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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)
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Adiós al abogado Antonio Montesinos, uno de nuestros maestros

Antonio Montesinos (Fotografía de Teresa Rodríguez)

Hay personas cuya vida explica mejor que cualquier libro una parte de la historia de nuestro país. Antonio Montesinos Villegas era una de ellas. Falleció el pasado 24 de julio, apenas unos días antes de cumplir cien años. Su familia le dio el último adiós en la más estricta intimidad.

Hace solo unos días hablé con Paz, su hija, para interesarme por su salud y proponerle organizar algún acto de reconocimiento con motivo de su centenario, el próximo 31 de julio. Le pareció una buena idea y acordamos hacerlo después del verano. Nunca imaginé que aquella conversación sería la última antes de recibir la noticia de su fallecimiento.

Confieso que me quedé helado. Perdíamos a un amigo, a un compañero y a uno de los grandes referentes de la abogacía laboralista. En el grupo de Wasat, de amigos de la Fundación Abogados de Atocha, una vez conocida la triste noticia,  comenzaron a llegar los mensajes de dolor. Mari Cruz Elvira resumió el sentimiento de todos: "Se nos ha ido otro de nuestros maestros, una gran persona, ejemplo de lucha y coherencia”. Difícil decir más con menos palabras.

Antonio fue pionero de los despachos laboralistas en España. Junto a José Jiménez de Parga, María Luisa Suárez y Pepe Esteban, abrió en diciembre de 1965, en la calle de la Cruz número 16 de Madrid, el primer despacho dedicado específicamente al Derecho Laboral. Más tarde compartiría bufete con otros grandes nombres de la abogacía democrática, como Juan José del Águila, Manuela Carmena o Cristina Almeida.

Aquellos despachos fueron mucho más que oficinas de abogados. Eran refugios de trabajadores perseguidos, de sindicalistas, de vecinos y de ciudadanos sin voz. Allí se defendían despidos, conflictos laborales, procesos ante el Tribunal de Orden Público, problemas de vivienda o de barrio. En definitiva, se defendía a una sociedad que vivía bajo una dictadura. Aquellos bufetes se convirtieron en auténticos espacios de libertad.

Ese compromiso tuvo un precio muy alto. Muchos abogados sufrieron persecución, detenciones e incluso fueron asesinados, como ocurrió en el despacho de Atocha 55 el 24 de enero de 1977. Antonio pertenecía a aquella generación irrepetible de juristas que entendían el ejercicio de la profesión como un compromiso con la democracia y la justicia social.

Su vocación por la abogacía nació muy pronto. En 1943, con solo dieciséis años, acompañó a su padre al consejo de guerra en el que juzgaban a un tío suyo y a otros cuatro militantes comunistas. La Fiscalía pidió dos penas de muerte; el tribunal impuso cinco. Su tío fue fusilado en las tapias del Cementerio del Este el 16 de marzo de ese mismo año. Aquel día decidió hacerse abogado para defender a los trabajadores y a quienes sufrían la represión.

Durante más de siete décadas ejerció una profesión que nunca entendió como un negocio. Defendió a salineros, pescadores, campesinos, trabajadores de Pegaso, Iberia, Telefunken y de tantas otras empresas. Solía decir que aquellos trabajadores no eran sus clientes, sino sus camaradas y sus amigos. Esa frase resume toda una forma de entender la abogacía.

Desde la creación de la Fundación Abogados de Atocha, en 2005, formó parte de su Patronato. Quienes tuvimos la fortuna de compartir reuniones con él sabemos que bastaba escucharle unos minutos para recibir una auténtica lección de historia, de compromiso y de humanidad.

Entre los años 2014 y 2016 coincidimos en numerosos cursos de formación sindical organizados por iniciativa de Javier López Martin, secretario confederal de Formación de CCOO, bajo el título Del Proceso 1001 a los Abogados de Atocha. Antonio era de los más esperados. Los jóvenes delegados sindicales escuchaban sus relatos con auténtica admiración.

Nunca olvidaré una de sus respuestas cuando le preguntaron cómo habían nacido los despachos laboralistas. Contestó con su sencillez habitual: "Los obreros se habían organizado, sobre todo en Comisiones Obreras; los abogados teníamos que organizarnos." Después añadió otra reflexión que sigue plenamente vigente: "El capital siempre pretende obreros esclavos; para defendernos hacen falta unidad y solidaridad."

Hace unos años le pregunté cómo estaba de salud. Tendría ya noventa y seis años. Me dijo que bien, aunque se había golpeado una rodilla y los médicos insistían en que utilizara bastón. Yo le comenté que el golpe había sido precisamente por no llevarlo. Sonrió y respondió: "No llevo bastón porque el bastón es de viejos." Así era Antonio. Nunca permitió que la edad derrotara a su espíritu.

En 2014 un grupo de amigos y amigas, relacionados con la Fundación Abogados de Atocha, le dimos a Antonio un sentido y sencillo homenaje en su 88 cumpleaños.

Todos los finales de julio hablaba con él para felicitarle por su cumpleaños. Este año también pensaba hacerlo. Quería desearle que siguiera cumpliendo muchos más, porque siempre tuve la impresión de que no era un hombre viejo, sino un hombre con mucha juventud acumulada. No ha podido ser.

Antonio Montesinos nos deja a pocos días de cumplir cien años, pero también nos deja una herencia inmensa: la de quienes entendieron que defender a un trabajador era defender la dignidad de todos y que ejercer la abogacía podía ser una forma de luchar por la libertad y la democracia.

Estoy convencido de que se ha marchado mucho más joven de lo que decía su documento de identidad. Condolencias a la familia y amigos y descansa en paz, compañero Antonio. ¡Salud y República, camarada!

Francisco Naranjo Llanos, patrono y director de la Fundación Abogados de Atocha (2005-2024) y sindicalista de CCOO.

Premio Abogados de Atocha 2026 a las Madres y Abuelas de Mayo

Las Abuelas de Plaza de Mayo, en una manifestación de 2025, en Buenos Aires (Argentina).

Te busca madre mientras su cuerpo es mecido por el mar en el que se sumerge dormido sueña tu abrazo, busca recuerdos a los que aferrarse para no conciliar el sueño

(De la canción de Ismael Serrano: A las madres de Mayo).

Coincidiendo con el 49 aniversario de los Abogados de Atocha, el Patronato de su Fundación, con excelente criterio, ha decidido este año conceder su prestigioso y merecido premio a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, por su meritoria lucha  por los derechos humanos y la búsqueda incansable para restituir la identidad de los niños y niñas que fueron robados durante la última dictadura cívico-militar argentina.

Igualmente en el mismo acto se van a reconocer a la Asociación Esperanza y Libertad de defensa de las mujeres afganas y la Unión de Mujeres Saharauis, por su lucha ante la opresión, visibilizando su causa en todo el mundo, pero también la de todas esas mujeres y pueblos que hoy se encuentran en situación de conflicto.

El acto de entrega de galardones, así como de homenaje a los Abogados de Atocha, se celebra el 24 de enero a las 11,30 horas, en el Auditorio Marcelino Camacho, situado en la calle Lope de Vega 40 de Madrid.

Para conocimiento general y sobre todo de las generaciones jóvenes, quisiera recordar, una vez más, en este 49 aniversario, brevemente la historia de la Fundación y la de los Abogados de Atocha. La creación de la Fundación Abogados de Atocha se decidió en mayo de 2004, en el 8º Congreso Regional de  CCOO de Madrid, a propuesta de su secretario general, por aquel entonces Francisco Javier López Martin y fue  constituida formalmente el 2 de junio de 2005. Desde su constitución,  anualmente se otorgan los premios Abogados de Atocha,  promoviendo la cultura democrática, otorgándolos a aquellas personas e instituciones que defienden la Paz, la Justicia y la Libertad.

Resaltar que esta Fundación tiene como principal objetivo mantener vivo el recuerdo y sobre todo el espíritu de los abogados que sufrieron el brutal atentado de Atocha 55, el contribuir a extender su memoria, así como organizar actos de homenaje y reconocimiento, estudios, certámenes, etc, para darles la máxima visibilidad, por la importancia que tuvieron los abogados laboralistas y vecinales, para conseguir las libertades democráticas en España y en la defensa de la clase trabajadora madrileña..

La historia de los Abogados de Atocha, y sus reconocimientos, vienen de lejos. Tanto que estamos a un año vista de los 50 años, de aquel tremendo y criminal atentado perpetrado un 24 de enero de 1977 por un comando ultraderechista, contra un despacho de abogados laboralistas y vecinales, de CCOO y militantes del PCE, que tenían su sede en el nº 55 de la calle de Atocha de la capital madrileña.

Aquel negro día, asesinaron a sangre fría a cinco personas, que él único “mal”, que hacían era defender ante los tribunales a los obreros y vecinos madrileños que lo necesitaban. Murieron los abogados Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco y Serafín Holgado de Antonio, y al sindicalista, represaliado de Telefónica, Ángel Rodríguez Leal, que en aquellas fechas ejercía como administrativo en el despacho de Atocha 55.

Quedaron gravemente heridos: Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz. En la actualidad ya solo queda entre nosotros, uno de ellos, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, y que es el presidente de la Fundación Abogados de Atocha.

Casi 50 son muchos años en términos de una vida, pero muy pocos en términos históricos. Cada año, desde el asesinato de los abogados, se realiza un recorrido matinal por el Cementerio de Carabanchel, cementerio de San Isidro y monumento de Juan Genovés en la plazuela de Antón Martin.

Desde aquel nefasto 24 de enero del 77, desde las CCOO de Madrid y desde la Fundación, se ha conseguido que medio centenar de calles, plazas, edificios públicos, centros educativos, parques, etc, de nuestra querida España -que decía la cantante Cecilia- lleven el nombre o alguna referencia de los Abogados de Atocha.

En Madrid destaca un impresionante monumento, El Abrazo, del artista valenciano Juan Genovés, que en la actualidad preside la Plazuela de Antón Martín, muy cerca del lugar donde se encontraba el despacho de los abogados laboralistas. Hay que citar también, los premios anuales que se conceden cada año a las personas e instituciones que se la juegan por la justicia y la libertad, en Argentina o en España, en Guatemala o en Uruguay, en el Sahara o en Palestina, o en cualquier rincón del planeta

Igualmente los premios literarios anuales a los jóvenes que construyen relatos en los que se ponen en valor los derechos humanos, etc. son legados que va dejando por el camino la labor de estos algo más de 20 años de la Fundación Abogados de Atocha, con el apoyo de CCOO de Madrid, como entidad creadora e impulsora.

 El monumento, denominado El Abrazo, inaugurado en junio de 2003 engalana la plazuela de Antón Martin, a 20 metros de donde se produjo el cruento atentado de Atocha 55

Pero, con todos estas cuestiones, personalmente me emociono con muchas de ellas,, pero de lo que más orgulloso me siento, de los muchos años que he desempeñado mi labor sindical en CCOO de Madrid (desde mayo de 1987 hasta enero de 2013) y de los 20 años en la Fundación, -en la que he sido impulsor, patrono, vicepresidente y director- es del monumento, que comentaba antes, de Juan Genovés en Antón Martin (de dicho monumento, hace un año escribí su historia) y también muy satisfecho de los cursos realizados por toda España, en la época que Javier López, era responsable de Formación Sindical en la Confederación Sindical de CCOO.

Los Cursos, a los que me refiero, se realizaron durante cuatro años, del 2013 al 2016, denominados “del Proceso 1001 a los Abogados de Atocha”. Lástima que aquella iniciativa no tuviera continuación, pues los cursos online, tan de moda en la actualidad, están muy bien, pero donde se ponga el vivo y el directo, que se quite lo demás. Alrededor de 2.000 delegados y delegadas sindicales jóvenes, ávidos de aprender y conocer la historia reciente, participaron activamente en aquellos cursos....

Para finalizar, y volviendo a los Abogados de Atocha, confesar que me sigue poniendo los pelos de punta, -e incluso se me escapa alguna lagrimita- cuando en las manifestaciones sindicales madrileñas al pasar junto al monumento El Abrazo y por Atocha 55, se escucha en tantas voces el grito: ¡Atocha, hermanos, no os olvidamos.!

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.


NO LLORES PORQUE SE ACABO, SONRIE PORQUE SUCEDIO

El Patronato de la Fundación Abogados de Atocha, con los premiados y premiadas en el 47 Aniversario (24 de enero de 2024) 

Dicen que dijo el escritor y premio Nobel de literatura, 
Gabriel García Márquez: "No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió", frase que se relaciona con las despedidas del lugar que te has sentido feliz y que ha sido utilizada como un recordatorio de que la alegría de lo vivido debe prevalecer sobre la tristeza de su fin. 

Pues bien, este mes de junio, he dejado de pertenecer al Patronato de la Fundación Abogados de Atocha, en la que he sido Patrono, Vicepresidente y Director de la misma, y sobre todo he sido feliz, en los 20 años que he estado colaborando con ella, con un claro objetivo: dar visibilidad a esos héroes por la libertad, que eran, son y serán los Abogados de Atocha. Recientemente escribí sobre el 20 Aniversario de la Fundación y su labor de memoria.

Con esta definitiva desvinculación del Patronato de la Fundación, finalizo un ciclo de casi cuatro décadas, ligado al sindicalismo de clase madrileño, pues fue en el IV Congreso de CCOO de Madrid, en mayo de 1987, cuando me incorpore a la Secretaria de Comunicación. Desde entonces y hasta la fecha he participado en todos y cada uno de los actos que se han realizado en Madrid en recuerdo y homenaje a nuestros compañeros de Atocha 55. Antes y después de crear la Fundación. Exactamente, desde el 10º al 48º aniversario del atentado criminal de Atocha.

A todos esos compañeros y compañeras que hicieron posible mis responsabilidades en el sindicato y en la Fundación, con total cariño y  sinceridad se lo agradezco, pero sobre todo quiero destacar a los secretarios generales de todos estos años, comenzado por Juan Moreno, que fue quien me planteó formar parte de la Ejecutiva regional en el congreso de 1987 que comentaba antes. A continuación, Rodolfo BenitoJavier López,,  Jaime Cedrun, y por ultimo Paloma López, me continuaron apoyando y dándome su confianza hasta la fecha que he decido decir adiós.

En el cementerio de Carabanchel, en el 11 aniversario de los Abogados de Atocha (1988). Entre otros, a mi derecha Antonio Gutiérrez y Rodolfo Benito, secretarios generales de CCOO Confederal y de la Unión Regional de Madrid, respectivamente.
Durante estos 20 años, dos décadas, en la Fundación, he realizado las responsabilidades que me encomendaron con mucho cariño y humildad, en un patronato del que solo tengo palabras de agradecimiento, por el leal y meritorio apoyo y el excelente trabajo desarrollado por sus componentes. Personas con gran talla moral e intelectual, tales como, Miguel Sarabia, Luis Ramos,  Jaime Sartorius,  Lola González Ruiz, Cristina Almeida, Antonio Montesinos, José Luis Sauquillo, Pablo Benavides, José Mª Mohedano, Carmela Canto, Guiomar Sanabria,  Paco Caño,  Enrique Villalobos, y nuestro querido presidente, Alejandro Ruiz-Huerta, son personas, -entre otras- que va a ser difícil, por no decir imposible, olvidar.

En mis 20 años en la Fundación, y varios más antes de crearla, con el que más he convivido ha sido con Raúl Cordero Torres. Me entristece y duele que se fuera de la manera que se fue. Por mi parte resaltar mi agradecimiento más sincero por su labor, pues con sus luces y sombras, Raúl, siempre ha sido una persona que solo quería -y sigue queriendo- lo mejor para la Fundación y  para  “Los Abogados de Atocha”.

Por supuesto, en esta despedida de la Fundación, no puedo ni quiero olvidarme de Lola Carrascal y de Mari Cruz Elvira, “Chipi”, pues ellas merecen una mención especial. Para mi han sido dos personas que, durante estos años, con su labor callada y quizás invisible para muchos, han sido baluarte imprescindible en la labor del Patronato de la Fundación.

En este mes de junio de 2025, mes que he cumplido 79 años de edad y después de haber estado 38 años al servicio del sindicato en Madrid, de ellos 26 años de responsable de comunicación. 15 de presidente de la cooperativa VITRA y 20 en la Fundación Abogados de Atocha, es hora de decir adiós. Por ello tengo que expresar, alto y claro, que haber gozado del apoyo y la confianza de mi sindicato para estar en esas responsabilidades, ha sido un orgullo y el mejor y mayor homenaje que puedo recibir de las CCOO, a lo largo de mi dilatada vida sindical.

A partir de ahora, no me voy a quedar en casa viendo “series”, o en la calle para ver trabajar a los albañiles en las obras. Como conocéis siempre me ha gustado contar y escribir historias y sin hacer ruido tengo publicados cinco libros, el ultimo editado hace unos meses, titulado “Elpasado es la linterna del futuro”, relacionado con el 60 aniversario de las CCOO ferroviarias.

Para ello, ya en la actualidad  tengo garabateados unos cientos de folios del que será el sexto libro, está vez relacionado con mi paso por las CCOO de Madrid y la Fundación Abogados de Atocha y como ahora voy a tener más tiempo –ya iba siendo hora- voy a poner negro sobre blanco algunas de las muchas historias y anécdotas, recopiladas en las cuatro décadas -media vida- que he estado en nuestras queridas CCOO madrileñas.

El monumento de Juan Genovés "El abrazo", en Antón Martin
Reiterando la frase del gran García Márquez, que encabeza esta breve crónica, me reafirmo: No lloro porque se acabo, sonrió porque sucedió. Un gran abrazo a todos y todas, tan grande como el de nuestro amigo Juan Genovés  situado en la plazuela de Antón Martin.  Larga vida a la Fundación Abogados de Atocha y no olvidéis nunca gritar, con todas vuestras fuerzas, al pasar por la calle Atocha 55: ¡Atocha, hermanos, no os olvidamos!

P.D.- Lo subrayado en color rojo son enlaces que llevan a artículos, preferentemente, relacionados con los Abogados de Atocha.
- Esta entrada de blog, también esta publicada en Madridiario.es

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.




SE NOS FUE DOROTEO PEINADO, UN GRANDE DE LA HISTORIA DE CCOO

 

Doroteo Peinado, en enero de 2014, dando las gracias por el premio Abogados de Atocha 

No es la primera vez que escribo de Doroteo Peinado, pero me temo que esta vez será de las ultimas, pues se nos ha ido con 92 años. Ayer viernes 28 de febrero de 2025 en el cementerio civil de la Almudena le dijimos adiós. Pero quien era Doroteo…

Doroteo Peinado Pérez es -era- una enciclopedia del movimiento obrero en España. Con sus 92 años de juventud acumulada a sus espaldas, para mí, siempre será el hombre de Pegaso en CCOO. En mi última y larga conversación con él, hace unos seis meses, de nuevo aprendí múltiples cosas que desconocía del movimiento obrero, de CCOO, de Pegaso y de él.

Este es, brevemente, el contexto donde se desenvolvió su historia sindical en tiempos de la dictadura franquista: A mediados de la década de los años 50 del siglo pasado empezaron a surgir en Madrid esporádicas comisiones de obreros para reclamar alguna modesta reivindicación ante las direcciones de las empresas. Su génesis fue la siguiente: Ante la necesidad ocasional de hacer alguna reivindicación y dada la obvia imposibilidad de que la gestionase toda la plantilla, los pocos que se atrevían a plantear las demandas se ofrecían voluntariamente a tomar la palabra en nombre de todos. En eso consistía la Comisión Obrera en sus comienzos.

Estas “comisiones” deben asociarse a la presencia de personas que, venciendo el miedo a las posibles represalias, realizaba el trabajo previo en sus empresas, formulando reclamaciones, estableciendo contactos de manera discreta y, finalmente, estaban dispuestos a actuar como portavoces de sus compañeros. Estas personas eran mayoritariamente militantes comunistas y activistas católicos.

En Madrid, al comienzo de la década de los años 60, algunos militantes de CCOO ya habían acumulado experiencia y recursos organizativos suficientes y esto daría como resultado la creación de la primera Comisión Obrera de alcance provincial: la Comisión de Enlaces y Jurados del Metal compuesta por 13 miembros, entre ellos Marcelino Camacho y Julián Ariza y por supuesto, aunque menos conocido Doroteo Peinado. Esta Comisión se creó en una asamblea realizada en la sede del sindicato vertical del metal, el 2 de septiembre de 1964, asamblea que está considerada como el hecho fundacional de las Comisiones Obreras de Madrid.

Y en todo esto, reitero, participo Doroteo Peinado, un joven metalúrgico que ingreso en la empresa Pegaso en 1957, empresa de más de 3000 trabajadores en aquellas fechas y en la que fue elegido en 1963 por sus compañeros enlace sindical. Se fue curtiendo de la mano del histórico Vicente Llamazares y asistiendo a las asambleas de la escuela de la Paloma y fue de los 13 elegidos para formar parte de la Comisión Obrera Provincial, comentada anteriormente.

En 1965 y como consecuencia de las movilizaciones en la empresa para conseguir un convenio digno Doroteo fue despedido de Pegaso en unión de otros sindicalistas y una treintena de trabajadores más. Su reingreso en Pegaso no se produjo hasta finales de 1977, al aplicarle la Ley de Amnistía de octubre de 1977.

Yo conocí personalmente a Doroteo años después, a finales de los 80 del pasado siglo.  Cuando él era responsable se Salud Laboral y yo de Comunicación en CCOO de Madrid y la verdad, que congeniamos muy pronto, entonces, después y hasta ahora. Son muchas historias que me vienen a la cabeza y que realizamos conjuntamente.

Lo primero que recuerdo fue la organización de las primeras jornadas de Salud Laboral que realizo CCOO de Madrid a finales de los 80. La situación económica de la USMR, no era muy boyante y costo trabajo convencer a los compañeros de las distintas federaciones regionales la importancia del acto que se iba realizar, con ponentes de importancia, carteles, dípticos, etc.. En definitiva, lo que suponía montar un evento que duro un par de días en el salón de actos de Lope de Vega, actual Auditorio Marcelino Camacho.

Pero se realizó, fue un éxito y un antes y un después de la Salud Laboral en la región madrileña, pues creo la semilla que hizo florecer la gran importancia que ha tenido la salud laboral en la organización sindical de las CCOO madrileñas y del estado. Y en este sentido no se puede olvidar a personas como Ángel Carcoba en la Confe y Goyo Benito, Manolo Chica, Carmelo Plaza, etc, que, en sus mandatos en CCOO de Madrid, le dieron un gran impulso, consolidando y ampliando la Salud Laboral en la región madrileña, pero también en España.

Después y con el tiempo Doroteo y yo fuimos colegas en “Comunicación”, ya que él fue responsable de esta área en la Federación Estatal de Jubilados y Pensionistas y yo continuaba con la misma responsabilidad en CCOO de Madrid. Por cierto, responsabilidad de la que dimitió en su día por la censura que sufrió la portada de la revista de Pensionistas, que él dirigía. Para reflejar la participación en un 1º de Mayo, decidió poner en la portada la fotografía de la Cibeles con la bandera republicana en su cúspide, que alguien coloca cada año con motivo del 1 de mayo. Aquel incidente nunca lo olvido. “Cosas veredes amigo Sancho”, que dicen que dijo Don Quijote.

También participó activamente durante varios años en la Comisión de Garantías de CCOO de Madrid y en otras muchas actividades del sindicato. No había manifestación, sobre pensiones, sobre educación, sobre sanidad, en los 1º de mayo, etc., que Doroteo y su gran amigo Máximo Diaz, no estuviesen por allí.

Últimamente y por motivos de movilidad, Doroteo salía menos y no lo veíamos patear las calles de Madrid, pero hace menos de un año, en abril de 2024, estuvo en un acto de reconocimiento al compromiso de CCOO con personas del ámbito de la salud y la seguridad en el trabajo en el que  Yolanda Díaz, Vicepresidenta del Gobierno  y Unai Sordo, secretario general de CCOO, le entregaron un reconocimiento, pues Doroteo Peinado, en su larga carrera sindical, además de ser, cofundador de CCOO  Pegaso,  del Metal de Madrid y de las CCOO madrileñas, fue un gran defensor de la seguridad y salud en el trabajo y por ello fue reconocido.

Doroteo Peinado en abril de 2024, reconocido por CCOO, entre Yolanda Diaz y Unai Sordo 

También fue galardonado con el premio de la Fundación Abogados de Atocha en 2014 a la Comisión de enlaces y jurados de la metalurgia madrileña de 1964, con motivo del 50 aniversario de su creación.

Nunca podré olvidar Doroteo, tu llamada por la tarde de un viernes de finales de los 90, -que por lo general se quedan pocas personas en los locales sindicales- dándome a conocer que a nuestra amiga Pilar Blanco le había dado un mareo, precedente de una grave enfermedad. Y aunque esa es otra historia, pues han pasado cerca de treinta años, hay cosas que nunca se olvidan.  

En fin, voy finalizando, son muchos años los que algunos hemos estado en el sindicalismo activo –yo no menos de 50- y son muchas las personas con las que se convive, pero como Doroteo Peinado no hay tantos. Así, que lo dicho amigo, compañero y camarada, aquí en la tierra te echaremos mucho de menos y a mí personalmente me quedas a deber la invitación a un buen cocidito madrileño, aunque no sea en el Lhardy, ese restaurante del que me has hablado tanto, pero que al no estar al alcance de los currelas como tú y yo y al final nunca hemos ido.

En un día como hoy solo me queda transmitir mis más sinceras condolencias a su familia, en especial a su hija Leonor y dar las gracias por todas las cosas que nos han enseñado el amigo Doroteo: En especial, la conciencia de clase, la honestidad y la honradez que te has comportado en la vida. Siempre te recordaremos camarada. DEP.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

ANIVERSARIO DE LA HUELGA DE ACTORES DE 1975

Juan Diego, fue uno de los actores que protagonizo la huelga de 1975 y recogió el galardón de la Fundación Abogados de Atocha 

En enero de 2015, hace 10 años, con motivo del 40 aniversario de la huelga de actores y actrices, realizada en febrero de 1975, la Fundación Abogados de Atocha concedió un merecido reconocimiento a aquellos pioneros de las movilizaciones y que supuso un antes y un después del colectivo. Para mí fue un honor presentar aquel preciado galardón. Estas fueron, más menos mis palabras en el acto donde se produjeron los reconocimientos mencionados.

Según los documentos a los que ha podido acceder nuestra Fundación, la huelga de actores del 4 al 12 de febrero de 1975 no se habría producido de no ser por una serie de antecedentes que marco el camino hacía esa gran movilización del colectivo de artistas, a los que se habían sumados incluso varios directores.

Uno de los antecedentes considerados más importantes fue que en 1972, cuando Concha Velasco y Juan Diego estaban actuando como interpretes principales, representando en el Teatro Lara de Madrid la obra de Antonio Buero Vallejo, “La llegada de los dioses”, se les ocurrió reclamar al empresario del Teatro un día de descanso a la semana, la respuesta fue inmediata: despedirlos y sustituirlos por otros. (Julita Martínez y Manuel Galiana)

A partir de esa fecha algunos actores y actrices, entre ellos Concha y Juan, comienzan a reunirse en cafés, locales nocturnos, etc., discutiendo los problemas de su profesión y la manera de solucionarlos decidiendo organizarse tal como ya hacía el movimiento obrero, vecinal, universitario, cultural, etc.

Nombraron comisiones y redactaron reivindicaciones y si bien algunas de estas reivindicaciones se fueron asumiendo, después no eran cumplidas por parte de los empresarios. Esto hizo que se incrementaran las reuniones entre el colectivo y se comenzasen a realizar asambleas cada vez más numerosas.

Después de este periodo de contactos, reuniones y asambleas, en diciembre de 1974 se nombra una Comisión al margen de los Enlaces Sindicales del Vertical del franquismo. La conocida por aquel entonces, «comisión de los once», de la que habla el video adjunto.

Llegamos al 4 de febrero de 1975. A mediodía Jaime Campany, responsable del sindicato vertical, jerarca franquista del ramo, comunica a los representantes de los trabajadores, que el sindicato no reconoce a la Comisión de los 11 y no se reunirá con ellos.

A las cinco de la tarde de ese mismo día, una Comisión voluntaria formada por los actores y actrices, Concha Velasco, María José AlfonsoAna BelénTina Sainz, Francisco Valladares, Germán CobosJosé SacristánLola GaosJesús Sastre y José María Escuer ,  se presentaron en la Delegación Nacional de Sindicatos para reunirse con el Ministro Alejandro Fernández Sordo.

El ministro rechazo de inmediato la Comisión alegando que eso sería tanto como cargarse el sistema sindical. Volvieron inmediatamente a la asamblea y después de informar de la reunión con el Ministro, por aclamación de los presentes decidieron ir a la huelga esa misma tarde.

Pusieron de inmediato en marcha el dispositivo de información y esa misma tarde ya se declaraban en paro los actores y actrices de la mayoría de los teatros de Madrid. Igualmente, aunque algo más tarde, la mayoría de los teatros de Barcelona comenzaron a secundar los paros. Y otros colectivos como muy bien refleja el video adjunto.

Video resumen premio Abogados de Atocha 2015 al colectivo de actores de la huelga de 1975

En los días siguientes se recibieron mensajes de solidaridad y apoyo de la Unión de Actores Ingleses, la Asociación de trabajadores de Cine y Televisión de Suecia, la Unión Sindical Alemana de Radio, Televisión y Cine, los sindicatos del espectáculo de México y Holanda, el sindicato de actores italianos y los artistas e intelectuales portugueses, etc. Incluso los dirigentes de CCOO del Proceso del 1001, desde la cárcel de Carabanchel, con Marcelino Camacho a la cabeza, enviaron su mensaje solidario a los artistas. 

El día 8 de febrero, el teatro Bellas Artes, en el cual la compañía de Juanjo Menéndez representaba la comedia “Los peces rojos”, seguía abierto. Un grupo de actores y artistas había acudido antes de la función de tarde para explicar los motivos de la huelga y la situación a sus compañeros. Es decir, de piquete informativo. La comisión estaba formada por Tina Sainz, Enriqueta Carballeira, Rocío Dúrcal, Flora María Álvaro, Yolanda Monreal, Antonio Malonda, Pedro Mari Sánchez, y José Carlos Plaza.

Cuando estaban dialogando con sus compañeros llego la policía “los grises” y sin mediar palabra fueron detenidos y trasladados a la Dirección General de Seguridad, Los que no estaban fichados fueron liberados aquella misma noche, ya de madrugada, los demás, los señalados por pertenecer al PCE, días más tarde. Estas detenciones sellaron la puerta de la protesta y la huelga termino el día 12 de febrero, pero a partir de entonces ya nada fue igual en estos colectivos.

Por supuesto que no quede ninguna duda que el reconocimiento por parte de la Fundación Abogados de Atocha fue al colectivo de actores y actrices que protagonizaron aquellas movilizaciones y primera gran huelga durante el franquismo y con Franco aun vivo.

Pero a nuestro juicio consideramos que debían ser Concha Velasco y Juan Diego los que recogieran el galardón, por haber sido ellos los precursores y el detonante que con el tiempo estallo dentro del letargo de las gentes del espectáculo. Sin el despido de Concha y Juan en el año 72, la huelga de febrero de 1975, -hace ya 50 años-, creemos que no se hubiera llevado a cabo. (Al final fue Juan Diego quien recogió el galardón, pues Concha en esos días se encontraba indispuesta. Ya ninguno de ellos esta con nosotros. DEP, ambos). 

Yo por mi parte nada más, solo reiterar la importancia de aquellas movilizaciones y recordar al histórico abogado, gran persona y buen amigo, José Luis Núñez (Patri), que en aquellas fechas era la cara jurídica de los huelguistas y que también tomo la palabra en aquel entrañable acto.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013/2024) y sindicalista de CCOO

 

 

 


LOS QUE SIGUEN ABRAZANDOSE

Con Teresa Zurdo en los soportales de la Plaza de España de Merida (Extremadura) 
  Hoy 29 de julio, cerca de tres años después de que el Jurado fallara el premio de narrativa joven  Abogados de Atocha 2021, he tenido el honor y el placer de entregarle personalmente a Teresa Zurdo el diploma y el libro editado por la Fundación Abogados de Atocha de los 21 relatos premiados en las siete ediciones celebradas.

El relato de Teresa Zurdo Gil, Los que siguen abrazándose”, es el primer premio de la edición de 2021. Un premio bien merecido, seleccionado por el jurado entre 74 participantes, pero por problemas primero de la maldita pandemia del Covid 19 y después por trabajo, estudios, agenda, etc, no pudimos entregárselo personalmente en su dia. Pero hoy en un acto simbolico e íntimo, pero no por ello menos agradable, en presencia de mi compañera Isabel, en su tierra y en la mía se lo he entregado con todo cariño y afecto, pues resulta que sin saberlo hasta hace muy poco, eramos los dos de Extremadura.

El evento ha tenido lugar en la ciudad milenaria y romana de Mérida, la antigua capital de la antigua Lusitania, llamada por aquel entonces Emérita Augusta. En un sitio privilegiado; Los soportales de la Plaza de España. Frente al ayuntamiento emeritense y al lado del conocido bar restaurante El Pestorejo. Dicho sea de paso, aprovechamos para tomarnos un piscolabis en ese lugar.

Aprovechamos el encuentro para hablar de lo divino y humano, pero sobre todo de Juan Genovés, el reconocido artista valenciano autor de la famosa obra El abrazo. Icono que la Fundación, desde siempre, llevamos consigo. Gran autor y mejor persona Juan, fallecido precisamente en las fechas que fue premiado el relato de Teresa. En plena pandemia. DEP querido Juan Genovés.

También hablamos de los libros editados por Teresa. Hasta ahora son tres “Las chicas buenas no vuelven solas a casa”, “Seremos héroes” y Los elefantes no bailan ballet”, la ultima obra por ahora, pues teniendo en cuenta su juventud y su capacidad de escribir le auguro futuros éxitos literarios. 

El de "Seremos heroes" lo presento en el Templo de Diana de esta ciudad emeritense. Envidia sana por el maravilloso  lugar escogido. El ultimo, el de los elefantes, editado este año, me ha regalado un ejemplar, que prometo leérmelo durante estas vacaciones de verano. Son 16 relatos que pienso devorarme en muy poco tiempo.


Teresa Zurdo, con el libro de relatos breves, editado por la Fundación Abogados de Atocha 

A continuación publicamos el relato galardonado con el 1º premio en 2021. Pinchar en el titulo del relato:  Los que siguen abrazándose 

En fin, lo dicho Teresa, paisana, un placer haberte conocido y gracias  por el ratito de charla y de tiempo que nos dedicaste y mi más cordial enhorabuena por el precioso e interesante relato que escribiste. Un gran abrazo y seguro que seguirás deleitándonos en el futuro con tus relatos y libros. Te seguiremos 

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

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