Se le vio,
caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada! —, en su Granada.
(Fragmento de El crimen fue en
Granada, de Antonio Machado, dedicado a García Lorca tras su asesinato por
los golpistas franquistas hace ya casi noventa años).
Federico García Lorca nació en la
localidad granadina de Fuente Vaqueros el 5 de junio de 1898. Poeta, dramaturgo
y prosista excepcional, está considerado uno de los escritores más populares,
importantes e influyentes de la literatura española contemporánea. Fue
asesinado en la madrugada del 18 al 19 de agosto de 1936, apenas un mes después
del golpe de Estado fascista contra el Gobierno legítimo de la República, golpe
que daría origen a la larga y cruel dictadura franquista.
Lorca fue una de las primeras
víctimas ilustres de aquella barbarie. Su compromiso con la libertad, su
cercanía al pueblo y su condición de homosexual lo convirtieron en objetivo de
los verdugos franquistas. Nunca ocultó
su apoyo a la República legalmente elegida por el pueblo español, ni tampoco su
forma de entender la vida y el arte desde la libertad más profunda.
Recuerdo aquí que CCOO de Madrid
editaba, en los comienzos de este siglo, una agenda anual destinada a sus miles
de delegadas y delegados sindicales. Por aquel entonces el responsable de comunicación
de esa estructura sindical era el que esto escribe. Cada edición
estaba dedicada a un tema, un personaje o un acontecimiento histórico
relevante: dedicamos agenda a Rafael Alberti, Cervantes y El Quijote,
los Abogados de Atocha, el nacimiento de CCOO, el Medio Ambiente, Miguel
Hernández, Marcelino Camacho y tantas otras referencias de la memoria
democrática y cultural de nuestro país.
En 2011, con motivo del 75
aniversario del asesinato de Federico García Lorca, la agenda correspondiente
al año 2012 estuvo dedicada íntegramente a su figura. Fue un homenaje merecido
a uno de los grandes creadores universales de nuestra literatura. Porque Lorca
no fue solo un intelectual brillante: fue también un poeta profundamente ligado
al pueblo, a sus emociones, a sus tragedias y esperanzas.
Sus poemas y su teatro poseen la
fuerza de lo popular y la belleza de lo eterno. Muchas de sus obras pasaron a
formar parte del imaginario colectivo y continúan plenamente vivas hoy en día.
Ahí están Mariana Pineda, Yerma, Bodas de sangre o La
casa de Bernarda Alba. Y también versos que permanecen grabados en la
memoria popular: “El lagarto está llorando, la lagarta está llorando”; “Yo me
la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido”; o “Yo me subí a
un pino verde por ver si la divisaba”.
Su obra Poeta en Nueva York
sigue siendo una referencia imprescindible de la poesía contemporánea, al igual
que su teatro, representado con pasión por las Misiones Pedagógicas de la
República, que llevaron la cultura a pueblos y aldeas de toda España. Y todavía
hoy Lorca continúa llenando escenarios, emocionando generaciones y retratando
esa España profunda, contradictoria, culta y desgarrada que él supo comprender como
pocos.
Junto a Salvador Dalí y Luis
Buñuel formó uno de los tríos intelectuales y artísticos más brillantes de su
tiempo. También mantuvo amistad con figuras como Severo Ochoa, Miguel de
Unamuno o Manuel de Falla, entre otros muchos nombres fundamentales de la
cultura y la ciencia españolas. Todos ellos coincidieron en la Residencia de
Estudiantes, aquel extraordinario foco de pensamiento y creatividad que el
franquismo intentó borrar poco después.
Son muchas las razones por las
que CCOO de Madrid quiso rendirle aquel homenaje. Porque Lorca representa el
compromiso del artista con la libertad, la cultura y la dignidad humana.
Aquella agenda hacía un recorrido por su vida y su obra, pero también acercaba
al Lorca más humano, al poeta cercano a la clase trabajadora madrileña y a
quienes soñaban con una sociedad más justa.
Quiero aprovechar también estas
líneas para recordar y agradecer el magnífico trabajo realizado entonces por
las compañeras y compañeros de Comunicación de CCOO de Madrid, responsables de
aquella hermosa publicación dedicada a Federico. Y recordar igualmente unas
palabras de Pilar Blanco —directora durante diez años del periódico Madrid
Sindical, fallecida en 2007— cuando definía a su poeta favorito: “Fue un
poeta con una sensibilidad inmensa, enamorado del sonido de las fuentes, del
perfume del azahar y del canto de la zambra de su Granada natal”.
Federico sigue derramando cada
día, desde “su balcón abierto”, una poesía que no envejece, que continúa
interpelándonos y que, quizás hoy más que nunca, sigue plenamente vigente.
Dejamos aquí un pequeño ejemplo
de su canto a la libertad en Mariana Pineda:
Amas la libertad
por encima de todo,
pero yo soy la misma Libertad. Doy mi sangre,
que es tu sangre y la sangre de todas las criaturas.
¡No se puede comprar el corazón de nadie!
Ahora, en 2026, se cumplen 128
años de su nacimiento y casi 90 de su asesinato. Sin embargo, el prestigio
universal de Federico García Lorca permanece intacto. Más aún: su figura, su
obra y sus valores son hoy incluso más admirados y necesarios.
Nota: Federico García
Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros (Granada) y fue fusilado
en agosto de 1936, en un paraje entre Víznar y Alfacar, durante los primeros
días de la Guerra Civil española.
Francisco Naranjo Llanos,
director de la Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

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