LEMA DE ESTE BLOG

Lema de este Blog:

...Vivir consiste en construir futuros recuerdos.(Ernesto Sábato)

LA CLASE OBRERA TAMBIÉN TIENE SU HISTORIA

El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha

Cursos en Caceres y en Badajoz  (Extremadura)
Durante estos dos últimos años, programados por la Secretaria Confederal de Formación de CCOO  y con la colaboración de la Fundación Abogados de Atocha, se han realizado una treintena de cursos sindicales sobre "El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha". De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria,  Aragón y Madrid, sin olvidar Cuenca, es decir una parte importante de la geografía  de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero a unos 600 delegados y delegadas sindicales con una media de edad de 35 años que han participado activamente en estos cursos.

El equipo de profesores ha estado encabezado por parte de los encausados en el llamado Proceso 1001, proceso de la dictadura franquista contra la dirección de CCOO: Eduardo Saborido, Paco Acosta, Nicolás Sartorius, Pedro Santisteban y Miguel Ángel Zamora. Para hablar de los Abogados de Atocha, otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social, hemos contado con personas que vivieron directamente aquellos momentos, como Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente del atentado de Atocha 55 y presidente de la Fundación Abogados de Atocha  y otros abogados que estuvieron muy cerca de ellos, tales como Manuela Carmena, Cristina Almeida, Héctor Maravall, José María Mohedano y Antonio Montesinos.


Cursos en la Escuela Sindical de CCOO (Madrid) y en Santiago de Compostela (Galicia)

Un plantel de profesores a los que hay que sumar Raúl Cordero, vicepresidente de la Fundación Abogados de Atocha, persona que ha participado en la mayoría de los cursos, Juan Moreno, que en su día fue secretario general de Madrid y responsable de internacional por CCOO, el Presidente  de la Fundación de Estudios Sindicales de Andalucía Francisco Alfonsín, así como  Javier López responsable de Formación Confederal.

Igualmente tengo que resaltar y agradecer la participación de los máximos responsables sindicales de las organizaciones federales y territoriales en los cursos realizados en su ámbito. Lastima que en varias regiones y ramas aun no se han dado cuenta de la importancia de estos cursos.

Por este año 2015 hemos finalizado la programación con el curso realizado el pasado día 16 de diciembre en Huelva. Yo, al margen de haber tenido la satisfacción de haber coordinado estos cursos, he participado activamente en media docena de ellos,  coincidiendo con  la mayoría  de los ponentes aquí mencionados  y tengo que señalar una serie de impresiones que me han causado algunos de ellos, así como los alumnos asistentes.

En primer lugar quiero destacar la emotividad, a la hora de relatar el
criminal atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta. Hay que tener en cuenta que Alejandro fue “sobreviviente”, como a él le gusta decir,  de aquel atentado terrorista de nuestra transición democrática, por parte de un comando fascista de asesinos de extrema derecha,  que acabo con la vida de cuatro abogados y un sindicalista, quedando heridos de gravedad otros cuatro abogados.

                          
Cursos en Valencia  (País Valencià) y en Barcelona (Cataluña)

                                                                      
Y aunque públicamente es de sobra conocido,  me sigue impresionando la facilidad de palabra en las intervenciones de Cristina Almeida y Nicolás Sartorius. También tengo que destacar la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la facilidad para contar anécdotas dramáticas, con mucho sentido del humor, de Eduardo Saborido y por ultimo la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que a sus 89 años, más que  mayor, a mi entender es una persona con la juventud acumulada.

De forma especial tengo que destacar aquí las explicitas   expresiones de emoción contenida en sus semblantes y sus caras y el interés por aprender y conocer de los jóvenes sindicalistas  asistentes a los cursos y su participación activa en los debates. Como decía antes la edad media de los participantes ha sido de 35 años, repartidos al 50 por ciento entre hombres y mujeres y en muchos casos, tengo que reconocer, que somos nosotros los que hemos aprendido de ellos.


Cursos en Santander (Cantabria) y en Oviedo (Asturias)

Los objetivos de los cursos eran dar a conocer la historia de CCOO, los valores del sindicalismo de clase,  como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles como era la dictadura franquista, los despachos de abogados laboralistas, lo que supuso para la democracia en España  el atentado de Atocha 55, etc, etc, son preguntas que son imprescindibles contestar.  De ahí la importancia de dar a conocer el ADN y las señas de identidad de nuestro sindicato, pues somos una organización sindical plural, con claro sesgo de izquierda, pero con criterios propios y es ahí la necesidad de saber de donde sale nuestro referente y nuestros postulados de sindicato sociopolítico, de clase, reivindicativo, internacionalista y solidario.

Por ello nos centramos  en dos hechos históricos: El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha, ocurridos en 1972 y 1977. Cinco años de diferencia y un nexo en común: la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social. Y que mejores profesores que las propias personas que protagonizaron esos hechos, algunos de ellos fundadores de las comisiones obreras en plena dictadura franquista.

Cursos en Zaragoza (Aragon) y en Sevilla (Andalucía )
Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos

En fin tendría mucho que contar sobre estos cursos pero para un artículo de opinión creo que es suficiente. Sólo me gustaría finalizar diciendo que tanto para los encausados y condenados a 162 años prisión del Proceso  1001, como a esos mártires de la libertad que fueron los Abogados de Atocha, dedicarle la frase del escritor francés Paul Elurd: "Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos".  Porque es en el eco de la voz del Proceso del 1001, o en el de los Abogados de Atocha, donde el movimiento obrero y el sindicalismo de clase debemos reflejarnos y afrontar nuestro camino de futuro.

Francisco Naranjo Llanos
Director Fundación Abogados Atocha

FIN DE SEMANA EN PUERTA DE HIERRO

Hospital Puerta de Hierro
Llegue temprano, a primera hora de la mañana de un viernes dispuesto a pasar un fin de semana lo mas agradable posible. Enseguida pase de la sala de espera del pueblo a la sala de espera Vips. Eso sí, tuve que cambiarme de vestuario para hacerlo. Allí no se pasa de cualquier manera, hay que vestirse con las mejores galas. Me hicieron un test nada más llegar y creo que lo supere con nota, pues fui de los elegidos.Ver foto. 

Al cabo de un par de horas me montaron en un bólido, un artefacto lo más parecido a una cama, pero que iba a unas velocidades por los pasillos del complejo que ya quisiera el Fernando Alonso de esta temporada. Una vez finalizada la carrera de unos cuantos kilómetros vinieron a comprobar como me encontraba un grupo en principio algo disperso, pero eso si todos vestidos de verde y alguno de azul.

Como notaban que tenía algo de frío, lo advirtieron por los tiritones que daba, me dijeron que me iban a poner una manta eléctrica. Al final lo que me colocaron fue un tubo de aspiradora que echaba aire caliente. Seria una “manta eléctrica” moderna.

Después de un tiempo, no más de media hora, me pasaron a otra estancia y me subieron a otro artefacto. Creo que le llamaron mesa de operaciones. Nada que ver con la mesa-camilla que tenía mi madre en el pueblo. Me tumbaron y pusieron delante una mampara de tela verde como sus trajes para que pudiera imaginarme que estaba en otoño en pleno campo. Un detalle más a destacar del trato exquisito que tenían conmigo.

A continuación y detrás de la mampara cerca de media docena de personas, en las que predominaba el género femenino, comenzaron un debate que duro mas de un hora, debate que no me resulto nada de pesado, sobre todo teniendo en cuenta que yo me quede medio dormido.

Una vez finalizado dicho debate y posteriores conclusiones me pasaron de nuevo al artefacto-cama y esta vez a menos velocidad me llevaron a una estancia comunal cercana y que no era tan agradable como las anteriores estancias. No, no era un spa, ni nada parecido. Además las personas allí recluidas se quejaban bastante, incluido el que esto escribe. Quizás se estaba pasando los efectos de la anestesia.

Unas horas después me llevaron a una habitación con vistas muy bien equipada, incluida terraza y TV de plasma, TV que aunque en principio parecía que era de pago, resulto que no,  que todo era gratis total. Es posible que fuese de pago y  que el cliente anterior pagara por adelantado pensando que  seria él, el que iba a pasar el finde allí. 

Como estábamos tan a gusto en la suite decidí pasarme todo el tiempo allí. Para que salir si en la suite  tenia todos los caprichos al alcance de tres “mandos”: El mando de la TV, el de la cama y el de llamar a las enfermeras. Por cierto y dicho sea de paso hacia mucho tiempo que no veía tantos partidos de futbol en TV.

De cualquier manera justo es reconocer que las primeras 24 horas -las que fueron del viernes a sábado-  no las pase nada de bien, a pesar de mi buena disposición y del grandísimo apoyo familiar y del personal de enfermería que tuve, pues los dolores de la operación de tobillo que me hicieron eran a veces difíciles de aguantar. Recordar aquí que cuando se estaba produciendo la tertulia debate que comentaba antes se escuchaban de fondo ruidos de sierras y taladradoras y seguro que eso me estaba afectando.

El domingo ya fue otra cosa. Ya pude levantarme del artefacto-cama, corretear por la estancia, salir a la terraza a ver los jardines, etc, etc.  En fin que queréis que os diga, ese día cuando llego el jefe de la marea blanca del finde, al verme tan dispuesto me convenció de que a pesar de lo bien que se estaba allí me fuera a mi casa. Así que le tuve que hacer caso y aquí estoy. Eso sí con el pie en alto.


Por ultimo, y ya mucho más en serio, gracias al equipo medico de traumatología del hospital Puerta de Hierro que con exquisito cuidado me opero. Gracias al resto del personal por lo bien que me trataron y especialmente gracias a las personas que nos tienen que aguantar cuando estamos tan quejumbrosos. 

Mención especial a las enfermeras Carmen y Raquel y al enfermero colombiano que me trato la noche del viernes-sábado y que no me quede con su nombre, pero perfectamente se podría haber llamado Ángel.


RONTEKY 

PEÑUELAS E IMPERIAL

y la importancia de la expresión “todo es según el color del cristal con que se mira”,
Estación de Peñuelas 
Imperial  era una estación ferroviaria destinada al tráfico de mercancías. Debe su nombre a encontrarse situada junto a Paseo Imperial, muy cerca del estadio Vicente Calderón. Sus instalaciones fueron conocidas popularmente como estación de las pulgas, denominación que ya recibían los terrenos en los que se erigió la estación antes de su construcción en 1881. Era una estación fundamentalmente dedicada al trafico de mercancías, sobre todo de materiales pesados, como la piedra, el carbón, la madera y el hierro, así como al ganado y pescado.

Peñuelas se construyó en 1909 y estaba situada entre los paseos de la Esperanza y Yeserías, sobre los terrenos de unos grandes almacenes comerciales llamados La Alhóndiga. Fue la última de las estaciones que se construyeron del llamado Contorno de Madrid. Era la estación aduana de Madrid, en ella se recibía mercancías del extranjero y se distribuía a otras ciudades españolas y a su vez era punto de partida de los productos españoles hacia el exterior de nuestro país.  

Ambas estaban emplazadas sobre la línea de circunvalación, que unía las estaciones madrileñas de ferrocarril de Atocha y Norte. Fueron  construidas por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España como ampliación de la estación terminal de dicha compañía, Príncipe Pío. En 1941pasaron a ser propiedad de RENFE al absorber esta a todas las compañías ferroviarias privadas de España.


Fue el  5 de junio de 1987 cuando paso el último tren de mercancías por esas estaciones y en esta ocasión el tiempo pasado parece que no fue mejor, al menos urbanísticamente hablando. La desaparición de ambas estaciones dio paso al soterramiento de las vías, así como el  traslado de la estación Sur de autobuses, la desaparición de la Papelera Peninsular y el Matadero Municipal, con el fin de mejorar el desarrollo urbanístico  de la zona de Arganzuela. Dichas estaciones ocupaban más de 150.000  metros cuadrados, en la actualidad  reconvertidos en viviendas, equipamientos y zonas verdes, dentro de la zona conocida como Pasillo Verde.

Estación de Imperial

El que esto escribe durante muchos años trabajo en ambas estaciones y vivió en una de ellas: Peñuelas. Mis recuerdos, anécdotas e historietas  de mi estancia en ellas por tanto son innumerables. De Imperial recuerdo muchas, alguna de ellas ya referida en otra entrada de este blog. Contare aquí alguna nueva.

Era un caluroso día de verano del año 1969. De la Mahou, la fabrica de cervezas de al lado del estadio Vicente Calderón, empresa que tenia un ramal de vías que enlazaba con la estación, vino un empleado con una caja de 24 cervezas preguntando por el Jefe de Estación. Inmediatamente le dije: “hoy  domingo yo” y me entrego la caja de cervezas. En todas las estaciones había un frigorífico viejo, Imperial no era una excepción, así que allí las metimos y en cuanto estuvieron en su punto invite a los compás de la brigada de maniobras a tomar unas cervezas fresquitas. Creo que eran mahou cinco estrellas.  

Al día siguiente, lunes, D.Alejandro, Jefe de Estación principal, persona que los domingos descansaba, vino a preguntarme que si el día anterior le habían traído una caja de cervezas. Le dije “no,  para vd D. Alejandro, no han traído nada, para mi si. Aun queda alguna botella en el frigo, por si quiere probarlas”.

Don Alejandro muy enfadado, tirando a colérico,  comenzó a gritar diciendo que esas cervezas eran para él. Yo le reitere que el empleado solo pregunto por el jefe de estación y ese domingo era yo, así que no había mas que hablar. Con un enorme cabreo no dijo más y se fue. Aclarar aquí que aunque yo solo tenía la categoría de factor de circulación, al estar el jefe titular de descanso, asume esa función el agente de mayor categoría según las normas de RENFE. La verdad que aunque le sentara mal a Don Alejandro aun recuerdo lo bien que nos sentó aquellas cervecitas en pleno verano, je je. Eso sí el empleado de la mahou no volvió a aparecer por allí.

Salida de Imperial hacia Peñuelas

En cuanto en Peñuelas, además de trabajar, viví en el edificio antiguo de la estación. Al parecer fue un palacete del Conde de Romanones y de la Condesa de Arganzuela. Un antiguo palacete de caza a las afueras de Madrid, construido cuando Madrid por esa zona terminaba en la Puerta de Toledo. Una vivienda donde crecieron mis hijos pasando de niños a adolescentes, en esas fechas de la década de los 70/80 en que España estaba recién salida de una cruel dictadura y pasaba por la transición democrática. Esos tiempos tan cuestionadas últimamente por los partidos llamados emergentes...


Recuerdo que en 1975 era enlace sindical y militaba en las comisiones obreras aún clandestinas y en la puesta en marcha del pleno de representes ferroviarios (órgano sindical asamblearió y unitario de RENFE), haciendo asambleas alegales cada dos por tres para dar cuenta de la marcha de las negociaciones del Convenio Colectivo. En Peñuelas también estaba cuando la militarización de RENFE de 1976, motivo por el cual de golpe me ascendieron a Sargento, eso sí “de complemento”. Ya en 1977 y con motivo de la legalización de los sindicatos y de la afiliación voluntaria, tengo algunas anécdotas que contar.


En Peñuelas e Imperial, prácticamente el cien por cien de la plantilla, unas 120 personas, se afiliaron  a CCOO. Cuando estaba afiliando en Peñuelas a los compás, recuerdo a una persona que todos los 18 de julio iba con su traje azul marino a la plaza de Oriente a darles vivas al Caudillo, que también quiso afiliarse y por ahí no pase. Le dije “lo siento pero no te afilio a comisiones obreras”. Este se lo tomo muy mal no entendiendo porque no lo hacia socio pues el quería colaborar y tal. Le dije: “pues no, no voy a afiliarte porque una organización de la clase obrera como CCOO no merece que un falangista como tu este en ella”. Que yo recuerde creo que a lo largo de mis muchos años de vida sindical fue la única vez que no afilie a una persona por sus ideas políticas.


Ya en 1978 se celebraron las primeras elecciones sindicales en democracia en RENFE y me presente al comité de empresa correspondiente por CCOO. Había algún otro compañero de UGT que también participaba y organizamos un debate para presentarnos como candidatos y dar a conocer nuestras alternativas sindicale. Yo ya tenía un poco de experiencia en hablar en publico por mi participación en los plenos de representantes y me presente con una cuartillas que  me servían de guión pero el compañero de UGT dijo que como no estaba acostumbrado a  hablar en publico traía un reproductor de cassette, donde tenía gravado su intervención. O sea que lo del plasma de Rajoy ya hace mucho que se invento. Al margen de la situación cómica que se produjo, por supuesto el debate lo gane yo, pues al compañero ugetista lo del cassette solo le sirvió para la primera  intervención, después se lío un poco.

Pero al margen de anécdotas sobre todo mi estancia en Peñuelas e Imperial reafirmó en mí la importancia de la  expresión “todo es según el color del cristal con que se mira”, sabía reflexión atribuida al escritor y pensador español Ramón de Campoamor. Me explico: Comencé a trabajar en Imperial a finales de la década de los años 60, pero al cabo de poco tiempo pase a hacerlo en ambas estaciones  con lo cual aprendí pronto las labores y el trabajo real de cada una de ellas. Para mi la carga de trabajo colectiva que teníamos en una u otra estación era similar. En ninguna de ellas reventábamos, puedo asegurarlo. Pero eso era para mí, para el resto de la brigada de maniobras que había en ambas estaciones y que solo trabajaban en una de ellas, era todo lo contrario.


Si estábamos en Peñuelas en cuanto teníamos que hacer alguna maniobra a un tren -quitar o poner vagones- inmediatamente los de la brigada decían: “Jo, lo que se curra aquí y los de Imperial tocándose las partes nobles”. Si el apretón de trabajo ocurría en Imperial, el comentario de los currelas era exactamente el mismo: “Jo, lo que se curra aquí y los de Peñuelas tocándose las partes nobles”.

La verdad verdadera, es que a mi entender la verdad absoluta no existe,  se puede decir que hay aseveraciones que tienen pretensiones de verdad absoluta, pero casi siempre están condicionados por la subjetividad, por nuestra particular perspectiva, en definitiva por el color del cristal con el que miramos.


RONTEKY

ADIOS A UN SINDICALISTA ADELANTADO A SU TIEMPO

Hoy lunes 7 de septiembre de 2015 la alegría y la tristeza pasan por mi mente, la alegría de ver a  los trabajadores de Coca-Cola Fuenlabrada  volver a su fábrica de siempre, después de más de 500 días de lucha y tristeza por perder a un compañero de CCOO que nos ha dicho adiós estos días.

Me refiero a Alfredo García Moreno un sindicalista, que entre otras responsabilidades fue secretario general de la Federación de Comunicación y Transportes de CCOO de Madrid en los años 80 y que ha fallecido ayer domingo 6 de septiembre de 2015 en Madrid a la edad de 69 años.

Conocí a Alfredo en los años 70 del siglo pasado. Él era enlace sindical y jurado de empresa en Telefonica y yo en RENFE. Después ya en los 80 el fue responsable de organización de la federación regional de Comunicación y Transporte de CCOO y yo el responsable de prensa del Sindicato Ferroviario, englobado en esa federación. Lo conocía especialmente de asistir a los Consejos Regionales de la federación. Pero fue en la huelga general del 20.J de 1985, que convocó CCOO en “En defensa de las Pensiones”, cuando comenzamos a intimar.

Recuerdo con nitidez aquella huelga, como digo solo convocada por CCOO y apoyada por USO y la CGT, pero no por UGT, contra el gobierno socialista de Felipe González, que con la reforma prevista recortaba y abarataba las cuantías de las pensiones. En ella participamos activamente un amplio grupo de sindicalistas ferroviarios, no solo dentro de nuestra empresa sino también, -creo que casi por primera vez-  fuera de ella, es decir de piquetes por las calles de Madrid.


De ahí el comentario de Alfredo, semanas después de la huelga general del  20J, en un Consejo Regional, para reafirmar la gran participación sindical dijo que “incluso el Naranjo, ese de Renfe” y otros compañeros ferroviarios, habían participado activamente en los piquetes del transporte. Yo,  aparte de meterme debajo de la mesa por el comentario,  no dije nada.

Años después, ya en 1988, coincidimos en la Unión Regional. El como secretario general de la Federación Regional y representante de CCOO en el Consorcio Regional de Transporte y yo como responsable de comunicación de la Unión Regional y coordinador del área del transporte de CCOO en Madrid.

En aquellos tiempos y dada la responsabilidad que asumimos cada uno,  trabajamos codo con codo,  en muchas ocasiones. Este artículo de opinión titulado "La realidad y el deseo" publicado en El Pais el 16 de noviembre de 1988 da fe de ello. Por cierto ese artículo está escrito a solo un mes de la famosa huelga general del 14D y muchas de las cuestiones que decíamos fueron incluidas en la plataforma reivindicativa (PSP) y posteriormente negociadas con el Gobierno Regional de Leguina, meses después de la Huelga General.

Pues como es conocido históricamente, después del 14D,  desde los sindicatos de clase, CCOO y UGT, se puso en marcha la llamada Propuesta Sindical Prioritaria (PSP). Una plataforma reivindicativa que se negoció con el Gobierno Central, pero también en versiones autonómicas con los Gobiernos Regionales de turno. En nuestro caso con el Gobierno socialista de Joaquín Leguina.  Y de nuevo de la mano de Alfredo, hasta diciembre de 1989 que se firmo,  nos pasamos meses negociando el  apartado de transportes de la PSP con Eduardo Mangada, consejero de Transportes e Infraestructuras por aquel entonces, dicho sea de paso uno de los consejeros del Gobierno socialista madrileño con más peso en el Ejecutivo. Con el tiempo con Eduardo,  tanto Alfredo como yo,  mantuvimos una buena amistad.


Son muchos y muy buenos los recuerdos que tengo de Alfredo, aunque en una breve columna de opinión no caben todos, pero si para dejar meridianamente claro que Alfredo, como digo en el titulo de esta columna, fue un adelantado a su tiempo de sindicalista, pues además de ser un gran activista sindical, era de esas personas que se instruía leyendo libros y trabajos relacionados con su labor sindical y además escribía y lo hacía bien. En dicho sentido  buscando cosas de sus trabajos he encontrado tres libros donde esta su pluma, todos ellos relacionados con sus responsabilidades como secretario de Política Industrial, labor que realizó en la década de los años 90 en CCOO de Madrid y después de un breve paso por la Confederación ( 2000-2002) en la Fundación Sindical de estudios.


“Crecimiento, empleo y reducción del tiempo de trabajo”, “Organización del trabajo: Una aproximación a las nuevas tendencias” y “Globalización y organización de los trabajadores”, son algunos de los libros en los que Alfredo ha colaborado activamente y aunque están editados a finales del siglo pasado o comienzos de este, en todos ellos se pueden leer cosas escritas por él, que cuando se releen ahora, tienes que decir sin rubor “qué razón tenía Alfredo”, cosas que entonces la gran mayoría de nosotros, los sindicalistas,  no le hacíamos mucho caso.

Recuerdo cuando nos contaba como trabajaban los chinos, cuando desde Europa se les encargaban televisiones por ejemplo. Según Alfredo, los trabajadores chinos, eran muy competitivos,  no solo por sus bajos  salarios, (en su país no ganan más de un euro al día), si no también por su organización.

En el caso de las TVs, una vez que una empresa europea les hiciera el encargo, cargaban los componentes en un barco y durante el trayecto de China a Europa, montaban las TV para cuando llegaran a los puertos estuvieran a punto de funcionamiento. Por tanto todo eran ganancias.

La verdad que muchos de nosotros le hacíamos un caso relativo pero el tiempo, da o quita razones. En el caso de Alfredo el tiempo ha dado mucho más razones que ha quitado.

En fin compañero Alfredo, hoy te hemos dicho adiós, pero es una forma de hablar pues tu siempre estarás en nuestro recuerdo por las muchas lecciones que nos diste en vida y en especial estarás en el recuerdo de tu compañera Mercedes, esa gran mujer que te ha dedicado muchas horas de su vida para que vivieras tus últimos años lo más feliz posible, a pesar de tu  cruel y dura enfermedad.

Descansa en paz y que la que la tierra te sea leve compañero y camarada Alfredo García Moreno, una gran persona comprometida y honesta y un activista sindical que -reitero-  se adelanto a su tiempo.



RONTEKY

CUIDATE DE LOS IDUS DE MARZO

Premios CERES: Los actores Concha Velasco y José Sacristán, en Mérida
El 27 de agosto vi por la 2 de TVE la entrega de los premios CERES.  Unos premios que se dan al final del festival que se celebra en el Teatro Romano de Mérida. Por cierto y dicho sea de paso, este año una vez más he tenido el placer de asistir a una de las obras representadas en el teatro romano de esa bonita ciudad. En esta ocasión “Hercules, el musical”..

El premio Ceres Emérita Augusta 2015 a toda una vida por su trayectoria profesional, más de 50 años dedicados a la interpretación, se concedió a José Sacristán, Pepe para los amigos. Y como es habitual, en las palabras de agradecimiento por el premio, recordó sus comienzos en 1964 cuando pisó por primera vez la arena del Teatro Romano de Mérida a las órdenes de José Tamayo en “Julio César”, de William Shakespeare.

Aquella obra se represento del 16 al 19 de junio de 1964 por la compañía Lope de Vega y en la puesta en escena de Julio César, José Tamayo contó con grandes actores y actrices conocidas por aquel entonces, tales como Marísa de Leza como Porcia, José María Rodero como Bruto, Anastasio Alemán como Casio, Javier Loyola como Julio César, Javier Escrivá como Marco Antonio...entre otros.

Y eso me hizo recordar a mí también, cuando con unos 17 años intervine en esa obra  y conocí de cerca algunos de los grandes actores de la escena española. Algunos muy poco conocidos por aquel entonces, como el propio José Sacristán que hacia un pequeño papel que no pasaba de un par de frases. Al igual que otra actriz conocida mas adelante pero que entonces también interpretada un pequeño papel, me refiero a Maria José Goyanes. Como también recuerdo a Simon Cabido, un actor conocido popularmente años después  por sus papeles en  TV, especialmente por el personaje de Doña Cocreta.

Mi incursión por el teatro como “actor” fui efímero pero de gran impacto, intervine como extra entre las muchas personas que se contrataron para aquel evento. Ante una larga columna que se formo para la ocasión, más o menos la mitad fueron seleccionados para el ejército romano y la otra mitad para pueblo. A mi me toco ser “ejercito”, me dieron el traje romano, la lanza, el escudo y el casco y ala a ensayar la obra…Como espectador si llevo mas tiempo.

Después de los ensayos vinieron las actuaciones. Yo en la primera parte de la obra iba al lado de Marisa de Leza y no me perdía detalle.  No me perdía detalle digo, de la obra y sobre todo de Marisa.  De cómo se colocaba los pechos para que resaltaran en los vestidos de romana. Yo con 17 años y ella  30,  en aquellos tiempos del franquismo que ver una rodilla de mujer era  pecado…ver un pecho de mujer al desnudo podía ser penado con carcel je, je.

La actriz Marisa de Leza en los años 60 del siglo pasado 


Las voces en el estrado del teatro de Javier Loyola y de Jose Mª Rodero, en especial de de este ultimo, son cosas también difíciles de olvidar. Eso en la primera parte. En la segunda que pasábamos del teatro al anfiteatro y tardaba poco en “morir” en la batalla, recuerdo la gran voz de Anastasio Alemán, que hacia de Casío, un gran actor que murió joven y yo creo que fue poco reconocido.

Y sobre todo se me quedó muy en la memoria la famosa frase “Cesar, ten cuidado con los idus de marzo”, frase que como es conocida fue formulada  por  un famoso vidente unos meses que asesinaran a Julio Cesar. También la víspera del 15 de marzo –día de los Idus de marzo- la esposa de Julio César, Calpurnia, soñó que su marido era muerto a puñaladas. Calpurnia suplicó en vano a César que no fuese ese día al foro.

Camino del foro, Julio César volvió a ver al famoso vidente  Vestritius Spurinna y le dijo: "Bien, el Idus de marzo ya ha llegado". El adivino le respondió: "Sí, César, pero no vayas al foro". Cesar no le hizo caso y poco antes de mediodía fue asesinado por un grupo de senadores que se abalanzaron sobre César asestándole 23 puñaladas.

Imagen de la obra "Julio Cesar" de junio de 1964 

César aún tuvo fuerzas para empujarles y para pronunciar otra de las frase famosas de aquella tragedia, las palabras de incredulidad al ver a Bruto (José Mª Rodero) con un puñal en la mano “¿Tú también hijo mió?” y para taparse el rostro con la toga y evitar que sus asesinos vieran su cara en el momento de morir.

El Gran Julio César, a los 56 años, cayó muerto a los pies de la estatua de Pompeyo Magno que presidía la curia, pues él la había pagado. Una de las ironías del destino. Los asesinos y el resto de senadores salieron corriendo, aterrados por el magnicidio y por las reacciones que se pudieran producir.

Por cierto cuidado, que en política siempre, incluso en los tiempos actuales, puede haber un Bruto que te traicione.

En fin tiempos de recuerdos, tiempos que sin melancolía no volverán, pero que estaban ahí y me sirvieron para amar el teatro aunque fuera de espectador y no de actor. Una buena obra de teatro para mi tiene bastante mas importancia que una buena película. El directo siempre es importante valorarlo. Y si es en un marco incomparable como es el Teatro Romano de Mérida, mejor.


RONTEKY

EN EL ANIVERSARIO DE LA ABUELA CATALINA

“La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme siempre estaré contigo”.
                           (George Gurdjieff)   
                                  
El 9 de agosto de 2015 hizo 30 años que murió mi madre. Para mi era aun joven, con solo 69 años de edad. Abuela Catalina, como le decían sus nietos había nacido el  29 de noviembre de 1915 en un pequeño y blanco pueblo de Extremadura (Esparragalejo) y murió de una  hemorragia o instus cerebral, un caluroso día del mes de agosto de 1985 en Mérida (Badajoz).

Se había levantado esa mañana con mareos,  mareos que no pudo superar y se desvaneció en brazos de mi padre que inmediatamente la llevo al hospital de Merida y de allí hacia Sevilla en una ambulancia pues en el hospital extremeño no podian hacer nada por ella. A la capital andaluza nunca llego viva, según me contaba,  una y otra vez, con lagrimas en los ojos, mi padre a los pocos días del fallecimiento de mi madre.

Catalina, que por cierto no era su nombre real, pues en su partida de nacimiento figuraba como María Saturnina,  era la mas pequeña de las mujeres de la  familia. Tenia dos hermanos, Nolasco y Sebastian y dos hermanas mayores Rosario y Petra. Mi padre se entero que mi madre se llamaba María y no Catalina cuando en el juzgado y la iglesia tuvo que arreglar los papeles para casarse.

Yo a mi madre siempre la recuerdo con vestidos negros o azul marino, pues casi siempre llevaba luto o vestía de azul marino por alguna promesa religiosa. Siempre haciendo cosas en la cocina, muy seria y excesivamente obediente con mi padre.

Como es natural de cuando eres niño se te quedan muchas cosas en tu mente. Con el tiempo se te olvidan algunas y otras nunca las olvidas. Recuerdo, por ejemplo, cuando salíamos mi hermano y yo de caza por los alrededores de la estación de ferrocarril donde vivíamos (Proserpina) con el animo de coger algo que nos sirviera de cena o de merienda, una paloma, una perdiz, un conejo, etc.

En algunas ocasiones no conseguíamos ninguna de esas piezas y nos teníamos que conformar con la captura de un lagarto, que dicho sea de paso por aquel entonces su caza no estaba prohibida. 

El problema del lagarto era cocinarlo, pues si a mi madre se lo llevamos sin preparar no había merienda, encima del susto que le dábamos con un bicho tan feo como es el lagarto. Así que no nos quedaba otro remedio que pasarnos por el río para despellejarlo y quedarlo como un conejo pequeño. Por cierto que bien fritito esta riquísimo.  El sabor y la textura de su carne se encuentra en el intermedio de la rana y el conejo.

Entre otras cosas que me acuerdo de cuando tenia menos de 10 años, recuerdo en una ocasión que fuimos con mi padre a un Cortijo a varios kilómetros de donde vivíamos  y teníamos que atravesar el río. En la ida no hubo problema, pasamos por unas grandes pasarelas de piedra para pasar el cauce del río. Pero a la vuelta después de tirarse casi todo el día lloviendo y ya oscurecido no encontramos las pasarelas pues estarían cubiertas por la crecida del agua del río.

Pasarelas de piedra para cruzar los rios

El caso era que otro posible paso de puente o pasarelas estaba a varios kilómetros de distancia, así que mi padre, al que también le había afectado el liquido, pero en su caso no solo  de agua, decidió cruzar el rió al margen de pasarelas y con nosotros -mi hermano y yo- a hombros y así pasamos su cauce con la consiguiente inseguridad y mojadura que aquello nos produjo. Como es lógico llegamos como una sopa y muertos de frío a nuestra casa, pues esto que cuento sucedió en invierno.

Mi madre en lugar de echarnos la bronca, que teníamos bien merecida por llegar tarde y mojados, en el caso de mi padre por fuera pero también por dentro, sin un solo reproche corrió solicita a ponernos ropa seca y a que nos calentáramos en la lumbre que ella tenia estupendamente preparada. Esta historia, real como la vida misma, es de las que se te quedan en la memoria  para toda la vida.

Años después y cuando ya vivíamos en Mérida, recuerdo cuando íbamos de visita a Esparragalejo a ver a la familia, mi madre que era muy aficionada a tener macetas en la casa, especialmente geranios, cuando ya nos íbamos a venir de vuelta a casa, las hermanas le decían:

-A ver Catalina,  que nos has quitado hoy, que llevas ahí, que estas escondiendo en las manos...

Ella decía que nada, pero la verdad es que llevaba esquejes de geranios que había quitado de las macetas de  un patio lleno de plantas que había en casa de mi tía Ramona. El motivo no era otro que al parecer según la versión popular los esquejes robados agarran mejor que los regalados. Así era de ingenua mi madre.


Mi madre y mi padre cuando novios en los años treinta del siglo pasado 


Catalina, mi madre, como mujer que había pasado los años del hambre, que ya he contado en otras entradas de este blog, cuando pudo -ya en los años 70-  no escatimaba en comida y mis hijos, sus nietos,  lo que mas recuerdan de ella era, que cuando íbamos a su casa a pasar unos días, su obsesión es que no faltara de nada a la hora de comer. Jamón, chorizo, queso, salchichón, huevos fritos, tortillas, pollo, ensaladas de tomates y pimientos, etc etc. Eso si regado todo con mucha aceite de oliva. Daba igual lo que nos pusiera, la aceite de oliva siempre era de las cosas que no podía faltar en la mesa. En fin cosas veredes…

Yo apenas pude decirle adiós, ni siquiera el día de su entierro. Cuando se puso enferma y seguidamente en el mismo día murió, me encontrába de vacaciones por la zona de Portugal con mis hijos y mi mujer y como en aquellas fechas no había teléfonos móviles, solo fijos y ademas estábamos por distintos
campings no dieron con nosotros, a pesar de haber puesto incluso  algún aviso por radio, que tampoco escuchamos.

Cuando volvimos a Mérida y llegamos a casa de mi suegra nos abrió un chaval amigo de mi cuñado y al preguntar por ella contesto que no estaba en casa porque justo en esos momentos estaba asistiendo al entierro de mi madre. Así me entere de su muerte. Cuando llegamos al cementerio ya estaban cerrando su tumba.

A los 30 años de su fallecimiento recuerdo a mi madre como una gran persona, quizas en la distancia, excesivamente dependiente de mi padre y de su familia. Recuerdo su cara un poco triste, a mí siempre me pareció triste, con sus vestidos oscuros y su gran pelo negro y moño, siempre con su moño...

Descansa en paz Abuela  Catalina y estés donde estés recuerda que toda tu familia te sigue echándote de menos y como dice la frase que encabeza esta entrada: “que una persona no muere  hasta que dejan de recordarla” pues ya sabes mama, aquí estamos aun muchos para seguir recordándote.


RONTEKY

MAXI: LA LABOR CALLADA DE UN GRAN SINDICALISTA

El sábado 25 de Julio a los 71 años, nos ha dejado el sindicalista Máximo Díaz, Maxi para los compañeros y amigos. Su ultimo adiós se le dado en el tanatorio de Getafe (Madrid), en la mañana del domingo 26 de julio. Maxi fue secretario de Formación Sindical en CCOO de Madrid y presidente de la Comisión de Garantías de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, entre otras responsabilidades sindicales.

En los últimos años era solo afiliado de base,  pero nunca faltaba a ninguna de las muchas manifestaciones que convocaba su sindicato, acompañado siempre por su inseparable amigo Doroteo Peinado, uno de los cofundadores en 1964 de las comisiones obreras del metal, origen de las comisiones obreras madrileñas.

Conocí a Maxí hace muchos años en la estación de ferrocarril  de Madrid Chamartín en la década de los años 80 del siglo pasado. Acababa yo de intervenir en  una asamblea sobre el Convenio Colectivo de RENFE y vinieron a saludarme él y Feliciano otro compañero del metal. Los dos con sus mochilas a la espalda. Mochilas que le servían para hacer esa gran y poco reconocida labor de activismo sindical para que la democracia real  entre en las pequeñas y medianas empresas.

Después, varios años después, coincidí con Maxi en la ejecutiva regional de CCOO de Madrid, en la que, como decía antes, se responsabilizo de la Formación Sindical, tema por el conocido, ya que venia de esa responsabilidad en la federación del metal. Asumió una labor imprescindible y necesaria, yo creo que una de las mas necesarias de un sindicato, pero también, justo es decirlo, poco reconocida.

De lo que más recuerdo de aquella época era el cuidado y la meticulosidad con que Maxi, prácticamente solo, preparaba las escuelas de verano del sindicato, ese espació de reflexión tan necesario en una organización sindical de clase.

En este tema y con todos mis respetos a los y las anteriores y posteriores responsables de Formación Sindical,  Maxi  realizó una gran labor y para mi fue el mejor que ha pasado por esa responsabilidad en CCOO de Madrid. No porque fuera más listo y capaz, si no por el cariño y  las ganas que le echaba a su trabajo.  El fue el precursor de las escuelas de verano en las comisiones obreras madrileñas, escuela que este año 2015  llega a su 23ª edición.

También conocí su trabajo como  presidente de la Comisión de Garantías Confederal, en unos tiempos difíciles para el interno del sindicato, con José María Fidalgo de secretario general de CCOO, tiempos en los que la organización estaba bastante turbulenta y las impugnaciones estaban a la orden día y esa labor tan difícil de administrar justicia interna la paso con muy buena nota, a pesar de que como digo las reclamaciones le llovían de todos los lugares  y sensibilidades.

Finalizo su ciclo sindical de nuevo en Madrid, concretamente en la Comarca Sur de CCOO, la primera en afiliación de las comarcas madrileñas del sindicato, ejerciendo de responsable de organización  y también a mi entender realizo una encomiable labor. Después por circunstancias que no conozco en profundidad, se fue  a su casa calladamente, tal cual como había sido su vida sindical. Nunca hablo mal de nadie, a pesar de que me consta que paso una fase difícil y triste en su vida de jubilado laboral, pero de su activismo sindical nunca se jubilo, pues como comentaba al principio, ya como afiliado de base, se le veía en la mayoría de las manifestaciones convocadas por su sindicato: CCOO.

Maxi, siempre a la cabeza en las manifestaciones.

Por cierto y dicho sea de paso, ahora que algunos se han despertado y han conocido y puesto de moda la palabra “activista”, decir que Maxi ha sido un ejemplo de ello. Me comentaba un día que comenzó a trabajar con 14 años y ya tuvo la primera muestra de “activismo sindical” antes de cumplir los 18 y a  militar políticamente en el PCE con menos de 20.

En fin Maxi, no se si nuestras queridas comisiones obreras,  tu sindicato,  te va a rendir algún tipo de homenaje en el futuro. Esta claro que hasta ahora no lo ha hecho, pero estés donde estés, que sepas que a mi entender te lo mereces tanto o más que a los que se lo rinden.

Yo por mi parte con este breve articulo, mas que homenaje y recuerdo a su memoria, me gustaría que sirviera para que los sindicalistas actuales y a los trabajadores en general,  se dieran cuenta que los sindicatos de clase existen y han conseguido avances laborales y sociales, gracias a personas como Maxi o como su amigo Doroteo, que sin ser famosos, populares o conocidos,  han dado muchos años de su vida en defensa de los intereses de la clase obrera en tiempos mas difíciles que los actuales.

Descansa en paz compañero  Maxi, tu recuerdo y tu lucha sindical, siempre estarán  con nosotros, tanto en nuestra memoria como en nuestros corazones

RONTEKY
  

  

DOLORES, MUJER DE PUEBLO

Dolores con su marido y sus hijos
en los años 60 del siglo pasado 
(Escribí esta breve cronica en recuerdo de mi suegra  hace ya algo más  20 años. En estas fechas que cumple años mi amor -su hija- quiero recuperarla para adema de dedicársela, dar a conocer de nuevo mis sentimientos y mi homenaje a una mujer pequeña de cuerpo pero grande de corazón y con un enorme coraje en unos años muy difíciles)

Dolores nació en 1913 en un pequeño pueblo de una de las regiones más pobres de España (Extremadura) y aún no había cumplido los 20 años cuando trasladó su vida a la ciudad. No sabía ni leer ni escribir, pero en asuntos económicos no la engañaba nadie, a pesar de que hacía la compra no sólo para su familia sino también para el pequeño negocio que tenían.

Pasó la guerra incivil a trancas y barrancas, pero con el negocio familiar consiguió, conjuntamente con su marido, criar a los cuatro hijos que tuvo, e incluso les dio «carrera» a algunos.

La posguerra la pasó escuchando «Lucecita» y otros culebrones de la radio. Cuando vino la televisión tampoco se perdió ninguno de los episodios de «Hombre rico, hombre pobre» a la vez que continuaba trabajando como una «burra» para sacar adelante a sus hijos.

Pequeña, enlutada hasta hace más bien poco -su marido murió en los años 70-, se reía y disfrutaba con las películas de la «camama», como ella decía, refiriéndose a los actores de las películas cómicas españolas: Landa, López Vázquez, Gracita Morales, etcétera.

Recientemente, con más de 80 años, ha dicho adiós,  recordando  su infancia y llamando a su madre, que se quedó en aquel pequeño pueblecito de Extremadura, desde el cual Dolores se fue a la ciudad en los años treinta.

Pueblo de Feria (Badajoz)

Cientos de personas le dieron el último adiós mientras la recordaban con su bastón y sus enormes ganas de vivir y, por qué no decirlo, con su genio endemoniado cuando se enfadaba.

Nunca en la vida ha conseguido ningún premio, no ha salido en la televisión, ni tampoco su nombre ha figurado en letra impresa en los periódicos, pero ha luchado tanto o más que muchas de las personas que salen en los medios de comunicación y después le dan su homenaje.

Desde este rincón quiero dedicar mi particular homenaje con esta crónica a esa mujer de pueblo. Sé que como ella hay miles de mujeres en la geografía española, pero para sus hijos ella era única, la más grande, la más guapa, la más bondadosa. . .

Sirvan estas líneas para darle ese homenaje en letra impresa a esa mujer de pueblo que como otras muchas mujeres  han hecho posible con su sacrificio que muchos hombres y mujeres pudieran estudiar y prepararse para que nuestro país saliera de las negras sombras  de la dictadura franquista hacia la luz de Ia democracia, así como para contribuir en el desarrollo social y económico que en la actualidad vivimos.

!! Descansa en paz, Dolores, mujer de pueblo !!

(Publicado en La Calle de Las Rozas, el 15 de octubre 1994)


Ronteky