LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

ENTIERROS EN CARABANCHEL

(Este cementerio
no es cualquiera cosa
pues las lápidas del fondo
son de mármol rosa
y aunque hay buenas tumbas
están mejor los nichos
porque cuestan más baratos
y no hay casi bichos)

“No es serio este cementerio” Mecano 

Esta anécdota o chascarrillo -como me dice una compañera- me ocurrió, no recuerdo con exactitud la fecha, pero seria al comienzo de los años 80,  pero es tan real y verdadera como la vida misma.

Y siempre me acuerdo cada vez que visito el cementerio de Carabanchel de Madrid.

Esta vez me ha venido a la memoria la pasada semana, que con motivo del 34 aniversario de los “Abogados de Atocha”, visitamos una vez más el cementerio de Carabanchel, lugar donde están enterrados dos de los abogados asesinados aquel fatídico día 24 de enero de 1977.

Como decía anteriormente seria a comienzo de los 80  y yo estaba de sindicalista en CCOO del ferrocarril… Un ínterin: No se si aun no te he contado  en este blog, que yo soy tan ferroviario que cuando nací todos los niños venían de Paris colgados del pico de una cigüeña, pues yo no.  A mí, según me contaron, me encontraron debajo de una traviesa de las vías del tren…

Vamos a la historial real como la vida misma: Decía que  en aquellos años ocurrió un accidente muy grave de trenes en la línea de RENFE de Madrid- Burgos, accidente donde murieron los conductores del tren: Maquinista y Ayudante.

Coincidió que  el Ayudante de Maquinista, era de CCOO y en el Sindicato Ferroviario decidimos llevar una corona al cementerio donde se enterraba que era el de Carabanchel. Nos llamamos como pudimos, pues entonces no había móviles y quedamos al día siguiente en las puertas del cementerio sobre las 10 de la mañana.

Y allí fuimos también como pudimos. Nada más llegar ya me comenzó a mosquear el hecho que no había nadie en la puerta del cementerio, así que me fui a la caseta de entrada al cementerio por si me había equivocado. Pregunto por el nombre… se llamaba algo así como .. Juan García.(nombre supuesto). Un nombre muy común. Me dijeron que sí, que venía de no se que Tanatorio y que estarían a punto de llegar. Unos minutos después llegaron otros dos compañeros del sindicato, uno de ellos con la corona y entonces me tranquilice. Lo que continuaba pareciéndome raro era que estuviésemos tan pocos.

No nos dio mucho tiempo de pensar, porque enseguida llego la comitiva fúnebre en grandes coches, preguntamos al de la caseta del cementerio si este era el entierro de Juan García, nos dijo que sí y seguimos a la comitiva con la corona al hombro. Llegamos a la tumba con la lengua fuera, pues la comitiva iba en coche y nosotros a pie, Dejamos la corona al lado de donde estaban las que bajaron el coche fúnebre y nos colocamos al lado de los demás, que dicho sea de paso no conocíamos a nadie.

Yo me puse al lado de unas señoras muy enlutadas y con grandes abrigos de pieles y como seguía mosca, como el que no quiere la cosa, comente: Que accidente más grave… y me dice la señora de al lado… Es que no pudo dominar la moto…No quise escuchar más. Me acerque a mis otros dos compañeros y les dije bajito: Vámonos que no hemos equivocado de entierro. Dice uno de ellos … y la corona?. La corona déjala coño y vámonos.

El Juan García, fallecido en accidente de tráfico, no sabemos como seria, pero lo que es la familia tenían una pinta de pijas de no te menees, así que cuando vieran la cinta de la corona escrita con el mensaje: “tus compañeros del Sindicato Ferroviario de  CCOO no te olvidan”, no sé lo que pensarían.

Al día siguiente volvimos otra vez a este cementerio, con otra corona, para enterrar al “otro” Juan García, fallecido en el accidente ferroviario.

Esta anécdota como digo, de verdad verdadera, se me quedo tan en la memoria que cada vez que voy al cementerio de Carabanchel me acuerdo de ella. Fue muy fuerte y quizás en la distancia parezca divertida, pero…hay que vivirla.

                                                 “No es serio este cementerio” Mecano 

RONTEKY



RECUERDOS EN EL ANIVERSARIO DE LOS ABOGADOS DE ATOCHA

 
1988: Homenaje a los Abogados de Atocha, en el cementario de Carabanchel (Madrid)
El 24 de enero de cada año se recuerda y conmemora el aniversario de los "Abogados de Atocha", esos mártires de la libertad que fueron vilmente asesinados el 24 de enero de 1977 en Atocha 55, Madrid.

Como es conocido ese día un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de los abogados laboralistas de CCOO y del PCE situado en el número 55 de la calle Atocha en Madrid y ametrallaron a las nueve personas presentes. Fallecieron los abogados, Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal. Resultaron gravemente heridos Alejandro Ruiz Huertas, Mª Dolores González, Luís Ramos y Miguel Sarabia.

Lo dicho anteriormente es conocido por todos aquellos que hayan profundizado  en la historia de este país, pero yo había cogido la pluma hoy para hablar de cómo vivimos algunos esos días tan borrascosos para el estado español.

El atentado fascista venía precedido por la huelga en el transporte interurbano, la muerte el 23 de enero, del estudiante Arturo Ruiz por disparos de los guerrilleros de Cristo Rey  y el fallecimiento de Mari Luz Nájera por impacto de un bote de humo de la policía, -“los grises” les llamábamos- el 24 de enero. Ese mismo día, 24 de enero, por la noche, un grupo de pistoleros perpetra la que fue llamada durante muchos años La Matanza de Atocha.

Teniendo en cuenta que el que esto escribe, en aquellos momentos era un joven sindicalista de RENFE y conocía el despacho de abogados de Atocha así como a algunos compañeros del transporte que se reunían allí, viví aquellos sucesos con enorme intensidad y porque no decirlo con miedo. En esas fechas mis dos hijos tenían cuatro años uno y menos de seis meses el otro.

Recuerdo que al día siguiente, el 25 de enero, mantuvimos una reunión en la estación de Príncipe Pió del denominado “Pleno de Representantes Ferroviarios”, organismo unitario de los trabajadores de RENFE, -una representación asamblearia- al margen del Sindicato Vertical franquista.

En aquella reunión, después de mucho debate, siempre teníamos horas de debate, además de condenar el atentado y convocar huelga en el ferrocarril para el día siguiente, elegimos a dos compañeros para que comprasen unas coronas y las llevasen donde pudieran, pues en esos momentos ni siquiera se sabía si iba a haber ceremonia y entierro público. Uno de los nominados era yo mismo.

Al día siguiente, 26 de enero, -día del entierro- compramos las coronas  cerca de donde nos reunimos, al lado de la estación del Norte. Íbamos  en el coche de mi compañero, pero como Madrid no estaba para ir en coche, muy pronto lo aparcamos y cargamos con las coronas. Una cada uno por las calles de Madrid y aunque no mirábamos mucho, creo que la gente nos miraba un poco raro, hasta que llegamos a la calle de Alcalá-Gran Vía,  donde ya había otras personas que hacían lo mismo que nosotros. Jamás he tenido tanto tiempo una corona de flores en las manos. Más de dos horas y no exagero nada.

"El silencio dolía más que los disparos. Los claveles fluían como un manto de sangre”.

Aquel entierro, (la imagen adjunta es de aquel día en la plaza de Colon), seguramente ha sido la manifestación más multitudinaria conocida en España aún hoy en día, manifestación que colapso la ciudad entera. No sé quien dijo sobre la manifestación: "El silencio dolía más que los disparos. Los claveles fluían como un manto de sangre”. Para mí ha sido la más impresionante y emotiva que he asistido en mí vida, aquellos miles y miles de hombres y mujeres, aquélla tensión contenida, aquel silencio, solo roto con algunas vivas a los muertos y por el canto de la internacional, (ya en el cementerio) fue algo que el pueblo de Madrid, el país entero, nunca olvidara.

Después, muchos años después, conocí personalmente a los, sobrevivientes de aquel atentado criminal: Lola González, Miguel Sarabia, Luis Ramos y Alejandro Ruiz-Huerta. (En los últimos años se nos han ido Luis, Miguel y Lola).
Estas cuatro personas, conjuntamente con los cuatro abogados y un sindicalista asesinados por los fascistas,  son y continuaran siendo, iconos de la lucha por la libertad y por la democracia en nuestro país.

No quiero finalizar estos breve apuntes a un hecho histórico, sin recordar también que a partir de aquella fecha, todas las manifestaciones  que discurren por la calle Atocha, -una calle madrileña muy céntrica- al pasar a la altura del número 55, con un nudo en la garganta,  siempre gritamos  con el puño en alto:

 !!Atocha, hermanos, no os olvidamos!!
 

                    

                                Ver vídeo: Documental:
    "LOS ABOGADOS DE LA DEMOCRACIA"  deTino Calabuig


RONTEKY 




MARCELINO CAMACHO: UN SINDICALISTA PARA LA HISTORIA


Con Marcelino Camacho en la estación de ferrocarril de Madrid-Chamartín, en Abril de 1985.

(...Ya estás aquí de pie
con esa forma tuya de enseñarnos,
dos pasos adelante y uno atrás
sí es necesario.
Se trata de luchar
teniendo como alma la verdad).

Esta era una de las estrofas de la canción que Víctor Manuel dedico a Marcelino Camacho en 1976.

En aquella época estábamos viviendo en España lo que se ha llamado "la transición" y hasta un año después, abril de 1977, no se legalizo CCOO.

Antes, aun en la clandestinidad, el 11 de julio de 1976, en la Asamblea Nacional de CCOO en Barcelona, constatada la imposibilidad de crear un sindicato unitario, se decide dar el paso de movimiento a organización sindical y se propone la creación de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras y se elige a Marcelino Camacho coordinador.

Las resoluciones de la Asamblea de Barcelona, culminó, en junio de 1978, con el primer congreso confederal de CCOO, congreso en el que fue elegido como Secretario General Marcelino Camacho, cargo que ostentó hasta 1987.

Marcelino nació en el pueblo de Osma La Rasa, (Soria), el 21 de enero de 1918 y murió en Madrid a la edad de 92 años, el 29 de octubre de 2010. 

Al día siguiente miles de personas le dijimos hasta siempre en la Puerta de Alcalá de Madrid, lugar donde al comienzo de la democracia terminaban los 1º de mayo. El mismo lugar donde Marcelino dio durante años sus mejores mítines sindicales.

Aquél sábado lluvioso, en que dimos el último adiós, desde el auditorio que lleva su nombre, una marea de chubasqueros rojos avanzó lentamente por las calles de Madrid hasta llegar a la Puerta de Alcalá donde se gloso la lucha del histórico sindicalista por los derechos de la clase obrera.

Por la calle de Alcalá en el ultimo adiós a Marcelino Camacho

Aparte de la afinidad ideológica y sindical con Marcelino, visto desde el lado humano, en mi caso había otro plus añadido, el profesional: ser o proceder de ferroviario une mucho. Marcelino se crió en una casa, le llamaban "casilla", del ferrocarril en Osma-La Rasa y su padre trabajó de guardagujas y su madre de guardabarrera en el ferrocarril. Marcelino estuvo de aspirante a factor y fue el golpe de estado contra La República en 1936, lo que le privo de ser ferroviario en su vida laboral. Mi padre también trabajo de guardagujas y también me críe en una casa, “casilla”, del ferrocarril e ingrese en Renfe de factor.

Son muchas las ocasiones que he coincidido con Marcelino, tanto en el sector ferroviario, como en otros lugares comunes del sindicato o en las cientos de movilizaciones que los sindicatos de clase han protagonizado en nuestro país.

Para un breve artículo de opinión tampoco se trata de dar pelos y señales de todas y cada una, pero recuerdo con mucho cariño una manifestación que realizamos en Bruselas los ferroviarios europeos en defensa del ferrocarril en abril de 1985.

Con Marcelino en abril de 1985 en la estación de RENFE de Madrid Chamartín

Salíamos de la estación de Madrid-Chamartín a las 11 de la noche y allí sorpresiva y agradablemente nos encontramos a Marcelino que sin previo aviso a las diez y pico de la noche fue a despedirnos y desearnos lo mejor en nuestro viaje. Algunas personas pensareis, que “era su obligación” o quizás  “que tontería”, pero en aquellos años que el Secretario General del primer sindicato de este país fuera a despedir a un grupo de jóvenes sindicalistas ferroviarios era lo más. Personalmente aún se me humedecen los ojos cuando lo recuerdo y nunca lo he olvidado. Seguro que el centenar de ferroviarios que íbamos en aquel tren tampoco.

Igualmente nunca olvidare y lo recuerdo con mucho afecto que desde que nos conocimos en 1978, en el primer congreso de los ferroviarios de CCOO, durante más de 30 años, Marcelino, cada vez que nos veíamos siempre me hacia la misma pregunta: ¿qué tal los ferroviarios?.

La última vez que estuve personalmente con Marcelino y Josefina fue en mayo del año 2010, cinco meses antes de la muerte de Marcelino. Todo el mundo que los conoce sabe que son entrañables y su mayor preocupación es que te sientas a gusto y feliz en el rato que estas allí. Lo que más le disgusto a Josefina ese día es que no tuviera magdalenas, sus famosas magdalenas, que en otras ocasiones nos traía con el café, fuera la hora que fuese.

En casa de Marcelino y Josefina en mayo de 2010

Marcelino como siempre, con el periódico “El País” encima de la mesa camilla, subrayando las noticias que consideraba interesantes, pero por estas fechas no pasaba de las primera páginas. En esa época en la portada estaban todas las noticias importantes para él.

Josefina Samper, la compañera de toda la vida de Marcelino, nos hablaba de todo lo que había pasado en los últimos días, de la casa y de su nuevo barrio, en Majadahonda (Madrid), que aunque le gustaba, no acababa de acostumbrarse, después de tantos años de vivir en su Carabanchel, en un tercero sin ascensor, pero por problemas de movilidad de Marcelino se tuvieron que mudar lo más cerca posible de sus hijos.

Lo que si era para Josefina “santo de su devoción”, de esta nueva casa, -aunque fuera atea-, era la cocina. Muy satisfecha nos la enseñaba y decía orgullosa: “algunas veces incluso comemos en ella”. Para comprender el entusiasmo de Josefina hay que tener en cuenta que esta cocina tendría unos seis metros cuadrados y ellos venían de su casa de toda la vida, construida en los años sesenta, de menos de 60 metros cuadrados en total, cuya cocina como era lógico iba en proporción.

Guardo orgulloso y como un tesoro, el libro de Marcelino "Charlas en la prisión", especialmente sobre todo por la cariñosa y preciosa dedicatoria, porque Marcelino no era de las personas que dedican un libro con la clásica frase " con afecto a fulanito, etc, etc", no, Marcelino te lo dedicaba pensando en ti, en lo que había vivido contigo y si además te daba un consejo, mejor que mejor, escrita con una caligrafía firme y fuerte que ya nos gustaría tener a la mayoría de nosotros. Esta es una de sus dedicatorias...


Para conocer el perfil humano de estas dos grandes personas tan cercanas y cordiales, creo que con un par de pinceladas, es suficiente. A mí siempre me impactaron los dos, de ahí que nunca he concebido a Marcelino sin Josefina y tampoco a Josefina sin Marcelino, A partir de su fallecimiento Josefina no tendrá a Marcelino, pero nos va a tener a todas y todos nosotros.


Para finalizar esta breve crónica recordar, para que todos y todas lo tengamos en cuenta, las palabras que pronunció una de las últimas veces que hablo Marcelino, con motivo de la visita de una vecina al hospital, vecina que se quejaba de algo que la había pasado: "Si uno se cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante". Descansa en paz Marcelino, un sindicalista que seguro que pasara a la historia de nuestro país y gracias por todo lo que nos enseñaste en vida.


Video en recuerdo y homenaje a Marcelino Camacho,
con la canción de Victor Manuel "MARCELINO" de fondo.



Francisco Naranjo Llanos, director Fundacion Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO 

P.D.- Este articulo tambien se puede leer en la sección de OPINION de Madridiario.es