LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

POR LA RECUPERACIÓN FERROVIARIA DE LA RUTA DE LA PLATA

Encuentros, charlas y concentraciones el sabado 25 de mayo de 2024 en Zamora

Dentro de muy pocos meses se cumplirán 40 años de una de las fechas más nefastas de nuestro ferrocarril. La Nochevieja del año 1984 fue la última en que cerca de 2000 kilómetros de vía sintieron sobre sus carriles el paso de tren. (914 Km supresión total y 894 cierre para viajeros). Se cumplía así el fatídico acuerdo del Consejo de Ministros del 30 de septiembre de 1984, que eximia a RENFE de mantener el servicio ferroviario en aquellas líneas cuyos ingresos no llegaran a cubrir el 23 por ciento de los gastos, facilitando así la supresión del tráfico de trenes.

Ciertamente, con ese estricto parámetro hubieran sido muchos más los kilómetros cerrados en aquel entonces. La previsión inicial, basada en datos de 1982, preveía suspender servicios en 3.500 kilómetros de vías, de los 13,000 y pico km, que tenia RENFE por aquel entonces. Presiones sociales y políticas, e incluso desde la propia compañía, forzaron a una revisión de aquella decisión ministerial, amortiguando un poco aquel golpe para el ferrocarril español y en especial para las regiones mas pobres de nuestra querida España.

Tuvieron que ser algunos de los gobiernos regionales o de nacionalidad, los que ante aquel cataclismo ferroviario, establecieran acuerdos con el Gobierno Central por los cuales los entes autónomos asumirían desde entonces los déficiles referidos a los trenes de viajeros en algunos de los tramos marcados para su cierre. Extremadura, Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña, fueron los gobiernos autonómicos que establecieron acuerdos.

En este sentido llama la atención que el Gobierno Regional de Castilla Leon, afectado gravemente por el cierre del tramo de 330 Km (Palazuelo-Astorga) de la Ruta de la Plata, pasara olímpicamente de convenios con el Gobierno Central. Igualmente es de destacar por aquel entonces lo apurado de la negociación, que hizo, por ejemplo, que los acuerdos para los tramos andaluces se rubricaran la misma noche del 31 de diciembre y, aún más sorprendente, que el tramo extremeño entre Zafra y Llerena, de 40 kilómetros, fuera cerrado aquella nochevieja y reabriera seis meses después.

En aquellas fechas desde CCOO impulsamos que se constituyeran coordinadoras locales en defensa del ferrocarril en las regiones mas afectadas por los cierres, asi como la Coordinadora Estatal en Defensa del Ferrocarril, presidida por Agustín García Calvo, escritor y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y el el que esto escribe, era el Portavoz.

Se realizaron múltiples actos y movilizaciones, tanto antes del de enero de 1985, fecha de los cierres de lineas, como después, para reivindicar las aperturas. Solo hay que tirar de hemeroteca para comprobar lo que digo. Estos son algunos de los titulares de los medios de comunicación: “El Gobierno Central margina a Extremadura, según la coordinadora estatal” (Hoy de Extremadura), “Según la Coordinadora Estatal, el transporte ferroviario margina las regiones mas deprimidas” (La Crónica, Almería). “Tristes vías sin trenes” (Diario de León), Etc, etc.

Dentro de las movilizaciones que se realizaron en aquellos años, recuerdo que las de mayor afluencia de participantes fueron las realizadas en Castilla León y Extremadura: En especial, en Salamanca, Zamora, Bejar, Hervas, Plasencia, Mérida, Caceres y Zafra. Creo que algo tendría que ver esas movilizaciones con la reducción del impacto previsto en nuestras vías estremeñas por el Gobierno Central y sobre todo los acuerdos con el Gobierno Autonómico.

Aunque nunca ha dejado de existir, recientemente ha vuelto a resurgir con mas fuerza un movimiento transversal que esta luchando por “Defender el tren extremeño”, con especial incidencia en la Ruta la Plata, reivindicando sobre todo la recuperación del tramo Plasencia-Astorga. Enhorabuena por esa lucha y encantando en confluir. Desde los sindicatos, en especial desde CCOO, nunca se ha dejado de hacerlo. Ver articulo adjunto sobre el ferrocarril extremeño, de hace solo un par de años.

El sábado, en la ciudad de Mérida, organizado por la «Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril», se produjo un encuentro entre un número importante de movimientos sociales de la comunidad, unidos por la defensa del ferrocarril en Extremadura, al cual fui invitado y asistí a titulo particular. Por cierto es de destacar la magnifica lección sobre el ferrocarril extremeño que nos dio el Presidente de la Asociación. Gracias Angel Caballero.

Asistentes al acto del Foro de Mérida, del sabado 18 de mayo de 2024

Entre los participantes, se contó con la presencia del «Club Senior», «Movimiento Tren Ruta de la Plata», «Corredor Oeste Ruta de la Plata», «Corredor Sudoeste Ibérico», «Asociación Vecinal Intramuros» de «Plasencia, Plasencia con Vida», «Plataforma No al Muro» de Navalmoral, «Milana Bonita», «Plataforma Zorita» y «Manifiesto X Plasencia», AVEPLA y MSU-Norte.

Todos las organizaciones incidieron en la necesidad de aumentar la presión social para acelerar los tiempos en la línea de Alta Velocidad, Madrid-Lisboa, reconociendo que en los últimos años se han producido el mayor número de inversiones, aunque no es justificación para disminuir los esfuerzos con la última región a donde llega la Alta Velocidad.

Otro eje sobre el que es necesario volcarse es la inclusión de la línea Plasencia-Astorga, en la Red Básica ampliada. El Oeste de España necesita la reapertura del «Ruta de la Plata» como eje vertebrador de la «España Vaciada». El Gobierno Central debe ser coherente con la lucha contra el despoblamiento, el equilibrio territorial, la generación de empleo y la sostenibilidad. Igualmente los Gobiernos Autonomicos afectados deben jugar un papel fundamental en conseguir este objetivo.

La inversiones necesarias para la recuperación de los 330 kms de vía entre Plasencia y Astorga, no puede ser un obstáculo insalvable cuando se están invirtiendo ingentes cantidades en ejes como el Corredor Mediterráneo o Corredor Atlántico, y donde éste no podrá entenderse sin un Corredor del Oeste que vertebre el eje Gijón Huelva.

Se realizó desde el foro de Mérida, un claro apoyo a la movilización que tendrá lugar en Zamora, el próximo 25 de mayo, en defensa del «Ruta la Plata», cuestión a la que me sumo claramente, así como la urgente licitación de la estación de la línea de alta velocidad en Plasencia, vital para el desarrollo de todo el Norte de Extremadura.

Por otro lado, se reclamó de los diferentes Gobiernos de las Comunidades Autonomas de Andalucía, Extremadura, Castilla y León, y Asturias, una acción política, manifestando la reivindicación colectiva de la “Ruta de la Plata”, instando al Gobierno Central a fijar posición sobre plazos para su reapertura, pues esta zona necesita la urgente puesta en marcha de este proyecto para recuperar la cohesión demográfica, territorial y económica, perdida con el cierre de lineas férreas de los años ochenta,

Por ultimo el Foro de Mérida, acordó que «Manifiesto X Plasencia», asumiese para el mes de septiembre, la organización del próximo encuentro de todo el movimiento social del Oeste Peninsular, implicado en la reapertura del «Ruta de la Plata» y en la defensa del ferrocarril, en la ciudad de Plasencia.


Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

EL 1º DE MAYO Y "LOS MARTIRES DE CHICAGO"

1 de mayo de 2024 y los Martires de Chicago 

Los primeros de mayo, cualquier 1º de Mayo, es la fecha internacional, conmemorativa de las reivindicaciones de la clase obrera. Este año 2024, se cumple el 138 aniversario de aquel 1º de Mayo de 1886, en el que los trabajadores y trabajadoras de Chicago padecieron la brutal represión en una huelga y en las manifestaciones, en las que reivindicaban la jornada laboral de ocho horas, que constituía la base de unas condiciones dignas de trabajo. Manifestaciones en las que decenas de obreros murieron y fueron heridas cientos de personas y que culminaron en la revuelta de Haymarket Square.

Por tanto, en estas fechas es un buen momento para recordar y homenajear, como cada año, los nombres de aquellos tres periodistas, Albert Parsons, August Spies y Adolf Fischer. El de aquel carpintero, Louis Lingg. Y de aquel tipógrafo, George Engel, que fueron condenados a muerte y ejecutados de forma inmediata por encabezar aquellas movilizaciones. Mientras Samuel Fielden, Oscar Neebe y Michel Schwab, eran condenados a cadenas perpetuas o numerosos años de cárcel. Estos 8 trabajadores quedarían para la historia del 1º de mayo como “Los mártires de Chicago”.



Estas fechas son buenos momentos para acordarse de aquellas reivindicaciones de hace 138 años, que aspiraban a una vida digna y un trabajo decente, han tenido un largo recorrido de avances, pero también cargado de persecuciones, cárcel, dolor, tortura y muertes, bajo acusaciones parecidas, a cargo de los poderosos, los ricos y su ejército de pícaros plañideros, holgazanes y lanmeculos de los señoritos que no han dado un palo al agua en su vida.

También es buen momento para recordar que, pese a los años transcurridos, las formas de explotación de la clase trabajadora siguen siendo básicamente las mismas, aunque se han perfeccionado de tal manera que, al igual que en aquellos lejanos días, son presentadas y asumidas como inevitables y hasta necesarias.

Y, sin embargo, la clase obrera y trabajadora sigue existiendo, porque la explotación de las personas trabajadoras no ha desaparecido. Es más, esa explotación se ha despojado de la careta y se nos muestra en su más cruda realidad.

Si nos referimos a los primeros de mayo en España, tendríamos que remontarnos a 1890 -134 años ya- cuando se celebró por primera vez en nuestro país. El balance de aquel primer 1º de mayo español fue ambivalente. Al ser la primera movilización obrera general el éxito fue indudable y, por lo tanto, los patronos como el gobierno de aquel tiempo, comenzaron a ser conscientes que, a partir de entonces había que tener en cuenta al movimiento obrero. Pero, también es cierto que el balance de lo conseguido fue muy exiguo.

A pesar de ello, a partir de entonces, los 1º de mayo se fueron celebrando año tras año con altibajos en cuanto a la participación y a sus reivindicaciones y logros. La celebración del Primero de Mayo en la España del primer cuarto del siglo XX se desarrolló entre la autorización y la prohibición gubernamental y tuvo que ser el 1º de Mayo de 1931 el que fue muy especial, porque se realizó a las pocas semanas de la proclamación de la República y, sobre todo, porque fue la primera celebración como fiesta oficial, decretada por el Gobierno de la República, a propuesta de su Ministro de Trabajo, Largo Caballero.

En los recuerdos de la historia es destacable también, el 1º de mayo de 1936, aunque la alegría duro poco ya que pocos meses después llego golpe de estado franquista y la posterior guerra in-civil. Fue un gran primero de mayo de unidad obrera y frente popular, celebrado poco después de la victoria política del Frente Popular en febrero de 1936. Ese año se manifestaron en Madrid medio millón de personas. Las banderas rojas se mezclaron con la tricolor de las republicanas.

Ese año, 1936, fue la última vez que el movimiento obrero español se manifestó en paz y libertad del Primero de Mayo, hasta 42 años después: 1978. Durante los tres años que duro la guerra (1936-1939) los actos del primero de mayo fueron muy escasos, entre otras cosas porque donde triunfo el golpe de estado lo primero que hicieron fue prohibir cualquier tipo de movilización.

Concluida la guerra una orden del 9 de marzo de 1940 ratifico la suspensión, hasta el año 1956 que el ministro de los sindicatos verticalistas José Solís, después de una visita al Vaticano, se adhirió al uno de mayo, como fiesta de San José Obrero, “por solidaridad con la disposición de la Santa Sede” según consta en la orden ministerial del 27 de abril de 1956.

A partir de esa fecha todos los años la jerarquía católica y el régimen franquista organizaban los actos correspondientes al 1 de mayo de san José Obrero con misas y discursos de los jerarcas franquistas con la participación del sindicalismo vertical franquista, inaugurándose las grandes exhibiciones sindicales en el estadio Santiago Bernabéu, alternando actuaciones deportivas y folclóricas a cargo de coros y danzas de la sección femenina con las culturales. Todo ello con gran difusión de estos actos, prensa, radio, televisión, NO-DO.

A partir de la década de los sesenta, del siglo pasado, con la revitalización del movimiento obrero en especial a través de las Comisiones Obreras, comenzó a generarse una nueva dinámica en relación con la celebración del 1º de Mayo. El día anterior, es decir, el 30 de abril, se establecía como jornada de lucha con paros cortos, boicots al transporte colectivo de las grandes empresas y minutos de silencio en los comedores de las fábricas

Y fue a partir de 1962, después de las huelgas mineras de la primavera y hasta 1976 cuando en España dibujaría una curva ascendente de conflictividad laboral, incluidos los 1º de mayo. Por ejemplo, en el 1º de mayo de 1967 en Madrid miles de trabajadores se dieron cita en Gran Vía, recorriendo de arriba abajo y al revés las amplias aceras de esa calle madrileña. En 1975 y 1976, en un contexto sin precedentes de la conflictividad laboral en España se dio un paso más desafiando en la calle a las autoridades el 1 de mayo de manera masiva.

Las organizaciones sindicales, después de más de 40 años prohibidas, fueron legalizadas el 27 de abril de 1977. Por entonces ya habían sido legalizados los partidos políticos. A pesar de ello el Gobierno de Adolfo Suarez prohibió las manifestaciones del 1º de Mayo de ese año, a lo largo y ancho de la geografía española.

El 1 de Mayo estalla “el día de los botes de humo”, según acertada definición de Marcelino Camacho. Ocurre en Vallecas, Madrid. Acuden cerca de 100.000 personas, según los sindicatos; y 6.000 según el Gobierno. Y empiezan las carreras y los botes de humo.

Ese mismo día, por la tarde, se había organizado una fiesta campestre en el Pinar de las Siete Hermanas en la Casa de Campo, fiesta que tuvo un carácter pacífico hasta que al final de la tarde intervino de nuevo la policía. La jornada de aquel 1º de mayo de 1977, ya con los sindicatos legalizados, se saldó con varios heridos graves, más de doscientos heridos de diversa consideración y centenares de detenidos en el conjunto de España.

Fue en 1978 cuando de verdad realizamos un 1 de mayo en libertad y democracia. Los medios de comunicación destacaron la normalidad ciudadana con la que trascurrió la conmemoración y en la que participaron centenares de miles de personas. Todo en un ambiente general de entusiasmo.

Desde entonces y hasta la fecha, nunca han faltado a la cita un gran número de personas a los 1º de mayo reivindicativos, pero también festivos. Los trabajadores y trabajadoras de Madrid y del conjunto de los pueblos de España han demostrado un año sí y otro también el vigor de la clase obrera recorriendo sus calles y plazas.

Recuerdo que hace ya varios años Emilio Gabaglio, un gran dirigente sindical italiano, que fuera durante más de una década, secretario general de la CES (Confederación Europea de Sindicatos), en una de las ocasiones que estuvo en Madrid, nos contaba a un amplio grupo de sindicalistas, una anécdota sobre la importancia del 1º de Mayo para la clase obrera.

Decía, que iban dos trabajadores camino de una manifestación del Primero de Mayo, con sus banderas rojas al viento y uno de ellos le pregunta al otro: 

-Cuantos 1º de Mayo crees tú que vamos a necesitar para conseguir las dignas y justas reivindicaciones de la clase obrera…
-Con toda seguridad: todos, compañero, todos…

Qué razón tenía Emilio Gabaglio y esas dos personas en su charla: Las reivindicaciones obreras son eternas. Hay que manifestarse, unas veces para conseguir logros y otras para que no te los quiten y el 1º de mayo de cada año es el día clave para ello.

Este año 2024, convencido estoy, que va ser de nuevo un gran 1º de Mayo, la clase obrera va a seguir recorriendo las calles con las cientos de manifestaciones que se realizaran en toda España, reivindicando el pleno empleo. menos jornada, mejores salarios. Y teniendo en cuenta lo que está pasando con la justicia en nuestro país, se ha incluido la defensa de la democracia y por supuesto seguiremos reclamando Paz en todo el mundo, desde las guerras más conocidas, como es el caso de la originada por la invasión de Ucrania y el genocidio en Palestina, como otras muchas que están silenciadas o son poco o nada conocidas.

En el caso de Madrid, la manifestación principal, la convocada por CCOO y UGT, está previsto recorrer el centro de la ciudad, a las 12 h, desde Gran Vía (esquina c/ Alcalá) a Plaza de España. Allí estaremos una vez más.


Termino: Lo digo con orgullo, en esos 47 años, que van de 1977 a 2024, -de los botes de humo al Gobierno de Coalición-, solo he faltado una vez a la cita del Primero de Mayo y fue por temas familiares y la obligada por la Covid 19 y este año voy a estar ahí, como siempre, acordándome de la acertada anécdota que contaba   Emilio Gabaglio, pues todos los primeros de mayo son necesarios para avanzar o para al menos no retroceder de los logros conseguidos. Si eras persona trabajadora, allí te esperamos.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

ANIVERSARIO DE LA LEGALIZACIÓN DE CCOO


Pegatina y cartel de CCOO de Madrid (Abril 1977)

El 27 de abril de 1977 se legalizó CCOO, junto al resto de sindicatos de clase. Fue, sin embargo, una legalización con sabor amargo: apenas cuatro días después, las manifestaciones del 1 de mayo fueron prohibidas, y quienes salieron a la calle sufrieron una dura represión.

Aquel primer 1 de mayo de 1977, ya con los sindicatos “legalizados”, quedó marcado como “el día de los botes de humo”, en palabras de Marcelino Camacho. Los hechos tuvieron lugar en Vallecas, Madrid. Según los sindicatos, cerca de 100.000 personas acudieron a la convocatoria; el Gobierno rebajó la cifra a 6.000. La jornada derivó en cargas policiales, carreras y el uso masivo de gases lacrimógenos por parte de una policía aún heredera del franquismo.

Por la tarde se organizó una fiesta campestre en el Pinar de las Siete Hermanas, en la Casa de Campo. El ambiente fue pacífico hasta que, al final del día, la policía volvió a intervenir. El balance de aquella jornada fue grave: varios heridos de consideración, más de doscientos heridos en total y centenares de detenidos.

El año 1977 no había comenzado bien. El 2 de enero falleció en accidente de tráfico Juan Muñiz Zapico, histórico dirigente asturiano de CCOO. Apenas unas semanas después, el 24 de enero, pistoleros de extrema derecha perpetraron la Matanza de Atocha, asesinando a cuatro abogados laboralistas y a un sindicalista —todos vinculados a CCOO y al PCE— y dejando gravemente heridos a otros cuatro.

Aquellos días pasarían a la historia como la “semana negra” o “semana trágica”, reflejada en la película Siete días de enero, de Juan Antonio Bardem. En ese mismo periodo fueron asesinados los estudiantes Arturo Ruiz y Mari Luz Nájera, mientras los GRAPO atentaban contra miembros de las fuerzas de seguridad.

Previamente, ese mismo grupo había secuestrado a Antonio María de Oriol y Urquijo, presidente del Consejo de Estado, y al teniente general Emilio Villaescusa, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. Todo ello formaba parte de una espiral de violencia y provocación entre grupos armados y la ultraderecha, en un contexto en el que sectores reaccionarios pretendían frenar el avance de la incipiente democracia.

Con el paso de los años, diversos estudios han señalado la complejidad de aquellos episodios, marcados por intereses que buscaban desestabilizar el proceso democrático.

Pero, volviendo a la legalización del sindicalismo de clase —y en particular de CCOO—, conviene recordar que el Gobierno vinculaba estrechamente al sindicato con el PCE, cuya legalización tampoco estaba inicialmente prevista. Sin embargo, el empuje de CCOO en la calle, la “galerna de huelgas” descrita por Nicolás Sartorius, y su amplia representatividad entre la clase trabajadora hicieron inviable su exclusión.

El multitudinario entierro-manifestación del 26 de enero de 1977 por las víctimas de Atocha resultó decisivo. Poco después, durante la Semana Santa de ese año, se legalizó el PCE, y el 27 de abril se hizo lo propio con CCOO.

Para comprender las dificultades que enfrentó el sindicato, basta recordar lo ocurrido en 1976. Ese año, el Secretariado de la Coordinadora General de CCOO solicitó celebrar una Asamblea General en Madrid, prevista para los días 27, 28 y 29 de junio, con la participación de 2.000 delegados. El Gobierno la prohibió.

Paradójicamente, el 15 de abril de ese mismo año, la UGT celebró su XXX Congreso con tolerancia oficial, mientras Marcelino Camacho y otros dirigentes de CCOO permanecían en prisión.

Ante la prohibición, CCOO decidió celebrar clandestinamente su asamblea en Barcelona el 11 de julio de 1976. Allí, constatada la imposibilidad de crear un sindicato unitario, se inició el debate sobre la transformación de CCOO de movimiento sociopolítico a organización sindical.

A partir de entonces, el sindicato adoptó una estructura sectorial y territorial. Durante el otoño de 1976 y los primeros meses de 1977, se constituyeron sindicatos de nacionalidad y regionales mediante procesos asamblearios. Las coordinadoras de rama se convirtieron en el embrión de las futuras federaciones estatales.

La masiva participación en el funeral de los abogados de Atocha evidenció la fuerza social de CCOO y del PCE, y fue, históricamente, un factor determinante en su legalización.

Así, el 27 de abril de 1977, semanas después de la legalización de los partidos políticos, se reconoció legalmente a los sindicatos de clase, poniendo fin a una larga etapa de represión. Nacía de este modo, con pleno reconocimiento jurídico, la Confederación Sindical de Comisiones Obreras.

Su primer Congreso se celebró en junio de 1978, en el que fue elegido secretario general Marcelino Camacho, cargo que desempeñó hasta 1987.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO