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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

EN EL ADIOS DE MANOLO CACHAN, UN HISTORICO DEL MOVIMIENTO OBRERO

Consejo Estatal Ferroviario Madrid octubre de 1979. De izquierda a derecha: Manolo Cachan, José Luis Martino, Manolo Navarro y Francisco Naranjo

Acabo de enterarme de que Manuel Fernández Cachan, -Manolo Cachan para los amigos-, un histórico del movimiento obrero en el ferrocarril, en las filas de CCOO, ha fallecido en su domicilio en Madrid, a la edad de 82 años, el pasado domingo 13 de marzo. DEP, compañero Manolo.

Conocí a Manolo, en 1975, días después de celebrarse las ultimas elecciones sindicales del vertical (El llamado sindicalismo franquista).  Estaba subido en un banco de piedra en la plaza de Cristino Martos, acompañado por su inseparable compañero Marcos. En Cristino Martos estaba la sede madrileña del sindicato de transportes del vertical. Cachan nos pedía a los enlaces sindicales una firma para la plataforma reivindicativa del Convenio de Renfe y de paso pasarnos nuestros datos para futuras reuniones, aun clandestinas.  A partir de esa fecha fuimos compañeros inseparables durante más de una década.  

Unos meses después, en enero de 1976, en Renfe y otras empresas fuimos militarizados por el régimen franquista y durante varios meses estuvimos bajo la jurisdicción militar. Pese al miedo, en otoño de 1976 conseguimos crear el Pleno General de Representes Ferroviarios, que fue el organismo unitario que negocio con la empresa el primer Convenio Colectivo y sucesivos, hasta que a partir de 1978 se celebraron las primeras elecciones sindicales libres, que ya lo hizo el Comité General Intercentros.

En aquellos tiempos difíciles y porque no decirlo, peligrosos para tu integridad física, Manolo Cachan, con otros compañeros, Juanjo García, Manolo Fernández Aller, Santiago Rueda, Manolo Navarro, Pepa Vázquez, Jesús Abete, Pedro Cea, Pedro Ovejero, etc, fueron punta de lanza del comienzo de la negociación colectiva en el ferrocarril formando parte de la primera Comisión Negociadora del Convenio de RENFE. A todos ellos les debemos un necesario y merecido reconocimiento.

Manolo Cachan, en aquellas fechas difíciles pues eran los últimos años del franquismo y los primeros de la transición, fue uno de los que mas destaco para crear el Pleno de representes ferroviarios, convencido que sin unidad sindical de clase poco se puede avanzar.

Después participo activamente en la expansión del Sindicato Ferroviario de CCOO y en las primeras elecciones libres, celebradas en 1978, después de cuarenta años, CCOO gano las elecciones sindicales en RENFE por amplia mayoría.

A partir de 1983 hasta 1989, Manolo fue el representante de CCOO en el Consejo de Administración de la compañía, entre otras cuestiones, por su gran capacidad con los números y por tener el mapa del ferrocarril en la cabeza, no solo con las líneas de aquel entonces sino las del futuro. Lastima que los gobiernos de turno no les hicieran caso y apostaran mas por las carreteras que por el ferrocarril. Seguro que en la actualidad algunos políticos llamados progresistas se arrepienten de no haber apostado mas claramente por el ferrocarril.

En el Sindicato Ferroviario de CCOO, -hoy Sector Ferroviario- en la época que José Luis Martino era el secretario general, Cachan fue durante varios años el responsable de organización con una capacidad de trabajo que yo, que llevo muchos años en lo sindical y en varias estructuras poco he conocido. En fin, que se nos ha ido un todo terreno del sindicalismo histórico, pues a Manolo se le podía achacar lo pesado que era cuando se le metía una idea en la cabeza, pero nunca su capacidad de trabajo por el movimiento obrero y su lucha por los mas desfavorecidos.


Madrid, octubre 1980, Pleno del Comité Intercentros de RENFE, de izquierda a derecha:  Paco Naranjo, de la Cruz, Manolo Cachan, Juanjo García y Benito Barrera.. 

Fue también el impulsor de muchos estudios e informes sobre el ferrocarril y del libro que publicamos, como PCE, en los años 80 sobre el futuro del ferrocarril, titulado “Un ferrocarril para el progreso”, libro que además de analizar la situación del ferrocarril por aquel entonces, se daban alternativas a la modernización que aun se tiene pendiente.

Ayer cuando hablaba con María, su viuda y actual compañera y su hijo Carlos, para darle mis más sentidas condolencias, recordaba cuando íbamos los fines de semana de excursión a la sierra madrileña con la familia, en los años 80 del siglo pasado y nos traíamos prácticamente confeccionado el comunicado que mandaríamos el lunes a los ferroviarios.

En fin, lo dicho, compañero Manolo Cachan, DEP, estés donde estés, que nosotros aquí en la tierra, siempre te recordaremos. 

 

Francisco Naranjo Llanos

Ferroviario, sindicalista y director de la Fundación Abogados de Atocha

P.D.- Esta entrada tambien se puede leer en Madridiario

MERCEDES: FERROVIARIA, REBELDE Y POETA



A veces conviene

comprender el silencio que habla,

de un pueblo callado

que plasma en las vallas

profundos sentires,

con negras pintadas.

(del poema “A veces conviene” de Mercedes Blanco).

Conocí a Mercedes en la década de los años 70 del siglo pasado, en el Pleno de Representantes Ferroviarios, organismo sindical unitario de RENFE, creado al margen del sindicato oficial, “El Vertical”. Venia en representación de Salamanca o Zamora. Hablamos de 1976/77, más menos. Después participo activamente en los primeros congresos del sindicato ferroviario de CCOO. Ya despuntaba en la poesía reivindicativa o como ella le gustaba decir: rebelde. Repasando la revista de CCOO del ferrocarril “Carril”, encontré una de sus poesías, escrita en 1978: “A veces conviene”, de la cual una de sus estrofas encabeza esta crónica.

Después le perdí la pista, como vulgarmente se dice y cuando en enero de 2018, -más de 40 años después- estuve en Salamanca presentando mi libro “Los Carriles de la Vida”, me dio una gran alegría saber de ella y a través de su hija, le dediqué uno de mis libros a mi amiga Mercedes Blanco de RENFE. En julio de ese mismo año, me mando su opinión sobre el libro, con unas palabras que para mí son muy especiales. Me han llegado al corazón, porque Mercedes Blanco Rodríguez, era una gran rebelde y luchadora, entonces y ahora, a pesar de los momentos difíciles por los que estaba pasando ya en aquellos días. Incluso fue su hija quien le leyó el libro. Esto es lo que decía la nota que me envió Mercedes:

 "Gracias por tu interesante y precioso libro, que me ha traído tantas evocaciones del pasado, que me han hecho rejuvenecer por lo menos 40 años.

¿Cómo podemos ser tan mayores y no revelarnos? Yo nunca me he creído las edades hasta que me llegó la enfermedad que padezco.

Las fotografías del libro son entrañables, permitiendo ver rostros tan conocidos y queridos, lugares tan nuestros, por ejemplo: El Charco el Obrero, de Madrid, donde una vez en los años 70 se me ocurrió repartir octavillas de las que siempre llevaba en mi mochila, que daban miedo a mis compañeros.

 Yo sigo igual de rebelde, aunque ahora la enfermedad (cáncer) me tiene un poco postrada y sufro las secuelas de muchísimas sesiones de quimio, entre otras, un problema de visión que me impide la lectura y ha convertido a mi hija en "lectora oficial", cuando ella puede. Supongo que en tus planes no figura volver a Salamanca. Si vienes, avísame y nos vemos.

Si te interesa y me mandas tu dirección postal te puedo enviar un libro de poesía de trenes "La estación del frío" fruto de la sanción encubierta que sufrí los últimos años de mi estancia en Renfe. Y repito: muchas, muchas gracias por tu hermoso libro. Un abrazo y salud compañero Paco."           

Le mandé mi dirección postal y poco tiempo después recibí varios de sus libros, todos ellos premiados en los numerosos certámenes en prosa y verso en los que ha participado. En especial el titulado "La Estación del Frio", premiado en un certamen de poesía en Cuenca, me ha impactado. Esta fue su dedicatoria:

“Para mi amigo Paco Naranjo, compañero de luchas clandestinas, soñadores de sueños imposibles, que nos han destrozado.

Entonces éramos tan jóvenes, tan pobres, tan felices y tan desinformados que nuestra vida solo se alimentaba de buscar la justicia social.

Y ahora estamos sentados esperando los trenes del invierno que aún están por llegar.

Con la esperanza de volver a leer otro de tus libros que me devuelvan a la vida…Con todo mi cariño: Salud.

Salamanca, Julio 2018. Mercedes Blanco”

Reconozco que me emocioné con su cariñosa dedicatoria y recordé sus intervenciones en el pleno de representes, cuando éramos jóvenes y como decía ella en su dedicatoria “…éramos tan jóvenes, tan pobres, tan felices y tan desinformados que nuestra vida solo se alimentaba de buscar la justicia social”. Que razón tenia al escribir eso.

En fin, continuo: Mercedes, en una entrevista que le hicieron hace ya bastantes años, decía de ella misma: 

“Nací una madrugada de enero en Aldehuela de la Bóveda (Salamanca), junto a los raíles del ferrocarril. De ahí, probablemente, mi oficio de ferroviaria que he compaginado con diversos estudios inconclusos casi todos ellos.  Escribo desde que tengo memoria de mí. O sea, que ni se sabe, teniendo en cuenta que conocí a Franco, aprendí a escribir en pizarra y me salió callo en el dedo corazón de apretar el palillero que sujetaba la pluma de mis primeros borrones. Luego inventaron la estilográfica, el bolígrafo, y el ordenador, que me facilitó la tarea para alguna vez aliviar penurias en los tiempos difíciles…». 

Mercedes falleció también en un mes de enero, en concreto el 25 de enero de 2021, a causa de su enfermedad: Cáncer. DEP, compañera.

Mercedes recorrió la geografía española recogiendo galardones, de poesía, entre otros, como el de Juan Bravo, Villa de Galisteo, Ardamuz, Pluma de Oro de Alcorcón, Antonio Machado de Sevilla, Villa de Aranda, Daya Nueva y José Hierro. En prosa logró el “Villa de Guarbo” (Palencia), “Premio Atenea” (Salamanca), El “Clarín”, en dos ediciones; el “Ciudad de Ponferrada”, el de “Ciudad de Tres Cantos”, el “Carmen Martín Gaite”, el “Miguel de Unamuno de Salamanca, y el “Blas de Otero” de San Sebastián de los Reyes (Madrid).

Su pueblo, Aldehuela de la Bóveda, en mayo de 2022, pusieron en marcha una biblioteca gracias a la donación de libros de Mercedes Aurora Blanco. La biblioteca lleva su nombre y cuenta con unos 2.000 volúmenes, todos ellos donados por la familia de Mercedes.

Decía yo entonces, cuando hace casi cuatro años recibí sus libros, y digo ahora: Mercedes, eras, eres, además de una extraordinaria escritora, sobre todo una gran mujer rebelde y luchadora, eres una mujer entrañable, sensible, cariñosa y sobre todo libre.

Estés donde estés siempre recordaremos tu rebeldía, tu lucha por los más desfavorecidos, pero también por tu ternura y sensibilidad que dejas clara en tus muchos poemas y escritos que has esparcido por muchos pueblos -como decía la cantante Cecilia- de nuestra querida España.

Este es mi humilde homenaje. DEP, querida Mercedes y reitero, que estes donde estes, aquí en la tierra siempre te recordaremos, y mientras te recordemos, seguirás viva en nuestras mentes y corazones.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.


ENERO, EL MES QUE DESBARATARON LOS SUEÑOS A LOLA

Enero fue un mes fatídico en la vida de Lola González: el 20 de enero de 1969 asesinaron a su novio, Enrique Ruano, el 24 de enero de 1977 se perpetró el atentado de Atocha 55 en la que murió su marido, Javier Sauquillo y el 27 de enero 2015, falleció ella.

Dolores González Ruiz, Lola para sus amigos, fue una abogada laboralista, superviviente de los asesinatos de los Abogados de Atocha en 1977. Ahora quizás más conocida, a raíz de la serie Las Abogadas, que ha emitido recientemente TVE. El resto de las abogadas, a las que se refiere la serie de TV, son las más conocidas abogadas laboralistas, Cristina Almeida, Manuela Carmena y Paca Sauquillo. Aun se puede ver la serie en RTVE Play.

Lola nació en León en 1946 y murió en Madrid el 27 de enero de 2015. ​ La injusta historia de Lola comenzó en 1969. Como estudiante de derecho, estuvo siempre ligada a los movimientos antifranquistas. En enero de ese año 1969, Lola fue detenida junto al que entonces era su novio, Enrique Ruano, por la Brigada Político-Social franquista por arrojar a la calle propaganda de "las comisiones obreras",  según la versión policial, 

El caso de Enrique Ruano es tristemente conocido por todos. Tras ser torturado durante tres días, fue cruelmente asesinado tirándole por una ventana desde un séptimo piso. La policía de la época lo calificó como suicidio  y así lo extendió también la prensa franquista.

A pesar de esta adversidad, Lola lo pudo superar con mucho esfuerzo y continuó con su trabajo como abogada laboralista y su militancia en el PCE y en CCOO, ambas organizaciones ilegales hasta bastante después de la muerte del criminal Dictador, Franco.

El mes de enero de 1977, ya casada con Javier Sauquillo, también abogado laboralista, a la vida de Lola le tenían preparado otro grave golpe. El 24 de enero,  ocurrió el atentado de Atocha 55, despacho de abogados vinculado al PCE y a CCOO.

Un comando de extrema derecha acudió la noche de ese 24 de enero al despacho laboralista de la calle Atocha 55. Los asesinos colocaron contra la pared a los asistentes y ametrallaron a quemarropa a las nueve personas allí presentes.

Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Serafín Holgado de Antonio, y Ángel Rodríguez Leal, fallecieron en el acto. Lola, quedó gravemente herida junto a su marido, Javier Sauquillo Pérez del Arco, que fallecería al día siguiente. Junto a Lola, quedaron también gravemente heridos Luis Ramos Pardo, Miguel Sarabia Gil y Alejandro Ruiz Huerta Carbonell, el único que hoy en día continúa con vida y que es el actual presidente de la Fundación Abogados de Atocha.

Estos atentados supusieron un antes y un después en la transición española. El 26 de enero de 1977, más de cien mil personas acudieron a decir adiós a los fallecidos de Atocha 55, en un clima de silenciosa indignación, y con toda seguridad el atentado y la manifestación posterior, aceleró los cambios políticos necesarios hacia la democracia en nuestro país.

Los que conocieron a Lola tras el atentado fascista recalcan que tardó años en recuperarse físicamente, pero quedó psicológicamente afectada de por vida, pero a pesar de ello ella siguió luchando por sus ideales políticos y sociales. Militando en el PCE y en sus CCOO y trabajando en varios despachos de abogados laboralistas de CCOO, así como en la Comunidad de Madrid.

Cuando CCOO de Madrid puso en marcha la Fundación Abogados de Atocha, en mayo de 2004, formo parte de su primer Patronato y en sucesivas renovaciones continúo participando en él. Cuando murió en 2015, era la presidenta de honor de la Fundación.  

Yo por las fechas del atentado a los Abogados de Atocha era un joven sindicalista de RENFE y conocía el despacho de Atocha 55 por algunos compañeros del transporte que se reunían allí. Viví aquellos atentados con enorme intensidad y porque no decirlo, con miedo, con mucho miedo.

Pero más que del 24 de enero, mi mas claro recuerdo es del 26 de enero, día del entierro de los compañeros asesinados. Para mí ha sido la más impresionante y emotiva movilización silenciosa que he asistido en mí vida y he asistido a cientos. Aquellos miles y miles de hombres y mujeres, aquella tensión contenida, aquel silencio, sólo roto ya en el cementerio, con algunas vivas a los muertos y por el canto de la internacional, fue algo que el pueblo de Madrid, el país entero, nunca olvidará.

A partir de esas fechas desde CCOO y después, a partir del 2004, conjuntamente con la Fundación Abogados de Atocha, todos los años, los 24 de enero, hemos continuado rindiendo homenaje y recuerdo a esos mártires de libertad que fueron y son los Abogados de Atocha.

Años después, conocí personalmente a los, sobrevivientes de aquel atentado criminal: Miguel Sarabia, Luis Ramos, Alejandro Ruiz-Huerta y Lola González.

Con todos ellos tuve una excelente relación, ya que desde que me incorpore a CCOO de Madrid  en mayo de 1987 -10 años después del atentado- como responsable de Comunicación, era una de las personas que se ha encargado de la organización de los actos de recuerdo y homenaje, que año tras años, hemos realizado y el primero que allí estaba era Miguel Sarabia, todos los años, hasta su muerte en 2007, dispuesto a prestar su voz y su palabra para sin altavoces  dirigirse a los cientos de personas que acudían tanto al cementerio de Carabanchel,  como al portal de Atocha 55.  Así que con Miguel fue el primero con quien intime. Estoy hablando del 11º aniversario . Ya ha llovido desde entonces..

Década de los 90, un 24 de enero cualquiera en Atocha 55. Miguel Sarabia dispuesto
 a intervenir ante los asistentes al acto

Después y en especial a partir del 25 aniversario, en 2002, ya conocí a los demás sobrevivientes, Luis, Alejandro y Lola, todos ellos grandes personas, pero  reconozco que con la que mas empatía tuve fue  con Lola. Seguro que, por múltiples motivos, pero quizás por mi parte pensando en lo que habría sufrido Lola por el asesinato de sus dos amores malogrados por los fascistas. El caso es que mantuve una buena amistad con ella. Es mas creo que fui la ultima persona que hablo con ella desde el Patronato de la Fundación. Me explicó:

En enero de 2015, 38 aniversario de los Abogados de Atocha, el Patronato acordó premiar a la jueza María Servìni, la jueza de la Querella Argentina contra los crímenes del franquismo y reconocer a los actores Juan Diego y Concha Velasco que recogerían el galardón en representación de los artistas que protagonizaron la Huelga de Actores de 1975. Pues bien, cuando me puse en contacto con Juan Diego para comunicarle el reconocimiento, lo primero que hizo Juan fue preguntar por Lola González y que, si iba a estar en el acto del 24 de enero, día que entregamos los premios. Y seria, mas menos sobre el 20 de enero de 2015, cuando llame a Lola para comentarle la conversación con Juan Diego y preguntarle si iba asistir al evento del 24 y ella me contestó que estaba un poco delicada pero que intentaría estar, cuestión que no pudo, pues unos días después, en concreto el 27 de enero fallecía.

Breve video en homenaje de la Fundación Abogados de Atocha a Lola González Ruiz en enero de 2016 

Esta es para mí, muy brevemente la historia de Lola. En fin, querida Lola, estés donde estés DEP amiga; quizás con tus cenizas mirando al mar en Santander..., pero que sepas que siempre te recordaremos, te tendremos en nuestra memoria y estaremos contigo, pues como dice la escritora Isabel Allende: “La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme siempre estaré contigo”,

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013/2024) y sindicalista de CCOO