LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

EN LA FERIA DE MÉRIDA

Con mi hermano y primos en la Feria de Mérida, años 50 siglo pasado.

La mejor fórmula de acordarse de lo que uno vive a lo largo de los años es contemplar una imagen. Rápidamente te viene a la memoria lo que hay en la foto y la asocias a su entorno.

La foto que vamos a ver y comentar hoy es de la feria de Mérida, Extremadura, España.  La fecha, poco más de los años 50 del siglo pasado. Tendría unos 6 o 7 años. Máximo 8.  Habíamos ido mi hermano y yo desde la estación de ferrocarril de Proserpina, que es donde vivíamos por aquel entonces, a pasar la tarde a la feria de septiembre de Mérida, que en aquellos tiempos se situaba en la Rambla Santa Eulalia, muy cerca del Parque López de Ayala.

Habíamos quedado con nuestros primos, que venían de los pueblos de La Garrovilla y Esparragalejo. Nosotros, mi hermano y yo, como decía antes, veníamos en tren desde Proserpina.  En la foto, estamos de izquierda a derecha, arriba, mi primo Diego (fallecido recientemente DEP) y su hermana, mi prima Vicenta.  Abajo, en primer lugar, yo, a continuación, en el centro, mi primo José María y por último, a la derecha, mi hermano Juan.

Después de hacernos la foto, de las pocas que tengo recuerdos de esa época, es de darnos una vuelta por la feria, especialmente para comernos algunas chucherías, un trozo de turrón de Castuera y un cucurucho de camarones muy salados y por supuesto montarnos en los caballitos. De poco más me acuerdo. Esta otra foto da fe de ello.

 

Montando en los Caballitos en la feria de Mérida. Años 50 del siglo pasado

Pero recuerdo el entorno de la foto y me vienen a la memoria varia historias de aquella época o quizás, algún año después.  Por ejemplo, recuerdo que una tarde mi padre me llevó al cine Trajano (Actual teatro) a ver una película de Joselito, creo que era “El pequeño Ruiseñor” que se estrenó en 1954. Los niños de entonces éramos de Joselito o de Marisol, de guerrero del Antifaz o de Roberto Alcázar y Pedrín. O de todos a la vez.

El día de la película de Joselito, una vez que finalizo, nos encaminamos a la estación de ferrocarril de Mérida y allí estuvimos unas horas hasta que cogimos un tren para Proserpina. Y en la estación me ocurrieron cosas extraordinarias, resultado de las cuales lo pase muy mal. Resulta que viviendo y estando en el campo de Proserpina yo tenía claro que había un Sol y una Luna   y me encuentro de golpe y porrazo que, en Mérida, desde los andenes de la estación, se ven al menos 8 o 10 lunas y todas llenas.

Dolor de cabeza tenia de tanto pensar, pero no dije nada para no pecar de inculto, pero al otro día, nada más levantarme, le pregunte a mi padre el porqué de esa diferencia y su contestación me lo aclaro todo. Lo de Mérida no eran lunas, eran luces muy altas que alumbraban las playas de vías de la estación.

Viendo las fotos, me viene a la memoria otra anécdota, que me ocurrió siendo algo más mayor, en el Teatro Cine Alcazaba, de reciente inauguración por aquel entonces. Ya serían los primeros años de los 60. Íbamos mi primo Paco Llanos que EPD y yo a ver una película de sesión continua. Era por la tarde y entramos a oscuras y sin acomodador.  Subimos sin luces y en los primeros asientos libres que pudimos nos sentamos. Nada más sentarnos comenzamos a pensar que vaya mierda de cine, tan nuevo y tal y vaya asientos tan duros e incómodos tiene, con lo bien que vemos el cine de verano en mi pueblo (Esparrágalejo), que nos llevamos las sillas de casa.

Cuando ya llevamos allí un ratito y nos acostumbramos a la oscuridad del cine Alcazaba nos dimos cuenta de nuestro error, nos habíamos sentado en los escalones de las escaleras del cine.  En fin, cosas veredes amigo Sancho, que me hacen recordar mi infancia extremeña.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.


1º de Mayo: Desde día de los botes de humo hasta Covid 19



Hace ya varios años nos contaba Emilio Gabaglio, el dirigente sindical italiano que fuera durante más de una década, secretario general de la CES (Confederación Europea de Sindicatos),  en alguna de las ocasiones que estuvo en Madrid, una anécdota sobre la importancia  el 1º de Mayo para la clase obrera.

Decía, que  iban dos trabajadores camino de una manifestación del  Primero de Mayo, con sus banderas rojas al viento y uno de ellos le pregunta al otro: 

-Cuantos 1º de Mayo vamos a necesitar para conseguir nuestras   justas  reivindicaciones?
-Con toda seguridad: todos, compañero,  todos…

Y qué razón tenía Emilio Gabaglio y esas dos personas en su charla: Las reivindicaciones obreras son eternas. Hay que manifestarse, unas veces para conseguir logros  y otras para que no te los quiten y el 1º de mayo de cada año es el día clave para ello.
 .
Los Primeros de Mayo, cualquier 1º de Mayo, es la fecha conmemorativa de las reivindicaciones de la clase  trabajadora. Este año,  se cumple el 134 aniversario de aquel Primero de Mayo de 1886, en el que los trabajadores y trabajadoras de Chicago padecieron la brutal represión de una huelga y de las manifestaciones en las que reivindicaban la jornada laboral de ocho horas, que constituía la base de unas condiciones dignas de trabajo. Manifestaciones en las que murieron y fueron heridas muchas personas y que culminaron en la revuelta de Haymarket Square.

Por tanto en estas fechas es un buen momento para recordar, como cada año, los nombres de aquellos tres periodistas, Albert Parsons, August Spies y Adolf Fischer. El de aquel carpintero, Louis Lingg. Y de aquel tipógrafo, George Engel, que fueron condenados a muerte y ejecutados de forma inmediata, por encabezar aquellas movilizaciones. Mientras Samuel Fielden, Oscar Neebe y Michel Schwab, eran condenados a cadenas perpetuas o numerosos años de cárcel. Estos 8 trabajadores quedarían para la historia del 1º de mayo como “Los mártires de Chicago”.
1º de mayo de 1886; "los mártires de Chicago"

Es buen momento para recordar que aquellas reivindicaciones de hace 134 años, que aspiraban a una vida digna y un trabajo decente, han tenido un largo recorrido cargado de persecuciones, cárcel, dolor, tortura y muerte, bajo acusaciones parecidas, a cargo de los poderosos, los ricos y su ejército de pícaros plañideros, holgazanes y lameculos de los señoritos que no han dado un palo al agua en su vida.
También es buen momento para recordar que, pese a los años transcurridos, las formas de explotación de la clase trabajadora siguen siendo básicamente las mismas, aunque se han perfeccionado de tal manera que, al igual que en aquellos lejanos días, son presentadas y asumidas como inevitables y hasta necesarias.
Y, sin embargo, la clase obrera y trabajadora  sigue existiendo, porque la explotación de los trabajadores y trabajadoras no ha desaparecido. Es más, esa explotación se ha despojado de la careta y se nos muestra en su más cruda realidad.
En cuanto a los primeros de mayo en España, tendríamos que remontarnos a 1890 -130 años ya-  cuando se celebro por primera vez en nuestro país. El balance de ese primer 1º de mayo español fue ambivalente. Al ser la primera movilización obrera general el éxito fue indudable y, por consiguiente, tanto los patronos como el gobierno comenzaron a ser conscientes que, a partir de entonces, había que tener en cuenta al movimiento obrero. Pero, también es cierto que el balance de lo conseguido fue muy exiguo.
A pesar de ello los 1º de mayo se fueron celebrando año tras año con altibajos en cuanto a la participación y a sus reivindicaciones y logros.
La celebración del Primero de Mayo en la España del primer cuarto del siglo XX se desarrolló entre la autorización y la prohibición gubernamental y tuvo que ser el 1º de Mayo de 1931 el que fue extraordinario, porque se celebró a las pocas semanas de la proclamación de la República y, sobre todo, porque fue la primera celebración como fiesta oficial.

En los recuerdos de la historia es destacable también, el 1º de mayo de  1936, aunque la alegría duro poco ya que pocos meses después llego golpe de estado de Franco y la posterior guerra in-civil. Fue un gran primero de mayo de unidad obrera y frente popular, celebrado poco después de la victoria política del Frente Popular en febrero de 1936. Ese año se manifestaron en Madrid medio millón de personas. Las banderas rojas se mezclaron con la tricolor de las republicanas.

Ese año, 1936, fue la última vez que el movimiento obrero español se manifestó en paz y libertad del Primero de Mayo, hasta 42 años después: 1978. Durante los tres años que duro la guerra los actos del primero de mayo fueron muy escasos, entre otras cosas porque donde triunfo el golpe de estado lo primero que hicieron fue prohibir cualquier tipo de movilización.

Concluida la guerra una orden del 9 de marzo de 1940 ratifico la suspensión, hasta el año 1956 que el ministro de los sindicatos verticalistas José Solís, después de una visita al Vaticano, se adhirió al uno de mayo, como fiesta de San José Obrero, “por solidaridad con la disposición de la Santa Sede” según consta en la orden ministerial del 27 de abril de 1956.
A partir de esa fecha todos los años la jerarquía católica y el régimen franquista organizaban los actos correspondientes al 1 de mayo de san José Obrero con misas y discursos de los jerarcas franquistas con la participación del sindicalismo vertical franquista,  inaugurándose las grandes exhibiciones sindicales en el estadio Santiago Bernabéu, alternando actuaciones deportivas y folclóricas a cargo de coros y danzas de la sección femenina con las culturales. Todo ello con gran difusión de estos actos…prensa, radio, televisión,  NO-DO.
A partir de los años sesenta con la revitalización del movimiento obrero en especial a través de las Comisiones Obreras, comenzó a generarse una nueva dinámica en relación con la celebración del 1º de Mayo. El día anterior, es decir, el 30 de abril, se establecía como jornada de lucha con paros cortos, boicots al transporte colectivo de las grandes empresas y minutos de silencio en los comedores de las fábricas
Y fue a partir de 1962, después de las huelgas mineras de la primavera y hasta 1976 cuando en España dibujaría una curva ascendente de conflictividad laboral, incluidos los 1 de mayo. Por ejemplo en el 1 de mayo de 1967 en Madrid miles de trabajadores se dieron cita en  Gran Vía, recorriendo de arriba abajo y al revés las amplias aceras de esa calle madrileña. En 1975 y 1976, en un contexto sin precedentes de la conflictividad laboral en España se dio un paso más desafiando en la calle a las autoridades el 1 de mayo de manera masiva.
Como es sabido las organizaciones sindicales fueron legalizadas en abril de 1977. Por entonces ya habían sido legalizados los partidos políticos. A pesar de ello el Gobierno de Adolfo Suarez prohibió las manifestaciones del 1 de Mayo de ese año, a lo largo y ancho de la geografía española.
1º de mayo de 1977, en los alrededores del campo del Rayo (foto El Pais)

Ese día estalla “el día de los botes de humo”, según definición de Marcelino Camacho. Ocurre en Vallecas, Madrid. Acuden cerca de 100.000 personas, según los sindicatos; y 6.000 según el Gobierno. Y empiezan las carreras y los botes de humo.
Por la tarde se había organizado una fiesta campestre en el Pinar de las siete hermanas en la Casa de Campo, fiesta que tuvo un carácter pacífico hasta que al final de la tarde intervino de nuevo  la policía.
La jornada de aquel 1º de mayo de 1977, ya con los sindicatos legalizados, se saldo con varios heridos graves, más de doscientos heridos de diversa consideración y centenares de detenidos.
Fue en 1978 cuando de verdad realizamos un 1 de mayo en libertad. Los medios de comunicación destacaron la normalidad ciudadana con la que trascurrió la conmemoración y en la que participaron centenares de miles de personas. Todo en un ambiente general de entusiasmo.
Manifestación del 1º de mayo de 1978 en Madrid

Desde entonces y hasta la fecha, nunca ha faltado a cita un gran número de personas a los 1º de mayo reivindicativos pero también festivos. Los trabajadores y trabajadoras de Madrid y del conjunto de las capitales de provincia han demostrado un año sí y otro también el vigor de la clase obrera recorriendo sus calles y plazas. Recuerdo cuando decía un compañero -David del Rio, ya fallecido-  que fue secretario de la Federación de Sanidad de CCOO en Madrid: “Las calles de Madrid retumban al paso de las grandes masas de personas que las estamos recorriendo”
Este año 2020, con el covid-19 y el confinamiento, va ser un 1º de Mayo extraordinario, primero porque no vamos a pisar las calles y nuestras protestas las haremos virtualmente y también porque va a ser un día muy especial dedicado fundamentalmente a las personas trabajadoras que están en primera línea. Esas personas que a pesar del riesgo de contagio y de los deficientes medios de protección están salvando vidas, ayudando a las personas mayores, dependientes y con discapacidad, las que garantizan el funcionamiento de los servicios esenciales que requiere nuestra economía, ya que son las verdaderas protagonistas de esta crisis.
También, entre otras cuestiones, este año los sindicatos reivindican una estrategia económica y social de desescalada y salida de la crisis acompañada de un cambio de modelo productivo, respetuoso con el medio ambiente y asentado en el empleo estable y con derechos.
1º de mayo de 2019 en Mérida (Badajoz), con compás ferroviarios de CCOO

Termino: Lo digo con orgullo, en esos 43 años, que van de 1977 a 2020, -de los botes de humo al covid-19-, solo he faltado una vez  a la cita del Primero de Mayo, y la que falte fue por temas familiares y este año voy a estar ahí, como siempre, aunque sea de forma virtual, acordándome de Emilio Gabaglio por su acertada anécdota y también recordando a mi amigo y compañero Manuel M. Nicolás Taguas, secretario general del sector ferroviario de CCOO (fallecido recientemente) y con el que hice el recorrido del 1º de Mayo, en la  manifestación del pasado año en Mérida, en compañía de otros muchos compañeros y compañeras, reivindicando un mejor ferrocarril para Extremadura.
Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO

Breve saludo de Paco Naranjo ante el 1º de Mayo de 2020


1987: CAMPAÑA ELECTORAL ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO

Acto electoral en 1987 con  Marcelino Camacho y Manolo Fernández Aller en la estación de de Príncipe Pio 

Izquierda Unida (IU) fue creada el 29 de Abril de 1986,  al calor de las grandes movilizaciones que se realizaron para exigir la salida de España de la OTAN, cuando la Plataforma Cívica por la Salida de España de la OTAN -presidida por el escritor Antonio Gala- consiguió aglutinar a casi todas las organizaciones de izquierdas del país, excepto el PSOE.

Poco después del referéndum sobre la OTAN se decidió  formar una gran  coalición electoral  que aglutinara la mayoría de las fuerzas de izquierda que habían participado en la plataforma Anti OTAN. En principio  formaron parte de ella 8 organizaciones políticas, siendo la más representativa de todas ellas el PCE. Después de un amplio debate se  decidió llamarla Izquierda Unida (IU). 

A  partir de esas fechas se comenzó una nueva e ilusionante vida política para una gran mayoría de aquellos que procedíamos del PCE con unas buenas perspectivas electorales, después de los problemas internos habidos dentro de nuestro partido  en los meses  anteriores.

Por aquel entonces el que esto escribe militaba en la Agrupación Ferroviaria y ya había tenido alguna incursión política electoral como “relleno”. Es decir yendo en las listas  electorales en lugares donde era imposible que salieras concejal o diputado y quitando las pegadas de carteles, reparto de propaganda  y asistencia a los mítines, poco más contribuís a los resultados que se obtenían en las elecciones. 

Pero en las elecciones políticas para el Parlamento Europeo, para las Autonomías y para los Ayuntamientos, celebradas en junio de 1987, sí me implique algo más, pasando  de ir de “relleno” a ir de “florero”. La diferencia sustancial estaba en que seguías sin tener posibilidades de salir, pero participabas activamente en la campaña, lo que era un honor para mi.

Yo, como según los estrategas de IU -te acuerdas Paco Palero- era muy conocido por entonces, por ser el portavoz de CCOO en el ferrocarril y el secretario del Comité Intercentros de RENFE, además de salir mucho en los medios de comunicación, me propusieron  ir  en  las listas por IU al Parlamento Europeo, en un lugar destacado. Fui en el numero 13 y las previsiones “máximas” eran sacar tres. (Y así fue: IU saco algo más de un millón de votos y tres Eurodiputados).
Lista electoral de IU para el Parlamento Europeo
(elecciones de junio 1987)

Acepte ir en las listas y cogí la mitad de mis vacaciones laborales para ponerme a disposición de IU, esa fuerza política recién constituida, bajo el liderazgo de  Gerardo Iglesias y que tanta ilusión creo entonces. En mis 15 días de vacaciones hice campaña, en Madrid, Castilla León, Extremadura y Andalucía y en esas dos semanas me ocurrieron anécdotas variadas de todo tipo y que tengo guardadas en la “Mochila de IU”. Contare algunas de ellas.

Un día no serian más allá de las cinco de la tarde de un caluroso mes de junio cuando llegue a un precioso pueblo blanco de la sierra de Málaga. Me acompañaba un camarada que iba en las listas de diputados de IU de Andalucía. Llegados al pueblo nos encaminamos directamente a la casa  del Alcalde y  de golpe vemos en su puerta una banda de música compuesta por al menos cincuenta personas de todas las edades. Desde niños de unos 10 años hasta hombres con más de 60. Veníamos de hacer campaña por distintos lugares de Andalucía, realizando asambleas en los talleres y dependencias de RENFE, fábricas, tajos, reparto de propaganda en mercadillos, etc. y encontrarnos con este recibimiento, fue todo una agradable sorpresa.

Una vez que saludamos al  Alcalde del PCE y candidato de IU para estas nuevas elecciones,  nos encaminamos a anunciar el acto por la calles del pueblo, encabezando la comitiva una furgoneta provista de grandes altavoces  y detrás de ella los candidatos a  Alcalde, Concejales, Diputado Autonómico y Parlamento Europeo y miembros de IU del pueblo,  seguidos por la amplísima banda de música, nos recorrimos las calles, unas calles empinadas, de un pueblo situado en lo alto de una montaña, con tantas personas subiendo y bajando por ellas, al ver el cortejo, más que anunciar un mitin parecía una procesión, pero una procesión pagana, o los de la película Novecento avanzando a paso lento.

En un encuentro con militantes del PCE de Renfe en 1987. De izquierda a derecha: Nico Sartorius, Manolo Cachan, Jesús González Martín ·"Chuchi" y yo mismo, en la sede de Santísima Trinidad 
De vez en cuando parábamos un rato para que la banda tocara tranquilamente alguna pieza musical, parada que aprovechaban algunos de los vecinos para ofrecernos algún refrigerio. Nos pasamos por lo menos un par de horas transitando por la calles hasta que llegamos al lugar del mitin. Lugar que me reservaba otra sorpresa: Un amplio local, con capacidad para 500 personas, con una larga barra de bar y un gran escenario coronado con dos grandes fotografías de cuerpo entero de dos históricos del PCE: José Díaz, primer secretario general del PCE  y Dolores Ibarruri “Pasionaria”.

Así que una vez allí y después de tomarme el penúltimo refrigerio, con un buen moriles, el mitin fue coser y cantar. De las mejores intervenciones que recuerdo haber realizado en campañas electorales. Con el salón abarrotado de incondicionales, solo con mirar y señalar a esos  dos grandes líderes del comunismo histórico español que estaban en mis espaldas: Pepe Díaz y Pasionaria, lo tenía uno todo hecho..  

Otro día, de esa misma semana, participe en otro pueblo de Málaga, en un bello parque, habilitado al efecto con cerca de 500 sillas y con muchas intervenciones desde un gran escenario: El conductor del acto, que dicho sea de paso era un poco tartamudo, el candidato a Alcalde, un candidato al parlamento regional, el responsable de IU de Málaga y el del pueblo, alguien de los Verdes y yo mismo. Teniendo en cuenta que eran más de la nueve de la noche y éramos seis los oradores,  yo propuse que fuéramos cortitos en nuestras  intervenciones para que el acto no resultara pesado. Quedamos que nadie pasara en su intervención de 10 minutos.

Y dicho y hecho, el presentador se encargo de reiterar el tema de los tiempos en cada una de las intervenciones para que nadie se pasase y en una hora y pico habíamos terminado. Y ohh, sorpresa, después de los aplausos de rigor, el respetable público nos pedía en voz en grito que repitiéramos la faena, pues eran algo menos de las 10,30 h de la noche y allí se estaba muy fresquito y  a gusto.

Y claro el público manda. Nos reunimos los del estrado y decidimos hablar otros cinco minutos cada uno. Así que todos contentos. Nunca ni antes ni después me había ocurrido, pero así es la vida. Como decía Don Quijote: cosas veredes amigo Sancho, o lo que es lo mismo, verdad verdadera.

Por cierto ese año en el pueblo de la sierra continuo ganando IU por mayoría absoluta y en el otro quedamos mas menos igual que antes, con tres o cuatro concejales y lo que no se si contribuimos o no a sacar algún voto, aunque yo creo que en los dos lugares, como diría un castizo: “ya estaba todo el pescado vendido”, pero a mí me cabe el honor de además de contarlo, de haber vivido estas y otras historias, sabiendo que no iba a ser Eurodiputado, ni siquiera Concejal, pero con el orgullo de haber contribuido y  llevarlo en mi mochila o en esa gran mochila que fue IU y que espero siga siendo en el futuro.

FRANCISCO NARANJO LLANOS, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.