LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

23F: DIA DE PISTOLAS Y METRALLETAS, PERO TAMBIEN DE SOLIDARIDAD .

El golpista Coronel Tejero con pistola en mano en el Congreso de los diputados
A 45 años vista, -toda una vida- nos parece increíble lo que pasó aquel 23 de febrero de 1981 (23F para la historia), pero ahí está esa nefasta fecha para el recuerdo y sobre todo para que nos sirva de experiencia para que no ocurra nunca jamás. Estos son mis vivencias de aquel día, negro día, que un grupo de militares quiso secuestrar la incipiente democracia en España. Solo habían pasado poco más de cinco años que había muerto el dictador, asesino y genocida, Francisco Franco.

Estaba en la estación del Norte de Madrid, la de Madrid Príncipe Pio, lugar donde la representación sindical de RENFE tenía ubicado el Comité Intercentros de la compañía ferroviaria. Con otro compañero del Comité, Santiago Rueda, fui a tomar un café a “Casa Germán”, una pequeña y cutre cafetería que aún se mantenía en esa estación y ya estaba de boca en boca la noticia: ¡Se está produciendo un Golpe de Estado en el Congreso de los Diputados!

Y así era: El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España, más conocido como 23F, fue un intento fallido de golpe de Estado perpetrado por algunos mandos militares, pero que nos puso un nudo en la garganta durante más de 24 horas a muchos de los que estábamos luchando por la libertad y la democracia en nuestro país en aquellas fechas de incipiente transición democrática.

Los episodios centrales fueron el asalto al Congreso de los Diputados por un numeroso grupo de guardias civiles, unos doscientos, a cuyo mando se encontraba el teniente coronel Antonio Tejero Molina, durante la sesión de votación para la investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, en sustitución de Adolfo Suarez González, de Unión de Centro Democrático, (UCD) y la ocupación militar de la ciudad de Valencia en virtud del estado de excepción proclamado por el capitán general de la III Región Militar Jaime Milans del Bosch

A las seis de la tarde empieza la votación nominal para la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno. A, u las 18:22 horas, cuando iba a emitir su voto el diputado socialista Manuel Núñez Encabo, un grupo de guardias civiles, subfusil en mano, irrumpió en el hemiciclo encabezados por el teniente coronel Antonio Tejero que grita desde la tribuna: ¡Quieto todo el mundo!, dando la orden de que todos se tirasen al suelo.

Como vicepresidente del Gobierno, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado se levantó, se dirigió al teniente coronel Tejero y le ordenó que se pusiera firme y le entregase el arma. Tras un brevísimo forcejeo y para reafirmar su orden, Tejero efectuó un disparo que fue seguido por unas ráfagas de los subfusiles de los asaltantes. Sin inmutarse, con los brazos en jarras, Gutiérrez Mellado permaneció indiferente al sonido de las armas. Mientras, los diputados obedecían las órdenes de Tejero, excepto Santiago Carrillo y el presidente del Gobierno Adolfo Suárez, que se mantuvieron sentados en sus escaños…

En fin, continuo: Como decía antes eran algo más de las seis y media de la tarde de aquel negro 23 de febrero y esto es lo que estaba pasando en el Congreso. Yo me encontraba en la estación del Norte de Madrid. Lugar donde la representación sindical tenía ubicado el Comité Intercentros de RENFE. Estábamos en reuniones sindicales en los locales del Comité.

Y como comentaba antes, con un compañero del Comité de Empresa fui a tomar un café a “Casa Germán”, una pequeña cafetería al lado del antiguo Economato de Príncipe Pío y ya estaba de boca en boca la noticia: ¡Se está produciendo un Golpe de Estado en el Congreso de los Diputados! Germán puso la TV y los que estábamos allí aun pudimos ver unos minutos en directo lo que estaba pasando en el hemiciclo: unos sonidos y unas imágenes nada tranquilizadoras, que te ponían un nudo en la garganta y una desazón por todo el cuerpo.

A partir de las siete de la tarde, casi no recuerdo más, quizás algo de música militar y una antigua película, pero en esos momentos me preocupaba más que mi compañera Isabel y mis hijos Paco y Mario, entonces de 8 y 4 años, que habían salido de compras por el centro de Madrid no llegaban… y encima cada vez que pasábamos por las puertas de la comisaría de la estación sentíamos como los policías estaban cada vez más nerviosos.

Al fin sobre las ocho de la noche llego mi familia. Vivíamos en Alcorcón, un pueblo de las afueras de Madrid y corrían rumores de que estaban cortadas las carreteras, así que sin dudarlo nos fuimos en casa del compañero y además amigo Santiago Rueda en Madrid que vivía en el Paseo de Extremadura a continuar escuchando las emisoras de radio y ver la Tele. 

Serian algo más de las diez de la noche cuando sonó el teléfono de la casa de mi amigo Santi y nos comentó:

-Ha llamado Manolo Fernández Aller y dice que el Partido -se refiere al PCE- ha decidido que hay que ir a concentrarse a las puertas del Congreso de los Diputados. Esta fue la conversación que mantuvimos entre nosotros;

- ¿Pero porque y para qué?

-No lo sé, pero si lo dice el Partido, así que será por algo.

-Eso sí, ahí tienes razón, si lo dice el Partido, no hay más que hablar. Vámonos.

Mi amigo vivía en un tercero sin ascensor. Dejamos a mis hijos con mi compañera Isabel en la casa del Paseo de Extremadura, nos pusimos los abrigos y comenzamos a bajar las escaleras. Ya estábamos casi en la puerta de la calle cuando mi compañera nos grita:

-Que ha llamado el otro Manolo (Manolo Cachan) y dice que hay contraorden: que el Partido dice ahora que no hace falta ir al Congreso.

-Y por qué?

-Pues porque va a ser, dice mi compañero Santi: Porque lo dice el Partido, te parece poco.

-Vale si el Partido lo dice, no hay más que discutir.

Y en el piso del Paseo de Extremadura nos quedamos hasta que hablo el Rey Juan Carlos I. Después de la comparecencia del Rey en TVE consideramos que el golpe estaba controlado y decidimos irnos a dormir a nuestro domicilio, como decía antes, a un pueblo a las afueras de Madrid. (Alcorcón). Así que cogimos el automóvil y llegamos a casa sobre las dos de la madrugada.

Pero para nosotros las sorpresas a lo largo día –ya las tantas de la noche- no habían acabado. No llevamos ni cinco minutos en la casa -seria la una de la madrugada-  y sonó repetidamente el timbre del telefonillo del portal. Contestamos con más nervios de lo habitual. Era una vecina de urbanización que al ver luz en el piso quería hablar con nosotros con urgencia, especialmente conmigo.

La hicimos pasar para ver que ocurría con la vecina y sus urgencias. Se llamaba señora Anastasia. Con unas llaves en las manos, con gran ansiedad y muy nerviosa, me insistía una y otra vez:

-Por favor Francisco, coge estas llaves y vete a un piso vacío que tengo en Cuatro Caminos en Madrid. Yo viví los años posteriores a la guerra en el bando de los vencidos y se lo que pasa en estos casos.

(Recordar aquí brevemente que su marido fue uno de los muchos represaliados por el franquismo en el ferrocarril).

No acepte su generosa propuesta y me quede con mi compañera y mis hijos en la casa de Alcorcón, pero le agradecí de corazón su humano y solidario gesto.

Aun hoy al escribir esto y recordar esa anécdota de ese negro dia, se me humedecen los ojos, pensando en aquella señora: Nerviosa, preocupada por mí, con las llaves en la mano. La recuerdo enlutada, encorvada, pequeña y con unos ojos y una mirada que lo decían todo. Hace muchos años que no se nada de ella, pero me temo que por la edad que tenía por entonces ya hará tiempo que no estará con nosotros

Ahora en la distancia quiero decirle alto y claro para que me oiga: GRACIAS SEÑORA ANASTASIA por su compromiso y sobre todo por su solidaridad. Este donde este, mi familia y yo siempre la recordaremos con cariño.

“Por la libertad, la democracia y la constitución”, manifestación celebrada el 27 de febrero de 1981, convocada por todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales

Al día siguiente, 24 febrero, a primeras horas de la mañana, un grupo de representantes sindicales de RENFE, en nombre del Comité Intercentros,  presentamos a la Dirección de la compañía una comunicación condenando el golpe de estado y convocando un paro laboral en el ferrocarril para las 12,00 h de ese medio día. Tres días después -el 27 de febrero de 1981- se realizaba en Madrid una de las más grandes manifestaciones que recuerdo: “por la libertad, la democracia y la constitución” convocada por las organizaciones sociales, políticas y sindicales. Más adelante, se conoció que, si el intento de golpe militar del 23F se hubiese consolidado, la ultraderecha había elaborado listas negras para su eliminación física en cada una de las provincias españolas. Pero eso ya es otra historia.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO

LOS QUE LUCHAN CONTRA EL FUEGO


 “Vale más una tierra con árboles en los montes que un Estado con oro en los bancos”                         (Alfonso Rodríguez Castelao)
Integrantes de los operativos de extinción de incendios forestales, que asistieron al acto del 24 de enero, pertenecientes a las categorías de bomberos, agentes medioambientales, agentes forestales...

El 24 de enero, como cada año, desde la Fundación Abogados de Atocha y CCOO de Madrid, recordamos aquella nefasta noche del 24 de enero de 1977, en la que un grupo de pistoleros de extrema derecha entraron en el despacho de abogados laboralistas de Atocha 55 y masacraron a las nueve personas allí reunidas,  con el resultado de cuatro abogados y un sindicalista muertos y cuatro abogados más gravemente heridos.

Esto ocurrió  hace 46 años y desde entonces, todos los años a primera hora de la mañana de cada 24 de enero, una delegación de CCOO de Madrid y desde su creación en 2005, la Fundación Abogados de Atocha, visitamos  los cementerios de Carabanchel y San Isidro y realizamos una ofrenda floral en la plaza de Antón Martín, junto al simbólico “Abrazo” del gran artista, ya fallecido, Juan Genovés.  

Después, a media mañana, da comienzo al tradicional acto conmemorativo de homenaje y reconocimiento, en el Auditorio Marcelino Camacho de  CCOO de Madrid, en el cual la Fundación Abogados de Atocha, desde hace 19 años, hace entrega de los premios y reconocimientos a las personas y entidades que hayan llevado o lleven en su trabajo el ADN de los de Atocha, es decir la lucha por la democracia,  la justicia, la paz y la libertad.

Este año 2023,  el reconocido premio Abogados de Atocha, en su decima novena edición, ha sido concedido a Los operativos de extinción de incendios,  por el importante papel que desempeñan sus integrantes y su labor, no siempre valorada ni reconocida.

Este colectivo está formado por multitud de estamentos gubernamentales y categóricas profesionales, tanto en la sociedad civil como militar, entre los que se encuentran, entre otros, Protección Civil, Fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, Brigadas de refuerzo, Cuerpos de bomberos, Bomberos forestales, Agentes forestales, Agentes medioambientales, Retenes forestales, Medios aéreos, Unidad Militar de Emergencia (UME)…Todos ellos  son reconocidos con este galardón y a todos la Fundación les agradece su meritoria y en muchos casos peligrosa labor.

La Fundación Abogados de Atocha ha pretendido este año, al otorgar este premio,  reconocer a todos ellos y homenajear su riguroso y en una gran mayoría de casos, heroico trabajo, pero también dar un toque de atención a la sociedad y a los poderes gubernamentales para su necesaria y urgentísima mejora, así como la necesidad de concienciar y educar a las nuevas generaciones en el cuidado del medio ambiente a través y de forma especial, de la prevención.

En este breve video se puede ver, -con la voz en off de la reconocida artista multidisciplinar Amparo Climent- el homenaje a los operativos de extinción de incendios forestales que la Fundación les ha dedicado.

Video homenaje a los que luchan contra el fuego 

En definitiva un año más, desde las CCOO de Madrid y desde la Fundación Abogados de Atocha, en el 46 aniversario de aquel atentado que quiso frenar el tránsito de la dictadura franquista a la democracia, hemos querido recordar y homenajear a nuestros queridos Abogados de Atocha,  reiterando la cita del poeta francés Paúl Eluard: "Si el eco de su voz se debilita pereceremos", pero también poner en valor el trabajo de esas personas que en nuestro país luchan contra el fuego y que componen Los operativos de extinción de incendios

Los galardones fueron recogidos, por el bloque del colectivo militar y de las fuerzas armadas que entre otras labores,  se dedican a la lucha contra el fuego, por el teniente coronel Alberto Modino Iturralde, Jefe del Batallón BIEM-I de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y por el bloque civil, el agente medioambiental de la Xunta de Galicia, Alejandro Rodríguez Pazos y el bombero forestal de las Brigadas de Refuerzo de Extinción de Incendios Forestales (BRIF) de Cuenca, Carlos Martin Martin.

Arriba a la izquierda, Alejandro Rodríguez. Abajo, segundo por la izquierda el teniente coronel Alberto Modino y abajo, en la derecha Carlos Martin.

Todos ellos dieron las gracias a la Fundación por los premios, destacando en sus intervenciones, otras cuestiones importantes. El teniente coronel Alberto Modino, comento que a pesar de que hay tendencia creciente de reducirse la cifra de incendios forestales, se han duplicado las hectáreas quemadas, pasando de 130.000 hectáreas en 2021 a 268.000 en 2022,  finalizando su intervención dedicando  el galardón recibido, a los bomberos, a los agentes forestales y resto de los colectivos a pie de tajo, “a los que no salís en TV ni en la radio, pero estáis ahí con vuestras mangueras, con vuestros puntas de lanza… y sobre todo con vuestra actitud ante las llamas”   

Por su parte Carlos Martin, bombero forestal, comento que solo en 2022 han muerto cinco compañeros realizando trabajos de extinción: Daniel, Eugenio, Victoriano, Ángel y Santi, y quería recordarlos en este acto, “pues sobre todo para ellos  es este premio”.

Alejandro Rodríguez, agente medioambiental, comenzó su intervención con la frase que comienza este articulo: "Vale más una tierra con árboles en el monte que un Estado con oro en el banco", frase de su paisano político y escritor, Alfonso Rodríguez Castelao, finalizando Alejandro dando las gracias a la Fundación Abogados de Atocha por el reconocimiento y resaltando “que premios como este, dan mucho ánimo al colectivo que lucha contra el fuego”.

Podía continuar escribiendo más ampliamente de ese 46 aniversario y del premio que este año la Fundación Abogados de Atocha ha otorgado a los que luchan contra el fuego, pero solo quiero terminar diciendo, que a pesar de las muchas las veces que he presentado este acto, -de las 19 ocasiones que hemos entregado estos premios- estoy emocionado y plenamente satisfecho, por haber contribuido, con “mi pequeño granito de arena”, a hacer más visible un colectivo tan solidario y tan  importante para nuestro país, además de conocer más en profundidad el trabajo tan improbó, como es el que realizan las personas de estos colectivo. Así lo digo y así lo certifico con esta humilde columna de opinión dedicada a eso héroes que salváis la naturaleza y muchas vidas con vuestro trabajo y esfuerzo.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.   

P.D.- Este articulo de opinión también esta publicado en Madridiario.es 

ABOGADOS DE ATOCHA: SIMBOLOS DE LA LUCHA POR LA LIBERTAD

12 aniversario Abogados de Atocha, 24 de enero de 1989, (Cementerio Carabanchel )
Desde hace ya 46 años, cada 24 de enero, se recuerda y homenajea el aniversario de los Abogados de Atocha, esos mártires de la libertad que fueron vilmente masacrados el 24 de enero de 1977 en el despacho laboralista de Atocha 55, Madrid.

Como es históricamente conocido ese día un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de los abogados laboralistas de CCOO y del PCE situado en el número 55 de la calle Atocha en Madrid y ametrallaron a las nueve personas allí presentes. Fallecieron los abogados, Javier Sauquillo Pérez del Arco, Javier Benavides Orgaz, Enrique Valdelvira Ibáñez, Serafín Holgado de Antonio y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal. Resultaron gravemente heridos los abogados Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Dolores González Ruiz, Luís Ramos Pardo y Miguel Sarabia Gil.

Lo dicho hasta ahora es sabido por todos aquellos que conozcan un poco la historia reciente de este nuestro país, pero a mi me gustaría hablar de cómo vivimos algunos esos días tan borrascosos para el estado español.

El atentado fascista de ese lunes negro, venía precedido por la huelga en el transporte interurbano, la muerte el 23 de enero del estudiante Arturo Ruiz por disparos de un grupo de ultraderecha, “los guerrilleros de Cristo Rey” y el fallecimiento el 24 de enero de Mari Luz Nájera por impacto de un bote de humo de la policía, “los grises”, como decíamos entonces. Ese mismo día, por la noche, un grupo de pistoleros perpetra la que fue denominada por los medios de comunicación como La Matanza de Atocha.

Teniendo en cuenta que el que esto escribe en aquellos momentos era un joven sindicalista de RENFE y conocía el despacho de Abogados de Atocha, así como a algunos compañeros del transporte que se reunían allí, viví aquellos sucesos con enorme intensidad y, porque no decirlo, con miedo, con mucho miedo. En esas fechas mis dos hijos tenían, uno cinco años y el otro no había cumplido los tres.

Recuerdo que, al día siguiente, el 25 de enero de 1977, mantuvimos una reunión en la estación de Príncipe Pió del denominado “Pleno de Representantes Ferroviarios”, organismo unitario de los trabajadores de RENFE, una representación asamblearia, al margen del Sindicato Vertical Franquista.

En aquella reunión, después de mucho debate, -siempre teníamos muchas horas de debate-, además de condenar el atentado y convocar huelga en el ferrocarril para el día siguiente -26 de enero- en respuesta al atentado fascista, elegimos a dos compañeros para que comprasen unas coronas y las llevasen donde pudieran, pues en esos momentos ni siquiera se sabía si iba a haber ceremonia y entierro público. Uno de los elegidos fue el que esto escribe.

Al día siguiente, 26 de enero, día del entierro, compramos las coronas cerca de donde nos reunimos, al lado de la estación de Madrid Príncipe Pio y a medio día nos encaminamos al lugar de donde comenzaba la ceremonia del entierro.  Íbamos en el coche de mi compañero, -se llamaba y se llama Santiago Rueda- pero como Madrid no estaba para ir en coche, muy pronto lo aparcamos y cargamos con las coronas.

Una para cada uno por las calles de Madrid y, aunque no nos fijábamos mucho, creo que la gente nos miraba raro. La cosa cambió cuando llegamos a la calle de Alcalá-Gran Vía, donde ya había otras personas que hacían lo mismo que nosotros. Jamás en mi vida he tenido tanto tiempo una corona de flores en las manos. Más de dos horas y no exagero nada.

Aquel entierro seguramente ha sido la manifestación más multitudinaria conocida en España durante la transición democrática, manifestación que colapsó la ciudad entera. No sé quien dijo sobre la manifestación: “El silencio dolía más que los disparos. Los claveles fluían como un manto de sangre”. Para mí ha sido la más impresionante y emotiva que he asistido en mí vida, aquellos miles y miles de hombres y mujeres, aquella tensión contenida, aquel silencio, solo roto con algunas vivas a los muertos y por el canto de la internacional, (ya en los cementerios de la Almudena y Carabanchel) fue algo que el pueblo de Madrid, el país entero, nunca olvidará.

Después, muchos años después, conocí personalmente a los, sobrevivientes de aquel atentado criminal: Lola González, Miguel Sarabia, Luís Ramos y Alejandro Ruiz-Huerta. En los últimos años se nos han ido Luís, Miguel y Lola. Solo nos queda Alejandro.

Estas cuatro personas, conjuntamente con los cuatro abogados y un sindicalista asesinados por los fascistas, son y continuaran siendo iconos de la lucha por la libertad y por la democracia en nuestro país y símbolos de la transición de la dictadura a la democracia en España.

En mayo de 2004 y en el marco del 8º Congreso regional, CCOO de Madrid, a propuesta de su secretario general, Javier Lopez, aprobó y puso en marcha la Fundación Abogados de Atocha, con el fin fundamental de mantener viva la memoria y resaltar los valores de paz, justicia y libertad que representaban aquellos compañeros abogados laboralistas que dieron la sangre y cinco de ellos la vida, para que nuestra generación pudiéramos vivir en democracia y libertad.

Desde entonces, a 19 años vista, la Fundación ha reconocido y premiado a un buen número de personas e instituciones que reunían esos requisitos. Este video recoge sintéticamente los premios y reconocimientos otorgados en este periodo de tiempo:

En este año 2023, el Patronato de la Fundación ha decidido otorgar el reconocido premio Abogados de Atocha, en su decima novena edición, a Los operativos de extinción de incendios forestales, por el importante papel que desempeñan sus integrantes y su labor, no siempre reconocida.

Este colectivo está formado por multitud de estamentos y categóricas profesionales, tanto en la sociedad civil como militar, tales como: Protección Civil, Fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, Brigadas de refuerzo, Cuerpos de bomberos, Bomberos forestales, Agentes forestales, Agentes medioambientales, Retenes forestales, Medios aéreos, Unidad Militar de Emergencia (UME), etc, etc. Todos ellos son los premiados y ha todos les agradecemos su meritoria labor.

En fin, para finalizar y no extenderme más, solo comentar que desde la Fundación Abogados de Atocha vamos a continuar con el ánimo y la noble intención de preservar el recuerdo y la memoria de los 9 de Atocha 55, así como reconocer siempre a las personas e instituciones que han luchado o luchan por los derechos y las libertades.

Francisco Naranjo Llanos es director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.