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| Estación militar de Cuatro Vientos (Madrid), en los años 60 del siglo pasado |
Años después supe que aquello del
nacimiento bajo una traviesa no era cierto. Como todos los nacidos en los años
cincuenta del siglo pasado, yo había venido de París, colgado del pico de una
cigüeña.
Mucho más tarde, con 18 años
recién cumplidos, ingresé en la compañía ferroviaria RENFE como militar en
prácticas de ferrocarriles. Hoy se cumplen exactamente 61 años. Ha llovido
mucho desde entonces, pero aquí seguimos: contemplando cómo cae la lluvia,
viendo salir el sol y, a veces, incluso el arco iris.
Era jueves, 1 de abril de 1965.
La primavera comenzaba a despuntar cuando algo más de tres centenares de
jóvenes, que acabábamos de alcanzar la mayoría de edad, ingresábamos como
militares en prácticas en el cuartel de ingenieros de Cuatro Vientos, en
Madrid, dispuestos a comernos el mundo.
Hoy, superados ya los tres
cuartos de siglo de vida —el que menos tiene 80 años—, comer, lo que se dice
comer, comemos menos; pero la memoria permanece intacta, y con ella fluyen los
recuerdos y las historias de aquellos años. Algunos compañeros alcanzaron lo
que entonces consideraban sus sueños: ascensos, familia, desarrollo personal,
compromiso político o sindical… Otros se quedaron en el camino, pero todos
permanecen en nuestra memoria. Para ellos, nuestro recuerdo emocionado, nuestro
respeto y nuestro deseo que descansen en paz.
Lo cierto es que la mayoría, con
más o menos fortuna, nunca dejamos de luchar por abrirnos paso en una sociedad
que nunca ha sido fácil, ni lo será. Basta con mirar algunas fotografías de
entonces para que los recuerdos broten a borbotones. Recuerdos que empujan la
pluma para que escriba sin esfuerzo.
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| Granada 1968, lugar donde realice el cursillo de Circulación |
Escribo hoy, 1 de abril de 2026,
en este 61º aniversario, recordando muchos años celebrando encuentros en
distintas ciudades de España: Las ultimas en Segovia, La Coruña, Sevilla,
Mérida, Aranjuez, Alcalá de Henares… Lugares que hemos visitado con espíritu
turístico, sí, pero también para reencontrarnos, compartir, reír, abrazarnos y
recordar aquel camino que decidimos emprender juntos en aquel lejano abril de
1965.
“La alegría es una forma de
resistencia”, decía el poeta Luis García Montero. Nosotros hemos hecho
de estos aniversarios una celebración de la alegría: resistiendo al paso del
tiempo y caminando con la frente alta. Somos, al fin y al cabo, una pequeña
línea dentro del trazado de este país llamado España —“mi querida España”, que decía
la cantante Cecilia—, un país en el que nos ha tocado vivir, trabajar y
aportar nuestro esfuerzo con la esperanza de dejar un futuro mejor a quienes
vienen detrás.
Revisando mi hemeroteca personal,
encontré unos párrafos escritos a mano de mi intervención en el 25 aniversario,
celebrado en Ávila en 1990. Decía entonces: “Dentro de 25 años, unos más
gordos, otros más calvos, todos estaremos dispuestos a conmemorar el 50
aniversario, con nuestros achaques, pero allí estaremos”.
Y así fue… y más aún: hemos
superado el 50 aniversario y hoy debíamos estar celebrando el 61. Aquí
seguimos: unos más felices, otros más nostálgicos, todos quizá algo más
pesados, pero con la misma ilusión de vivir y disfrutar. Rozando los 80 años y recordando
aquel primer encuentro de hace 61 años en un lugar de Madrid cuyo nombre, por
supuesto, sí quiero recordar: Cuatro Vientos.
No quiero terminar esta breve
crónica —escrita desde el corazón y también desde el corazón de Extremadura, (Mérida)—
sin recordar unas palabras de Joan Manuel Serrat: “Esto es una
despedida, pero, sobre todo, es una fiesta”. Y añadía: “Dejemos aparte las
melancolías y nostalgias, porque solo nos queda el futuro”.
Parafraseándolo, me atrevo a
decir que este aniversario de 2026 —aunque por diversas circunstancias no
hayamos podido celebrarlo juntos— debe ser, ante todo, una fiesta. Aparquemos
la nostalgia y vivamos lo mejor posible, porque nosotros, los de la 25
promoción, sabemos bien que pasado tenemos… y mucho, así que, sencillamente,
nos queda el futuro. Así que sin más:
¡Viva la 25 promoción de ffcc! Y
que sean muchos años más.
Y termino con una recomendación:
escuchad el poema “Compuerta” de Luis Chamizo, uno de los
grandes poetas de mi tierra extremeña. Apenas cinco minutos de poesía castúa,
en nuestra habla extremeña, donde también aparece ese tren convertido en “bicho
negro” que tanto formo y forma parte de nuestras vidas.
Francisco Naranjo Llanos, director
de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.


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