LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

“EL ABRAZO” DE GENOVES EN ANTON MARTIN


Desde junio de 2003 en la madrileña plaza de Antón Martín, frente al número 55 de la calle Atocha está situada la Estatua que representa el cuadro El Abrazo de Juan Genovés.

Para conocimiento general de la ciudadanía madrileña y de quienes nos visitan de otros lugares es preciso en primer lugar dar a conocer el trágico suceso ocurrido en la noche del 24 de enero de 1977.  Ese día un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de abogados laboralistas vinculados a CCOO y al PCE situado en el número 55 de la calle Atocha, a pocos metros de la plaza de Antón Martín, irrumpieron en el despacho  y ametrallaron a las nueve personas que allí se encontraban a punto de comenzar una reunión de trabajo; eran los denominados como Abogados de barrio. El resultado de aquel atentado fue de cuatro abogados y un sindicalista asesinados. Resultando gravemente heridos otros cuatro abogados.

En el año 2001, un año antes de conmemorar el 25º Aniversario del atentado, CCOO de Madrid puso en marcha una iniciativa dirigida a las corporaciones locales madrileñas cuyo objetivo consistía en que los Ayuntamientos, dedicaran un espacio público, calle, plaza, monumento, etc.,  en recuerdo y homenaje a los Abogados de Atocha que antes de su asesinato habían puesto su conocimiento y compromiso al servicio de los ciudadanos de los municipios, incluido Madrid Capital.

La respuesta fue enormemente positiva. En un corto  período de tiempo, y en su memoria, veinticuatro municipios de la Comunidad de Madrid de todos los colores políticos tenían en sus  callejeros una referencia con el nombre “Abogados de Atocha”.

Importante fue también la presencia e intervención de la dirección del sindicato en los plenos municipales a la hora de debatir la moción correspondiente por la cual, se daba a conocer un hecho que muchos concejales y vecinos asistentes a los plenos desconocían. La inauguración pública de las calles, plazas, esculturas…. Fue un paso más para dar a conocer y poner en valor la figura de los abogados que sufrieron aquel criminal atentado

En el caso de la capital, siendo Alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano, nos encontramos con más dificultades, cuando en las mismas fechas se revindico también un espació público y en especial que la obra El Abrazo en su versión escultura, (primera y única realizada por Juan Genovés) se situara en la plaza Anton Martín,

La iniciativa contó de forma inmediata con el apoyo de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos y de los grupos municipales de IU y PSOE y fue después de mucho trabajo, manifiestos, recogida de firmas, etc, cuando un par de años después, la petición fue aceptada por el equipo de Gobierno del PP y votada por unanimidad por el pleno del ayuntamiento madrileño en 2002.

Por supuesto antes de hacer la propuesta a los grupos municipales, en CCOO teníamos el consentimiento expreso del autor, Juan Genovés, que estaba encantado que su “abrazo” sirviera como recuerdo y homenaje a esos trabajadores por la libertad y la justicia,  que eran y son los Abogados de Atocha.

La inauguración del monumento tuvo lugar un año después, el 10 de junio de 2003, fecha que por aras a la casualidad coincide con otro hecho histórico en la Comunidad Autónoma Madrileña, ya que fue el día que se perpetró el nefasto hecho antidemocrático en el parlamento regional madrileño, denominado  Tamayazo. Pero eso es otra historia.

Años después, en el en 2007, coincidiendo con el 30 aniversario del atentado fascista y ya constituida la Fundación Abogados de Atocha, solicitamos al gobierno del ayuntamiento madrileño la colocación de una placa que explicara el significado del Monumento, como dice su texto: “para conocimiento del pueblo de Madrid y quienes nos visitan”, propuesta que fue aceptada de inmediato por la Corporación Municipal. 

Placa situada en la estatua de Juan Genoves en Anton Martin 

Habíamos detectado dificultad a la hora de comprender por parte de los ciudadanos el por qué de la escultura de Juan Genovés y en ese lugar de Madrid. Al día de hoy  la leyenda de la Placa explica de forma resumida su significado, del mismo modo que hacemos nosotros en este articulo de opinión.  

Recordar aquí que “El Abrazo”, cuadro pintado por Juan Genovés  en los años 70, fue un  símbolo de la transición española, con cuyas copias en forma de póster se revindicó la amnistía y la libertad en nuestro país. Uno de estos pósteres estaba colgado en el despacho de abogados laboralistas en  Atocha 55, lugar donde fueron asesinados el 24 de enero de 1977.

También se conoce esta obra popularmente con el nombre de “Amnistía”, por haber sido utilizada por la Junta Democrática en 1975/1976 para pedir la liberación de los presos políticos de la Dictadura Franquista en España, reproduciéndose  miles de  copias, que se vendían para sufragar los gastos de la campaña.

Igualmente, el cuadro fue durante muchos años el símbolo de la prestigiosa ONG, Amnistía Internacional, organización todavía incipiente. Con los ingresos económicos de la venta de reproducciones de El Abrazo, pudo costear su primera sede en Madrid.

Por cierto de la misma manera, en el 2001, CCOO de Madrid eligió también esta obra para conmemorar el 25º aniversario del sindicato en la región madrileña, reproduciéndola en libros, carteles, agendas, pegatinas, etc, tras recibir la autorización de su autor.
  

INFORMACIÓN ELABORADA POR...
Raúl Cordero Torres y Francisco Naranjo Llanos,Vicepresidente y Director  de la Fundación Abogados de Atocha

Gente decente en el Congreso de los Diputados.

Rueda de prensa del PCE en Junio de 1977

En los distintos actos celebrados en estas fechas del 39 aniversario, para recordar y homenajear a los Abogados de Atocha —cuando un año más se conmemora un nuevo aniversario de su asesinato— surgen con frecuencia reflexiones y preguntas ante ciertas descalificaciones hacia la historia de la Transición en España. Estas críticas proceden, en demasiadas ocasiones, de dirigentes de algunas organizaciones políticas llamadas “emergentes”, que muchos sitúan en la izquierda, aunque ellos prefieran definirse desde una supuesta “centralidad del tablero”, un concepto tan ambiguo como revelador de su voluntad de situarse equidistantes entre derecha e izquierda.

Desde esta perspectiva, comparto una reflexión personal.

Si aquellos mártires de la libertad —los Abogados de Atocha, vilmente asesinados en enero de 1977— hubieran sobrevivido, hoy seguirían defendiendo el proyecto político que su partido, el PCE, impulsó durante la Transición y que, con todas sus limitaciones y en función de la correlación de fuerzas del momento, quedó reflejado en la Constitución de 1978. Seguramente mostrarían también su indignación ante la tergiversación —o el desconocimiento— de quienes hoy hablan con demasiada ligereza de “pacto de castas” o de “régimen del 78”.

Conviene recordar que en aquellos años no hubo concesiones gratuitas al franquismo. Los avances democráticos y los derechos conquistados fueron fruto de la lucha colectiva: de las movilizaciones en las calles, de las huelgas del movimiento obrero, del papel decisivo del sindicalismo de clase —con CCOO a la cabeza— y de las campañas por la libertad y la amnistía que movilizaron a toda una sociedad comprometida con la democracia.

Hoy, algunos pretenden erigirse en “la gran esperanza blanca” de una ciudadanía legítimamente indignada por las injusticias sociales y laborales. Sin embargo, pierden credibilidad política e histórica cuando, con una osadía injustificada, desprecian la memoria de la Transición repitiendo eslóganes como “pacto de castas”, “régimen del 78” o afirmaciones tan simplistas como que “por primera vez llega gente normal y decente al Congreso”.

¿Acaso olvidan que en ese mismo Congreso estuvieron, porque así lo quiso los votos el pueblo español, figuras como Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Rafael Alberti, Marcelino Camacho, Jordi Solé Tura, Cipriano García, Simón Sánchez Montero, Eduardo Saborido o Horacio Fernández Iguanzo?.  Muchos de ellos regresaban del exilio o salían de la cárcel, y todos lucharon en condiciones extremadamente difíciles para sacar a este país de la dictadura. Si ahora algunos se autoproclaman “los decentes”, ¿qué están insinuando sobre quienes les precedieron, que eran indecentes ?

Un poco de humildad y de respeto hacia nuestra historia reciente no vendría mal. Persistir en estos discursos demagógicos resulta, a mi juicio, tan injusto como ofensivo. Es equiparar, de manera inadmisible, a quienes arriesgaron —y en muchos casos entregaron— su vida por la democracia, con quienes dedicaron la suya a perpetuar privilegios y a explotar a la clase trabajadora.

Basta ya de despreciar el esfuerzo colectivo por la libertad. Basta ya de ningunear a quienes tuvieron el coraje y la generosidad de construir el futuro. Basta ya de trivializar nuestra historia con consignas vacías y alejadas de la realidad.

Para mí, que no quede ninguna duda, los Abogados de Atocha son y deben seguir siendo un referente. Entre otras cosas, nos recuerdan que los derechos sociales y laborales no se heredan: se conquistan y se defienden cada día. Mantener viva su memoria significa también mantener encendidos los valores que representaron y representan:  libertad, igualdad y justicia.

Ese es el compromiso de la Fundación Abogados de Atocha. Y por eso quiero concluir con las palabras del poeta Paul Éluard, que de tanto repetirlo, se ha convertido en nuestro lema:

“Si el eco de su voz se debilita, pereceremos.”

Francisco Naranjo Llanos, Director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.


LA CLASE OBRERA TAMBIÉN TIENE SU HISTORIA

El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha

Cursos en Caceres y en Badajoz  (Extremadura)
Durante estos dos últimos años, programados por la Secretaria Confederal de Formación de CCOO  y con la colaboración de la Fundación Abogados de Atocha, se han realizado una treintena de cursos sindicales sobre "El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha". De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria,  Aragón y Madrid, sin olvidar Cuenca, es decir una parte importante de la geografía  de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero a unos 600 delegados y delegadas sindicales con una media de edad de 35 años que han participado activamente en estos cursos.

El equipo de profesores ha estado encabezado por parte de los encausados en el llamado Proceso 1001, proceso de la dictadura franquista contra la dirección de CCOO: Eduardo Saborido, Paco Acosta, Nicolás Sartorius, Pedro Santisteban y Miguel Ángel Zamora. Para hablar de los Abogados de Atocha, otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social, hemos contado con personas que vivieron directamente aquellos momentos, como Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente del atentado de Atocha 55 y presidente de la Fundación Abogados de Atocha  y otros abogados que estuvieron muy cerca de ellos, tales como Manuela Carmena, Cristina Almeida, Héctor Maravall, José María Mohedano y Antonio Montesinos.


Cursos en la Escuela Sindical de CCOO (Madrid) y en Santiago de Compostela (Galicia)

Un plantel de profesores a los que hay que sumar Raúl Cordero, vicepresidente de la Fundación Abogados de Atocha, persona que ha participado en la mayoría de los cursos, Juan Moreno, que en su día fue secretario general de Madrid y responsable de internacional por CCOO, el Presidente  de la Fundación de Estudios Sindicales de Andalucía Francisco Alfonsín, así como  Javier López responsable de Formación Confederal.

Igualmente tengo que resaltar y agradecer la participación de los máximos responsables sindicales de las organizaciones federales y territoriales en los cursos realizados en su ámbito. Lastima que en varias regiones y ramas aun no se han dado cuenta de la importancia de estos cursos.

Por este año 2015 hemos finalizado la programación con el curso realizado el pasado día 16 de diciembre en Huelva. Yo, al margen de haber tenido la satisfacción de haber coordinado estos cursos, he participado activamente en media docena de ellos,  coincidiendo con  la mayoría  de los ponentes aquí mencionados  y tengo que señalar una serie de impresiones que me han causado algunos de ellos, así como los alumnos asistentes.

En primer lugar quiero destacar la emotividad, a la hora de relatar el
criminal atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta. Hay que tener en cuenta que Alejandro fue “sobreviviente”, como a él le gusta decir,  de aquel atentado terrorista de nuestra transición democrática, por parte de un comando fascista de asesinos de extrema derecha,  que acabo con la vida de cuatro abogados y un sindicalista, quedando heridos de gravedad otros cuatro abogados.

                          
Cursos en Valencia  (País Valencià) y en Barcelona (Cataluña)

                                                                      
Y aunque públicamente es de sobra conocido,  me sigue impresionando la facilidad de palabra en las intervenciones de Cristina Almeida y Nicolás Sartorius. También tengo que destacar la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la facilidad para contar anécdotas dramáticas, con mucho sentido del humor, de Eduardo Saborido y por ultimo la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que a sus 89 años, más que  mayor, a mi entender es una persona con la juventud acumulada.

De forma especial tengo que destacar aquí las explicitas   expresiones de emoción contenida en sus semblantes y sus caras y el interés por aprender y conocer de los jóvenes sindicalistas  asistentes a los cursos y su participación activa en los debates. Como decía antes la edad media de los participantes ha sido de 35 años, repartidos al 50 por ciento entre hombres y mujeres y en muchos casos, tengo que reconocer, que somos nosotros los que hemos aprendido de ellos.


Cursos en Santander (Cantabria) y en Oviedo (Asturias)

Los objetivos de los cursos eran dar a conocer la historia de CCOO, los valores del sindicalismo de clase,  como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles como era la dictadura franquista, los despachos de abogados laboralistas, lo que supuso para la democracia en España  el atentado de Atocha 55, etc, etc, son preguntas que son imprescindibles contestar.  De ahí la importancia de dar a conocer el ADN y las señas de identidad de nuestro sindicato, pues somos una organización sindical plural, con claro sesgo de izquierda, pero con criterios propios y es ahí la necesidad de saber de donde sale nuestro referente y nuestros postulados de sindicato sociopolítico, de clase, reivindicativo, internacionalista y solidario.

Por ello nos centramos  en dos hechos históricos: El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha, ocurridos en 1972 y 1977. Cinco años de diferencia y un nexo en común: la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social. Y que mejores profesores que las propias personas que protagonizaron esos hechos, algunos de ellos fundadores de las comisiones obreras en plena dictadura franquista.

Cursos en Zaragoza (Aragon) y en Sevilla (Andalucía )
Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos

En fin tendría mucho que contar sobre estos cursos pero para un artículo de opinión creo que es suficiente. Sólo me gustaría finalizar diciendo que tanto para los encausados y condenados a 162 años prisión del Proceso  1001, como a esos mártires de la libertad que fueron los Abogados de Atocha, dedicarle la frase del escritor francés Paul Elurd: "Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos".  Porque es en el eco de la voz del Proceso del 1001, o en el de los Abogados de Atocha, donde el movimiento obrero y el sindicalismo de clase debemos reflejarnos y afrontar nuestro camino de futuro.

Francisco Naranjo Llanos
Director Fundación Abogados Atocha