoy orgulloso de ser su amigo y creo que los representantes políticos de la sociedad extremeña y la emeritense, le deben aun algún otro reconocimiento. Espero verlo y también asistir a ellos, al igual que hice el otro día en Villafranca. Un abrazo amigo Ángel y sigue luchando y dando clases como lo has hecho hasta ahora. Seguro que seguiremos aprendiendo de ti.

En fin, para finalizar, comentar, que Ángel sigue con sus activismos, pues como él dice no se resigna a no seguir luchando. En la actualidad preside la Asociación Regional Parkinson Extremadura, asociación que realiza programas de apoyo, rehabilitación y acompañamiento a personas afectadas por la enfermedad y a sus familiares, destacando su labor en la puesta en marcha de servicios de logopedia, fisioterapia y terapia ocupacional, entre otras cuestiones.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

EN EL ANIVERSARIO DE DOLORES IBARRURI, "PASIONARIA"

 

Vasca desde la raíz 
luchó como el viento del Cantábrico,
amó a los mineros, a los obreros y campesinos;
es resistente como el hierro de Gallarta y
venerable como un roble de mi valle natal...

(Blas de Otero)

El 9 de diciembre de 1895 nació en Gallarta (Vizcaya), hace 130 años,  Dolores Ibárruri, “Pasionaria” y esta breve crónica es en su recuerdo y homenaje. Pero quien fue esa mujer. A continuación, intento contarlo.

No se llamaba Dolores, ni tampoco Pasionaria, pese a que por ese nombre la conoce la historia, sino Isidora, que así la inscribieron en el Registro Civil un día de diciembre de 1895: Isidora Ibárruri Gómez, hija de Antonio, el Artillero, porque ése era su oficio en la mina de Gallarta, en Vizcaya, y de Dolores Gómez, una castellana que le pasó el nombre. 

Lo de Pasionaria el nombre le vino por su lengua de fuego y también por firmar con ese seudónimo de guerra en dos periódicos de combate: El minero vizcaíno y La lucha de clases. La primera vez durante una Semana Santa, según ella “para ponerme a tono con las fechas". 

Su personalidad y verbo enérgico comenzó a hacerse oír en la gran huelga de Asturias de 1917. En 1920 ingresó en la Agrupación Socialista de Somorrostro, que ese mismo año se transformó en Agrupación Comunista. Asistió como delegada al primer congreso del PCE, en 1923. En la conferencia de Bilbao en 1930 fue elegida miembro del Comité Central. Al siguiente año la encarcelan en Madrid por primera vez, "por actividades propagandísticas", la liberaron tras una huelga de hambre. 

En 1932 asistió en Sevilla al cuarto congreso del PCE, primero celebrado de forma pública, donde es elegida, junto con José Díaz, miembro del Comité Central. Poco después la vuelven a encarcelar y nuevas huelgas para reivindicar el estatuto de presa política. En 1034, año de su puesta en libertad fue elegida miembro del Comité Ejecutivo. En 1935 viajó a París para asistir al Primer Congreso Mundial de Mujeres contra la guerra y el fascismo. Por aquel tiempo comenzó a colaborar en el órgano de información del PCE, Mundo Obrero. 

En las elecciones generales del 16 de febrero de 1936 consiguió un escaño por Asturias. En los debates en el Congreso se enfrentaba con gran ímpetu verbal a Calvo Sotelo. Esta fue una de sus arengas: "Hay que encarcelar a los terratenientes que lanzan a la miseria y al hambre a los campesinos; hay que encarcelar a los que con un cinismo sin igual, llenos de sangre de la represión de octubre, vienen aquí a exigir responsabilidades por lo que no se ha hecho..." 

No es posible hablar de la guerra del golpe de estado franquista y posterior Guerra Civil española, sin mencionar a Dolores Ibárruri, cuyas soflamas se convirtieron en la voz que llamaba a los republicanos a no rendirse.

De ella fue el grito de "¡Los fascistas no pasarán!", como cierre de su llamamiento a la defensa de la República desde Unión Radio, el 19 de julio de 1936. Algunas citas de sus discursos, como “Más vale morir de pie que vivir de rodillas” o su “¡No pasarán!” forman parte del imaginario colectivo. Su papel de símbolo popular la convirtió en protagonista de poemas de Pablo Neruda, Rafael Alberti. Miguel Hernández, Blas de Otero, etc.

Tras la derrota del Frente Popular se exilió en la Unión Soviética. En 1942, a la muerte de José Díaz, le sucedió en la secretaría general del PCE, cargo en el que se mantuvo hasta 1960, para pasar a ocupar el cargo de presidenta, sustituyéndola en sus funciones, Santiago Carrillo.

Tras la muerte de Francisco Franco y el final de la dictadura y comienzo de la transición democrática, en 1977, volvió a España y fue elegida de nuevo diputada por Asturias en las primeras elecciones democráticas, aunque su papel fue ya más simbólico que real . El 12 de noviembre de 1989, con casi 94 años moría en Madrid, siendo enterrada en el cementerio civil de La Almudena, lugar donde descansa.

Dolores Ibárruri, fue una gran mujer que dedico toda su vida a la causa del comunismo y a la defensa de los más débiles, al "Unico Camino", título del libro de memorias, publicado en 1962 y reeditado en numerosas ocasiones, también escribió otros libros, tales como: "Me faltaba España" y "Pasionaria, la lucha y la vida".

Homenaje en su 90 aniversario. Madrid 8 de diciembre de 1985

Recuerdo que asistí al homenaje en su 90 cumpleaños, en el Palacio de Deportes de Madrid y me quedé sobre todo con su voz, esa gran voz, que durante muchos años tronó por un mundo mejor, con esa voz y la palabra, que combatió por unos ideales como la igualdad de la mujer y los derechos de los más oprimidos. Quince mil personas se dieron cita en aquel homenaje para aplaudir a una mujer que es por derecho propio un símbolo de la clase obrera, del feminismo y de la lucha por la libertad. Ese día, «Pasionaria» no dejó de cantar. Eran himnos revolucionarios, coplas mineras. 

Recientemente, Mario Amorós, periodista y amigo, ha escrito una excelente biografía ¡No pasarán! Biografía de Dolores Ibárruri, Pasionaria, una obra que detalla la vida de la icónica líder comunista española. Esta biografía es considerada una de las más completas sobre ella debido a su uso del archivo personal de Dolores Ibárruri y otros documentos inéditos. Merece la pena leerla.

También en estas fechas que escribo esta columna esta de estreno, en los cines de nuestro país, un estupendo documental sobre Pasionaria, de otra gran amiga, la actriz y artista multidisciplinar, Amparo Climent, titulado "Dolores Ibárruri. Pasionaria", documental que ofrece un retrato íntimo, profundo y humanizado de Dolores Ibárruri, explorando su vida desde sus humildes orígenes en las minas de Vizcaya hasta convertirse en una líder mundial en la lucha por los derechos de los trabajadores y la democracia. Hay que verlo.

Quiero finalizar este breve recuerdo y homenaje a esta gran mujer con unas frases de su libro, “Memorias de Pasionaria”: "Si toda mi vida he luchado, si me he consagrado a una idea para mí maravillosa, la idea del comunismo, cómo retirarme a "descansar", si el camino que nos toca recorrer es aún muy largo". Os dejo también un video-documental de Tino Calabuig, titulado "Despedida a Pasionaria" que es una verdadera preciosidad.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013/2024) y sindicalista de CCOO.   


P.D.- Pasionaria nació en Gallarda (Vizcaya) el 9 de diciembre de 1895 y murió en Madrid el 12 de noviembre de 1989. 

15 AÑOS SIN MARCELINO CAMACHO

En ultimo adiós a Marcelino Camacho, por la calle de Alcalá de Madrid, el 30 de octubre de 2010.

Ya estás aquí de pie;
Inquebrantable aliento de nosotros;
Y que dirán ahora los que ayer
Te cubrían de lodo
Cuando habla la razón
No cabe la revancha ni el rencor.
(Estrofa de la canción “Marcelino, que Víctor Manuel  dedico a Marcelino Camacho)

Marcelino Camacho Abad, nació en La Rasa, (Soria), el 21 de enero de 1918 y murió en Madrid a la edad de 92 años, el 29 de octubre de 2010. Hijo de Guardagujas y de Guardabarrera, trabajo cerca de un año en el ferrocarril, en la línea de Valladolid a Ariza, en concreto en la estación de Osma-La Rasa (Soria). Ingreso de Aspirante a Factor en 1935 y fue el golpe de estado de julio de 1936 el que hizo que Marcelino no fuera ferroviario de pleno derecho.

A raíz del golpe de estado, junto a otros ferroviarios, cortó las vías del tren para impedir el avance franquista. Durante los tres años de la guerra civil lucho en el bando republicano. Al finalizar la guerra fue juzgado por ir voluntario a defender la República y condenado a trabajos forzados en diferentes lugares. En 1944 se fuga y se marcha a Argelia, donde conocería a Josefina Samper con la que se casaría en 1948.

En 1957, tras ser indultado, regresó a España y comenzó a trabajar de metalúrgico en la Perkins. Fue elegido representante sindical de los trabajadores de su empresa y fue uno de los impulsores de las CCOO clandestinas. Por sus actividades sindicales y políticas fue encarcelado a partir de 1967 en varias ocasiones. Salió indultado a finales de 1975, tras ser condenado en el Proceso 1001, o “Los diez de Carabanchel”, proceso judicial, en el que la dictadura franquista juzgó a la dirección nacional de CCOO, condenando a sus dirigentes a 164 años de prisión.

Aun en la clandestinidad, el 11 de julio de 1976, en la Asamblea Nacional de CCOO en Barcelona, constatada la imposibilidad de crear un sindicato unitario, que era la propuesta de CCOO, se decide dar el paso de movimiento a organización sindical y se propone la creación de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras y pocos meses después se elige a Marcelino Camacho coordinador general del sindicato.

Las resoluciones de la Asamblea de Barcelona, culminó, en junio de 1978, con el primer congreso de CCOO, congreso en el que fue elegido como secretario general Marcelino Camacho, cargo que ostentó hasta 1987. Después y hasta 1991 continuo en la dirección confederal como presidente de honor.

Como decía antes, Marcelino falleció el 29 de octubre de 2010, siendo velado en el Auditorio que lleva su nombre (salón de actos de CCOO de Madrid), y al día siguiente miles de personas le dijimos hasta siempre en la Puerta de Alcalá de Madrid, lugar donde los primeros años de la democracia terminaban los 1º de mayo. El mismo lugar donde Marcelino dio durante varios años sus mejores mítines sindicales.

Aquel sábado lluvioso, en que le dimos el último adiós, una marea de chubasqueros rojos avanzó lentamente por las calles de Madrid hasta llegar a la Puerta de Alcalá donde se gloso la lucha del histórico sindicalista por los derechos de la clase obrera. (Ver video pichando aquí ).

Aparte de la afinidad ideológica y sindical con Marcelino, visto desde el lado humano, en mi caso había otro plus añadido, el profesional: ser o proceder de familia ferroviaria une mucho.

Como comentaba, Marcelino se crio en una casa del ferrocarril, le llamaban "casilla", en la estación Osma-La Rasa. Su padre trabajó de guardagujas y su madre de guardabarrera. Marcelino estuvo de aspirante a factor. Mi padre también trabajo de guardagujas y también me críe en una casa, “casilla”, del ferrocarril extremeño, e ingrese en Renfe de factor. Y también me cabe el honor de haber contribuido a que aquella “casilla”, donde Marcelino vivió en la infancia y parte de la adolescencia, la pudiera disfrutar ya de mayor con su querida familia, en especial con su simpar y gran mujer Josefina Samper.

Son muchas las ocasiones que he coincidido con Marcelino, tanto en el sector ferroviario, como en otros lugares comunes del sindicato o en los cientos de movilizaciones que los sindicatos de clase han protagonizado en nuestro país y en mi caso sobre todo en Madrid.

Para un breve artículo de opinión tampoco se trata de dar pelos y señales de todas y cada una, pero recuerdo con mucho cariño una manifestación que realizamos en Bruselas los ferroviarios europeos en defensa del ferrocarril en abril de 1985.

Salíamos de la estación de Madrid-Chamartín a las tantas de la noche y allí sorpresiva y agradablemente nos encontramos a Marcelino que sin previo aviso, media hora antes de arrancar el tren, fue a despedirnos y desearnos lo mejor en nuestro viaje.

En la estación de Madrid-Chamartín, en abril de 1985. De izquierda a derecha, Marcelino Camacho, Manuel Fernández Aller, Francisco Naranjo y otros y otras compañeras del sector ferroviario 

Algunas personas pensaran, que “era su obligación” o quizás “que tontería”, pero en aquellos años que el Secretario General del primer sindicato de este país fuera a despedir a un grupo de jóvenes sindicalistas ferroviarios era lo más. Personalmente aún se me humedecen los ojos cuando lo recuerdo y nunca lo he olvidado. Seguro que el centenar de ferroviarios, la mayoría sindicalistas, que íbamos en aquel tren, tampoco.

Igualmente, tampoco olvidare y lo recuerdo con mucho afecto, que desde que nos conocimos en el primer congreso de los ferroviarios de CCOO en 1978, Marcelino, cada vez que nos veíamos siempre, aunque hubieran pasado más de 30 años, me hacia la misma pregunta: ¿qué tal los ferroviarios?

En la última etapa de su vida iba frecuentemente a verlo, acompañado por mi compañera Isabel. La última vez que estuvimos en su casa, aun en vida de Marcelino, fue en junio del año 2010, pocos meses antes de su fallecimiento. Todo el mundo que los conoció a Marcelino y Josefina, sabe que son entrañables y su mayor preocupación es que te sientas a gusto y feliz en el rato que estes allí. Lo que más le disgusto a Josefina aquel día es que no tuviera magdalenas, sus famosas magdalenas, que en otras ocasiones nos ponía con el café, fuera la hora que fuese.

Marcelino estaba como siempre, con el periódico “El País” encima de la mesa camilla, subrayando las noticias que consideraba interesantes, pero por esas fechas no pasaba de las primeras páginas. En esa época en la portada estaban todas las noticias importantes para él.

Con Marcelino y Josefina, en su casa, en junio de 2010.
Josefina Samper, la compañera de toda la vida de Marcelino, nos hablaba de todo lo que había pasado en los últimos días, de la casa y de su nuevo barrio, en Majadahonda (Madrid), que, aunque le gustaba, no acababa de acostumbrarse, después de tantos años de vivir en su Carabanchel, en un tercero sin ascensor, pero por problemas de movilidad de Marcelino se tuvieron que mudar lo más cerca posible de sus hijos.

Lo que, si era para Josefina “santo de su devoción”, de esta nueva casa, -aunque fuera atea-, era la cocina. Muy satisfecha nos la enseñaba y decía orgullosa: “algunas veces incluso comemos en ella”. Para comprender el entusiasmo de Josefina hay que tener en cuenta que esta cocina tendría unos seis metros cuadrados y ellos venían de Carabanchel, de su casa de toda la vida, construida en los años sesenta, de menos de 60 metros cuadrados en total, cuya cocina como era lógico iba en proporción.

Para conocer el perfil humano de estas dos grandes personas tan cercanas y cordiales, creo que, con un par de pinceladas, es suficiente. A mí siempre me impactaron los dos, de ahí que nunca he concebido a Marcelino sin Josefina y tampoco a Josefina sin Marcelino, A partir de su fallecimiento Josefina no tenía a Marcelino, pero nos tuvo a un montón de amigos y amigas.

Para finalizar, recordar para que todos y todas lo tengamos en cuenta, -según nos contó Josefina, en la despedida a Marcelino en la puerta de Alcalá-, que con motivo de la visita de una vecina al hospital donde falleció unos días después, la mujer se quejaba de algo que la había pasado, Marcelino con un hilo de voz le dijo: "Si uno se cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante".

Guardo como un tesoro orgullosamente, los libros de Marcelino "Charlas en la prisión" y “Confieso que he luchado”, especialmente por las cariñosas y encantadoras dedicatorias, porque Marcelino no era de las personas que dedican un libro con la clásica frase " con afecto a fulanito, etc, etc", no, no, Marcelino te lo dedicaba escribiendo media pagina, pensando en ti, en lo que había vivido contigo y si además te daba un consejo, mejor que mejor, con la dedicatoria escrita con una caligrafía firme y fuerte que ya nos gustaría tener a la mayoría de nosotros.

En fin, termino: DEP, querido compañero y amigo Marcelino, ejemplo de sindicalista, gracias por todo lo que nos enseñaste en vida, eras una gran persona, que has pasado a la historia como un referente de lucha obrera por la libertad y la democracia de nuestro país, pero también por lo mucho que luchaste por defender a las personas más desfavorecidas. Puedes estar seguro que aquí en la tierra siempre te recordaremos.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

EN MEMORIA DE UN GRAN ABOGADO: MIGUEL GONZÁLEZ ZAMORA

 

El 20 de octubre de 2025, el abogado Miguel González Zamora, hubiera cumplido 81 años si no fuera porque una cruel enfermedad le aparto la vida el 30 de noviembre de 2018, hace ya siete años, pero no de nuestros recuerdos.

 ¿Pero quién fue Miguel González Zamora? Miguel, de origen extremeño, nació en Berzocana, un pueblecito de Cáceres y realizó sus primeros estudios en el seminario de Plasencia. Después, ya en los años sesenta del siglo pasado, se trasladó a Madrid, lugar donde estudió y finalizo la carrera de derecho.

Pocos años después y tras algunas andanzas juveniles por Mauritania, y por París, regresó a España ingresando en la clandestina Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT) y en el despacho laboralista de la calle Lista (Ortega y Gasset) cuya titular era Paquita Sauquillo. Allí tomó contacto con la realidad de la lucha obrera asesorando a los enlaces sindicales y militantes antifranquistas de CCOO.

Miguel, como otros muchos conocidos abogados y abogadas de su generación, como fueron los Abogados de Atocha, mantuvo una trayectoria de vida que hoy en día es desconocida para una buena parte de las generaciones más jóvenes que alientan su rebelión contra una situación de injusticia y desigualdad, pensando que la transición española fue un proceso de debilidad de los ideales progresistas. Cuestión totalmente incierta y aunque Miguel y otros y otras, no añoran ni presumen de aquellas luchas antifranquistas, es de justicia resaltar su compromiso militante con la clase obrera y sobre todo del sindicalismo de clase de CCOO.

Con ocasión de su fallecimiento, el amigo Juan Moreno, también extremeño como él y yo, escribió un artículo, que es una referencia necesaria para conocerlo mejor (Miguel gonzalez Zamora, abogado militante CCOO). En su historia personal Miguel atravesó varias fases. Como decía antes, además de estudiar derecho en la década de los sesenta y estar en el mayo francés “comprobando que debajo de los adoquines de las calles no estaba la arena de la playa”, fue militante de la ORT y entró de abogado en el despacho de Lista y ya en los años setenta, con otro gran abogado, Juan Canet, se trasladó un tiempo a Extremadura y creo un despacho en Don Benito (Badajoz).

En el desarrollo de CCOO como sindicato sociopolítico y de clase -ya en democracia-   Miguel tuvo un papel importante como abogado de la recién nacida Confederación, pues fue el responsable del Gabinete Técnico Confederal de CCOO, hasta 1984, que por desavenencias con la dirección del sindicato a la negociación del AES le hicieron abandonar CCOO. Pocas años después volvería al sindicato y se situaría en el ámbito de las relaciones internacionales, un campo en el que había ya mostrado su experiencia y habilidad en las sesiones de la OIT a las que acudía en la delegación de CCOO.

Conjuntamente con Juan Moreno, Miguel, tuvo un papel relevante en la consecución del objetivo decisivo para CCOO de lograr su ingreso en la Confederación Europea de Sindicatos (CES), un ingreso obstaculizado demasiado tiempo sobe la base de un comportamiento sectario e interesado de los sindicatos de obediencia socialdemócrata.

En su última etapa, presidió la Comisión de Garantías Confederal, el órgano que da efectividad a la democracia interna sindical y en el que una vez más dio pruebas de su firmeza en el respeto del pluralismo ideológico sindical. También fue asesor de la Secretaría General de CCOO, en tiempo de Ignacio Fernández Toxo.

Yo tuve el placer de conocer a Miguel en un período muy intenso de mi propia vida. Seria finales de 1975, primeros de 1976, cuando recién elegido enlace sindical, en las ultimas elecciones del vertical (mayo de 1975), un grupo de compañeros ferroviarios reclamamos las diferencias económicas del valor de las horas extras realizadas. Primero quise ir al despacho laboralista de Atocha 55, pero había demasiadas personas en las colas y me indicaron que había otro despacho cercano a la Plaza de Felipe II y allí me encaminé.

Me atendió muy amablemente Miguel y a él le entregue una centena de reclamaciones. Me comento volviera unos meses después para ver como iba el tema. Volví, pero en aquellos tiempos tan revueltos en el despacho de Lista, ya no estaba Miguel y me enviaron al de Goya. Al final no me llevo él el caso, me lo llevo una compañera abogada que no recuerdo su nombre.

Mi amistad continuó y al cabo de poco tiempo, ya en los años ochenta, coincidimos en el Consejo de Redacción de Gaceta Sindical, la revista Confederal de CCOO, dirigida por el inolvidable Manolo Morales, entre otros grandes compañeros y compañeras de la abogacía laboralista. También en Extremadura coincidí con Miguel, pero en temas más relacionado con la política que en el sindicalismo.

En fin, personas como él, merecen esta y otras columnas que hablen de él, pues son nuestros referentes, referentes que no debemos olvidar. Yo solo decirte, además del consabido DEP, que estes donde estes, feliz cumpleaños amigo y gran abogado y mejor persona: Miguel González Zamora.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

POR UN TREN PUBLICO Y SOCIAL…

Fotografía del estrado. De izquierda a derecha: Carmen Duce, José Luis Ordoñez, Yolanda Rodrigues y Francisco Naranjo.

El pasado domingo 28 de septiembre, en la Fiesta del PCE 2025, celebrada este año en la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid, participe en un debate sobre el ferrocarril. Además del público asistente, estuve acompañado en el estrado por, José Luis Ordóñez, portavoz de la Coordinadora por el Tren público, Carmen Duce, de la coordinación estatal de Ecologistas en Acción y Yolanda Rodríguez, responsable del Grupo sobre el tren del PCE, que fue la persona que condujo el debate, todos ellos en la fotografía adjunta.

Con el titular “Por un tren Publico y Social y la ley de movilidad sostenible”, hablamos y debatimos sobre el pasado, presente y futuro del ferrocarril. Gracias a los responsables del PCE, de este evento por contar conmigo en su fiesta anual. Me ha parecido muy interesante este espacio de reflexión común sobre el transporte ferroviario. La clase obrera debe seguir siendo un factor relevante en estos temas. Está ha sido mi intervención:

 Intervención de Francisco Naranjo:

A mi entender, creo que este espacio de debate sobre el ferrocarril, que estamos celebrando hoy, tiene tres etapas, el pasado, el presente y el futuro del tren en nuestro país. Yo en los minutos que tengo voy hablaros sobre el pasado, pues estoy claramente convencido de la frase con la que he titulado mi último libro: EL PASADO ES LA LINTERNA DEL FUTURO, y en esa línea voy a contaros con trazos gruesos, en pinceladas, algunas cuestiones de ese pasado cercano.

Un poco de historia sobre el ferrocarril:


-El primer ferrocarril del mundo para el transporte de mercancías y personas se construyó en Inglaterra. El origen de este medio de transporte, se sitúa en el 15 de septiembre de 1830, cuando circuló el primer tren entre Liverpool y Manchester. Tramo de 50 km.


-España no tardará mucho tiempo en subirse a la “fiebre ferroviaria” del siglo XIX, ya que en 1837 se inaugura la primera línea, para transportar caña de azúcar, un tramo de 90 Km, entre Güines y La Habana, en la entonces provincia española de Cuba.


-En la península se tuvo que esperar unos años más, en concreto, hasta 1848 cuando se inaugura la Barcelona - Mataró. El segundo tramo fue el de Madrid-Aranjuez, inaugurado en 1851, para trasladar los productos de la huerta de Aranjuez, especialmente las fresas, a la capital.


-Éstos serían los primeros de los trazados peninsulares, para a continuación irse expandiendo por todo el territorio peninsular, con altibajos, con muchos altibajos, pues hubo muchos frenazos, uno de los más importantes fue la I Guerra Mundial, así como nuestra guerra incivil y posterior periodo de posguerra, por la importante destrucción de varias líneas y material móvil.


A partir de 1941, nace la RENFE


-En los primeros meses de 1941, ya en la dictadura franquista, fue creada la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE), que se hizo cargo de las líneas ancho normal español, lo que supuso la nacionalización de las distintas compañías ferroviarias, la mayoría de ellas en quiebra o con cuantiosas pérdidas. Así que, a las compañías privatizadas, les vino de PM, dicha nacionalización.


A partir de la existencia de RENFE, se priorizo la red radial que conectaba Madrid, con el resto de las capitales, lo que supuso un paulatino abandono de las líneas que no cumplían este patrón, así como su posterior cierre al no ser competitivas en tiempo de viajes y demanda de viajeros, generalmente provocado por las condiciones de estos trayectos.


Primeros años de democracia


En los primeros años de la democracia, 1977/78, con Gobierno de Adolfo Suarez, parecía que se iba a apostar claramente por el ferrocarril, con un llamado Plan de Expansión del Ferrocarril, pero todo se quedó en papel mojado, con el triunfo del PSOE de Felipe González en las elecciones generales de 1982.


Lo más destacable del gobierno de Felipe González, mal llamado “socialista”, fue su clara apuesta por el transporte por carretera. Sobre el ferrocarril, lo más importante fue la supresión de líneas férreas a finales de 1984 y el Acceso Ferroviario de Alta Velocidad a Andalucía. Su inauguración en 1992 supuso que la línea Madrid-Sevilla fuera una isla dentro del entramado ferroviario español.


En definitiva, la construcción de esta nueva línea supuso un nuevo cambio en las políticas ferroviarias, porque por un lado se comenzó a dar excesiva importancia la red de alta velocidad, mientras que por otro la red convencional fue condenada al olvido, sobre todo por falta de mantenimiento y nuevas inversiones. Después profundizare sobre este tema.


La represión franquista sobre el colectivo ferroviario


Ahora me gustaría detenerme un momento con el personal, el detalle humano y en dicho sentido recordar de aquellos tiempos de los años 30 del siglo pasado, a dos referentes relacionados con el ferrocarril.

El primero, un gran referente sindical y personal para los ferroviarios, fue nuestro compañero y también camarada, Marcelino Camacho, hijo de Guardagujas y de Guardabarrera, que trabajo cerca de un año en el ferrocarril, en la línea de Valladolid a Ariza, en concreto en la estación de Osma la Rasa (Soria). Ingreso de Aspirante a Factor en 1935 y fue el golpe de estado de julio de 1936 el que hizo que Marcelino no fuera ferroviario de pleno derecho.


El otro referente al que quiero referirme, relacionado con los ferroviarios, es el poeta del pueblo tan querido por todos nosotros, como es y será siempre, Miguel Hernández, por un escrito en prosa, realizado el 18 de abril de 1937, Los hijos del hierro, que da título a un artículo sobre los ferroviarios de Baeza que Miguel firmó bajo el seudónimo de Antonio López en el número 12 de Frente Sur, el órgano informativo y Altavoz del Frente por la República en Andalucía. Después de estos dos recuerdos, de dos referentes, continuo con la historia del ferrocarril, pero en esta ocasión del movimiento obrero.


Solo comentaros que el golpe de estado franquista y su posterior victoria, supuso que el 88% de la plantilla de las distintas compañías ferroviarias, cerca de 90.000 personas, fueran sometidas a comités de depuración.


El franquismo llegó a crear una policía específica que se infiltraba en las compañías para espiar a los ferroviarios y detectar posibles opositores.


“El objetivo”, explica el historiador y amigo, Miguel Muñoz Rubio, era “exterminar a los sindicatos y ubicar a los trabajadores en una situación de permanente terror”. Fueron apartados de su oficio, pero también asesinados, ejecutados tras ser condenados a muerte, encarcelados, utilizados como mano de obra esclava o forzados al exilio. El documental Los hijos del hierro, que puede verse en YouTube, toma su título del artículo que Miguel Hernández publicó en 1937 como homenaje a los ferroviarios, que comentaba antes. Recomiendo su visionado pues es un excelente documental. 


El nacimiento de las Comisiones Obreras ferroviarias 


Damos un salto en años. Como seguro sabéis muchos de vosotros y vosotras, una de las primeras Comisiones Obreras que con tal nombre se recuerda es la formada en Asturias en la mina La Camocha (Gijón), en el año 1957, con ocasión de una huelga en la minería asturiana.

En el caso del ferrocarril, más que CCOO, fue el Partido Comunista de España (PCE), la organización capaz de consolidar, en la década de los años 50, una estructura estable con dos células comunistas en los talleres y estaciones madrileñas.

Esos primeros núcleos de militantes comunistas, junto a un reducido grupo de trabajadores comprometidos con la lucha por la democracia, crearon en mayo de 1964 la Comisión Obrera de Renfe. Así lo acredita su primer documento conocido: una octavilla en donde reivindicaban un salario mínimo de 5.000 pesetas anuales, un nuevo reglamento de régimen interior y libertad para que los enlaces y jurados de empresa representasen a los trabajadores.

Las CCOO ferroviarias, apoyadas en el avance propiciado por las elecciones sindicales de 1966, en el mes de julio de 1967 consiguieron celebrar en la parroquia madrileña de Santa María de Moratalaz la 1ª asamblea ferroviaria de CCOO, contando con la asistencia de una treintena de representantes de diversas localidades ferroviarias.

En poco más de cuatro años (1964-1968), las CCOO Ferroviarias pasaron de constituirse por grupos aislados a articularse nacionalmente, lo que le proporcionaría una mayor capacidad de acción. Seguían teniendo mayor presencia en los principales núcleos ferroviarios y, en especial, en los talleres, pero su extensión era ya un proceso irrefrenable.

Carril: El portavoz de los ferroviarios (1965/2000)

Tras un año de existencia de la creación de la Comisión Obrera en RENFE, el grupo madrileño publica, en diciembre de 1965, el primer número del Carril, que acabará convirtiéndose en el instrumento de comunicación de las Comisiones Obreras Ferroviarias durante más de tres décadas.

Siguiendo el papel que históricamente había cumplido la prensa obrera, a pesar de la represión policial, este boletín no dejó de salir con regularidad durante los años de clandestinidad, convirtiéndose así en un instrumento muy importante para el desarrollo y consolidación de la organización y del propio movimiento obrero ferroviario.

Yo dirigí Carril durante casi una década (1979-1988) y fue una etapa de mi vida muy interesante y emocionante. Recuerdo que la imprenta nos hacia las galeradas en columnas y nosotros, en casa, mi familia y yo, los domingos lo componíamos. Hacíamos los titulares con letraset adhesivas. Como pegatinas, pero letra a letra.

En definitiva, durante 35 años (1965-2000) se publicaron algo más de tres centenares de números de Carril, en los cuales se daban a conocer todos los problemas de los ferroviarios y en donde se establecían las estrategias del sindicado.

La Militarización de 1976: La última batalla del Franquismo

En un contexto general caracterizado por movilizaciones y huelgas por doquier, en 1975 se celebraron las últimas elecciones sindicales franquistas, donde gano “El equipo colorao”, como bien reflejo en su portada el semanario Doblón.

Ello supuso en la practica el fin del Sindicato Vertical, ya que CCOO pudo utilizar con más facilidad este recurso táctico para fortalecer la lucha y robustecer su organización.

Renfe acabó este año sumida en la mayor tensión laboral de toda su historia. Como la propia empresa reconoció, esta conflictividad llevó al Gobierno de Arias Navarro a decidir su militarización, que se hizo efectiva el Día de Reyes mediante el Real Decreto 47/1976. Decreto firmado por el ministro de Gobernación, en aquellos momentos, Fraga Iribarne, el que fuera presidente del PP, como seguro sabéis, hasta su fallecimiento.

Esta medida tuvo el efecto de provocar una respuesta aún más combativa de los ferroviarios. El 12 de enero se manifestaron 1.000 trabajadores por las calles de Villaverde Bajo tras celebrar asambleas y paros. Pero el colofón llegó los días 15 y 16 de enero cuando fueron capaces de celebrar en la estación de Chamartín una reunión que contó con la asistencia de 5.000 trabajadores y que denominaron la Gran Asamblea Democrática de Ferroviarios.

Los trabajadores exigieron que la empresa negociase el convenio con una comisión nombrada por ellos, Renfe no tuvo otro remedio que aplicar una subida salarial en concepto de «plus de coste de la vida» para poner fin al conflicto, pero no acepto la Comisión negociadora que pedíamos.

En mayo de ese mismo año, nos levantaron el castigo de la militarización y volvimos a ser civiles. Yo en enero de 1976, pase de Factor de Circulación a Subteniente y en mayo de nuevo me pasaron a Factor de Circulación. Y que consté que en esos cinco meses que tuve la doble categoría no me pagaron ningún suplemento.

Pero ni todas esas medidas, ni las maniobras llevadas a cabo por el Sindicato Vertical, de la mano de Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales y sus reuniones con Vicente García Ribes, presidente del Sindicato Nacional de Transportes y Comunicaciones, lograron la desmovilización. La movilización se mantuvo hasta que se firmó el primer convenio colectivo, en diciembre de 1976.

La “galerna de huelgas” que le gusta decir a Nico Sartorius, hizo posible el desbloqueo de muchos convenios y la consecución de los primeros, como por ejemplo el nuestro de RENFE. (según datos oficiales en los tres primeros meses del año 76, hubo 17.413 huelgas en España, más que en toda Europa junta).

El Pleno General de Representantes ferroviarios: Una apuesta por la unidad del sindicalismo de clase

La negativa de Renfe a conceder a los trabajadores sus peticiones y el marco franquista de relaciones laborales, pieza básica que diseñó el Régimen Fascista para hacer imposible el conflicto, llevó a las CCOO Ferroviarias a constituir un “órgano asambleario unitario”, órgano que acabó convirtiéndose en la representación real de los trabajadores ferroviarios.

Así nació en el otoño de 1976 el denominado Pleno General de Representantes Ferroviarios, formado por 51 delegados de veinte provincias que representaban a 50.736 ferroviarios. Impulsado por las CCOO Ferroviarias y USO, convirtieron al Pleno en la única alternativa al jurado de empresa.

Sus principales peticiones eran un inmediato aumento salarial que compensase la subida de los precios, la amnistía laboral y la readmisión de los despedidos.

Bajo la representación del Pleno se logró la amnistía laboral y se firmó en diciembre de 1976 el primer convenio colectivo de Renfe, lográndose, por fin y tras una década de lucha, las principales reivindicaciones de los trabajadores ferroviarios.

El Pleno, coloquialmente conocido como la “Plata-Junta Ferroviaria significó, en definitiva, la transición en Renfe de las relaciones laborales del Franquismo a las propias de un país democrático, y supuso al mismo tiempo para las CCOO Ferroviarias el fin de un modelo de acción sindical y el inicio de otro nuevo que se culminaría cuando se convirtiera meses después en un gran sindicato de clase:

Las Elecciones Sindicales en el ferrocarril en democracia

La aprobación en marzo de 1977 de una nueva disposición sobre las Relaciones de Trabajo en España normalizó las relaciones laborales, con lo cual las CCOO ferroviarias comenzaron a preparar las primeras elecciones sindicales en democracia.

Para los ferroviarios de CCOO esta cita, fijada para el 14 de abril de 1978, representaba un reto extraordinario ya que tenían que lograr un amplio respaldo que validase su contribución a la lucha antifranquista y ratificase al mismo tiempo la hegemonía que presumía haber logrado durante la Dictadura.

Los resultados electorales supusieron un gran éxito para el Sindicato Ferroviario de CCOO. Participo el 80 % de la plantilla y CCOO obtuvo el 50,4% de la representación sindical, seguida por UGT con el 34%, USO con el 4,6%, el SU con el 4% y SICRE con el 4%....

CCOO ratificaría su amplia mayoría en las siguientes elecciones, celebradas en octubre de 1980, logrando un 52% de los votos, seguido por UGT con el 36%.  Tras unos resultados más modestos en 1982, alcanzaría en 1986 su máximo histórico con el 58,55% de los votos, seguido por UGT con el 29,15% y un 10 por ciento el resto de sindicatos.

La crisis interna que sufrió CCOO en el ferrocarril en el año 2000 le haría perder su hegemonía, aunque, excepto en las elecciones de 2003, siempre logró ser la organización más votada y con más delegados obtenidos. Esta circunstancia explica la importancia decisiva que el Sector Ferroviario de CCOO ha tenido y tiene en las relaciones laborales del ferrocarril español

Las Coordinadoras en Defensa del Ferrocarril

Como decía antes, en 1982 ganó las elecciones generales el PSOE de Felipe González y lo primero que hizo fue encargar un estudio sobre el ferrocarril, resultado del cual el Gobierno considero que había que cerrar cerca de 3000 Km de vía de los 13.000 que teníamos, por ser deficitarios…

CCOO se opuso radicalmente al cierre de líneas que pretendía aplicar el Contrato Programa aprobado por el Gobierno del PSOE en 1984. Aunque aceptábamos la necesidad de mejorar los sistemas de gestión de la compañía y en particular la reducción su enorme déficit.

Para el Sindicato, el ferrocarril debía mejorar su posición en las regiones con menos renta, que eran a las que más afectaba la medida y contribuir al incremento del empleo. Razones por las cuales resultaba inaceptable dicha medida, dado que suponía un cuestionamiento de fondo de la naturaleza pública de este sistema de transporte.

Una de las primeras actuaciones “políticas” del sindicato, -además de las movilizaciones, que fueron muchas- consistió en presentar, a través del PCE -en marzo del 84-, una interpelación al Gobierno en donde defendió su modelo ferroviario y solicitó una moratoria de un año en la aplicación de la medida para estudiar en detalle las repercusiones que tendría.

Aunque el Gobierno de Felipe González, no modificó sus posiciones, esta iniciativa dio lugar a una alternativa propia, elaborada por dirigentes de CCOO afiliados al PCE y que se recogió en el libro Un ferrocarril para el Progresolibro prologado por el camarada Paco Frutos.

También, durante 1984, en las regiones afectadas por los posibles cierres de líneas, impulsadas por CCOO, se crearon coordinadoras en defensa del ferrocarril y se realizaron movilizaciones de todo tipo para impedir los cierres.

Tras el cierre de cerca de 2.000 km de líneas en enero de 1985 para viajeros, (Algunos tramos se quedaron solo para mercancías), el Sindicato Ferroviario de CCOO, dio un paso más decisivo cuando lideró la constitución, el 5 de junio de 1985, de la Coordinadora Estatal en Defensa del Ferrocarril, que inició su andadura con la participación de representantes de coordinadoras regionales, los sindicatos (excepto UGT) y partidos políticos.

Sus objetivos eran lograr la reapertura de las líneas cerradas, realizar una campaña de concienciación a favor del ferrocarril y llevar a cabo cientos de movilizaciones sociales.

La Coordinadora Estatal, cuya presidencia recayó sobre el conocido catedrático de universidad Agustín García Calvo y su portavocía sobre mí mismo, por aquel entonces responsable de Comunicación del Sindicato Ferroviario de CCOO, presentamos un manifiesto donde se defendía las ventajas económicas y sociales del ferrocarril frente a las otras modalidades de transporte.

La creación de coordinadoras regionales, movilizaciones y campañas de prensa, fueron los ejes que presidieron la defensa de un concepto ferroviario que se vería cuestionado, no obstante, en los años siguientes por la profundización de políticas liberalizadoras de los gobiernos de turno.  

De todo esto hay multitud de noticias y artículos de prensa en las hemerotecas. En mi último libro y como anexos, adjunto varios.

Y a pesar de los 40 años trascurridos CCOO continúa reivindicando la apertura de algunos tramos cerrados por aquel entonces. En mi caso, ahora que estoy viviendo más en Extremadura que aquí en Madrid, me he sumado a un grupo “por la mejora del tren extremeño” y lo que sobre todo reivindicamos la potenciación la ruta de la plata, entre otras cuestiones importantes para Extremadura.

Una de las muchas movilizaciones para reactivar la Ruta de la Plata y reivindicar el tren como solución para la España vaciada 

Lucha de género: Nada es posible sin las mujeres:

Me vais a permitir que hable brevemente de la lucha de género en el sector. En mi libro lo titulo: “Nada es posible sin las mujeres”. Una frase, con la que estoy claramente de acuerdo, pues a lo largo de mi vida personal y sindical he podido comprobar, una y otra vez, que en general las mujeres valen más que los hombres.

Hay que tener en cuenta que el marco de relaciones laborales diseñado por las direcciones de Renfe en la Dictadura Franquista, era claramente machista ya que, entre otras muchas cuestiones, las trabajadoras eran obligadas por ley, -solo por su condición de ser mujer-, a la excedencia forzosa cuando contraían matrimonio.

Tenían vetado el acceso a la gran mayoría de categorías, que eran consideradas exclusivamente masculinas, tampoco podían realizar trabajos nocturnos, -Ley de 1927- como consecuencia de un paternalismo que hundía sus raíces incluso más allá del Franquismo, en concreto en la Dictadura de Primo de Rivera.

La empresa les reservaba, además, aquellos oficios y categorías que a su    juicio eran propios del género femenino, como la limpieza, administración o azafatas, aunque el principal colectivo seguía siendo las guardesas de pasos a nivel.

Las CCOO Ferroviarias fueron de las primeras organizaciones sindicales que incorporó en sus estrategias y reivindicaciones de la lucha de género. Ya en el número 3 de Carril de fecha marzo de 1967, aparecía una primera referencia.

Hubo que esperar hasta 1976 para que CCOO en el ferrocarril recogiese en el anteproyecto del primer convenio colectivo en RENFE toda una serie de reivindicaciones, que debían poner fin a la discriminación sexista de las trabajadoras ferroviarias.

Y fue en la revisión del I Convenio Colectivo, Circular 425 del 23 de enero de 1978, cuando fruto de las reivindicaciones sindicales de clase, se consiguió suprimir el veto a cualquier categoría profesional después de una ardua pelea, no solo sindical, si no también política.

A pesar de ello hasta 1979 no se pudo sacar convocatorias para poder ingresar en RENFE las primeras mujeres ayudantes de maquinistas y factores, por temas que chocaban con leyes en vigor.

Hasta el propio Marcelino Camacho, en su etapa de diputado, a nuestra petición, realizo una interpelación en el Congreso de los Diputados en julio de 1979, relacionada con la discriminación profesional de la mujer en Renfe para poder optar a determinadas categorías profesionales.

A lo largo de la historia del ferrocarril los porcentajes de mujeres trabajadoras fueron muy minoritarios. Un dato: en 1951, en pleno franquismo, RENFE tenía 134.406 empleados, de ellos 3.138 mujeres, es decir en 2,3 % de la plantilla.

En la actualidad, según los últimos datos de 2024, superan el 20 %, siendo el 15% en puestos directivos. Está claro que se ha avanzado, pero hay que seguir luchando por la igualdad de género.

Esto es solo una síntesis del capítulo. Es más amplio, entre otras cuestiones incluyo algunos reconocimientos colectivos y otros más personales a compañeras de las cuales, yo y otros como yo, aprendimos mucho de ellas, en aquellos años difíciles.

En su recuerdo y homenaje, quiero nombrar algunas de ellas: Pepa Vázquez, María Jesús Álvarez y Mercedes Blanco. Las tres ya fallecidas, DEP, os lo merecéis.

Seguiremos apostando por un ferrocarril, publico y social…

Voy finalizando: desde CCOO, antes, ahora y seguro que, en el futuro, “Apostamos por un ferrocarril público y social, como base de una movilidad limpia, segura y justa, que garantice la conexión de ciudades, pueblos y barrios, así como la movilidad de todas las personas, con independencia de su lugar de residencia y situación económica, pues desplazarse no debe entenderse como un privilegio sino como un derecho”.

Este último párrafo, entrecomillado, pertenece a Pepa Páez Parada, secretaria general del sector ferroviario de CCOOdicho hace solo unos días, con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, declaraciones que reflejan claramente la posición del sindicato en este tema.

Termino con otra frase, esta del prestigioso historiador Josep Fontana y que refleja un mucho el espíritu de esta intervención y que a mí me gusta resaltar, pues estoy plenamente de acuerdo con ella:

“Si para alguna cosa sirve la Historia,

es para hacernos ver que

ningún avance social se consigue sin lucha”

 

Sin más, recibid un saludo y un gran abrazo y me pongo a vuestra plena disposición de preguntas, comentarios y criticas varias.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.