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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

VACACIONES ROTAS

 

Todos los años, por estas fechas, con pequeños retoques, vuelvo a compartir esta historia en las redes sociales. La escribí hace ya mucho tiempo, pero, desgraciadamente, cada verano sigue estando de plena actualidad. Tan solo hay que actualizar algunos datos. Comprenderéis el por qué cuando lleguéis al final de su lectura:

Hace calor. Los niños llevan varios días en la casa cuando, a estas horas, deberían estar en el colegio. En el ambiente se respira una mezcla de nerviosismo e ilusión. Pronto comenzarán las vacaciones. Se nota en cada rincón de la casa. Algún grito aislado, alguna carrera por el pasillo y muchas conversaciones apresuradas delatan las ganas de marcharse.

Esta mañana me han despertado antes de lo habitual, cuando aún apenas había amanecido. He visto el coche cargado hasta arriba. Maletas, bolsas, juguetes... Seguro que nos vamos de vacaciones.

Me acomodan en el asiento trasero. Tengo ganas de hacer pipí, pero me aguanto. Ya habrá tiempo. Los niños viajan a mi lado. Están entretenidos mirando por la ventanilla. No me dicen nada, aunque tampoco hace falta. Presiento que vamos a la playa, igual que el verano pasado.

Llevamos aproximadamente un par de horas de viaje cuando el coche se detiene.

Me hacen bajar. Aprovecharé para hacer mis necesidades fisiológicas. Veo un árbol a pocos metros de la carretera y corro hacia él. Tardaré muy poco. Después volveré al coche y seguiremos el viaje.

Pero cuando regreso...el coche ya no está. Tampoco veo ninguna gasolinera. Quizá esté detrás de la curva. Seguro que me he entretenido más de la cuenta. Corro. No hay nadie.

Miro a un lado y a otro de la carretera. Espero unos minutos. Volverán enseguida. Estoy convencido.

Pasa una hora. Empiezo a caminar por el arcén. No pueden estar lejos. Tal vez no se hayan dado cuenta de que no he vuelto a subir. En cuanto me echen de menos, regresarán a buscarme.

Sigo caminando. El sol cae con fuerza. Lógico, estamos en el mes julio. El asfalto quema. Los coches y camiones pasan a toda velocidad  levantando ráfagas de aire caliente. Ninguno se detiene.

Entonces escucho un golpe seco. Después, silencio. Estoy en la cuneta. Intento moverme, pero no puedo.

Noto que algo húmedo empapa mi cuerpo. Pienso que es sudor. Hace mucho calor. Los coches continúan pasando, cada vez más lejos. Se hace de noche. Ellos aún no han vuelto. Pero no importa. Sé que lo harán. Siempre me han querido.

Recuerdo cuando era pequeño. Las caricias. Los juegos. Las fotografías. Los abrazos de los niños. Las fiestas de cumpleaños. Los paseos. Yo era uno más de la familia. Por eso estoy tranquilo.

No pueden haberme abandonado. Quizá se hayan despistado. Quizá me estén buscando. Quizá no me vean desde la carretera. El líquido que empapa mi cuerpo no era sudor. Era sangre. Estoy débil. Aun así, sigo esperando. Porque confío en ellos.

Me cuesta mantener los ojos abiertos. Tengo frío. Tengo sueño. Tal vez me esté muriendo. Me duermo eternamente pensando que volverán. Que aparecerán en cualquier momento llamándome por mi nombre. Que me abrazarán y me llevarán de nuevo a casa. Porque yo sigo creyendo que me quieren. Porque para mí siguen siendo mi familia. Y porque los perros no entendemos el abandono. Solo entendemos el amor. No pueden haberme abandonado.

Conclusión:

La historia que acaban de leer no es una ficción. Se repite miles de veces cada año en España y el mes de julio es el peor. Estos son algunos datos:

Según el estudio “Él nunca lo haría” 2025, de la Fundación Affinity, durante 2024 fueron recogidos cerca de 292.000 perros y gatos en refugios y protectoras. Esto significa que, de media, cada dos minutos se abandona un animal de compañía.

El verano, y especialmente julio, es la época más cruel. Para miles de animales, las vacaciones de sus dueños se convierten en una sentencia de abandono. Detrás de cada cifra hay una vida, una historia y una espera que casi nunca tiene explicación.

Un animal no es un juguete ni un objeto de usar y tirar. Es un ser vivo que siente, sufre y ama sin condiciones. Ellos jamás nos abandonarían. Nosotros tampoco deberíamos hacerlo.

En memoria del perro de la historia y de otros miles de perros y gatos abandonados cada año en España y  como homenaje a las personas, voluntarios y protectoras, que luchan cada día para que historias como esta dejen de repetirse, he escrito esta columna y dedico esta solidaria canción:

"¿Qué tal si me adoptas?", es una canción lanzada en 2020 para promover la adopción animal, fue compuesta por la cantautora española Conchita. Esta emotiva canción solidaria, cuenta con la participación de diversos artistas y busca concienciar sobre el abandono de mascotas.

Buen verano a tod@s, incluidas vuestras mascotas.

Francisco Naranjo Llanos, Director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

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