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La memoria de los Diez de Carabanchel sigue viva.

Seis de los diez compañeros del Proceso 1001 en la prisión de Carabanchel en 1973

Esta crónica está dedicada a quienes no vivieron los años de la dictadura franquista y en especial a las generaciones más jóvenes que conocen poco de aquella etapa de nuestra historia. Han estudiado mucho, sin duda, pero la historia del movimiento obrero y de la lucha por las libertades sigue siendo una gran desconocida para muchos de ellos, Voy a intentar explicarlo con hechos y datos.

Había una vez un país llamado España que, en los años setenta del siglo pasado, vivía bajo una dura y cruel dictadura. En aquel tiempo, por el simple hecho de reunirse para hablar de los problemas laborales de los trabajadores, una persona podía ser detenida. Y si además era considerada dirigente sindical, aunque lo negara, podía acabar condenada a varios años de prisión. De eso trata esta historia.

Es la verdadera historia de los protagonistas del Proceso 1001, conocidos también como «Los Diez de Carabanchel».

El 24 de junio de 1972, los miembros de la Coordinadora Nacional de Comisiones Obreras celebraban una reunión en el convento de los Oblatos, en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Representaban a distintas zonas de España y pretendían debatir un documento sobre la unidad sindical.

Los asistentes eran Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius y Francisco García Salve, por Madrid; Eduardo Saborido, Fernando Soto y Paco Acosta, por Andalucía; Juan Muñiz Zapico, «Juanín», por Asturias; Miguel Ángel Zamora, por Zaragoza; Pedro Santisteban, por Vizcaya; y Luis Fernández Costilla, por Valladolid. Eran diez, aunque se esperaba la asistencia de algunos compañeros más que finalmente no pudieron acudir.

Apenas tuvieron tiempo para comenzar la reunión. La policía irrumpió en el convento y los detuvo como si fueran peligrosos delincuentes. Fueron encarcelados y procesados en la causa conocida como Proceso 1001. Su delito: reunirse y formar parte de la dirección de Comisiones Obreras, una organización considerada ilegal por el régimen franquista.

Un año y medio después, el 20 de diciembre de 1973, el mismo día en que ETA asesinó al presidente del Gobierno franquista, Luis Carrero Blanco, el Tribunal de Orden Público (TOP), uno de los principales instrumentos represivos de la dictadura, los juzgó y condenó a penas que oscilaron entre los doce y los veinte años y medio de prisión. En total, 162 años de cárcel para diez sindicalistas cuyo único «delito» había sido defender los derechos de la clase trabajadora.

Como muestra del tipo de justicia que impartía aquel tribunal, quedó para la historia la frase pronunciada por su presidente, José Francisco Mateu, cuando los abogados defensores solicitaron el aplazamiento del juicio, tras el atentado contra Carrero Blanco: «No sólo no suspendo el juicio, sino que si por mí fuera los fusilaba a todos».

Cincuenta años después, en 2023, se conmemoró el aniversario del Proceso 1001. Durante ese año, Comisiones Obreras y diversas instituciones rindieron homenaje a aquellos hombres que pagaron con años de cárcel la defensa de derechos y libertades que hoy disfrutamos en democracia.

Estos hechos no deben caer en el olvido. Cuando algunos llenan su discurso de palabras como libertad y democracia, conviene recordar que fueron trabajadores y trabajadoras, personas como los Diez de Carabanchel o los Abogados de Atocha, quienes, con sacrificio, cárcel, exilio e incluso con sus propias vidas, contribuyeron decisivamente a conquistar las libertades democráticas y los derechos sociales y laborales de los que hoy disfrutamos.

De aquellos diez compañeros ya nos han dejado Marcelino Camacho, Luis Fernández Costilla, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico y Fernando Soto. Sirvan estas líneas también como homenaje a su memoria.

Tuve la suerte de conocer personalmente a todos ellos excepto a Luis Fernández Costilla y a Juan Muñiz Zapico, «Juanín», fallecidos prematuramente. A Marcelino Camacho, Francisco García Salve y Fernando Soto les dediqué en su día crónicas de homenaje y recuerdo.

Del resto sólo puedo decir que fueron y siguen siendo referentes imprescindibles del movimiento obrero español. Nicolás Sartorius, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santisteban, Paco Acosta y Eduardo Saborido representan una parte esencial de nuestra historia reciente.

Los del Proceso 1001 posando con el Patronato de la Fundación Abogados de Atocha el 24 de enero de 2013, con motivo de recibir el premio de la Fundación.

Aunque ya los conocía anteriormente, fue a partir de la conmemoración del 40 aniversario del Proceso 1001, en 2013, cuando tuve ocasión de compartir más tiempo con ellos. Aquel año, la Fundación Abogados de Atocha les concedió su Premio Anual y, por diversas circunstancias, participé junto a ellos en numerosos actos y cursos de formación dirigidos a jóvenes delegados y delegadas sindicales.

Entre 2013 y 2016 recorrimos buena parte de la geografía española gracias a una iniciativa impulsada desde la Secretaría Confederal de Formación de CCOO, dirigida entonces por Javier López Martín. Aquellos encuentros, bajo el título «Del Proceso 1001 a los Abogados de Atocha», acercaron la historia del movimiento obrero y del sindicalismo de clase a cerca de dos mil delegados y delegadas sindicales.

De Asturias a Extremadura, de Galicia a la Comunidad Valenciana, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria, Aragón, Castilla-La Mancha y Madrid, comprobamos el enorme interés de las nuevas generaciones por conocer la historia de su sindicato y de quienes lucharon por las libertades democráticas.

En aquellas jornadas participaron personas que habían vivido directamente algunos de los acontecimientos más importantes de nuestra historia reciente. Me impresionó especialmente la emoción con la que Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente de la matanza de Atocha y presidente de la Fundación Abogados de Atocha, relataba aquellos dramáticos acontecimientos.

También recuerdo la claridad y capacidad pedagógica de Nicolás Sartorius; la cercanía de Cristina Almeida; la firmeza de Pedro Santisteban; el rigor de Paco Acosta; la extraordinaria mezcla de memoria, humor y compromiso de Eduardo Saborido; y la impresionante lucidez de Antonio Montesinos, abogado ya centenario, que dedicó toda una vida a la defensa de los trabajadores.

Más allá del protocolo, el objetivo fundamental de aquellos cursos era transmitir la historia del movimiento obrero, explicar qué fue el Proceso 1001, qué significó el sindicalismo de clase durante la dictadura, cuál fue el papel de los despachos laboralistas y por qué el atentado de Atocha marcó un antes y un después en el camino hacia la democracia.

Son cuestiones esenciales para comprender la España actual. Por eso resulta una lástima que esta parte de nuestra historia apenas tenga presencia en los programas educativos. Porque también es Historia de España. Ver breve documental sobre el Proceso 1001.

Podría contar muchas más cosas de lo aprendido junto a estas personas, auténticas protagonistas de nuestra historia reciente. Pero para una breve crónica, y sobre todo para recordar a quienes lucharon por la libertad, la democracia y los derechos de la clase trabajadora, quizá sea suficiente.

Que la memoria de los Diez de Carabanchel siga viva. Porque conocer su historia es también comprender el valor de las libertades que hoy disfrutamos.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.


JAIME SARTORIUS: UN HOMBRE DE PAZ, JUSTICIA Y LIBERTAD

Jaime Sartorius, en 2015, en la sala del antiguo Tribunal de Orden Publico (TOP). (Fotografía de Fran Lorente)

El viernes 3 de marzo de 2023 falleció en Madrid el histórico abogado Jaime Sartorius, a los 83 años de edad, patrono de la Fundación Abogados de Atocha, entre otras muchas cosas. Jaime fue uno de los grandes abogados que durante la dictadura defendió a un gran número de trabajadores antifranquistas ante el Tribunal de Orden Público (TOP) y persona fundamental de la acusación particular en el Proceso 1001 de los “10 de Carabanchel” en 1973 y en el juicio de los asesinatos de Abogados de Atocha de 1980.

En la mañana del frio sábado 4 de marzo le dimos el último adiós en el Tanatorio de la Paz de Tres Cantos., en Madrid. DEP compañero y amigo Jaime., tu capacidad para ejercer la abogacía y tus enseñanzas siempre se quedarán entre nosotros y serán recordadas por los demócratas de este país.

Si alguna persona quiere profundizar en quien fue Jaime Sartorius, solo tiene que acudir a la hemeroteca o se dé una vuelta por los periódicos o las redes sociales.

Yo, para comenzar este breve y necesario artículo de opinión, escrito a 24 horas de su fallecimiento -me cuesta pronunciar la palabra muerte, porque Jaime siempre estará con nosotros- lo he hecho y no he encontrado a nadie que le critique, pues como he titulado Jaime ha sido siempre una persona que siempre ha tenido una meta: Las libertades, la justicia y la paz.

Solo con leer lo que escribió en su día Antonio Baylos, en 2016, en vísperas de un homenaje en el Círculo de Bellas Artes, de los muchos que se merecía Jaime, estaría dicho todo;

“Jaime Sartorius es parte de la historia viva de este país. De su historia democrática, la de aquellas personas que han trabajado tanto y en condiciones tan duras contra la dictadura, por traer la democracia y la libertad a la mayoría de la población. Su trayectoria vital es impresionante. Los archivos de su despacho – y las trazas de los derechos peleados y afirmados a través de los expedientes jurídicos de tantas personas – se pueden hoy consultar en la Fundación 1 de Mayo de CCOO.”

Pero con eso, no está dicho todo, hay más, mucho más; Jaime es un referente para toda una generación de Abogados y Abogadas, pero también para la clase obrera y de personas de a pie, como por ejemplo yo mismo.

Lo conocí personalmente hace algo más de 20 años, cuando desde CCOO de Madrid, estábamos preparando el 25 aniversario de los asesinatos de los Abogados de Atocha, en los comienzos de este siglo. Debo confesar que me impresiono. Ya sabía de sus capacidades, pero tenerlo sentado a tu lado, contando deliciosas anécdotas de la historia de dos juicios tan importantes para la democracia, como son el Proceso 1001, juicio celebrado en diciembre de 1973 y el de los Abogados de Atocha, celebrado en 1980 y justo hoy 4 de marzo, se cumplen 43 años del día que se dictó sentencia contra los encausados del juicio de Atocha 55.

Una de las cosas que me fascino de Jaime, fue su contagiosa pasión por la paz, el bien común y la libertad. Algunos nos quedábamos extasiados al escuchar sus correrías por Europa y Estados Unidos en 1973 reclamando apoyo y solidaridad para los encausados en el Proceso 1001, consiguiendo que hubiera numerosas muestras de solidaridad a los del 1001 y de condena al franquismo.

Recuerdo que nos decía que incluso el famoso actor Marlon Brando se había comprometido a asistir al juicio de los del 1001, así como otras muchas personas influyentes. Los jueces españoles de entonces, que eran fachas pero no tontos, fijaron las fechas del juicio con muy poco tiempo de anticipación para impedir que muchas personas no pudieran ajustar sus agendas y viajes a los días del juicio.

Otra cuestión que recuerdo con nitidez, es cuando Jaime contaba, sobre el juicio de los Abogados de Atocha, cuando el juez Gómez Chaparro, le concede un permiso a uno de los encausados por los asesinatos (Lerdo de Tejada) por el motivo de “tener que asistir a la comunión de su sobrino”. Por supuesto no volvió a la cárcel. Jaime tuvo una entrevista con el juez Gómez Chaparro para pedirle explicaciones y a pesar de su carácter pacífico, tranquilo y sosegado, le dijo “es Vd un hijo de puta”.

Cuatro abogados de los ocho de la acusación particular en el juicio de Atocha 55: Rato, Mohedano, Jaime Sartorius y Bono en 2010. (Foto de Fran Lorente

En fin, podría seguir contando cosas de Jaime, todas buenas, pero para un breve y rápido repaso de lo que fue Jaime para sus compañeros y para la historia de España, me quedo con la frase de Alejandro Ruiz-Huerta, el único sobreviviente que queda de los Abogados de Atocha y actual presidente de la Fundación Abogados de Atocha, cuando se enteró de su fallecimiento, nos comento: “Jaime era un gran compañero, una luz en la transición y en la democracia. Su recuerdo permanecerá en cada esfuerzo común por la justicia y la libertad”

Poco más que decir. Finalizo con la última estrofa del verso del gran poeta del pueblo Miguel Hernández, a su amigo Ramón Sijé, en esta ocasión dedicada a Jaime Sartorius:

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas

compañero del alma, compañero.

 

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO



49 ANIVERSARIO DEL JUICIO AL PROCESO 1001

Los diez compañeros del Proceso 1001
El 20 de diciembre de 2022 se cumplen 49 años del comienzo del juicio del "Proceso 1001" en 1973, cuando 10 sindicalistas de CCOO eran juzgados ante el TOP. (Tribunal de Orden Público franquista).

No olvidemos, cuando algunas personas se llenan la boca hablando de las palabras libertad y democracia hay que recordarles que fueron las personas trabajadoras, como "los 10 de Carabanchel", los que con su sacrificio, cárcel, exilio e incluso algunos con su muerte en tiempos de la dictadura franquista. conquistaron la libertad y la democracia en nuestro país.

Pero vayamos a su historia: El 24 de junio de 1972, hace ya algo más de 50 años, diez de los sindicalistas que componían en aquellos momentos la dirección de CCOO, - “los 10 de Carabanchel”- fueron detenidos en el convento de Los Oblatos en Pozuelo (Madrid), encarcelados, procesados y condenados en el juicio del Proceso 1001, iniciado el 20 de diciembre de 1973, a un conjunto de 162 años de cárcel.

Los sindicalistas detenidos y encarcelados en aquellas fechas fueron:

Marcelino Camacho Abad, Eduardo Saborido Galán, Nicolás Sartorius Álvarez de las Asturias, Francisco Acosta Orge, Luis Fernández Costilla, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico, Fernando Soto Martín, Miguel Ángel Zamora Antón y Pedro Santisteban Hurtado.

Todos ellos fueron encarcelados y juzgados un año y medio después, el 20 de diciembre de 1973 por el Tribunal del Orden Público, (TOP), tribunal de represión franquista y condenados a un conjunto de 162 años de prisión, por el mero hecho de estar reunidos hablando de la necesidad de luchar por la libertad sindical y la democracia en España. (Asociación ilícita al pertenecer a CCOO dijeron los del TOP).

Estas fueron sus condenas: para Saborido 20 años y seis meses, para Marcelino 20 años, para Sartorius y García Salve 19 años, para Soto y Muñiz Zapico 18 años, para Paco Acosta, Zamora, Santiesteban y Fernández Costilla 12 años.

De los diez compañeros mencionados ya no están con nosotros cinco de ellos: Marcelino Camacho, Luis Fernández Costilla, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico y Fernando Soto.

Tuve la suerte y también la edad de conocer a todos ellos, a excepción de Fernández Costilla y Muñiz Zapico, que murieron muy jóvenes. A MarcelinoCamacho, GarciaSalve y Fernando Soto, incluso les dedique en su día un breve artículo en su memoria y homenaje. Pinchando en sus nombres se puede leer las reseñas.

Del resto que voy a decir: Todos ellos son grandes personas y referentes del movimiento obrero en nuestro país. Que puedo decir de Nico Sartorius, Miguel Angel Zamora, Pedro Santiesteban, Paco Acosta y Eduardo Saborido. Solo contare, que, aunque ya los conocía, a partir de la conmemoración del 40 aniversario, en 2013, año que la Fundación Abogados de Atocha le concedió su preciado premio anual. Por un cúmulo de circunstancias positvas tuve la suerte de intimar algo más con ellos, participando en diversos actos y cursos a delegados y delegadas sindicales jóvenes a lo largo de cuatro años por toda la geografía de nuestro país, del 2013 al 2016.

Cursos que se realizaron a iniciativa de la secretaria confederal de Formación de CCOO, cuyo responsable era por aquel entonces Javier Lopez Martin, persona con gran sensibilidad social y política, que impulso los cursos y jornadas denominadas “del Proceso 1001 a los Abogados de Atocha”. Lástima que aquella iniciativa no tuviera continuación, pues los cursos online estan bien, pero donde se ponga el vivo y el directo…

De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria, Aragón, Castilla la Mancha y Madrid, es decir una parte importante de la geografía de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero y en especial de nuestras queridas CCOO a más de 1.600 delegados y delegadas sindicales, ávidos de aprender y conocer la historia de su sindicato participando activamente en estos actos. Claro que el equipo de “profesores” de los encausados en el llamado Proceso 1001, era de lujo: Saborido, Acosta, Sartorius, Santisteban y Miguel Ángel Zamora.

Pero para hablar del Proceso 1001 y también de los Abogados de Atocha, -otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social- participaron también personas que vivieron directamente aquellos momentos, relacionadas con la Fundación Abogados de Atocha.

De todos los participantes, me gustaría enfatizar la emotividad, a la hora de relatar el entorno socio político y el atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta, presidente de la Fundación Abogados de Atocha y sobreviviente del atentado criminal de la extrema derecha en Atocha 55. Y aunque es de sobra conocido, me sigue impresionando, la facilidad de palabra y a su vez la profundidad de lo que dice, las intervenciones de Nicolás Sartorius, la frescura y cercanía del lenguaje de Cristina Almeida, la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la facilidad para contar anécdotas dramáticas, pero con mucho sentido del humor, de Eduardo Saborido y la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que este verano pasado cumplió 96 años y mas que mayor, lo que tiene es juventud acumulada.

En aquellos actos, además del tema protocolario de los cursos, lo fundamental era dar a conocer la historia del movimiento obrero, el Proceso 1001, los valores del sindicalismo de clase, como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles…, como fue la dictadura franquista…, los despachos de abogados laboralistas…, lo que supuso para la democracia en España el atentado de Atocha 55, etc., etc. Todas ellas preguntas que era y es imprescindible responder. Lastima que estas cosas no se den en los colegios, o al menos en los colegios públicos, pues esto es tambien  HISTORIA DE ESPAÑA.

Proceso 1001: Sin libertad no hay derechos 

En aquellos eventos, nos centramos en dos hechos históricos: El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha, hechos ocurridos en 1972 y 1977. Cinco años de diferencia y un nexo en común: la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social. Y que mejores profesores que las propias personas que protagonizaron esos hechos, algunos de ellos fundadores de las Comisiones Obreras en plena y cruel dictadura franquista.

En fin, tendría mucho que decir y contar de todo lo que aprendí conviviendo con ellos, verdaderas historias vivas de nuestro país, pero para un breve artículo de opinión para recordar a estos héroes que lucharon por la libertad y la democracia de nuestro país y no por la “libertad de beber cervezas”, creo que es suficiente. Sólo me gustaría finalizar diciendo que tanto para los encausados y condenados a 162 años prisión del Proceso 1001, en Diciembre de 1973, hace ahora 49 años, como a los Abogados de Atocha, dedicarle la frase del escritor francés Paul Elurd: "Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos".

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

PROCESO 1001: 50 ANIVERSARIO

El 24 de junio de 1972, hace ahora 50 años, 10 de los sindicalistas que componían en aquellos momentos parte de la dirección de CCOO, - “los 10 de Carabanchel”- fueron detenidos en el convento de Los Oblatos en Pozuelo (Madrid) y encarcelados, procesados y condenados en el Proceso 1001, a 162 años de cárcel.

Por cierto, que hace unos días estuve en Los Oblatos para ver si nos daban permiso para hacer un acto allí, con motivo del 50 aniversario y con buenas palabras nos dijeron que no, pero a su vez él sacerdote que me atendió,  conto una anécdota, que sirve para conocer la violencia de la policía franquista por aquel entonces: Uno de los seminaristas, alemán por más señas, contaba días después que detuvieran a la dirección de CCOO allí reunida, que uno de los policías le había colocado el cañón de la metralleta a la altura del cuello, a la vez que lo tiraba al suelo. Como digo era un seminarista. En la actualidad es Obispo en una de las comarcas de Paraguay, según el Padre Rafael.       

Como decía, ahora se cumplen 50 años.  Los sindicalistas detenidos y encarcelados aquel día eran:

Marcelino Camacho Abad, Eduardo Saborido Galán, Nicolás Sartorius Álvarez de las Asturias, Francisco Acosta Orge, Luis Fernández Costilla, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico, Fernando Soto Martín, Miguel Ángel Zamora Antón y Pedro Santisteban Hurtado.

Todos ellos fueron encarcelados y juzgados un año y medio después -20 de diciembre de 1973- por el Tribunal del Orden Público, (TOP), tribunal de represión franquista y condenados a un conjunto de 162 años de prisión, por el mero hecho de estar reunidos hablando de la necesidad de luchar por la libertad sindical y la democracia en España. (Asociación ilícita al pertenecer a CCOO dijeron los del TOP).

Estas fueron sus condenas: para Saborido 20 años y seis meses, para Marcelino 20 años, para Sartorius y García Salve 19 años, para Soto y Muñiz Zapico 18 años, para Paco Acosta, Zamora, Santiesteban y Fernández Costilla 12 años.

Con motivo de la conmemoración de estos 50 años, CCOO va a realizar diversos actos para homenajear a estas personas, pero sobre todo para recordar lo que costo la llegada de la libertad y la democracia a nuestro país, después de más de 40 años de cruel dictadura franquista. El primero de estos actos se celebrará en Madrid el próximo 24 de junio.

De los diez compañeros mencionados ya no están con nosotros cinco de ellos: Marcelino Camacho, Luis Fernández Costilla, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico y Fernando Soto.

Tuve la suerte y también la edad de conocer a todos ellos, a excepción de Fernández Costilla y Muñiz Zapico, que murieron muy jóvenes. A  Marcelino Camacho, , Garcia Salve y Fernando Soto, incluso les dedique en su día un breve recuerdo  en su homenaje. Pinchando en sus nombres se puede leer.   

Del resto que voy a decir: Todos ellos son grandes referentes del movimiento obrero en nuestro país. Que puedo decir de Nico Sartorius, Miguel Angel Zamora, Pedro Santiesteban, Paco Acosta y Eduardo Saborido. Solo contare, que en especial y a partir de la conmemoración del 40 aniversario, en 2013, año que la Fundación Abogados de Atocha le concedió su preciado premio anual, por un cumulo de circunstancia tuve la suerte de intimar algo más con ellos, participando en diversos actos y cursos a delegados y delegadas sindicales jóvenes a lo largo de varios años por toda España, del 2014 al 2016.

Cursos que se realizaron a iniciativa de la secretaria confederal de Formación de CCOO, cuyo responsable era por entonces Javier Lopez Martin, persona que impulso los cursos y jornadas denominadas “del Proceso 1001 a los Abogados de Atocha”. Lastima que después estos actos tuvieran tan poca continuación.

De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria, Aragón, Castilla la Mancha y Madrid, es decir una parte importante de la geografía de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero y en especial de nuestras queridas CCOO a más de 1.600 delegados y delegadas sindicales, ávidos de aprender y conocer la historia de su sindicato participando activamente en estos actos. Claro que el equipo de “profesores” de los encausados en el llamado Proceso 1001, era de lujo: Saborido, Acosta, Sartorius, Santisteban y Miguel Ángel Zamora.

Pero para hablar del Proceso 1001 y de los Abogados de Atocha, -otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social- participaron también personas que vivieron directamente aquellos momentos, como Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente del atentado de Atocha 55 y presidente de la Fundación Abogados de Atocha y otros abogados laboralistas, tales como Manuela Carmena, Cristina Almeida, Héctor Maravall, José María Mohedano y Antonio Montesinos. Por supuesto hubo mas personas participantes, pero solo quería destacar a algunas de ellas.

Un ejemplo a destacar de estos “profesores” ha sido Antonio Montesinos, abogado que puso en marcha el primer despacho laboralista de nuestro país, en 1965, conjuntamente con María Luisa Suárez, Pepe Esteban y José Jiménez de Parga, el de “Cruz 16”. Antonio Montesinos, con más de 90 años de edad, participo en más de media docena de actos. Más que mayor, a mi entender, Antonio es y sigue siendo, una persona con la juventud acumulada.

De todos los participantes, me gustaría destacar la emotividad, a la hora de relatar el entorno sociopolítico y el atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta. Y aunque es de sobra conocido, me sigue impresionando, la facilidad de palabra y a su vez la profundidad de lo que dice, en las intervenciones de Nicolás Sartorius, la frescura y cercanía del lenguaje de Cristina Almeida, la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la facilidad para contar anécdotas dramáticas, pero con mucho sentido del humor, de Eduardo Saborido y por último la gran memoria histórica de Antonio Montesinos.

En aquellos actos, además del tema protocolario de los cursos, lo fundamental era dar a conocer la historia del movimiento obrero, los valores del sindicalismo de clase, como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles…, como fue la dictadura franquista…, los despachos de abogados laboralistas…, lo que supuso para la democracia en España el atentado de Atocha 55, etc, etc. Todas ellas preguntas que era y es imprescindible responder. 


Canto juglar que narra la detención de la dirección CCOO en 1972 en clave de humor.

Video sobre el "Proceso 1001"

Por ello, en los actos, nos centramos en dos hechos históricos: El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha, hechos ocurridos en 1972 y 1977. Cinco años de diferencia y un nexo en común: la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social. Y que mejores profesores que las propias personas que protagonizaron esos hechos, algunos de ellos fundadores de las Comisiones Obreras en plena dictadura franquista.

En fin, tendría mucho que decir y contar de todo lo que aprendí conviviendo con ellos, verdadera historia viva de nuestro país, pero para un breve artículo de opinión para recordar a estos héroes que lucharon por la libertad y la democracia de nuestro país y no “la libertad de beber cervezas”, creo que es suficiente. Sólo me gustaría finalizar diciendo que tanto para los encausados y condenados a 162 años prisión del Proceso 1001, como a los Abogados de Atocha, dedicarle la frase del escritor francés Paul Elurd:: "Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos".  

 

FRANCISCO NARANJO LLANOS

Director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

Esta cronica tambien se puede leer en Madridiario.es 

MÁS QUE ABOGADOS


Esta semana participe en la presentación del libro “Los abogados que cambiaron España” de Fernando Jauregui y en el documental "La defensa, por la libertad", de Pilar Pérez Solano, que organizó CCOO de Madrid y la Fundación Abogados de Atocha.

Libro y documental, impulsado por el Consejo General de la Abogacía, que trata de poner con mucha rigurosidad, sobre papel e imágenes, las luchas que los abogados y abogadas protagonizaron en la dictadura franquista y en la transición democrática, para conseguir la democracia, las  libertades y la justicia en nuestro país.

El libro de Fernando, recoge ochenta años de historia de un colectivo, el de los abogados y los juristas, que fue de los que más ha influido para transformar la Dictadura Franquista de España en la democracia, sin duda perfectible, que hoy tenemos. Una obra que nadie interesado en la historia de nuestro país, en el periodismo y en la vida puede perderse.

Por su parte el documental dirigido por Pilar, recoge la historia de la Abogacía desde mediados de los 60 a 1978, con imágenes inéditas y testimonios de protagonistas de aquellos años.

El documental cuenta con las voces de muchos abogados y abogadas que levantaron la bandera, de la libertad, de la justicia y de la democracia. Abogados y abogadas que, más allá de las diferencias partidistas, estuvieron únicos en el frente común de conseguir la libertad y convertir España en un estado democrático después de los nefastos años del franquismo.

Entre los muchos testimonios, están los de Alejandro Ruiz Huerta, Manuela Carmena, Cristina Almeida, Paca Sauquillo, Jaime Sartorius, Óscar Alzaga, Antonio Garrigues, Ana María Ruiz Tagle, Pablo Castellano, José María Mohedano o Antonio Montesinos, todos ellos abogados y abogadas,  pero también personas comprometidas con la justicia y la democracia.

En el referido acto, además de Fernando Jauregui y Pilar Pérez Solano, autores del libro y del documental, entre otras personas, intervinieron Jaime Cedrun, Secretario General de CCOO de Madrid y Alejandro Ruiz-Huerta, Presidente de la Fundación Abogados de Atocha.

En sus intervenciones, en línea con el espíritu del libro y del documental, ambos reiteraron la importancia y la necesidad de seguir profundizando en el desarrollo de la democracia en España y no dar ni un paso atrás.

Así, Alejandro, único sobreviviente del atentado terrorista de los Abogados de Atocha, reiteraba la importancia que tuvieron aquellos abogados en la dictadura y en la transición democrática: “aquellos letrados eran trabajadores llenos de vida y pasión que estaban en todas partes, trabajando social y ciudadanamente de una forma transversal”.

Por su parte Jaime, comentaba: “Se agradecen estas obras, porque además de ser históricas, alientan la lucha por la  democracia frente a la involución que estamos viviendo y alertan a nuestros representantes políticos que frente a la dificultad para ponerse de acuerdo, deben perseverar  en objetivos comunes, que deberían ser irrenunciables, para evitar el retorno del franquismo, o de algunos de sus ideales”.


Y aunque parezca que estos dos excelentes  trabajos (libro y documental) van solo de la abogacía, por los títulos y las explicaciones, van mucho más allá, traspasan ampliamente las fronteras del derecho, contando historias e intrahistorias de gran importancias para los que quieran profundizar en la verdadera historia de España. Entre otras las referidas al movimiento obrero. Hechos tan relevantes como “el Proceso 1001”, en donde se  juzga a la dirección de CCOO en la clandestinidad, y la de  “Los abogados de Atocha”, asesinados por un comando de extrema derecha,  en enero de 1977, se tratan ampliamente, en ambos trabajos, por poner solo un par de ejemplos. 

Teniendo en cuenta el panorama político que nos está rodeando y sobre todo de la salida de las cavernas de la extrema derecha, este libro y el documental, deberían estar al alcance, no solo de los que peinamos canas, sino de aquellos jóvenes y menos jóvenes que estudien la historia de nuestro país, así como los muchos y muchas delegadas sindicales y políticos de las nuevas ornadas. Cuestión que dependen más de los órganos de dirección de sus organizaciones, que de ellos mismo. De ahí el título de doble sentido de esta breve columna: “Más que abogados”.

Francisco Naranjo Llanos 
Director Fundación Abogados de Atocha

SE NOS FUE EL CURA PACO, UNO DE LOS 10 DE CARABANCHEL

El sábado 5 de Marzo ha fallecido en Madrid, a la edad de 85 años, Francisco García Salve, “El Cura Paco”, histórico sindicalista de CCOO, gran luchador por las libertades sindicales y políticas en nuestro país, siempre defendiendo a los más desfavorecidos y a la clase obrera. Paco era una de esas personas que llevamos algunos con mucho orgullo de clase y como referente en nuestra Mochila, aunque en los debates en algunas ocasiones no hubiéramos coincidido, cuestión que no tiene que ser óbice para que admirásemos su capacidad intelectual y política.

De orígenes modestos, nació en un pequeño pueblo de Zaragoza en 1930 (Farlete) y perdió a su padre siendo un niño, en 1934,  durante la revolución de Asturias. Recogido por los abuelos en Palencia, la madre lo llevó cuatro años después a vivir a Bilbao, en casa de su tío Vicente, tranviario y sindicalista de UGT, persona que fue condenada a muerte por el régimen franquista “por el grave delito” de tener en su casa un retrato de Pablo Iglesias, el fundador del PSOE y UGT.

Cursó estudios en un colegio de jesuitas e ingresó en la Compañía de Jesús al terminar el Bachillerato. Su proximidad al movimiento obrero se inició por su conocimiento directo, mientras residía en San Sebastián, de la represión que sufrían algunos participantes en huelgas. En 1967 se trasladó a Madrid donde, además de ejercer de cura obrero, trabajo como peón de la construcción, en muchas empresas y fue despedido de todas por implicarse en las reivindicaciones, luchas y huelgas que en ellas se desarrollaban junto con otros dirigentes históricos de aquellas incipientes Comisiones Obreras de la Construcción, Arcadio, Macario y Tranquilino.

En junio de 1972, conjuntamente con la dirección nacional de CCOO, Paco fue detenido en el convento de Oblatos de Pozuelo de Alarcón, en el caso conocido popularmente  como Proceso 1001 o los 10 de Carabanchel, junto con Marcelino Camacho, Eduardo Saborido, Nicolás Sartorius, Fernando Soto, Juan Muñiz Zapico, Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban y Luis Fernández Costilla.



A consecuencia de esa detención a los 10 dirigentes sindicales de CCOO acusados  en el Proceso 1001 los condenaron a 164 años de prisión por los jueces del régimen franquista (TOP). Paco fue condenado a 19 años de prisión y aprovecho el tiempo que estuvo en la cárcel, (tres años y medio), para iniciar los estudios de Derecho, que terminó ya en libertad. Tras dejar la orden y el sacerdocio, además de pertenecer varios años a la Dirección Confederal de CCOO y también al Comité Central del PCE,  ejerció como abogado laboralista hasta su jubilación

Conocí personalmente a Paco en la década de los 70 del siglo pasado y siempre me pareció una persona con unas ideas políticas muy firmes y una conciencia de clase a prueba de bombas. Sus libros “Yo creo en la clase obrera” y “Con esta sangre obrera”, entre otros, lo atestiguan. Libros que dicho sea de paso por decir verdades como puños le hizo pasar por los tribunales. También lo escuche participar en los Consejos Confedérales y en los primeros Congresos de CCOO ya en democracia y aunque se quedara en minoría, cosa que ocurría en muchas ocasiones,  defendía con gran vehemencia y cargado de argumentos sus propuestas.


La ultima vez que estuve con él fue hace poco mas de un año, en enero de 2015,  en la presentación del libro:  “Preso político, cura obrero y sindicalista de CCOO” y la verdad es que me encanto ir pues  escuchar en vivo y en directo a una persona de 84 años que han vivido intensamente la dictadura franquista y esa transición española, tan denostada por algunos en los últimos tiempos, te da moral, sobre todo porque uno también algo la ha vivido y aunque pueda tener algunas discrepancias coincide con el en lo esencial.

Y es que en lo esencial coincidimos casi todos, en lo que se tuvo que luchar en las calles, en las fábricas y en el tajo,  para llegar a una democracia en nuestro país  y a tener una Constitución que en aquellos momentos (año 1978) era ejemplo para muchas democracias avanzadas y consolidadas.  Aunque algunos despectivamente califiquen ahora aquella etapa  como el  “régimen” de la Transición  y que hay que acabar con él.

También participaron en la  presentación del libro Nicolás Sartorius, Paca Sauquillo, Cristina Almeida, Ignacio Fernández Toxo  y el historiador y autor del libro Juan Antonio Delgado.


Pero como el protagonista principal era Francisco García Salve “Paco el Cura”, solo comentar sobre ese evento, esta breve reflexión, que una persona con 84 años, que son los que tenia Paco, con una mente lucida y una buena memoria, daba gusto oírle decir con esa gran voz: “Hay que continuar luchando para recuperar lo que el  Gobierno del PP   nos esta robando en estos últimos años. Sobre todo me refiero a  lo más preciado,  que es la cultura,  la educación y  la historia”.

Yo por mi parte nunca olvidare Paco, que tú  fuiste uno de los pocos dirigentes sindicales que  nos enseñaste conciencia de clase, cuando algunos comenzábamos a caminar por el sindicalismo, pues además de que por entonces eras el responsable de la secretaria de formación confederal de CCOO, lo reflejas en algunos de los cerca de cuarenta libros que has escrito hasta la fecha. El que mas recuerdo, como decía antes, y  creo que fue de los más leídos, era “Yo creo en la clase obrera”.

Gracias Paco, por haber estado ahí y no lo dudes eternamente te recordaremos, pues siempre ocuparas un lugar preferente en el renacer del movimiento obrero en España, pues personas como tú han hecho posible que en nuestro  país aun quede conciencia de clase.

 FRANCISCO NARANJO LLANOS

Director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

LA CLASE OBRERA TAMBIÉN TIENE SU HISTORIA

El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha

Cursos en Caceres y en Badajoz  (Extremadura)
Durante estos dos últimos años, programados por la Secretaria Confederal de Formación de CCOO  y con la colaboración de la Fundación Abogados de Atocha, se han realizado una treintena de cursos sindicales sobre "El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha". De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria,  Aragón y Madrid, sin olvidar Cuenca, es decir una parte importante de la geografía  de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero a unos 600 delegados y delegadas sindicales con una media de edad de 35 años que han participado activamente en estos cursos.

El equipo de profesores ha estado encabezado por parte de los encausados en el llamado Proceso 1001, proceso de la dictadura franquista contra la dirección de CCOO: Eduardo Saborido, Paco Acosta, Nicolás Sartorius, Pedro Santisteban y Miguel Ángel Zamora. Para hablar de los Abogados de Atocha, otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social, hemos contado con personas que vivieron directamente aquellos momentos, como Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente del atentado de Atocha 55 y presidente de la Fundación Abogados de Atocha  y otros abogados que estuvieron muy cerca de ellos, tales como Manuela Carmena, Cristina Almeida, Héctor Maravall, José María Mohedano y Antonio Montesinos.


Cursos en la Escuela Sindical de CCOO (Madrid) y en Santiago de Compostela (Galicia)

Un plantel de profesores a los que hay que sumar Raúl Cordero, vicepresidente de la Fundación Abogados de Atocha, persona que ha participado en la mayoría de los cursos, Juan Moreno, que en su día fue secretario general de Madrid y responsable de internacional por CCOO, el Presidente  de la Fundación de Estudios Sindicales de Andalucía Francisco Alfonsín, así como  Javier López responsable de Formación Confederal.

Igualmente tengo que resaltar y agradecer la participación de los máximos responsables sindicales de las organizaciones federales y territoriales en los cursos realizados en su ámbito. Lastima que en varias regiones y ramas aun no se han dado cuenta de la importancia de estos cursos.

Por este año 2015 hemos finalizado la programación con el curso realizado el pasado día 16 de diciembre en Huelva. Yo, al margen de haber tenido la satisfacción de haber coordinado estos cursos, he participado activamente en media docena de ellos,  coincidiendo con  la mayoría  de los ponentes aquí mencionados  y tengo que señalar una serie de impresiones que me han causado algunos de ellos, así como los alumnos asistentes.

En primer lugar quiero destacar la emotividad, a la hora de relatar el
criminal atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta. Hay que tener en cuenta que Alejandro fue “sobreviviente”, como a él le gusta decir,  de aquel atentado terrorista de nuestra transición democrática, por parte de un comando fascista de asesinos de extrema derecha,  que acabo con la vida de cuatro abogados y un sindicalista, quedando heridos de gravedad otros cuatro abogados.

                          
Cursos en Valencia  (País Valencià) y en Barcelona (Cataluña)

                                                                      
Y aunque públicamente es de sobra conocido,  me sigue impresionando la facilidad de palabra en las intervenciones de Cristina Almeida y Nicolás Sartorius. También tengo que destacar la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la facilidad para contar anécdotas dramáticas, con mucho sentido del humor, de Eduardo Saborido y por ultimo la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que a sus 89 años, más que  mayor, a mi entender es una persona con la juventud acumulada.

De forma especial tengo que destacar aquí las explicitas   expresiones de emoción contenida en sus semblantes y sus caras y el interés por aprender y conocer de los jóvenes sindicalistas  asistentes a los cursos y su participación activa en los debates. Como decía antes la edad media de los participantes ha sido de 35 años, repartidos al 50 por ciento entre hombres y mujeres y en muchos casos, tengo que reconocer, que somos nosotros los que hemos aprendido de ellos.


Cursos en Santander (Cantabria) y en Oviedo (Asturias)

Los objetivos de los cursos eran dar a conocer la historia de CCOO, los valores del sindicalismo de clase,  como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles como era la dictadura franquista, los despachos de abogados laboralistas, lo que supuso para la democracia en España  el atentado de Atocha 55, etc, etc, son preguntas que son imprescindibles contestar.  De ahí la importancia de dar a conocer el ADN y las señas de identidad de nuestro sindicato, pues somos una organización sindical plural, con claro sesgo de izquierda, pero con criterios propios y es ahí la necesidad de saber de donde sale nuestro referente y nuestros postulados de sindicato sociopolítico, de clase, reivindicativo, internacionalista y solidario.

Por ello nos centramos  en dos hechos históricos: El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha, ocurridos en 1972 y 1977. Cinco años de diferencia y un nexo en común: la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social. Y que mejores profesores que las propias personas que protagonizaron esos hechos, algunos de ellos fundadores de las comisiones obreras en plena dictadura franquista.

Cursos en Zaragoza (Aragon) y en Sevilla (Andalucía )
Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos

En fin tendría mucho que contar sobre estos cursos pero para un artículo de opinión creo que es suficiente. Sólo me gustaría finalizar diciendo que tanto para los encausados y condenados a 162 años prisión del Proceso  1001, como a esos mártires de la libertad que fueron los Abogados de Atocha, dedicarle la frase del escritor francés Paul Elurd: "Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos".  Porque es en el eco de la voz del Proceso del 1001, o en el de los Abogados de Atocha, donde el movimiento obrero y el sindicalismo de clase debemos reflejarnos y afrontar nuestro camino de futuro.

Francisco Naranjo Llanos
Director Fundación Abogados Atocha