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| Papa Noel y los Reyes Magos (foto cogida de internet). |
El origen de Papá Noel se
remonta a San Nicolás de Bari, un
obispo del siglo IV y su figura fue adoptada por los holandeses como Sinterklaas, un personaje que llegó a
América, transformándose en el Santa
Claus que conocemos. La tradición de Papá Noel en España compite con los
arraigados Reyes Magos y se consolidó con el marketing. En España, se
popularizo masivamente en los años 70 y 80 del siglo pasado, hace apenas 50
años,
La clave para su expansión fue que en esa época caló en las familias la disyuntiva
que si los regalos llegaban el 6 de enero (día de Reyes), los niños tenían poco
tiempo para jugar con los juguetes antes de comenzar los colegios y ahí comenzaron
a ganar los de Papa Noel, pues sus juguetes se podían entregar el 25 de diciembre,
en plenas vacaciones navideñas.
Por su parte el origen de los
Reyes Magos viene desde la Biblia, que habla de unos "magos” que
siguieron una estrella hasta Belén para adorar al niño Jesús, ofreciéndole oro, incienso y mirra, aunque la
tradición popular los estableció como tres hombres Melchor, Gaspar y Baltasar y les dio características específicas
en la Edad Media, Los Reyes Magos se consolidaron en el siglo VI, y se les
representó como hombres de distintas edades y continentes (Europa, Asia y
África) para simbolizar la llegada de Jesús a casi todas las naciones.
La costumbre de recibir regalos en España el 6 de enero se popularizó en
el siglo XIX, inspirada en otras fiestas infantiles europeas ya consolidadas,
con las primeras Cabalgatas de Reyes en
1866, convirtiéndose en una tradición cultural y familiar muy arraigada en
nuestro país.
Al margen de la historia, a mí, la verdad, siempre me han gustado más
los Reyes Magos que Papa Noel, pues los veía más auténticos, mas nuestros. Eso
del hombre gordo vestido de rojo siempre lo veía muy lejano. Tan lejano que
cuando yo era niño, que es cuando más te gustan los reyes, no recuerdo ni
siquiera que existiera Papa Noel.
Bueno, teniendo en cuenta que yo procedo de un pequeño pueblo de
Extremadura y en aquella época (años 50 del siglo pasado) no existía TV ni
redes sociales, era lógico que no lo conociera. Lo máximo una radio, radio que
no recuerdo que hablara de Papa Noel y sí de lo Reyes Magos y de lo bien
que vivíamos en España, según el régimen dictatorial que sufríamos por aquel
entonces.
En aquel tiempo, nos gobernaba un señor gallego, un cruel fascista,
llamado Francisco Franco, un
dictador impuesto por “la ley de las armas”, persona que se sublevó contra la democrática
república española, elegida por el pueblo con su voto en las urnas en febrero
de 1936. Franco y sus huestes, gano la guerra civil en 1939, apoyado por los
militares de alta graduación, por los señoritos capitalistas, por la cúpula del
clero y por las fuerzas más reaccionarias y con su dictadura franquista, nos “gobernó”,
hasta después de su muerte en 1975.
Volviendo a lo de los Reyes
Magos, había cogido la pluma -es un decir- pues uno ya escribe
directamente en el ordenador, entre otras cosas porque tiene menos falta de
ortografía que la pluma y además tiene sinónimos, cuestión que no tiene tampoco
la pluma, digo que había cogido la pluma, para contar los reyes que a mí
me traían, un año sí y otro también, al menos hasta donde me alcanza la
memoria, como comentaba antes, en los años 50 del pasado siglo.
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| Caja de lapides de marca Alpino |
El regalo que más recuerdo en aquellos años era una caja de lápices de
colores, de marca Alpino, eso sí de docena, pero cortos, que para mi eran
largos, lo de cortos me entere muchos años después, lapiceros que aunque
parezca mentira me duraban hasta el año siguiente. Y eso que a veces venían
acompañados con un pequeño afilalápices, cuestión que era interesante pero
perjudicial, pues de tanto afilarlos se acaban antes. Y eso era todo por ese
año.
Otros años recuerdo que además de los consabidos lápices me dejaban una
pequeña cajita de mazapán redonda y dentro había un dulce en forma de culebra,
que en principio daba un poco de miedo pero luego con lo rica que estaba perdía
uno cualquier precaución. Jo, los años que los reyes me dejaban dos cosas
era el niño más feliz del mundo. Y el año que los reyes nos traían un estuche
de madera, -plumier, le decíamos-, era lo más de lo más. Ahh, y estos regalos
me los traían después de pasarte todo el día anterior preparando el agua para
los reyes, el heno para los camellos, le dejaba incluso la chimenea encendida
por si venían fríos, etc., etc
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| Plumier para elementos de escribir |
Y no me digáis que era poco y que lastima de niños, que en ese sentido
mucho peor era lo que paso y me contaba mi suegra, que en sus tiempos de niña,
los reyes le traían todos los años “un duro de plata”, una moneda de cinco
pesetas grande, con la que mi suegra -niña- disfrutaba jugando el día de
reyes todo el día. Pero el problema era que al día siguiente ya no tenía el
duro de plata, pues los reyes habían vuelto y se habían llevado el duro
hasta el año siguiente. O sea le habían dejado un regalo temporal, como algunos
contratos de trabajo.
En fin, que queréis que os diga: En aquellos años 50 sí que eran
importantes y esperados los Reyes Magos y no ahora, que yo creo que se han
vuelto incluso clasistas, pues para algunos niños le traen un montón de
juguetes y a otros no les traen nada, incluso ni carbón, ...bueno tengo que
reconocer que al igual que entonces para que vamos a discutir...Verdad, verdadera.
Es lo que hay. Vale.
Para finalizar esta breve crónica os dejo con unos versos del gran
poeta, Miguel Hernández, que
describe la pena que da, siendo niño, el levantarte por la mañana ver que tu
calzado esta vacío de regalos.
Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraba los días
que derriban las
puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
“Las desiertas abarcas” de Miguel Hernández.
Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha
(2013-2024) y sindicalista de CCOO.