LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

DIA DEL LIBRO:PILAR BLANCO Y LA PALOMA HERIDA



Pilar Blanco, en su despacho de CCOO de Madrid, a finales del siglo pasado, siglo XX.
Pilar Blanco: metalúrgica, sindicalista, periodista… y, sobre todo, maestra

Hace unos días, como si el azar tuviera memoria y voluntad, una paloma herida vino a caer en el patio de mi casa. No llegó: se dejó caer. Traía en el cuerpo el temblor del miedo y en las alas la huella de la violencia. No hizo falta entender su lenguaje para saber que pedía amparo.

Se lo dimos. Agua, alimento, silencio. Y una tregua.

Durante un par de días habitó nuestro patio como quien habita un paréntesis. Después, una mañana cualquiera, alzó el vuelo y se fue. Volvió —quiero creer— al lugar del que venía, quizá incluso a aquellos que la habían herido hasta casi borrarla.

Así llego la paloma herida a mi patio
Desde entonces, regresa a veces. Se posa con cautela, bebe, picotea, observa. Y me gusta pensar que en ese gesto hay algo más que necesidad: una forma pequeña y obstinada de gratitud. O tal vez de reconciliación con la vida.

Su presencia trajo consigo un recuerdo.

El de Pilar Blanco.

Amiga, periodista, mujer de palabra firme y mirada lúcida, que se fue demasiado pronto. Pero hay personas que no se van del todo: permanecen en lo que dijeron, en lo que hicieron, en la forma en que nos enseñaron a mirar. Pilar es una de ellas.

Al ver a la paloma, acudió a mi memoria una de sus columnas en Madrid Sindical, entre las muchas que escribió. Se titulaba “Gacela herida”. Aquel texto me impresionó entonces; hoy, vuelto a leer desde esta pequeña historia doméstica, adquiere un eco más hondo, casi doloroso.

La reproduzco aquí, tal como ella lo escribió, a finales del siglo pasado:


“Gacela herida”

Hace unos días, saliendo, con paso vacilante, de buscar consuelo médico para mi maltrecho cuerpo, fui sorprendida por un revuelo callejero; ya se sabe que en esos casos una puede encontrarse o una pelea o un accidente de tráfico. En este caso era lo segundo.

En efecto, una mujer joven acababa de ser atropellada por una moto. Mientras un mensajero recogía el contenido de su cajón volcado, la motorista y otra mujer levantaban del suelo a la herida, presa de los nervios y el llanto. Se movía con dificultad y entre todas intentamos convencerla de la conveniencia de acudir a un centro médico cercano para que fuese atendida adecuadamente.

Pero ella repetía, entre sollozos, que no podía: tenía prisa, debía trabajar y recoger a las niñas.

Comprobamos que podía moverse sin aparente gravedad, pero no dejaba de llorar. Alguien preguntó por qué, y entonces lo entendí con claridad: “No puedo porque tengo que cocinar y recoger a las niñas… además, mi marido me va a regañar”.

La motorista y yo intercambiamos una mirada de espanto. No fuimos capaces de convencerla de que se quedara a descansar.

¡Paloma resistente, gacela herida!


Así escribía Pilar: con una mezcla de claridad y desgarro, de mirada social y pulso humano.

Pero Pilar no fue solo una voz: fue, antes que nada, una vida.

Llegó a Madrid en los años sesenta, desde un pequeño pueblo de Palencia, como tantos otros que buscaban trabajo y acabaron encontrándose con la historia. Eran los últimos años de la dictadura, tiempos de ruido contenido y de dignidad en voz baja.

Trabajó como metalúrgica en Isodel, en el polígono de Méndez Álvaro. Allí, entre máquinas y turnos, fue también enlace sindical. No era frecuente entonces ver a una mujer en ese papel. Pero Pilar no parecía interesada en lo frecuente, sino en lo justo.

Defendió a sus compañeros con la misma naturalidad con la que más tarde defendería las palabras.

Porque llegaron las palabras. Cuando la fábrica cerró, decidió estudiar periodismo. Y lo hizo con la determinación de quien no empieza de cero, sino desde la experiencia. Fue una periodista de convicción, de las que escriben porque hay algo que decir.

En los años noventa, cuando la comunicación sindical apenas tenía estructura, contribuyó decisivamente a que CCOO de Madrid encontrara voz en los medios. No fue un trabajo visible, pero sí fundamental: el de abrir camino.

En el año 2000 asumió la dirección de Madrid Sindical. Lo hizo tras atravesar una enfermedad que la obligó a reaprender lo más básico: hablar, leer, caminar. Volvió, sin embargo, con una entereza que no hacía ruido, pero que lo sostenía todo.

Sus columnas —más de cien— fueron un espacio de pensamiento y de mirada. Las firmó como Pilar Blanco, pero también como Clara Pérez o Feli Gutiérrez, nombres heredados de sus abuelas, como si en ellas también escribiera una memoria más antigua.

Sus compañeros reunieron esos textos en un libro: Que florezcan cien rosas. Y no es un mal título para resumir su manera de estar en el mundo.

Cada 23 de abril regalaba libros. Era su pequeño gesto de resistencia: frente al ruido, la lectura; frente a la prisa, la palabra. Nos recordaba, sin imponerse, que vivir también es detenerse a leer.

Pilar fue muchas cosas —metalúrgica, sindicalista, periodista—, pero quizá por encima de todas ellas fue maestra. No en el sentido académico, sino en el más difícil: el de quien enseña a mirar.

Ganó muchas batallas. Solo perdió una: la lucha contra el cáncer.

Y aun así, incluso en ese último tramo, decidió cómo quería quedarse. Pidió volver a su pueblo, descansar en el patio de su casa, junto a un olivo, rodeada de peonías y azucenas, cerca de un lilo antiguo. Como si también en eso hubiera una forma de escritura.

Tras su muerte, su nombre quedó ligado a un premio: el Premio Pilar Blanco a la Comunicación Sociolaboral, que reconoce a quienes entienden el periodismo como compromiso. No es un homenaje vacío: es una continuidad.

Podría decir mucho más de ella. Pero hay vidas que no se cuentan del todo: se intuyen.

En cuanto a la paloma, hace días que no vuelve. El patio la espera en silencio.

Quizá haya encontrado su lugar.
O quizá, como tantas veces ocurre, simplemente ya no pueda regresar.

Nota: Pilar Blanco Villarroel nació en Villalcón (Palencia) el 15 de julio de 1946 y falleció en Madrid el 29 de enero de 2007.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.








LOS QUE SIGUEN ABRAZANDOSE

Con Teresa Zurdo en los soportales de la Plaza de España de Merida (Extremadura) 
  Hoy 29 de julio, cerca de tres años después de que el Jurado fallara el premio de narrativa joven  Abogados de Atocha 2021, he tenido el honor y el placer de entregarle personalmente a Teresa Zurdo el diploma y el libro editado por la Fundación Abogados de Atocha de los 21 relatos premiados en las siete ediciones celebradas.

El relato de Teresa Zurdo Gil, Los que siguen abrazándose”, es el primer premio de la edición de 2021. Un premio bien merecido, seleccionado por el jurado entre 74 participantes, pero por problemas primero de la maldita pandemia del Covid 19 y después por trabajo, estudios, agenda, etc, no pudimos entregárselo personalmente en su dia. Pero hoy en un acto simbolico e íntimo, pero no por ello menos agradable, en presencia de mi compañera Isabel, en su tierra y en la mía se lo he entregado con todo cariño y afecto, pues resulta que sin saberlo hasta hace muy poco, eramos los dos de Extremadura.

El evento ha tenido lugar en la ciudad milenaria y romana de Mérida, la antigua capital de la antigua Lusitania, llamada por aquel entonces Emérita Augusta. En un sitio privilegiado; Los soportales de la Plaza de España. Frente al ayuntamiento emeritense y al lado del conocido bar restaurante El Pestorejo. Dicho sea de paso, aprovechamos para tomarnos un piscolabis en ese lugar.

Aprovechamos el encuentro para hablar de lo divino y humano, pero sobre todo de Juan Genovés, el reconocido artista valenciano autor de la famosa obra El abrazo. Icono que la Fundación, desde siempre, llevamos consigo. Gran autor y mejor persona Juan, fallecido precisamente en las fechas que fue premiado el relato de Teresa. En plena pandemia. DEP querido Juan Genovés.

También hablamos de los libros editados por Teresa. Hasta ahora son tres “Las chicas buenas no vuelven solas a casa”, “Seremos héroes” y Los elefantes no bailan ballet”, la ultima obra por ahora, pues teniendo en cuenta su juventud y su capacidad de escribir le auguro futuros éxitos literarios. 

El de "Seremos heroes" lo presento en el Templo de Diana de esta ciudad emeritense. Envidia sana por el maravilloso  lugar escogido. El ultimo, el de los elefantes, editado este año, me ha regalado un ejemplar, que prometo leérmelo durante estas vacaciones de verano. Son 16 relatos que pienso devorarme en muy poco tiempo.


Teresa Zurdo, con el libro de relatos breves, editado por la Fundación Abogados de Atocha 

A continuación publicamos el relato galardonado con el 1º premio en 2021. Pinchar en el titulo del relato:  Los que siguen abrazándose 

En fin, lo dicho Teresa, paisana, un placer haberte conocido y gracias  por el ratito de charla y de tiempo que nos dedicaste y mi más cordial enhorabuena por el precioso e interesante relato que escribiste. Un gran abrazo y seguro que seguirás deleitándonos en el futuro con tus relatos y libros. Te seguiremos 

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

P.D.- Este articulo también se puede leer en la sección de OPINION de Madridiario.es 


23J: BULOS Y MENTIRAS


Votaciones en Madrid, en las elecciones generales de junio 1977

Esta columna de opinión quiero dedicársela a uno de mis jóvenes nietos. El único que tiene edad de votar. Así que ahí va.

Querido nieto, te cuento y no es un cuento: Después de los 40 años de la cruel dictadura franquista (1939/1977), algunos llevamos votando y participando en democracia 46 años,  (1977/2023), unas veces pegando carteles y repartiendo propaganda,  otras veces dando mítines y otras como en esta ocasión, intentado convencer a través de las redes sociales y en el boca a boca. En este periodo de tiempo he podido ver y oír de todo, pero nunca, de verdad verdadera, he visto y oído tanto bulo y tanta mentira en campañas electorales como en esta que estamos viviendo ahora, como sosegadamente comentamos hace pocos días.

Como conclusión a nuestra conversación, me decías el otro día que el 23J, que vas a votar a la izquierda, pero con poca convicción. Además de que a esta democracia le faltan muchas cosas, no te gustaba nada el grado de enfrentamiento dialectico de bulos y mentiras  que ves y escuchas. Si votabas era sobre todo para frenar  a los cafres de las derechas. Me gustaría explicarte que teniendo en cuenta que eres de los que llevas muy poco tiempo votando, lógicamente  por cuestiones de tu juventud, que no todo ha sido así a lo largo  de todo este tiempo que comentaba anteriormente.

Quiero recordarte, por ejemplo,  que en las primeras elecciones en democracia -Junio 1977-  muchos jóvenes de entonces, estábamos eufóricos porque por primera vez pudimos votar. Las anteriores elecciones se celebraron en febrero de 1936. Desde entonces se había vertido mucha sangre y muchas vidas de inocentes, que lo único que hicieron es luchar para conseguir que España fuera un país democrático y que  se celebraran elecciones libres.

Desde más o menos tu edad,  tu abuelo junto con muchos más, participo en aquella lucha desigual para conseguir que pudiéramos votar en democracia, con los consiguientes peligros que aquello suponía. Por ello y por muchas más cosas siempre iré a votar y por supuesto siempre a la izquierda.

Cuando hace 46 años, junio de 1977, se convocaron elecciones, además de votar, participe en pegadas de carteles y reparto de propaganda. En aquella ocasión mi voto fue para el PCE. Sacamos 20 diputados, fuimos la tercera fuerza más votada. La segunda fuerza fue el PSOE y el primero, los que ganaron holgadamente, fue  la derecha, vestida de centro, la UCD. (Unión de Centro Democrático). Por cierto nada que ver con los cafres de las actuales derechas.

Resultado elecciones generales de junio 1977

Los votantes del PCE podríamos estar satisfechos con aquellos resultados, pero para nada, como pensábamos sacar más, muchos más, nos sentimos decepcionados, pero la gran mayoría continuamos en la lucha por las libertades y los derechos de nuestra clase. La clase trabajadora.

Y ahí está la clave de la situación actual, según mi humilde opinión, el concepto de clase se ha ido perdiendo, si es que lo habido alguna vez. Se vota por el programa, se vota por lo bien que se expresan, unos u otras, etc, pero no se analiza, ni se tiene en cuenta, a quien se representan otras o unos. Que ha hecho unos u otros cuando han estado en el Gobierno, etc, etc. Tampoco  se ha educado a los ciudadanos a diferenciar  entre clases y así andamos como andamos.

Claro es que entre otras cosas no se ha querido. Mucha culpa la tiene la clase política, pero también los medios de comunicación, pero ojo, no los periodistas, -aunque algunos también-  pero no la gran mayoría. Son las empresas de comunicación las máximas culpables de la desinformación ciudadana. Y como decía el inolvidable Marcelino Camacho muchas veces: “El que paga manda”

Ahora lo hemos podido ver con las clarísimas mentiras de Feijoo en la revalorización de las pensiones. Ha tenido que ser una periodista de raza, de un gran medio de comunicación como es TVE, quien ha desenmascarado al PP con sus mentiras, consentidas por periodistas de otros grandes medios como ocurrió en  Antena 3, en el debate entre Sánchez y Feijoo. Gracias a Silvia Intxaurrondo se ha podido desmontar la patraña de revalorización de las pensiones urdida por el PP y avalada por todos los grandes  medios hasta que salto la chispa, pero antes nadie decía nada.

En fin querido nieto, lo que de verdad quería decirte con lo de la conciencia de clase es que si realmente la hubiera, no haría falta que heroínas como Silvia, jugándose el puesto, desmontara las mentiras del PP y los bulos de VOX, que son los dos partidos que se alimentan de esas dos cuestiones, pues al no tener programa creíble y ejemplos que dar cuando estuvieron gobernando ellos, tiene que recurrir al engaño una y otra vez. Si recurrieran a la verdad verdadera ganaría la izquierda por goleada. Los currelas somos más del 90 por ciento de la población y los capitalistas no mas allá del 10 %.

Ahh y porque los grandes medios en general están a favor de PP y VOX, pues muy sencillo, porque al igual que los currelas pertenecen, o debemos pertenecer a la clase trabajadora, ellos pertenecen a la clase del capital, a la de las grandes fortunas, o la clase de los grandes bancos, pues la gran mayoría de las empresas de comunicación si escarbas un poquito, veras como encuentras los grandes entidades bancarias detrás. Así que su posición no puede ser neutral, por mucho que nos empeñemos que lo sean.

Y cuando se tendrá claro lo que digo…pues no sé, pero  lo que si tengo claro es que quedándose en casa el día de la votación, o arreglando el país en las terrazas o barras de los bares no se arregla nada, así que muy bien querido nieto, por tu decisión de ir a votar el 23J, aunque sea solo “para frenar a los cafres de las derechas”, esperando que hayas aprendido algo de tu pesado abuelo cebolleta, recibe un caluroso abrazo y palante, que tú vales.  

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.