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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)
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SE NOS FUE EL DECANO DE LAS CCOO FERROVIARIAS

 

Antonio Muñoz Frías en su despacho de trabajo

Ayer 19 de agosto me enteré. Una llamada de un ferroviario, escritor y poeta, José Luis Esparcía, me informaba del fallecimiento de otro gran ferroviario, escritor y poeta: Antonio Muñoz Frías, a los 99 años de edad. DEP Antonio. Mis más sentidas condolencias a la familia y a sus muchos amigos y amigas ferroviarias.

Antonio es de los históricos fundadores de las CCOO ferroviarias, allá por el mes de mayo de 1964, conjuntamente con su hermano Vicente y pocos más.  Sin ninguna duda y creo no equivocarme, que él era de las pocas personas que quedaban con vida de aquellos valientes que crearon las incipientes comisiones obreras ferroviarias en la clandestinidad, es decir en plena y cruel dictadura franquista.

De Antonio tengo infinitos recuerdos, más como poeta social que como sindicalista, pero a su manera era un gran activista con la pluma y la palabra. Tiene más de 10.000 poemas y obras escritas. La gran mayoría donados a la Junta de Andalucía. Él decía: “Yo escribo al parado, al niño y al pobre que está muriendo en el hospital12 de Octubre; a los demás no me da la gana de escribirles. Los míos son los desventurados como yo”.

En el último evento ferroviario, publico, que participó, que yo recuerde, fue cuando en febrero de 2015 los ferroviarios en CCOO conmemoramos el 50 aniversario de la constitución del sector ferroviario en el Auditorio Marcelino Camacho, en Madrid. Antonio, además de recibir un reconocimiento por ser uno de los creadores del sector, participo recitando un par de sus muchos poemas y como siempre logro emocionar a los asistentes. 

Su biografía, muy resumida, es esta: Nació en Málaga en septiembre de 1926. De forma autodidacta aprendió a la leer y a escribir interesándose por la poesía, vocación que ha desarrollado durante toda su vida. De familia humilde, sus padres eran del pueblo de Comares. Fue el quinto de ocho hermanos, todos ellos varones. Vivió en su infancia y juventud la dureza de la Guerra Civil y la posguerra, que mutilarían a su propia familia. Al poco tiempo de empezar el conflicto, su padre fue fusilado y su madre encarcelada. Debido a estas circunstancias comenzó a trabajar con 11 años en Comares (Málaga) como pastor de cabras y vacas, niño de los recados y aprendiz de talabartero hasta que, en 1943, a los 17 años, entró a trabajar en un taller de RENFE en Málaga. En esa ciudad tomó contacto con la actividad clandestina antifranquista. En 1951 se trasladó a los talleres ferroviarios de Villaverde Bajo en Madrid. Posteriormente pasó a la tesorería de Renfe, también en Madrid, hasta su jubilación en 1992, después de 49 años en la empresa ferroviaria.

En el año 1964, desde un pequeño taller madrileño de RENFE, participo en la creación de las Comisiones Obreras en el ferrocarril. En lo político en los años 70, del siglo pasado, se incorporó, al recién creado, Partido Socialista Popular (PSP), que dirigió el que fuera alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. Hasta hace poco tiempo continuaba residiendo en Villaverde (Madrid), compaginándolo con Rincón de la Victoria (Málaga), pueblo en el que durante un breve periodo fue concejal por Izquierda Unida.

Pero su dedicación principal, antes y una vez jubilado más, fue su pasión: la poesía y la escritura en general. En 2013 donó su obra literaria: poesía, teatro, relatos, artículos, etc. a la Junta de Andalucía. Estos, que yo sepa, son sus principales obras poéticas publicadas:

  • Desde mi barca varada (1987)
  • Poemas con el corazón en vilo
  • Relatos de una infancia (2003)
  • Adelfica verso a verso
  • El tren en mi poesía
  • Casidas y nanas a la luz de la luna marinera (2009)
  • Con los poemas al hombro (2015)    
  • Sonetos que al alma sanan  (2019)                                                                                                     

·   Varios de estas obras las tengo dedicadas por Antonio, pero yo, como él, reparto mi tiempo de jubilado entre Madrid y Mérida y cuando me he enterado de su triste fallecimiento, estando en Madrid, no encuentro ninguno de sus libros. Seguro los tendré en el otro lugar de residencia.

Si recuerdo dos cosas. En su primer libro “Desde mi barca varada”, editado en 1987, incluye una poesía dedicada a mis hijos, que, con más menos, 12 y 8 años, respectivamente, participaron en un 1º de mayo en Madrid. Seria a mediados de los años 80 del siglo pasado. Aun me emociono cuando lo recuerdo.

En la presentación del libro "Sonetos que al alma sanan", en marzo de 2019

En su ultimo libro “Sonetos que al alma sanan”, una selección poética de su obra que define la grandeza de Antonio y la hondura de sus versos. tuve la suerte de acompañarlo en Pinto (Madrid). lugar donde lo presento, en marzo de 2019. Gran noche la de aquel día. Personalmente creo que fue una de las noches que más lo vi disfrutar contando sus historias delante de un numeroso grupo de amigos y amigas.

También hizo sus pinitos como letrista de canciones. Un claro ejemplo es  la canción "Llevan y llevan" de Emilio José, entre otras que grabo este cantante, siempre con letras de poesía social, pues Antonio nunca abandono el hilo rojo.

Mi amistad con él viene de lejos. Mas menos de los tiempos del Pleno de Representantes Ferroviarios, en 1977, y sobre todo a partir de 1979, cuando me hicieron responsable de “Carril”, el periódico de los ferroviarios en CCOO. En su apartado “El rincón de la poesía”, Antonio tenia su lugar preferente. No había mes que no tuviéramos de él, varios poemas relacionados con el ferrocarril, para escoger. En la hemeroteca de la revista “Carril”, están reflejados sus poemas referidos a la lucha de las compañeras y compañeros ferroviarios por sus legítimos derechos como clase trabajadora.

En fin, compañero Antonio, me consta que colectivamente te debemos mucho. Te debemos lo que hoy es el sector de CCOO en el ferrocarril, pues tu pusiste tu granito de arena, reitero con tus mejores armas a su servicio: tu pluma y tu palabra.

Voy terminando. Antonio Muñoz Frías, amigo, ferroviario, poeta comprometido, luchador incansable por las causas justas, se nos ha ido, pero nos queda su legado. Sus 99 años de vida, están llenos de historia obrera. Sus CCOO y su antifranquismo político, han sido su mochila desde muy joven. Hoy te decimos adiós, pero a su vez te prometemos que no te olvidaremos. Hasta siempre querido amigo.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013- 2024) y sindicalista de CCOO.

Notas:

-Antonio Muñoz Frías nació en Málaga el 26 de septiembre de 1926 y falleció en Madrid el 19 de agosto de 2025.

-Esta semblanza, de Antonio Muñoz Frías, también se puede leer en Madridiario.es 



ANIVERSARIO DE LAS "ELECCIONES SINDICALES" DE 1975

En junio de 1975, se llevaron a cabo las últimas elecciones sindicales bajo el régimen franquista, convocadas por la Organización Sindical Española (OSE), en RENFE y en otros sectores en España. Estas elecciones fueron un ejercicio de movilización obrera. En Renfe, las “candidaturas unitarias democráticas”, apoyadas por CCOO, obtuvieron un amplio respaldo.

Así es, y así lo cuento, 50 aniversario de las últimas elecciones sindicales del Sindicato Vertical Franquista y 50 años son los que llevo yo también trabajando para el sindicalismo confederal de clase, es decir en CCOO. Este mes de junio de 2025, se cumple 50 años de las últimas elecciones del sindicalismo verticalista, fecha que por primera vez fui en una lista, que como entonces no existía la proporcionalidad, ganamos los diez puestos de enlace sindical en disputa.

Yo por aquel entonces, trabajaba de Factor de Circulación en Madrid y fueron algunos compañeros ferroviarios los que me animaron a presentarme, en especial Santiago Rueda, (fallecido recientemente), que trabajaba en el Puesto de Mando de Madrid-Chamartín, el que al final me convenció para iniciar mi aventura sindical, que como digo ya dura 50 años.

Con la victoria de las candidaturas unitarias democráticas, apoyadas por el PCE y CCOO, la revista Doblón, de julio de 1975, lo decía claro en su portada a color: “Ha ganao el equipo colorao” y en esas elecciones me convertí en uno de esos “enanitos infiltrados”, que decía la revista.

Había oído hablar de aquella mítica e importante portada de la revista Doblón, de Julio de 1975. En ella se observan a tres enanitos del cuento de Blancanieves, en referencia a los "enanos infiltrados" (feliz expresión de uno de los franquistas más retrógrados, tal como era Girón de Velasco), pintando de rojo la sede del sindicato vertical.

Portada de la revista Doblón, de Julio de 1975, resaltando el triunfo de las candidaturas de CCOO, con el titular: “Ha ganao el equipo colorao”

Esa revista en su número 38, del 5 de julio de 1975, y bajo el título que comentaba antes “Ha ganao el equipo colorao", publicó un exhaustivo informe sobre los resultados de las que fueron las últimas elecciones sindicales del franquismo y que corroboraron el sentimiento democrático del movimiento obrero español en aquellas fechas de incertidumbre política y social. En el enlace adjunto se puede analizar detenidamente los resultados globales de esas elecciones sindicales. Pinchar aquí: Elecciones Sindicales 1975.

Ahora es impensable, que una revista, periódico, medio de comunicación cualquiera, su portada y su principal noticia, abra con la victoria de una central en unas elecciones sindicales. Gracias José Antonio Martínez Soler, director de Doblón, por echarle "bemoles" y publicar esa portada, sabiendo, además, que le iba a generar problemas con la dictadura.

Por cierto, que Martínez Soler, en marzo de 1976, sufrió un secuestro durante el que fue torturado para obtener de él información de un reportaje sobre la Guardia Civil. Gran demócrata este hombre. En la actualidad ha publicado, conjuntamente con uno de sus hijos, un libro titulado “Franco para Jóvenes”, de recomendable lectura.

En fin continuo: La historia nos recuerda que el 30 de junio de 1975 terminaba la primera fase de las últimas elecciones sindicales del régimen dictatorial franquista, para elegir los puestos de enlaces sindicales en las empresas, que tenían lugar bajo los estertores de la dictadura, caracterizada, en su aspecto sindical, por el modelo de sindicato verticalista del régimen dictatorial. El cruel dictador Francisco Franco murió el 20 de noviembre de ese mismo año.

Dos características principales tuvieron aquellas elecciones. La primera, por un lado, el ánimo de algunas centrales sindicales de clase como CCOO, entonces ilegales, por copar los máximos puestos posibles dentro de la estructura sindical existente y por otro los verticalistas que quería continuar en el poder sindical, apoyados por todos los jerarcas del régimen.  La segunda, en gran parte, consecuencia de la anterior, fue la gran afluencia de personas trabajadoras a las urnas.

En aquella ocasión, las candidaturas enfrentadas fueron la “unitaria y democrática” y la “oficialista”.  El resultado fue elocuente. La primera de ellas, considerada como “rupturista”, se apuntó alrededor del 30 por 100 de los puestos a cubrir, frente a otro 30 por 100 obtenido por los “reformistas” y solo el 20 por 100 de los “oficialistas e inmovilistas”.

Como decía antes, por aquel entonces trabajaba en las estaciones de RENFE de Imperial y Peñuelas y algunos amigos me convencieron para ir en las listas de aquellas elecciones y fue cuando por primera vez fui elegido enlace sindical en un órgano de representación sindical. 

Meses después, a comienzos de 1976, en concreto el día de Reyes, por decreto del Gobierno Arias Navarro, militarizaron diversos servicios públicos, entre otros a RENFE y el Metro madrileño. Esta medida de militarización, aunque de entrada “acojonaba”, tuvo un efecto contrario a lo pretendido, pues incluso provoco una respuesta aún más combativa de los ferroviarios, que, liderados por las CCOO ferroviarias, aprovecharon la aplicación escalonada de la medida para otorgar mayor fuerza a su lucha.

Carta y distintivo de Subteniente del ejército que me entregaron el 19 de enero de 1976, estando de Factor de Circulación en Madrid Peñuelas, con motivo de la militarización de RENFE.

Un ejemplo de ello fue que el 12 de enero de 1976 se manifestaron 1.000 trabajadores por las calles de Villaverde Bajo tras celebrar asambleas y paros, pero el colofón de movilizaciones de ese mes, llegó el día 16 de enero, cuando fuimos capaces de celebrar en la estación de Chamartín “una reunión” que contó con la asistencia de cerca de 5.000 trabajadores y que se denominó la Gran Asamblea Democrática de Ferroviarios en Madrid.

Meses después, ya en octubre de 1976, aun en clandestinidad, conjuntamente con otros muchos compañeros y compañeras, constituimos el “Pleno de Representantes Ferroviarios”, órgano de representación unitaria de RENFE, con el que firmamos a finales de ese año el Primer Convenio Colectivo de la compañía ferroviaria.

A partir de 1978, ya en las primeras elecciones sindicales en democracia, fui elegido de nuevo representante sindical por CCOO, así como secretario del Comité Intercentros de RENFE y responsable de comunicación de CCOO en el sector ferroviario hasta 1987 y brevemente en la Federación de Comunicación y Transportes.  A continuación, pase a CCOO de Madrid, pero esa ya es otra historia.

No quisiera terminar esta breve crónica de un acontecimiento histórico, sin comentar, que no sería malo, sino todo lo contrario, que unas fechas como estas, del 50 aniversario de la ultimas “elecciones sindicales”, del franquismo, con aquel histórico triunfo de los que queríamos democracia, también en lo sindical,  las direcciones sindicales actuales, convocaran actos de recuerdos y homenajes, bajo el paraguas de nuestra historia reciente, pues como título mi último libro: El pasado es la linterna del futuro y de ese pasado vamos aprendiendo.

Yo por mi parte, al cabo de 50 años, continúa en la lucha sindical, echando una mano. Ahora solo, -pero no por ello menos importante- siendo patrono de la Fundación Abogados de Atocha y también hablando y escribiendo. Colaborando con Gente Corriente, del Canal Extremadura Radio, escribiendo habitualmente, en el periódico digital madridiario.es y publicando de vez en cuando, algún libro que otro, cuyo eje central girara siempre sobre las “Comisiones Obreras”.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

UN PASEO POR LAS CCOO FERROVIARIAS

De izquierda a derecha: Pepa Páez, Unai Sordo, Paco Naranjo y Rikardo González.

Hoy hace una semana que presente en Madrid, acompañado por los máximos representantes de CCOO y del sector ferroviario, Unai Sordo y Pepa Páez, respectivamente, mi quinto libro, titulado “El pasado es la linterna del futuro”, que trata de las CCOO ferroviarias a lo largo de su historia y descrito por el equipo de comunicación del sector ferroviario de CCOO, en acertada definición, como un paseo por los 60 años de CCOO en el sector ferroviario.

Pues sí, lo reconozco, para mi ha sido un agradable paseo por las historias, intrahistorias y anécdotas de la vida de CCOO en el ferrocarril, desde su creación en un pequeño taller de Madrid, en mayo de 1964, hasta la fecha. Desde entonces han trascurrido 60 años de la clase trabajadora en el sector y a través de este libro he tratado de contar de la forma más clara, amena e interesante posible para comprensión de los lectores jóvenes y menos jóvenes, interesados por el sindicalismo de clase.

La edición ha corrido a cargo de la editorial Utopía Libros y ha sido la remodela sala de prensa de la Confederación Sindical de CCOO la que ha acogido la presentación de este libro, donde además de hacer un recorrido por la historia de CCOO en el ferrocarril, se ha rendido un sentido homenaje a los y las sindicalistas, que, a lo largo de esos años, han creado con su actividad sindical y compromiso personal las fuertes CCOO ferroviarias, que son en la actualidad.

El título del libro, es ya un claro mensaje de lo que el lector se va a encontrar en el mismo. En el camino hacia el futuro, el pasado es una linterna que ilumina nuestra senda hacia adelante. En esta retrospectiva se muestra claramente como cualquier logro ha sido fruto del sacrificio, unidad y perseverancia de la clase trabajadora.

Durante la presentación, también se proyectó un vídeo-saludo de José Luis Esparcía, autor del libro Vías de Libertad, publicado con motivo del 50 aniversario del sector, persona que además de valorar positivamente el contenido del libro, compartió su visión sobre la importancia actual de CCOO en la situación laboral, social, económica y política actual de nuestro país.

El prólogo del libro ha corrido a cargo del secretario general de CCOO, Unai Sordo, que durante su intervención agradeció la labor del autor por su esfuerzo por dejar plasmada “negro sobre blanco” esta historia y a la editorial Utopía Libros, representada por su director, Rikardo González, por su valentía a la hora de publicar, en una época donde casi todo es digital y rápido, este tipo de volúmenes.

“Es un atrevimiento sacar a la luz este tipo de libros, que trascienden la brevedad de una red social, y especialmente en torno a una historia de sindicato”, ha comentado Unai Sordo, que destacó el tiempo y dedicación que le ha exigido a Paco Naranjo sacar adelante este libro sobre la intrahistoria de CCOO en el ferrocarril, escrito, además de una forma tan clara y comprensiva para los lectores.

Para Sordo, el libro tiene otra virtud, es que además de ser una historia sindical, incorpora muchas vivencias e historias de vida. “Porque la historia adquiere profundidad cuando se explican historias de vida, porque da una explicación mucho más certera de las cosas”. También agradeció la labor de la secretaria del Sector Ferroviario de CCOO, Pepa Páez, por impulsar la creación de esta publicación. 

Pepa Páez, autora de la presentación del libro, durante su intervención, además de agradecer al autor su voluntad para “dejarse enredar en este proyecto”, quiso destacar cómo esta obra, nos invita a reflexionar sobre nuestras raíces y cómo el sindicalismo ferroviario ha evolucionado a lo largo de los años, planteándonos un reto esencial: “adaptarnos a los nuevos tiempos, sin perder nuestras raíces”. 

Páez ha destacado que este libro es una herramienta fundamental para las nuevas generaciones, que ayudará a comprender de dónde venimos y lo que queremos, y por lo que luchamos. “Esta lectura es una invitación a mirar atrás, para avanzar con firmeza y tener siempre presente que el sindicalismo es una herramienta de transformación social”.

Por mi parte, durante mi intervención, he destacado cómo este libro no se ha publicado para ser una mera narración de hechos históricos -que también- sino una invitación a la reflexión. “Esta obra nos recuerda que la historia no está cerrada, que el futuro depende de nuestras acciones presentes, y que solo si mantenemos viva la llama del compromiso social y la solidaridad, podremos seguir avanzando hacia una sociedad más justa y equitativa”.

Asistentes a la presentación del libro "El pasado es la linterna del futuro"

El evento, como no podía ser de otra manera, finalizó firmando ejemplares a las personas asistentes, entre los que también se encontraban periodistas de la época, que cubrían información laboral, tales como Rodolfo Serrano, Ángel Alonso y Pedro Blasco, que tuvieron, en el turno de palabra, reflexiones muy cariñosas para el autor, por su importante labor como responsable de comunicación en el sector ferroviario en una época difícil, como fue, la transición de la dictadura a la democrática, en nuestro país.

Presentación libro "El pasado es la linterna del futuro". Acto completo 

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

SE NOS FUE SANTI, FERROVIARIO, SINDICALISTA Y AMIGO

 

Con Santiago Rueda, a mi izquierda, en una comida de ferroviarios, en 2015.

Ayer por azares del destino me enteré que mi amigo Santiago Rueda González, ferroviario, sindicalista CCOO y amigo de sus amigos, había fallecido hace ya unos meses. Le pase un mensaje por teléfono móvil, para comentarle la pronta publicación de mi ultimo libro “El pasado es la linterna del futuro” y su compañera Paloma me sorprendido comunicándome la noticia de su muerte. Me quede sin palabras.

Cuando pude reaccionar, además de darle mis más sinceras condolencias a su compañera Paloma, comencé a pensar en el recorrido de su vida, durante muchos años unida a la mía. Santi era de las personas que uno conoció en momentos importantes de la vida, como fue el periodo de la llamada transición española de la dictadura a la democracia en nuestro país y a partir de ahí 50 años de amigos. Santi era de esas personas, que, aunque haya pasado tiempo sin verte te saludaba como si hubiéramos estado hablando ayer.

Recuerdo que sería mayo de 1975, en vísperas de las últimas elecciones del sindicato vertical, cuando Santi me visito en Peñuelas (estación de ferrocarril de Madrid) para proponerme que me presentará para enlace sindical en las listas que apoyaba CCOO.
Yo le negué varias veces, pero al final, cuando estaban a punto de cerrarse el plazo para la presentación de candidaturas acepte ir, con el compromiso de renunciar una vez que finalizaran las votaciones.

Y ya veis, 50 años después, aun continuo en la lucha sindical, ahora en la Fundación Abogados de Atocha y antes en diferentes estamentos de CCOO, siempre acompañado por personas con esa gran capacidad de convención y sobre todo de trabajo y honestidad como Santi fue, a lo largo de su también larga etapa ferroviaria y sindical, en las filas de ese gran sindicato que fue y que es CCOO.

Recuerdo tantas cosas de Santi, que no cabrían en un artículo de opinión, daría para un libro. Por cierto, que en el libro que comentaba antes, de próxima publicación, en muchos capítulos hago referencia a Santiago Rueda, como protagonistas de las muchas intrahistorias que cuento, como por ejemplo, el acompañamiento de las victimas de los asesinatos de los Abogados de Atocha, el 26 de enero de 1977, día de sus entierros. El 23F, el día que los militares secuestraron el Congreso de los Diputados, recordando aquella tarde/noche, aciaga del 23 de febrero de 1981, etc, etc.

También me viene a la mente los muchos días de asambleas por las estaciones ferroviarias limítrofes con Madrid y las muchas anécdotas que vivimos juntos en la década de los años 70 y 80 del siglo pasado. Si no fuera porque él siempre fue más guapo, -mucho más- que yo, podían habernos confundido con hermanos gemelos. Pues siempre íbamos juntos y además bien avenidos.

Y claro, tampoco puedo olvidar cuando en los 80, estuvo a punto de perder la vida, debido a una operación de estómago, mal realizada en un hospital de provincias y que finalizo -en positivo- con su traslado al hospital Público de La Paz, donde después de varios días entre la vida y la muerte salió relativamente ileso. En esos días todos temimos que se fuera. Incluso hubo discusiones familiares por el lugar donde lo iban a enterrar. Estando ingresado en La Paz acompañe a Marcelino Camacho a visitarlo para darle ánimos, pues aparte de la operación, él necesitaba de ánimos.

En fin, continuo, en lo sindical Rueda fue miembro de la Comisión Negociadora, del Pleno de Representantes Ferroviarios (organismo unitario al margen del sindicalismo vertical), que negocio y firmo a finales de 1976, el primer Convenio Colectivo de RENFE, por aquel entonces la primera empresa del país, con 75.000 trabajadores.

Formo parte de las primeras ejecutivas del Sindicato Ferroviario de CCOO, así como de la Ejecutiva de la Federación de Transportes y Comunicaciones de CCOO, como responsable de Finanzas, esa secretaria que no quiere nadie, pero que es tan importante para el buen funcionamiento de cualquier empresa o institución.

En fin, reitero, podía seguir hablando de Santi, siempre para bien, una y otra vez contando cosas. La ultima vez que hable con él fue con motivo del fallecimiento de otro grande de las CCOO ferroviarias, Domingo Bartolomé Pinar, a finales de 2022, pero para mí parece que fue ayer cuando conversamos. Me he dado cuenta que han pasado dos años, cuando he buscado la fecha del fallecimiento de Domingo.

En fin, voy terminando y quisiera hacerlo con los versos de el poeta del pueblo, Miguel Hernández, con una de las estrofas de la elegía que Miguel le dedico a su querido amigo Ramón Sijé…

Un manotazo duro, un golpe helado Un hachazo invisible y homicida Un empujón brutal te ha derribado

D.E.P, querido amigo Santi, estes donde estes, te mereces ese descanso. Nosotros, o al menos yo, desde aquí en la tierra, te recordaremos siempre. ¡Un abrazo “Divi”, amigo y camarada!

Santiago Rueda González, nació en Herrera de Pisuerga (Palencia) el 30 de octubre de 1946 y murió en Madrid el 9 de julio de 2024, a la edad de 77 años, víctima de un maldito cáncer.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

EN EL ADIOS DE MANOLO CACHAN, UN HISTORICO DEL MOVIMIENTO OBRERO

Consejo Estatal Ferroviario Madrid octubre de 1979. De izquierda a derecha: Manolo Cachan, José Luis Martino, Manolo Navarro y Francisco Naranjo

Acabo de enterarme de que Manuel Fernández Cachan, -Manolo Cachan para los amigos-, un histórico del movimiento obrero en el ferrocarril, en las filas de CCOO, ha fallecido en su domicilio en Madrid, a la edad de 82 años, el pasado domingo 13 de marzo. DEP, compañero Manolo.

Conocí a Manolo, en 1975, días después de celebrarse las ultimas elecciones sindicales del vertical (El llamado sindicalismo franquista).  Estaba subido en un banco de piedra en la plaza de Cristino Martos, acompañado por su inseparable compañero Marcos. En Cristino Martos estaba la sede madrileña del sindicato de transportes del vertical. Cachan nos pedía a los enlaces sindicales una firma para la plataforma reivindicativa del Convenio de Renfe y de paso pasarnos nuestros datos para futuras reuniones, aun clandestinas.  A partir de esa fecha fuimos compañeros inseparables durante más de una década.  

Unos meses después, en enero de 1976, en Renfe y otras empresas fuimos militarizados por el régimen franquista y durante varios meses estuvimos bajo la jurisdicción militar. Pese al miedo, en otoño de 1976 conseguimos crear el Pleno General de Representes Ferroviarios, que fue el organismo unitario que negocio con la empresa el primer Convenio Colectivo y sucesivos, hasta que a partir de 1978 se celebraron las primeras elecciones sindicales libres, que ya lo hizo el Comité General Intercentros.

En aquellos tiempos difíciles y porque no decirlo, peligrosos para tu integridad física, Manolo Cachan, con otros compañeros, Juanjo García, Manolo Fernández Aller, Santiago Rueda, Manolo Navarro, Pepa Vázquez, Jesús Abete, Pedro Cea, Pedro Ovejero, etc, fueron punta de lanza del comienzo de la negociación colectiva en el ferrocarril formando parte de la primera Comisión Negociadora del Convenio de RENFE. A todos ellos les debemos un necesario y merecido reconocimiento.

Manolo Cachan, en aquellas fechas difíciles pues eran los últimos años del franquismo y los primeros de la transición, fue uno de los que mas destaco para crear el Pleno de representes ferroviarios, convencido que sin unidad sindical de clase poco se puede avanzar.

Después participo activamente en la expansión del Sindicato Ferroviario de CCOO y en las primeras elecciones libres, celebradas en 1978, después de cuarenta años, CCOO gano las elecciones sindicales en RENFE por amplia mayoría.

A partir de 1983 hasta 1989, Manolo fue el representante de CCOO en el Consejo de Administración de la compañía, entre otras cuestiones, por su gran capacidad con los números y por tener el mapa del ferrocarril en la cabeza, no solo con las líneas de aquel entonces sino las del futuro. Lastima que los gobiernos de turno no les hicieran caso y apostaran mas por las carreteras que por el ferrocarril. Seguro que en la actualidad algunos políticos llamados progresistas se arrepienten de no haber apostado mas claramente por el ferrocarril.

En el Sindicato Ferroviario de CCOO, -hoy Sector Ferroviario- en la época que José Luis Martino era el secretario general, Cachan fue durante varios años el responsable de organización con una capacidad de trabajo que yo, que llevo muchos años en lo sindical y en varias estructuras poco he conocido. En fin, que se nos ha ido un todo terreno del sindicalismo histórico, pues a Manolo se le podía achacar lo pesado que era cuando se le metía una idea en la cabeza, pero nunca su capacidad de trabajo por el movimiento obrero y su lucha por los mas desfavorecidos.


Madrid, octubre 1980, Pleno del Comité Intercentros de RENFE, de izquierda a derecha:  Paco Naranjo, de la Cruz, Manolo Cachan, Juanjo García y Benito Barrera.. 

Fue también el impulsor de muchos estudios e informes sobre el ferrocarril y del libro que publicamos, como PCE, en los años 80 sobre el futuro del ferrocarril, titulado “Un ferrocarril para el progreso”, libro que además de analizar la situación del ferrocarril por aquel entonces, se daban alternativas a la modernización que aun se tiene pendiente.

Ayer cuando hablaba con María, su viuda y actual compañera y su hijo Carlos, para darle mis más sentidas condolencias, recordaba cuando íbamos los fines de semana de excursión a la sierra madrileña con la familia, en los años 80 del siglo pasado y nos traíamos prácticamente confeccionado el comunicado que mandaríamos el lunes a los ferroviarios.

En fin, lo dicho, compañero Manolo Cachan, DEP, estés donde estés, que nosotros aquí en la tierra, siempre te recordaremos. 

 

Francisco Naranjo Llanos

Ferroviario, sindicalista y director de la Fundación Abogados de Atocha

P.D.- Esta entrada tambien se puede leer en Madridiario

LAS COSTALERAS DE LA DEMOCRACIA

Con mi compañera Isabel y Josefina Samper, compañera de Marcelino Camacho 

Hoy, en el gimnasio, escuché una conversación sobre las personas que hacen de “costaleros” en la Semana Santa. Aquello me llevó a rememorar una columna de opinión que escribí con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de CCOO en el ferrocarril.

Aquel acto tuvo lugar en Madrid, en febrero de 2015. En él presentamos el libro Vías de Libertad, del compañero ferroviario, escritor y poeta José Luis Esparcía. Tuve el honor de presentar el acto y, en mi intervención, quise hacer un breve pero sentido reconocimiento a las mujeres de los sindicalistas ferroviarios: mujeres cuyos compañeros se jugaron la cárcel y, en algunos casos, la vida, en la lucha por la mejora de los derechos sociales y laborales, así como por la libertad y la democracia en nuestro país durante la dictadura franquista.

Porque la transición democrática no fue solo un proceso institucional, sino una etapa conquistada con esfuerzo, lucha y compromiso por la clase obrera, y muy especialmente por los militantes de las entonces ilegales CCOO y el PCE. Y aunque la mayoría eran hombres, no estaban solos. Detrás de cada uno de ellos —como dice el viejo dicho— siempre hubo una gran mujer.

Esto es, más o menos, lo que entonces dije: a lo largo de la historia, las mujeres han sido musas, inspiración y sostén emocional de muchos hombres a los que la historia ha señalado como protagonistas. Y, en el caso que nos ocupa, sin ellas no habría sido posible la fuerza del movimiento obrero ni la lucha por la libertad sindical y la democracia durante la dictadura y la transición.

Hoy quisiera profundizar un poco más en esta idea. Para ello, quiero recordar, en primer lugar, a dos mujeres que acompañaron a dos grandes hombres, cada una en su ámbito. Curiosamente, ambas se llamaban Josefina.

Josefina Manresa fue para el poeta Miguel Hernández mucho más que esposa y madre de sus hijos: fue su inspiración y la guardiana de su legado en los duros años de la represión. Quizá El rayo que no cesa sea una de las obras que mejor reflejan esa influencia.

Por su parte, de Josefina Samper, compañera de toda la vida de Marcelino Camacho, poco cabe añadir. Quienes tuvimos el honor de conocerla, antes y después de la muerte de Marcelino, sabemos bien lo que significó no solo para él, sino para la lucha por la libertad, la democracia y la justicia en nuestro país.

Pero lo que hoy quiero destacar es que, al igual que Miguel Hernández o Marcelino Camacho tuvieron a sus Josefina, nosotros, los sindicalistas ferroviarios, también tuvimos las nuestras. Mujeres, en su gran mayoría, desconocidas, olvidadas y poco reconocidas, pero que compartieron con enorme fortaleza y entereza nuestras angustias, nuestros miedos y nuestras tristezas, y también —por qué no decirlo— nuestras alegrías.

La mayoría no militaba sindicalmente, entre otras razones porque no trabajaban fuera de casa. Conviene recordar que, en muchas empresas, las leyes franquistas impedían trabajar a las mujeres casadas, como ocurría en RENFE. Pero sí participaban activamente en lo social y lo político: apoyando a sus compañeros, repartiendo propaganda, pegando carteles, ayudando a preparar octavillas o comunicados.

Diversas publicaciones editadas en la clandestinidad durante la dictadura franquista

Algunas de las que voy a nombrar ya no están entre nosotros, pero permanecerán siempre en nuestra memoria. Seguro que me dejo a muchas en el camino, pero sirva esta pequeña muestra como homenaje:

África, compañera de José Luis Martino; Amparo, de Domingo Bartolomé; Mercedes, de Benito Barrera; Cuqui, de Manolo Fernández Aller; Palmira, de Leandro Esteban; Marisa, de Pedro Ovejero; Emi, de Antonio Maestre; Antonia, de Paco González; y, por supuesto, la más importante para mí: Isabel, madre de mis hijos y compañera de toda una vida.

Estas mujeres son solo una pequeña representación de muchas otras. Por su valor, por su sacrificio y por su compromiso, merecen un reconocimiento público. Me atrevo a proponer para ellas un título tan simbólico como justo: “Costaleras de la Democracia”.

Porque sostuvieron, en tiempos oscuros, el peso de la lucha por la libertad y la democracia tanto o más que muchos hombres a los que hoy recordamos.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.