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Opinión de Paco Acosta sobre "El pasado es la linterna del futuro".

Libros de Paco Naranjo: El pasado es la linterna del futuro, Los carriles de la vida y la Comunicación Sociolaboral.

En general he recibido buenas críticas sobre mi último libro, El pasado es la linterna del futuro, pero está opinión que voy a publicar a continuación, además de llenarme de satisfacción, me ha llegado al corazón, por la persona que la ha escrito.

Para mí, todas las opiniones son importantes, -para bien o para mal- pues siempre se aprende de ellas, pero opiniones que vienen de la reflexión y del estudio sobre el tema de que se trate, son doblemente valoradas.

Esta opinión viene de Paco Acosta, uno de los condenados del famoso Proceso1001, una persona curtida en mil batallas, un referente del sindicalismo de clase en nuestro país y por supuesto un buen amigo. Esto es lo que, en concreto, me ha escrito recientemente:

Buenas tardes Paco (Naranjo), tal como te comenté la última vez que hablamos, he terminado la lectura de tu libro “El pasado es la linterna del futuro”.

 

Desde que nos relacionamos más a menudo, hace ya un buen número de años, siempre te consideré un activo militante para la recuperación de la Memoria Histórica, sobre todo la ligada a la conquista de la Democracia.

 

Esta segunda entrega complementa los aspectos más personales de tu biografía de militante de Comisiones Obreras, reflejada en tu anterior libro "Los Carriles de la Vida", con el marco más colectivo de la lucha de los trabajadores y trabajadoras del Sector Ferroviario de nuestro sindicato.

 

No se han realizado muchos relatos históricos de aquel periodo que arrancó en el año 1975 y que cubrió una trayectoria de luchas y conquistas de Comisiones Obreras que tendría un importante final de etapa en la Huelga General del 14 de diciembre de 1988. (EL 14D).

 

El escaparate biográfico y personal más numeroso corresponde a los años de lucha en la clandestinidad contra la Dictadura Franquista. Por ello me ha parecido, aún más oportuno la publicación del libro. Fue un periodo de extraordinarios esfuerzos y sacrificios, de un quehacer sindical que sentó las bases de la actual realidad de Comisiones Obreras y que las nuevas generaciones de afiliados y militantes de nuestro sindicato deberían conocer para ganar nuestro futuro como Central Sindical.

 

Dicho esto, he tenido la satisfacción de recordar a compañeros que militaron a tu lado y con los que tuve experiencias sindicales antes y después de nuestra legalización: Juan Tabuenca, del taller de San Jerónimo de RENFE en Sevilla, cofundador conmigo de las Comisiones Obreras del Transporte y las Comunicaciones, allá por el año 1965. José Luís Martino de Jugo, con quien coincidí en la Primera Asamblea General de Comisiones en junio de 1967 y luego en la "Delegada" de carácter estatal en varias ocasiones.

 

Manolo Navarro y Antonio Palma, así como en la primera Comisión Ejecutiva Confederal a Benito Barrera. Mención especial tiene José Alonso Pérez, con el que compartí en las Comisiones Ejecutivas Confederales, salidas de nuestra constitución como Confederación Sindical de CCOO y nuestro primer Congreso Confederal, una buena relación y a quien defines como compañero cabal con buen acierto.


Conferencia en Badajoz  sobre los Abogados de Atocha y Proceso 1001. En la imagen, Paco Naranjo, Miguel Coque y Paco Acosta.

 

También me satisface las páginas que dedica al Proceso 1001, con el mismo afecto y cariño que tantas veces te he visto hacer cuando hemos compartido actos sindicales juntos. Y no digamos tus páginas sobre los Abogados de Atocha y otros temas de importancia sindical e histórica.

 

Me ha parecido muy oportuno que le dediques otro capítulo al tema de la Mujer Trabajadora, una experiencia sindical que creo que ha sido decisiva para el protagonismo que tienen hoy en la Confederación Sindical de nuestras queridas CCOO.

 

De tu faceta como activista de la cuestión de la Comunicación he tenido nuevas pruebas a través del libro. No sólo por lo organizativo sino por la cantidad de artículos de opinión que has publicado a lo largo de los años.

 

Por último y como una anécdota que no me trae buen recuerdo, leo tus palabras referidas a la negociación que en noviembre de 1976 tuvisteis con el presidente del Consejo de Administración de RENFE, Plácido Álvarez Fidalgo. En el año 1970 era director de Transportes Urbanos de Sevilla y él fue quien me despidió de la empresa el 24 de junio de dicho año. Habíamos tenido un enfrentamiento personal en la negociación del Convenio Colectivo, meses antes; llegó incluso a abandonar la sala de reuniones por el "apasionamiento" que yo expresaba en las reivindicaciones laborales.

 

Era Ingeniero de Caminos y Puertos y en el año 1973 pasó a ser director gerente de la EMT de Madrid. Fue vecino de piso del que fuera presidente del Gobierno Franquista Carlos Arias Navarro y cómo éste no tenía hijos se hicieron grandes amigos gracias a que los hijos de Plácido se hicieron muy queridos por este personaje y su mujer. De esa relación vecinal surgió el nombramiento de Placido Álvarez, como presidente de RENFE.

 

Bueno Paco, termino, me ha gustado mucho tu libro y me alegro mucho por ti, querido amigo, convencido estoy que habrás sentido mucha satisfacción al escribir esta crónica humana, del activismo sindical de la clase trabajadora. Gracias por tu ejemplo y continúa escribiendo mientras puedas.

 

Sevilla, febrero de 2025

Paco Acosta Orge


Gracias Paco (Acosta), solo decirte que agradezco tus palabras, pues me consta que están escritas desde el respeto y la amistad que nos tenemos. Un gran abrazo.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

UN PASEO POR LAS CCOO FERROVIARIAS

De izquierda a derecha: Pepa Páez, Unai Sordo, Paco Naranjo y Rikardo González.

Hoy hace una semana que presente en Madrid, acompañado por los máximos representantes de CCOO y del sector ferroviario, Unai Sordo y Pepa Páez, respectivamente, mi quinto libro, titulado “El pasado es la linterna del futuro”, que trata de las CCOO ferroviarias a lo largo de su historia y descrito por el equipo de comunicación del sector ferroviario de CCOO, en acertada definición, como un paseo por los 60 años de CCOO en el sector ferroviario.

Pues sí, lo reconozco, para mi ha sido un agradable paseo por las historias, intrahistorias y anécdotas de la vida de CCOO en el ferrocarril, desde su creación en un pequeño taller de Madrid, en mayo de 1964, hasta la fecha. Desde entonces han trascurrido 60 años de la clase trabajadora en el sector y a través de este libro he tratado de contar de la forma más clara, amena e interesante posible para comprensión de los lectores jóvenes y menos jóvenes, interesados por el sindicalismo de clase.

La edición ha corrido a cargo de la editorial Utopía Libros y ha sido la remodela sala de prensa de la Confederación Sindical de CCOO la que ha acogido la presentación de este libro, donde además de hacer un recorrido por la historia de CCOO en el ferrocarril, se ha rendido un sentido homenaje a los y las sindicalistas, que, a lo largo de esos años, han creado con su actividad sindical y compromiso personal las fuertes CCOO ferroviarias, que son en la actualidad.

El título del libro, es ya un claro mensaje de lo que el lector se va a encontrar en el mismo. En el camino hacia el futuro, el pasado es una linterna que ilumina nuestra senda hacia adelante. En esta retrospectiva se muestra claramente como cualquier logro ha sido fruto del sacrificio, unidad y perseverancia de la clase trabajadora.

Durante la presentación, también se proyectó un vídeo-saludo de José Luis Esparcía, autor del libro Vías de Libertad, publicado con motivo del 50 aniversario del sector, persona que además de valorar positivamente el contenido del libro, compartió su visión sobre la importancia actual de CCOO en la situación laboral, social, económica y política actual de nuestro país.

El prólogo del libro ha corrido a cargo del secretario general de CCOO, Unai Sordo, que durante su intervención agradeció la labor del autor por su esfuerzo por dejar plasmada “negro sobre blanco” esta historia y a la editorial Utopía Libros, representada por su director, Rikardo González, por su valentía a la hora de publicar, en una época donde casi todo es digital y rápido, este tipo de volúmenes.

“Es un atrevimiento sacar a la luz este tipo de libros, que trascienden la brevedad de una red social, y especialmente en torno a una historia de sindicato”, ha comentado Unai Sordo, que destacó el tiempo y dedicación que le ha exigido a Paco Naranjo sacar adelante este libro sobre la intrahistoria de CCOO en el ferrocarril, escrito, además de una forma tan clara y comprensiva para los lectores.

Para Sordo, el libro tiene otra virtud, es que además de ser una historia sindical, incorpora muchas vivencias e historias de vida. “Porque la historia adquiere profundidad cuando se explican historias de vida, porque da una explicación mucho más certera de las cosas”. También agradeció la labor de la secretaria del Sector Ferroviario de CCOO, Pepa Páez, por impulsar la creación de esta publicación. 

Pepa Páez, autora de la presentación del libro, durante su intervención, además de agradecer al autor su voluntad para “dejarse enredar en este proyecto”, quiso destacar cómo esta obra, nos invita a reflexionar sobre nuestras raíces y cómo el sindicalismo ferroviario ha evolucionado a lo largo de los años, planteándonos un reto esencial: “adaptarnos a los nuevos tiempos, sin perder nuestras raíces”. 

Páez ha destacado que este libro es una herramienta fundamental para las nuevas generaciones, que ayudará a comprender de dónde venimos y lo que queremos, y por lo que luchamos. “Esta lectura es una invitación a mirar atrás, para avanzar con firmeza y tener siempre presente que el sindicalismo es una herramienta de transformación social”.

Por mi parte, durante mi intervención, he destacado cómo este libro no se ha publicado para ser una mera narración de hechos históricos -que también- sino una invitación a la reflexión. “Esta obra nos recuerda que la historia no está cerrada, que el futuro depende de nuestras acciones presentes, y que solo si mantenemos viva la llama del compromiso social y la solidaridad, podremos seguir avanzando hacia una sociedad más justa y equitativa”.

Asistentes a la presentación del libro "El pasado es la linterna del futuro"

El evento, como no podía ser de otra manera, finalizó firmando ejemplares a las personas asistentes, entre los que también se encontraban periodistas de la época, que cubrían información laboral, tales como Rodolfo Serrano, Ángel Alonso y Pedro Blasco, que tuvieron, en el turno de palabra, reflexiones muy cariñosas para el autor, por su importante labor como responsable de comunicación en el sector ferroviario en una época difícil, como fue, la transición de la dictadura a la democrática, en nuestro país.

Presentación libro "El pasado es la linterna del futuro". Acto completo 

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

EL PADRE LLANOS, UN HOMBRE SIN MIEDO

 

Con el Padre Llanos, en 1985, el dia del Homenaje a Pasionaria en su 90 cumpleaños.
“Un hombre sin miedo” es una historia sobre el derecho a cambiar de opinión y sobre la grandeza del libre pensamiento, que es algo muy distinto a ser un camaleón.

Es la historia de la transformación de un ser humano, el Padre Llanos, al que su convivencia diaria con los desheredados le lleva del nacional catolicismo más retrogrado, a hacerse militante de Comisiones Obreras y del Partido Comunista, sin apartarse nunca de su fe cristiana. 

Es también la historia de la transformación de un barrio, el Pozo del Tío Raimundo, de una ciudad, Madrid, y de un País, España, que, como el Padre Llanos, transita de vivir en una dictadura feroz y aniquiladora de cualquier idea disidente, a ser un lugar donde por fin la cooperación entre diferentes empieza a contemplarse como algo posible durante la llamada “transición”.

La “transición”, un periodo del que todavía queda mucho por decir y que empieza mucho antes de lo que nos han contado. Porque la transición se fragua en los barrios obreros de las grandes ciudades, en las fábricas, en los campos, en las minas… y también en los seminarios jesuitas y en las iglesias, por mucho que esto último nos parezca hoy contradictorio.

En un momento de extrema polarización política, en el que se habla tanto de memoria histórica, de las dos Españas otra vez, de los derechos de la clase trabajadora y en el que la tecnología nos tiene tan embobados y confusos, proponemos parar un momento y mirar hacia atrás al pasado reciente, porque conocer el pasado es la mejor manera de entender el presente. 

Esa es, muy resumida, la sinopsis del documental.

Con el padre llanos en Mérida

El pasado jueves 27 de junio estuve viendo esta película-documental, referida a la evolución del Padre Llanos, una persona que paso de vivir en Madrid, entre el nacionalismo ultracatólico al barrio de chabolas del Pozo del Tío Raimundo, en los años 60 del siglo pasado. Conocía a la mitad de las personas que hablan sobre el barrio y sobre el padre Llanos, pero no conocía la película y debo reconocer que me impacto.

La vi en la sede de Mérida de la Filmoteca de Extremadura. Después de su proyección, hubo un interesante coloquio con su director Juan Luis de No, así como el director de la Filmoteca de Extremadura. Antonio Gil Aparicio. El documental me pareció más que interesante. Lástima de la poca publicidad que se dan a estas cosas.

Como decía, el documental está dirigido por Juan Luis de No y narra la transformación del jesuita José María de Llanos, al que su convivencia con los habitantes de las chabolas del barrio, la mayoría emigrantes de otras regiones de España, en especial de Extremadura y Andalucía, le lleva del nacional catolicismo, a hacerse militante de Comisiones Obreras y el Partido Comunista. Y en especial es también la historia de la transformación del barrio del Pozo del Tío Raimundo, de Madrid

Niños del barrio del Pozo del Tio Raimundo, en los años 60 del siglo pasado 
José María de Llanos, hijo de militar, nacido en la calle Serrano de Madrid y compañero en la universidad de José Antonio y de Pedro Arrupe, tras ingresar en la Compañía de Jesús, vivió la expulsión de la República y desde el exilio el fusilamiento por los rojos de dos de sus hermanos. De regreso a España se convirtió en «cura del régimen», capellán del Frente de Juventudes y del SEU, creador del SUT e incansable director de ejercicios espirituales, que llegó a impartir incluso al mismísimo general Franco.

A mediana edad despertó a la otra España olvidada y decidió marcharse al Pozo del Tío Raimundo, donde plantó su chabola en el suburbio para asumir la causa de los oprimidos hasta su muerte. Con el deseo de ser como ellos, colaboró en la fundación de Comisiones Obreras y defendió a los represaliados hasta el extremo de hacerse del PCE y alzar el puño cuando este fue legalizado.

En palabras de su director, Juan Luis de No, el documental transluce todo esto, cristalizado en un ser humano, con sus defectos y virtudes, pero que es, sobre todo, humano, algo que le lleva a ser polémico en muchos momentos. Si hay algo claro, es que el Padre Llanos era extremadamente avanzado para la época que le toca vivir y revolucionario en su concepción de la realidad, aunque se encuentra que más revolucionarios son los vecinos y vecinas del Pozo del Tío Raimundo, quienes transforman profundamente al protagonista de esta película.

Yo conocí al Padre Llanos en la década de los 80, en un 1º de Mayo en Madrid, en la fiesta que se realizaba en la Casa de Campo después de la manifestación. No recuerdo quien me lo presento, pero congeniamos inmediatamente. Era muy sencillo y cercano. Eso sí, comenzamos a hablar del apellido “Llanos”, apellido que llevamos los dos, pero no éramos familia. Después hablamos de otras muchas cosas y nos seguimos viendo de vez en cuando. La foto adjunta es del Homenaje a Pasionaria, en su 90 cumpleaños, en Madrid 1985.

Recuerdo que participe, desde CCOO de Madrid, en los prologuémonos de la puesta en marcha de la creación de la “Fundación José María de Llanos”, fundación que en estas fechas que escribo, cumple 37 años, pues se constituyo el junio de 1987, cinco años antes de morir el Padre Llanos, fallecido en 1992. Gracias Pepe Jiménez de Parga, por acodarte de mí en aquellas ocasiones.

La Fundación José María de Llanos se creó y continúa su andadura, con el propósito de ofrecer a los vecinos de Vallecas, El Pozo y Entrevías, y especialmente a sus jóvenes, nuevas posibilidades de formación, educación, inserción laboral y participación social. Formación, educación y participación son los tres ejes que definen con brevedad, pero con precisión, los fines de dicha Fundación. 

Después, muchos años después, he continuado teniéndolo al Padre Llanos en mis recuerdos y memoria, asistiendo a algunos homenajes y presentación de libros, en El Pozo del Tío Raimundo, pero de golpe encontrarme con un excelente documental, tanto en las explicaciones, que dan los intervinientes, en él, como en su excelentes fotografías del barrio, en el centro cultural de Santo Domingo, en Mérida, programado por la Filmoteca de Extremadura, me ha causado impacto y a su vez cariño, mucho cariño, a una figura controvertida, pero a su vez valiente y generosa. De ahí el título: “Un hombre sin miedo”.

Con Juan Luis de No, director de la pelicula "Un hombre sin miedo", en el Centro Cultural de Santo Domingo en Mèrida (Extremadura) el 27 de junio de 2024.
En la película, intervienen una veintena de personas, muchas de ellas conocidas por mí. Merecen mención especial por sus testimonios: Paquita Sauquillo, Miguel Ángel Pascual, Cristina Almeida y Nico Sartorius, entre otros. Y por supuesto su director, Juan Luis de No, que hace un gran trabajo, a pesar del poco material audiovisual que ha tenido, aunque insisto, hay fotografías, todas en blanco y negro, que lo dicen todo sin necesidad de palabras.

Recomiendo la visualización de esta película-documental, pues merece la pena y cuanto me gustaría se programara en los colegios, para que los jóvenes vieran en directo y sin cortapisas, como se vivía en esa España Franquista, que ahora añoran algunos partidos políticos de extrema derecha, como VOX.  

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

22 horas de campaña electoral por Extremadura


Rueda de Prensa presentación de Izquierda Unida en abril de 1986. 
Decíamos ayer, mejor dicho hace una semana, que ahora que estamos en campaña electoral cara a las elecciones del 23J, me vienen a la memoria la multitud de campañas electorales que hemos disfrutado -o sufrido- a lo largo de los algo más de 45 años de democracia que llevamos los que peinamos canas.

Recuerdo entre otras muchas, que pocas semanas después del referéndum sobre la OTAN, en los primeros meses de 1986, se decidió  formar una gran  coalición electoral  que aglutinara la mayoría de las fuerzas de izquierda que habían participado en la plataforma Anti-OTAN, que presidia el reciente fallecido Antonio Gala. En principio  formaron parte de ella ocho organizaciones políticas, siendo la más representativa la del PCE. Se  decidió ponerle el nombre de Izquierda Unida (IU). Su constitución fue el 29 de abril de 1986. 

A  partir de esas fechas se comenzó una nueva e ilusionante vida política para una gran mayoría de aquellos que procedíamos del PCE o de posiciones de izquierda, con unas buenas perspectivas electorales, después de los problemas internos habidos dentro de nuestro partido  en los meses  anteriores, presentándose a las elecciones general del 22 de junio de 1986 y obteniendo cerca de un millón de votos, el 10,5 % del total y 7 diputados.

En esa campaña electoral de junio de 1986, participe, formando parte de la lista al Congreso de los Diputados por Madrid, que encabezaba Geraldo Iglesias. De “relleno”, por supuesto. Íbamos apoyando esa lista un grupo de sindicalistas de CCOO. En la foto adjunta están sus nombres.

De izquierda a derecha: Paco Naranjo, Paco Hortet, Rodolfo Benito, Mariano Gamo y Salce Elvira.

Sobre esa campaña solo quiero resaltar que coincidí con personas con gran conciencia de clase. De ellas destacaría a Mariano Gamo y a Salce Elvira,   recientemente fallecidos ambos. Salce, fue una gran dirigente sindical y como muy bien describe mi compañero Javier López, en su despedida, “era de aquellas mujeres que te hacen sentir grande con su afecto y que te engrandecen cuando te confían su verdad sin tapujos”. De Mariano Gamo, otra gran persona, solo comentar que se le conocía como el cura obrero que hizo de la parroquia de Moratalaz una casa vecinal y de las Comisiones Obreras. DEP los dos.

Yo hoy me voy a referir en estos recuerdos, a  22 horas continuadas de campaña electoral por las tierras de Extremadura. Fue en las elecciones para el Parlamento Europeo de 1987. Militaba por entonces, tanto política como sindicalmente en el sector ferroviario de CCOO. El partido me presento para el Parlamento Europeo en las listas de IU. Cuando digo el partido siempre me refiero al PCE .Todo el mundo decía en aquellos tiempos “el partido”.

Fui en la candidatura de IU al Parlamento Europeo, en un “lugar importante”, en el número 13 de la lista y  teníamos  posibilidades como mucho de salir tres, así que algunos sabíamos de antemano, salvo milagro,  que habíamos dado un paso importante: habíamos pasado de ir de “relleno” a ir de “florero”. Así que me lo tome muy en serio en participar. Tan en serio que pedí la mitad de mis vacaciones a la empresa para hacer campaña. Ya digo, visto a la distancia, se podía pensar que algunos “de bueno, casi nos pasábamos a gilipollas”. Eso si los tres que decian las encuestas se consiguieron.

Candidatura de IU al Parlamento Europeo (elecciones de junio 1987)
Por supuesto, poco antes de comenzar la campaña,  me puse a las órdenes del comité electoral central, (su responsable, era Paco Palero) y en esos quince días hice campaña especialmente además de en Madrid, en Extremadura, Castilla León y Andalucía.  Me habían propuesto por ser bastante conocido en el entorno ferroviario, pero en la campaña prácticamente pise no más allá de media docena de centros de trabajo de RENFE,

Aunque tengo más intrahistorias, anécdotas, etc, de esa campaña, (ya conté algunas en un artículo anterior) hoy solo voy centrarme en ese viaje a Extremadura, que aunque parezca lo contrario, tengo un grato recuerdo. Salimos de Madrid sobre las 10,00 h de un día caluroso del mes de junio de 1987,  acompañado por una camarada, en mi coche un Renault 6 sin aire acondicionado y encima las carreteras no estaban como en la actualidad.

Tardamos casi cinco horas en el trayecto de Madrid a Mérida, después de pasar por el agotador Puerto de Miravete, así que llegamos a la capital de la antigua Lusitania,  en la actualidad capital de Extremadura, muy cerca de las 15,00 horas, un poco tarde para participar en una rueda de prensa. Ya hacía cerca de una hora que nos estaban esperando los periodistas

Hicimos la prevista rueda de prensa de prisa y corriendo, comimos un poco y nos fuimos a Montijo, otro precioso pueblo de Extremadura, donde teníamos un encuentro con mujeres a las 18 horas  y después ya en Badajoz, sobre las 20,00 horas, un mitin. Finalizado el mitin vuelta a Mérida, nuevo mitin sobre las 22 horas y cena con los camaradas emeritenses en la terraza del hotel-restaurante Las Lomas. Mis intervenciones eran de telonero de la camarada.

Después de cenar y pensando que nos íbamos a quedar a dormir en la ciudad romana de Mérida, pues ya serian cerca de las 24,00h, me encuentro con la sorpresa que la compañera acompañante, tenía que volver a Madrid, por compromisos adquiridos  a primera hora del día siguiente.

Cogemos el coche -reitero un R.6 sin aire acondicionado-, mejor dicho, cojo y conduzco  el coche, pues la camarada, además de no saber o no querer conducir, quería echar una cabezadita, pues como comentaba antes, ella al día siguiente  tenía cosas que hacer, concretamente  un juicio y yo “solo había salido a las 8 de la mañana de mi casa”. En fin, así es la vida de militante y además de “florero” y “taxista-lenilista”

Llegamos a Madrid sobre las 5 de la madrugada, la lleve a su casa, cerca de la Plaza Toros de Madrid  y después yo me fui a la mía. Entonces yo vivía en Alcorcón, un pueblo el sur de Madrid. Serian las seis de mañana cuando estaba acostándome con la satisfacción militante del deber cumplido. Eso sí, ese día tenía una reunión a las 12 de la mañana. Había salido de casa, reitero por segunda vez, el día anterior sobre la 8 de la mañana. Es decir más menos 22 horas de militancia activa. Menos mal que por aquel entonces reconozco  el que esto escribe tenia no más de 40 años y me sentía satisfecho de haber contribuido a la causa..

La compañera camarada y además amiga con la que fui a Mérida y volví, cansado pero contento, se llamaba y se llama y espero que por muchos años: Cristina Almeida, con la cual aún conservo su  amistad, una   buena y excelente amistad, incluso me prologo no hace mucho un libro de memorias: Los carriles de la vida”.

Cuando escribía sobre esta jornada electoral en mi tierra de nacimiento, también recordaba las cosas que han pasado desde entonces y sobre todo lo que ha llovido, aunque con tanta sequia, no tanto. También recordaba con cierto humor,  la canción de de Javier Krahe: “Marieta”, bastante conocida en los años 80 del siglo pasado. Escuchad por curiosidad la letra de dicha canción, por si no os acordáis de ella, pues en algunas ocasiones,  yo, como Javier Krahe en la canción, me he sentido lo mismo, es decir igual de gilipollas.

En fin a pesar todo lo que ha ido pasando en estos años, que a muchos le entran ganas de no votar a nadie,  a mi no me cabe ninguna duda que en todas y cada una de las elecciones políticas hay que ir a votar, anqué sea con la mano en la nariz. Son muchos los que dieron su sangre y otros la vida, para que pudiéramos participar en la fiesta de la democracia, como es una elecciones generales, en donde con tu voto consigues elegir el gobierno de tu país.

Desde nuestra clase, es decir la clase obrera, hay que llenar las urnas de votos de gentes demócratas y sobre todo hay que recordar quién y quienes han defendido en los gobiernos, en  los  parlamentos, en los ayuntamientos y en la calle, la sanidad y la educación pública, las pensiones y los intereses  de las clases menos favorecidas. Creo que con estos datos no deberíamos equivocarnos nunca de cómo y a quien hay que depositarle  el voto si nos consideramos progresistas.

Además, en esta ocasión, en las votaciones  del 23J, hay un plus de necesidad de votar para los demócratas de nuestro país, sobre todo para impedir por primera vez en democracia,  la vuelta de la ultraderecha al Gobierno Central, después de cerca de 50 años  de la muerte del dictador fascista y de ideología ultraderechista Francisco Franco.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

RECONOCIMIENTO A UN PERIODISTA DE RAZA

Con Rodolfo Serrano en un encuentro periodístico, hace ya varios años.

El centro de formación Abogados de Atocha ha sido escenario de la entrega de galardones en la 13ª edición de los Premios Pilar Blanco a la Comunicación Sociolaboral, que concede la Fundación Sindical Ateneo 1º de Mayo de CCOO de Madrid desde 2009, ha reconocido al periodista, escritor y poeta Rodolfo Serrano. 

Cuando desde CCOO de Madrid me informaron que Rodolfo Serrano, periodista, escritor y poeta, además de padre del cantautor Ismael Serrano, iba a ser reconocido con el galardón de los Premios Pilar Blanco a la Comunicación Sociolaboral me lleve una gran alegría. Esta es la décimo tercera edición de los premios y reconocimientos y ya han sido bastantes las personas premiadas y  reconocidas, pero sin menoscabo de ninguna de ellas, creo y lo digo con total sinceridad, que si Pilar Blanco levantara la cabeza, con lo seria y rigurosa que siempre fue, felicitaría uno por uno a los miembros del jurado por reconocer a un periodista de raza como ha sido y es Rodolfo Serrano.

Conocí a Rodolfo a finales de los años 70 del siglo pasado, cuando estábamos enfrascados en la negociación de  los primeros Convenios Colectivos en RENFE. Tengo un recuerdo, anécdota o intrahistoria de entonces, que lo define como persona. Está relacionada con la dirección de la compañía ferroviaria y en concreto con Miguel Corsini, director de Personal de Renfe por aquellas fechas. Rodolfo era un reconocido periodista de laboral en El País y  yo era el portavoz de CCOO en el Comité Intercentros y por tanto informaba a los periodistas de la marcha de las negociaciones y siempre me enseñaron “que las mentiras tienen las patas muy cortas”.

Pues bien, Rodolfo Serrano y otros periodistas de laboral asistieron a un almuerzo-comida con Miguel Corsini, y una vez que dieron buena cuenta de las viandas, ya en los cafés, Corsini, comenzó a contar a su manera como iban las negociaciones del Convenio y en especial para que no hicieran caso de “los bulos” y “milongas” que les contaba algún miembro de la comisión negociadora, con clara referencia a mi persona.

Cuando Miguel Corsini finalizo su intervención, Rodolfo Serrano pidió la palabra y le dijo: “Sr Corsini, le puedo respetar que diga Vd lo que le parezca, faltaría más, pero no le consiento que tache Vd de mentirosa a una persona que siempre nos dice la verdad a los periodistas que estamos aquí.  Francisco Naranjo se merece un respeto por su parte”. Él nunca me contó nada de esto, me entere por otros periodistas presentes. Solo puedo decir de aquella anécdota: gracias Rodolfo, siempre te lo agradeceré. Eran tiempos muy duros, estábamos en plena transición democrática y detalles como el que he contado no los realizaba cualquiera. Reitero ha pasado casi medio siglo, pero hay cosas que nunca se olvidan.

Después, no es que nos hiciéramos amigos, pero si nos tratábamos con confianza, seriedad y respeto, al margen de ideas políticas y personales. Cuando en 1984 Rodolfo tuvo un encontronazo con CCOO Confederal, por ciertas informaciones que publicó en El País, yo continúe tratándole con la misma confianza y respeto y jamás  me arrepentí de ello. 

En la primera semana de Mayo de 1987, hace ahora la friolera de 36 años, con motivo de la celebración del 4º Congreso de Unión Sindical de Madrid, convocamos Rueda de Prensa en CCOO de Madrid, La primera en la que participaba en la Unión Regional. Vinieron tres periodistas, otros tres se fueron por error a Fernández de la Hoz, sede de CCOO Confederal. Cosas de la falta de costumbre de realizar ruedas de prensa del sindicato en la sede de Lope de Vega.

De los tres que vinieron uno de ellos fue Rodolfo Serrano. Publicó una breve reseña de aquel encuentro periodístico de Lope de Vega, en la que se destacaba que Juan Moreno, secretario general saliente se volvía a presentar y que CCOO en Madrid tenía 90.000 afiliados y que se estaba intentado consensuar una candidatura única que aglutinara todas las sensibilidades del sindicato. Después de aquella vinieron muchas más. Solo hay que hacer un pequeño esfuerzo y  tirar de hemeroteca.

Tengo muchas historias de Rodolfo como periodista y como escritor, quizás demasiadas, para una columna de opinión, pero no voy a desaprovechar la ocasión de contar alguna más. Por ejemplo, como es conocido junto con su hijo Daniel: Toda España era una cárcel: Memoria de los presos del franquismo, libro que aun se puede adquirir  en cualquier librería y libro que hemos presentado al menos un par de veces en CCOO de Madrid, siendo yo el responsable de comunicación del sindicato. Siempre con la asistencia de compañeros del Proceso 1001 que aparecen en el libro. Desde su primera edición en el año 2002 se han reeditado, al menos que yo conozca cuatro ediciones.

Otra cuestión a destacar es al hecho, que en el periodo que Rodolfo estuvo de responsable del cuadernillo de El País-Madrid, sin lugar a dudas es cuando ese periódico publicó  más noticias de laboral, en su sección de local, pues como es conocido, en general para muchos medios,  tiene mayor importancia que los bomberos salven un gatito que se encaramo a un árbol que 100 trabajadores se queden sin trabajo por un cierre patronal injustificado, cuestión que no ocurría en lo que cuento.

Como voy de memoria selectiva, recuerdo que en 1997, con motivo de unas elecciones políticas, un grupo de compañeros madrileños decidimos solidarizarnos con un dirigente político histórico gallego, Ángel Guerreiro, y una vez que recaudamos una cierta cantidad económica en Madrid, una delegación nos fuimos a Santiago de Compostela a entregársela en mano a Anxo. Me acompañaron, además de mi querida compañera Isabel, Ángel Requena y Manolo Lindo.

Después del acto de entrega, casualmente, en un bar nos encontramos con Rodolfo Serrano, que estaba siguiendo la campaña electoral con IU  y charlamos ampliamente de lo divino y humano, pero como la memoria es selectiva, solo recuerdo es que ese día me entere que  uno de sus hijos era Ismael Serrano, el cantautor, ya conocido por su canción “Papa cuéntame otra vez”. Me dio una gran alegría enterarme.

Yo conocía personalmente a Ismael y alguno más de sus hijos, pero eran muy pequeños, pues en los años 80 habíamos coincidido en los primeros de mayo y si sabía de Ismael Serrano cantautor, pero no lo relacionaba con Rodolfo. Desde ese día de septiembre de 1997 ya me quedo claro que Rodolfo Serrano, más que periodista, escritor y poeta, es decir artista de la pluma y la palabra, iba a ser el padre de Ismael. Cosas de la popularidad, pero Rodolfo encantado. El mismo comenta sonriendo: “Antes Ismael era el hijo de Rodolfo. Ahora soy yo el que se ha convertido en el padre de Ismael”.

Volviendo a su faceta de periodista, solo un par de cuestiones: Cuando desde CCOO de Madrid, el año 2001 lanzamos una campaña para conmemorar el 25 aniversario de la constitución de la Unión Sindical de Madrid Regional  (1976-2001) y decidimos utilizar el Abrazo de Genovés como símbolo del aniversario, muy poco medios se hicieron eco de ello, excepto El País, que con la pluma de Rodolfo Serrano hizo el interesante reportaje titulado: Un abrazo de 25 años.  Ese mismo año, los compañeros de CCOO de la sección sindical de Radio Televisión Madrid,  se encargaron de realizar el video conmemorativo de los 25 años y casualmente  finalizaba con la canción de Ismael Serrano Papa cuéntame otra vez. Casualidades de la vida.

En marzo de 2012 (29.M) se realizó la sexta huelga general de la democracia. Esta vez contra la política de recortes del gobierno de Mariano Rajoy, es decir contra el PP. Como casi siempre, por no decir siempre, la mayoría de los medios de comunicación tacharon a los sindicatos de clase, CCOO y UGT de todo: desde insolidarios, manipuladores, huelga política, etc, etc. Pocos periodistas se atrevieron a contradecirlos. Entre esos pocos estuvo de nuevo Rodolfo Serrano. Este es el artículo que escribió defendiendo la convocatoria de huelga de los sindicatos: De la huelga política y otras cosas.

Por mi parte poco más, aunque podría seguir. Aparte de felicitar a todos los premiados de esta edición, sobre Rodolfo solo desear que siga escribiendo esas estupendas poesías y que nos sigamos viendo, aunque sea solo en la presentación de libros y en actos de premios y reconocimientos como el mencionado aquí. Un rato de charla con él es más que ir un año a la Universidad. Un gran abrazo amigo Rodolfo y mi más sincera enhorabuena por este reconocimiento tan merecido.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO

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LOS REYES MAGOS DE LOS AÑOS 50

Con mi hermano y mis primos en Merida (Extremadura) en los años 50 del siglo pasado.

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

(Poesía “Las abarcas desiertas ” de Miguel Hernández)

A mí, de verdad verdadera, siempre me han gustado más los Reyes Magos que Papa Noel, pues los veía más auténticos, mas nuestros. Eso del hombre gordo vestido de rojo lo veía muy lejano. Tan lejano que cuando yo era niño, que es cuando más te gustan los reyes, no recuerdo ni siquiera que existiera el tal Papa Noel. Donde se pusieran Melchor, Gaspar y Baltasar y sus camellos, que se quitara los demás.

Bueno, teniendo en cuenta que yo procedo de un pequeño pueblo de Extremadura y vivía en una estación de ferrocarril, aun mas pequeña y en aquella época no existía TV ni redes sociales, era lógico que no lo conociera. Lo máximo una radio, radio que no recuerdo que hablara de Papa Noel, si de lo Reyes Magos y tambien de lo bien que vivíamos en España, en especial por los muchos pantanos que teníamos a lo largo y ancho de nuestra querida España.

Y nos gobernaba un gallego, un fascista llamado Franco, que lo único recuerdo de el, en aquellos tiempos de los años 50, era su voz aflautada y lo mucho que le gustaba pescar, ademas de inaugurar pantanos.

Para comprender la importancia que tenia para los niños de aquella época la venida de los Reyes Magos, hay que contar primero los juguetes que teníamos los niños para divertirnos en aquellos años. Seguro que en algunos lugares los habría pero al menos en el nuestro y en el entorno que nos rodeaba eran sobre todo trenes de juguete, pero no cualquier tren, eran trenes hechos por latas de conservas, en especial de latas pequeñas de sardinas.

Eran los años de la primera mitad del siglo XX, los llamados de posguerra, predominaban en nuestra sociedad las clases populares, lo que significaba que la escasez de medios económicos era muy generalizada; por eso, no teniendo acceso a la compra de juguetes, si había “necesidad” de agudizar el ingenio y los niños y niñas no dejaron de jugar, surgen entonces los juguetes de “fabricación casera”. 

Volviendo a lo de los Reyes Magos, había cogido la pluma -es un decir- pues uno ya escribe directamente en el ordenador, entre otras cosas porque tiene menos falta de ortografía que la pluma y además tiene sinónimos, cuestión que no tiene tampoco la pluma, digo que había cogido la pluma para contar lo que los Reyes Magos a mí me traían, un año sí y otro también, al menos hasta donde me alcanza la memoria.

El regalo que más recuerdo en aquellos años de los cincuenta era una caja de lápices de colores, marca Alpino, eso sí de docena, pero cortos, que para mi eran largos, lo de cortos me entere muchos años después, lapiceros que aunque parezca mentira me duraban hasta el año siguiente. Y eso que a veces venían acompañados con un pequeño afila lápices, cuestión que era interesante pero perjudicial, pues de tanto afilarlos se acaban antes. Y eso era todo por ese año.

Otros años recuerdo que además de los consabidos lápices me dejaban una pequeña cajita de mazapán redonda y dentro había un dulce en forma de culebra, que en principio daba un poco de miedo pero luego con lo rica que estaba perdía uno cualquier precaución. Jo, los años que los reyes me dejaban dos cosas era el niño más feliz del mundo.

Los años que los reyes nos traían un estuche de madera, -plumier, le decíamos-, era ya la re ostia…

Ahh, y estos regalos que comento me los traían después de pasarte todo el día anterior preparando el agua para los reyes, el heno para los camellos, le dejaba incluso la chimenea encendida por si venían fríos, etc., etc.

Y no me digáis que era poco y que lastima de niños, que en ese sentido mucho peor era lo que pasaba y me contaba mi suegra, que en sus tiempos de niña, los reyes le traían todos los años “un duro de plata”, una moneda de cinco pesetas grande, con la que mi suegra -niña- disfrutaba jugando el día de reyes todo el día. Pero el problema era que al día siguiente ya no tenía el duro de plata, pues los reyes habían vuelto y se habían llevado el duro hasta el año siguiente. O sea le habían dejado un regalo temporal, como muchos de los contratos de trabajo que “disfrutamos” ahora.

En fin, que queréis que os diga: En aquellos años 50 sí que eran importantes y esperados los Reyes Magos y no ahora, que yo creo que se han vuelto incluso clasistas, pues para algunos niños le traen un montón de juguetes y a otros no les traen nada, incluso ni carbón, ...bueno tengo que reconocer que al igual que entonces, para que vamos andar discutiendo.


Francisco Naranjo Llanos, Director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.