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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

Fernando Sánchez Castillo: Cuando el arte rescata la memoria

Vista de una sala de la exposición de Sánchez Castillo: 'Salón de los espejos' en el Palacio Velázquez en el Retiro (Madrid). 

A lo largo de mi vida sindical, política y personal he tenido la oportunidad de conocer personalmente a numerosos artistas de la palabra, los pinceles y la voz. De muchos de ellos he escrito en mis columnas de opinión. Sin embargo, hoy solo quiero dedicar esta crónica a uno de mis descubrimientos más recientes: Fernando Sánchez Castillo, que se suma a otros dos creadores a los que siempre he admirado profundamente, Rafael Alberti y Juan Genovés. De ambos escribí en su momento, fruto de la relación personal que mantuve con ellos. Los tres tienen un nexo en común: la conciencia de clase trabajadora.

Conocí a Fernando Sánchez Castillo hace unos seis años, en 2020, a raíz de la polémica decisión del gobierno municipal del Partido Popular, encabezado por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, de retirar las placas con los nombres de los represaliados por el franquismo que formaban parte del Memorial del Cementerio de La Almudena. Aquel monumento había sido impulsado por el anterior gobierno de Manuela Carmena y el proyecto se encontraba ejecutado en más de un ochenta por ciento cuando fue paralizado.

El responsable artístico de la obra era precisamente Fernando Sánchez Castillo. Me lo presentaron dos amigos, Tomás Montero y Fausto Canales, dos personas entregadas en cuerpo y alma a la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación de la memoria histórica. Sus avales sobre Fernando eran incontestables.

Desde entonces hemos mantenido numerosas conversaciones, muchas de ellas relacionadas con la búsqueda del bolígrafo que salvó la vida a mi compañero y amigo Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente de los asesinatos de los Abogados de Atocha y actual presidente de la Fundación Abogados de Atocha. Finalmente, Alejandro consiguió una fotografía del objeto, lo que permitió al artista realizar una reproducción que hoy forma parte de la exposición recién inaugurada en el Palacio de Velázquez del Museo Reina Sofía, en el parque del Retiro de Madrid. La muestra puede visitarse desde el 24 de junio de 2026 hasta el 7 de marzo de 2027.

«La Perla Peregrina», nombre de la exposición, reúne piezas y objetos cargados de historia y simbolismo. Entre ellos se encuentra la reproducción del bolígrafo Inoxcrom que detuvo la bala destinada a Alejandro Ruiz-Huerta, así como las zapatillas que una de Las Trece Rosas regaló a su sobrina Martina Barroso, en la actualidad las zapatillas son propiedad de su nieta Paloma Barroso.

Reproducían del bolígrafo y de las zapatillas de las que hablo en la crónica

El conjunto de la exposición constituye una profunda reflexión sobre la memoria histórica, el poder y las diversas formas de resistencia frente a los relatos oficiales. A través de esculturas, instalaciones, vídeos, monumentos y objetos de gran carga simbólica, el artista madrileño explora las manipulaciones y silencios que se esconden tras los grandes acontecimientos históricos, cuestionando la manera en que el poder construye la memoria colectiva y legitima determinadas versiones de los hechos.

Sánchez Castillo combina investigación, ironía y crítica para desmontar la solemnidad de los discursos dominantes. Obras dedicadas al yate Azor de Franco, al atentado contra Carrero Blanco, a reliquias del franquismo o a monumentos transformados y descontextualizados revelan la fragilidad y el carácter efímero de los símbolos del poder. Al mismo tiempo, la muestra rinde homenaje a figuras de la resistencia y la desobediencia civil, desde el anónimo Tank Man de Tiananmen hasta las Madres de Plaza de Mayo o Federico García Lorca.

La exposición recupera también memorias olvidadas de la Guerra Civil, el exilio republicano y la lucha por las libertades, rescatando gestos anónimos, pintadas antifranquistas, refugios improvisados y otras formas de resistencia cotidiana.

Alejandro Ruiz-Huerta y Fernando Sanchez Castillo delante de la urna que alberga el bolígrafo que salvo la vida a Alejandro. 
Una de las vitrinas alberga la reproducción en bronce del bolígrafo de Alejandro Ruiz-Huerta. Aquel sencillo objeto de metal detuvo una bala durante la matanza de Atocha. «La palabra le salvó la vida», señala Fernando Sánchez Castillo, sintetizando en una frase el profundo simbolismo de la pieza.

Especialmente impactante resulta una de las obras dedicadas a la tortura durante la dictadura franquista. Un gran lienzo en blanco y negro muestra una bandera azotada por el viento, evocando el movimiento de las toallas húmedas utilizadas por los torturadores para golpear a las víctimas sin dejar marcas visibles. Sin embargo, el artista persigue precisamente lo contrario: hacer visibles esas huellas ocultas. Las telas están impregnadas de pigmento negro de Marte, un óxido de hierro que remite simbólicamente a la sangre.

Fernando Sanchez y Francisco Naranjo, delante del cuadro relacionado con las toallas húmedas. 
A través de más de doscientas piezas, Sánchez Castillo invita al visitante a reconsiderar la Historia no como un relato cerrado escrito por los vencedores, sino como un espacio de conflicto, memoria y participación ciudadana en permanente construcción.

En definitiva, según mi modesta opinión, la exposición plantea una idea esencial: la Historia no solo la escriben o cuentan quienes vencen, sino también quienes resisten, desobedecen y mantienen viva la memoria frente al poder.

Dado que la muestra permanecerá abierta hasta el 7 de marzo de 2027, hay tiempo más que suficiente para visitarla con calma. Incluso sentándose delante de cada obra, como diría mi amigo Juan Genovés Q.E.P.D, Mi recomendación es recorrerla sin prisas, detenerse ante cada pieza y dejarse interpelar por las preguntas que plantea. Gusten más o menos sus propuestas artísticas, pocos visitantes saldrán indiferentes. Estoy convencido de que muchos descubrirán aspectos poco conocidos de nuestra historia reciente que rara vez aparecen en los relatos oficiales o en los libros de texto.

¿Pero quién es Fernando Sánchez Castillo?

Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970) es uno de los artistas contemporáneos españoles más destacados de su generación. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, completó su formación en diversas instituciones internacionales y ha desarrollado una trayectoria centrada en el análisis crítico de la memoria histórica, los símbolos del poder y la construcción de los relatos oficiales.

A través de esculturas, instalaciones, vídeos, dibujos y proyectos de investigación, su obra explora la relación entre arte, política e historia, abordando cuestiones como el franquismo, la Guerra Civil, la Transición democrática y los mecanismos de representación del poder.

Su trabajo ha sido exhibido en importantes museos y centros de arte nacionales e internacionales, consolidándose como una de las voces más singulares del arte contemporáneo español.

Esta es mi visión de Fernando y su obra y así os la he contado. Ahh y no dejéis de visitar la exposición. Reitero: no os va a dejar indiferentes.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

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