LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

GARCIA LORCA: 86 AÑOS DE SU ASESINATO

   


Se le vio, caminando entre fusiles,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada. 

 (Fragmento de «El crimen fue en Granada» a García Lorca de Antonio Machado. Asesinado por los golpistas del dictador Francisco Franco, hoy hace 86 años).

Federico García Lorca, nació en la localidad granadina de Fuente Vaqueros en 1898, poeta, dramaturgo y prosista, considerado uno de los más populares, importantes e influyentes escritores de la Andalucía contemporánea, fue asesinado hace ahora 86 años, en la noche del 18 al 19 de agosto de 1936, por los fascistas que un mes antes dieron el Golpe de Estado, contra el gobierno legalmente elegido, que daría origen a la dictadura franquista.    

Recuerdo aquí, que CCOO de Madrid, en su día, en los comienzos del siglo XXI editaba una agenda para sus más de 17.000 delegadas y delegados sindicales madrileños, dedicada en cada ocasión a un tema concreto, personaje, acontecimiento histórico, como al aniversario de Rafael Alberti, a Cervantes y su Quijote, a los mártires de la libertad que fueron los “Abogados de Atocha”, a los 50 años del nacimiento de CCOO, al Medio Ambiente, a Miguel Hernández,  a Marcelino Camacho, etc, etc .

En el año 2011 y con motivo del 75 aniversario del asesinato de Lorca,  la agenda para 2012, fue elaborada en homenaje a Federico García Lorca, poeta, dramaturgo, prosista, en definitiva, escritor, y de los grandes. Sus poemas y su teatro tienen el encanto del pueblo, pues muchas de sus obras calaron en las gentes de aquella época fueron recogidas por el saber popular y continúan llegando hasta nuestros días. 

Pues quien no ha visto las grandes obra de  “Mariana Pineda”, “Yerma” o “Bodas de Sangre”, por no hablar de “La casa de Bernarda Alba”… Ahí están también  “el lagarto está llorando, la lagarta está llorando”, “yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía mario”, “yo me subí a un pino verde por ver si la divisaba.”, o el poemario de “Poeta en Nueva York;”, o su teatro, que con tanta pasión fue representado por las misiones pedagógicas durante la República para llevar la cultura al pueblo, y que a día de hoy se sigue representando en los teatros de esta España, tan profunda, tan intelectual, tan antagónica, como Lorca supo definir.

Y dejando a un lado el ejercicio intelectual de Lorca, conocido por todos, con este breve reconocimiento a Federico, en el 86 aniversario de su asesinato,  se recuerda también a uno de los primeros crímenes del golpe de estado franquista. Su asesinato durante los primeros días de la Guerra incivil española en 1936 hizo de él una víctima especialmente notable,  porque a Lorca, no le importó decir abiertamente que apoyaba al gobierno republicano, legalmente elegido con los votos del pueblo  y que era homosexual. 

Formó junto con Dalí y Buñuel uno de los tríos más famosos de la época, aunque también mantuvo amistad con Severo Ochoa, con Unamuno, con Manuel de Falla,  y de tantos otros genios de la cultura y de la ciencia, con quienes convivió en la conocida Residencia de Estudiantes, el mayor centro cultural y de sabiduría de la España de entonces, y que el estado franquista se encargaría poco después de eliminar.

Son muchos los motivos por los que CCOO de Madrid le hizo en su día ese merecido homenaje, porque creímos entonces y seguimos pensando ahora, que con esa agenda se recuerda con cariño a un gran artista, pues a través de sus páginas se hace un recorrido por la vida y obra del poeta, del erudito de los intelectuales, y del Lorca de la clase trabajadora madrileña.  

Agenda 2012 de CCOO de Madrid 

Para ir terminando, aprovecho la ocasión para agradecer el esfuerzo que las compañer@s de Comunicación de CCOO de Madrid, realizaron en aquellas fechas,  con la elaboración de aquella preciosa agenda dedicada a Lorca, que como le gustaba decir la que fue directora del periódico de CCOO de Madrid,  “Madrid Sindical” durante 10 años -y que nos dejó para siempre en el 2007- Pilar Blanco, de su poeta favorito: “fue un poeta con una gran sensibilidad que le gustaba el sonido de las fuentes, el perfume del azahar y el canto de la zambra de su Granada natal”.

Federico, derrama cada día, por “su balcón abierto su poesía, una poesía que no pasa de moda, que cada día está más actual. Dejamos en esta breve columna  un pequeño ejemplo de su loa a la libertad en su obra “Mariana Pineda”.:

  Amas la libertad por encima de todo,

pero yo soy la misma Libertad. Doy mi sangre,

que es tu sangre y la sangre de todas las criaturas.

     ¡No se puede comprar el corazón de nadie!”.

Ahora en 2022, han pasado 86 años de la muerte del poeta, del crimen cometido y su valoración y su prestigio universal permanecen inalterados, e incluso, tal vez, más apreciados.

Francisco Naranjo Llanos, Director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

P.D.- Esta entrada tambien se puede leer en madridiario.es 

ABUELA CATALINA (MI MADRE)

Abuela Catalina, mi madre, con mi padre, aun novios, en los años 30 del siglo pasado


La primera que despierta  

Y la última que apaga

Siempre cansada y alerta

Cuida a todos en la casa

(Canción "La primera que despierta" de Ismael Serrano)

El 9 de agosto de 1985 murió mi madre. Para mí era aún muy joven. Falleció con solo 69 años de edad. Abuela Catalina, como le decían sus nietos había nacido el 29 de noviembre de 1915 en un pequeño y blanco pueblo de Extremadura, Esparragalejo,  y murió de una hemorragia o ictus cerebral, un caluroso día del mes de agosto de en Mérida (Badajoz).

Se había levantado esa mañana de agosto con mareos, mareos que no pudo superar y se desvaneció en brazos de mi padre que inmediatamente la llevo al hospital de Merida y de allí hacia Sevilla en una ambulancia pues en el hospital extremeño no podían hacer nada por ella, por no tener los utensilios médicos necesarios. A la capital andaluza nunca llego viva, según me contaba, una y otra vez, destrozado y llorando, mi padre, a los pocos días del fallecimiento de mi madre.

Catalina, que por cierto no era su nombre real, pues en su partida de nacimiento figuraba como María Saturnina, era la más pequeña de las mujeres de la familia. Tenía dos hermanos, Nolasco y Sebastián y dos hermanas mayores Rosario y Petra. Mi padre se enteró que mi madre se llamaba María Saturnina y no Catalina cuando en el juzgado y la iglesia tuvo que arreglar el papeleo para casarse.

Siempre recuerdo a mi madre con vestidos negros o azul marino, pues perpetuamente llevaba luto o vestía de azul marino, supongo que por alguna promesa religiosa. Siempre haciendo cosas en la cocina, muy seria y excesivamente obediente con mi padre.

Como es natural de cuando eres niño se te quedan muchas cosas en tu mente. Con el tiempo se te olvidan algunas y otras nunca las olvidas. Recuerdo perfectamente, por ejemplo, cuando salíamos mi hermano Juan y yo de caza por los alrededores de la estación de ferrocarril de Proserpina, donde vivíamos, con el ánimo de cazar algo que nos sirviera de merienda, o cena, una paloma, una perdiz, un conejo, etc. Nuestras armas eran un tirachinas y un picho de hierro para ahondar en los agujeros.

En algunas ocasiones no conseguíamos ninguna de esas piezas de caza y nos teníamos que conformar con la captura de un simple lagarto, que dicho sea de paso por aquel entonces su caza no estaba prohibida. El problema del lagarto era cocinarlo, pues si a mi madre se lo llevamos sin preparar no había merienda, encima del susto que le dábamos con un bicho tan feo como es el lagarto.

Así que no nos quedaba otro remedio que pasarnos por un río que teníamos cerca para despellejarlo y quedarlo como un conejo pequeño. Por cierto, que bien fritito estaba riquísimo.  El sabor y la textura de su carne se encuentra en el intermedio de la rana y el conejo.

Respecto a la comida tendría muchas cosas que contar de aquella época, pero termino con esta: recuerdo como que, durante muchos días, prácticamente la mitad de cada mes, con la comida de medio día: cocido de garbanzos, teníamos para el almuerzo, la cena y el desayuno. Es decir, garbanzos en el almuerzo, sopas de garbanzos por la noche y el tocino para las tostadas del desayuno. Un día sí y otro también.

Saliéndonos de las comidas, entre otras cosas me acuerdo, de cuando tenía unos 10 años, en una ocasión fuimos con mi padre a un Cortijo -El Chaparral, creo se llamaba- a varios kilómetros de donde vivíamos y teníamos que atravesar el río. En la ida no hubo problema, pasamos por unas grandes pasarelas de piedra para pasar el cauce del río. Pero a la vuelta después de tirarse casi todo el día lloviendo y ya oscurecido no encontramos las pasarelas pues estarían cubiertas por la crecida del agua del río.

El caso era que otro posible paso de puente o pasarelas estaba a varios kilómetros de distancia, así que mi padre, ni corto ni perezoso, al que también le había afectado el líquido, pero en su caso no solo de agua, decidió cruzar el río al margen de pasarelas y con nosotros -mi hermano y yo- a hombros y así pasamos su cauce con la consiguiente inseguridad y mojadura que aquello nos produjo. Como es lógico llegamos como una sopa y muertos de frío a nuestra casa, pues esto que cuento sucedió en invierno.

Mi madre en lugar de echarnos la bronca, cuestión que teníamos bien merecida por llegar tarde y mojados, en el caso de mi padre por fuera, pero también por dentro, sin un solo reproche corrió solicita a ponernos ropa seca y a que nos calentáramos en la lumbre que ella tenía estupendamente preparada. Esta historia, real como la vida misma, es de las que se te quedan en la memoria para toda la vida.

Años después y cuando ya vivíamos en Mérida, -en Proserpina vivimos hasta que yo tuve 13 años- recuerdo cuando íbamos de visita a Esparragalejo a ver a la familia, sobre todo a ver a sus hermanas, mi madre que era muy aficionada a tener macetas en la casa, especialmente geranios, cuando ya nos íbamos a venir de vuelta a casa, las hermanas le decían: A ver Catalina, que nos has quitado hoy, que llevas ahí, que estas escondiendo en las manos...

Ella decía que nada, pero la verdad es que llevaba esquejes de geranios que había quitado de las macetas de un patio lleno de plantas que había en casa de mi tía Ramona. El motivo no era otro que al parecer según la versión popular los esquejes robados agarran mejor que los regalados. Así era de ingenua mi madre.

Mi madre, "Abuela Catalina" y mi padre "Abuelo Pepe", con mis hijos Mario y Paco, en 1976.

Catalina, mi madre, como mujer que había pasado los años del hambre, década de los 40 del siglo pasado, cuando pudo -ya en los años 70- no escatimaba en comida y mis hijos, sus nietos, lo que más recuerdan de ella era, que cuando íbamos a su casa a pasar unos días, su obsesión es que no faltara de nada a la hora de comer. Jamón, chorizo, queso, salchichón, huevos fritos, tortillas, pollo, ensaladas de tomates y pimientos, etc etc. Eso sí, regado todo con mucho aceite de oliva. Daba igual lo que nos pusiera, el aceite de oliva siempre era de las cosas que no podía faltar en la mesa. En fin, cosas veredes

Yo apenas pude decirle adiós, ni siquiera el día de su entierro. Cuando ella se puso enferma y seguidamente en el mismo día murió, me encontraba de vacaciones por la zona de Portugal con mis hijos y mi mujer y como en aquellas fechas no había teléfonos móviles, solo fijos y además estábamos por distintos campings no dieron con nosotros, a pesar de haber puesto incluso algunos avisos por radio, que tampoco escuchamos.

El día que volvimos a Mérida desde Portugal, llegamos a casa de mi suegra, nos abrió un chaval amigo de mi cuñado y al preguntar por ella contesto que no estaba en casa porque justo en esos momentos estaba asistiendo al entierro de mi madre. Así me entere de su muerte. Cuando llegamos al cementerio ya estaban cerrando su tumba.

En fin, después de tantos años de su fallecimiento, recuerdo a mi madre como una gran persona, quizás en la distancia, excesivamente dependiente de mi padre y de su familia. Recuerdo su cara un poco seria y triste, a mí siempre me pareció triste, con sus vestidos oscuros y su gran pelo negro y moño, siempre con su moño...

Descansa en paz Abuela Catalina y estés donde estés recuerda que toda tu familia y amigos te sigue echando de menos y como dice la escritora Isabel Allende en “Eva Luna”: “La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo”, pues ya sabes mama, aquí estamos aún muchas personas de tu familia y amigos para seguir recordándote.

Francisco Naranjo Llanos, Director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

Este articulo de opinión tambien se puede leer en Madridiario.es 

Paco el de Calamonte: Un héroe anónimo.

Con Paco Gonzalez en el 1º de mayo de 2016 en Mérida 






Ya hace años, más que años varias décadas de esta historia. Hablamos de los años 70 del siglo pasado. Fue a finales de 1976, meses después de “La asamblea de Barcelona”, cuando las CCOO decidieron que había que afiliar a los trabajadores para hacer un gran sindicato de clase y de nuevo tipo. 

En el ferrocarril, los que estábamos de “dirigentes” siempre fuimos muy disciplinados con lo que nos encomendaba la dirección confederal, formada por aquel entonces por Marcelino Camacho, Julian Ariza, Nico Sartorius, etc, etc. Así que iniciamos, ya en 1977, una campaña de afiliación en Madrid, pero también en toda España. Eran tres sectores los que dependían en aquellos momentos del Sindicato Ferroviario de CCOO: RENFE, FEVE y Contratas ferroviarias. Un colectivo de más de 80.000 personas.

Previamente, a través del Pleno de Representantes Ferroviarios, la “Platajunta”, ferroviaria, como se decía popularmente, ya se tenía a muchas personas organizadas, pero sin afiliar. Así que no costo excesivamente muchos problemas el poder afiliar a muchas de ellas. Así y todo, no era fácil convencer de la necesidad de la afiliación masiva para defender y conseguir nuestros legitimo derechos como clase obrera.

Recuerdo, si no me bailan las cifras, que mas de un 80 % del personal ferroviario estaba afiliado antes de superar el año 1980. Solo en RENFE, éramos 70.000 trabajadores, de los cuales, en CCOO, como sindicato mayoritario, llegamos a ser 25.000 los afiliados y afiliadas. El resto de la afiliación se distribuía entre UGT, USO y SU. Por aquel entonces aún no había nacido el SEMAF (sindicato amarillo de maquinistas).

Estos eran, mas menos los datos generales, pero para llegar a esos datos, los militantes tenían que currárselo mucho y bien. En la campaña de afiliación, además de afiliar, había que intentar convertir a cada afiliado en militante activo. Y en dicho sentido los que vivimos en vivo y en directo esos prolegómenos, tenemos multitud de anécdotas.   

Una de ellas por su importancia de la persona y de sus resultados, la voy a contar aquí: A los pocos meses de comenzar la campaña de afiliación en Madrid, que es donde yo estaba, nos venían afiliaciones de un montón de sitios, pero sobre todo de los centros de trabajo donde había mas personal y de forma especial en talleres y grandes oficinas. Eran más difícil afiliar en pequeñas estaciones y otros lugares con poco personal.

Por ello nos llamó tanto la atención que de una estación de ffcc pequeña como Roblegordo, de la linea de Madrid- Burgos, (por cierto, esa estación lleva muchos años cerrada) nos llegaran constantemente afiliaciones y además de diversas categorías profesionales. Y para mas inri, en el núcleo de dirección sindical del ferroviario, incluido su secretario de finanzas, no conocía ni siquiera a la persona que nos mandaba tantas afiliaciones. Así que tuvimos que investigar de quien se trataba.

Estación de ffcc de Roblegordo, en la actualidad, cerrada hace ya muchos años.

Se trataba de un chaval joven, de origen extremeño, que llevaba poco tiempo en Roblegordo, Factor de Circulación para más señas. Entonces no era tan fácil localizar a una persona. No había móviles y los teléfonos fijos eran los menos. Cuando ya conseguimos hablar con él, nos encontramos con una persona normal y corriente. Al principio y dado su enorme capacidad de afiliar a tantas personas, creímos que era un “Superman”, pero no, nos equivocamos, solo era una persona con gran conciencia de clase y con unas enormes ganas de echar el resto por sus queridas CCOO y lo demostraba afiliando a todos los ferroviarios que pasaban por aquella estación, fueran de estaciones, de vías y obras, de conducción, o de cualquier otro servicio.

Después, en las primeras elecciones sindicales libres celebradas en 1978 -una vez pasada los más de 40 años de oscuridad franquista- se presento y fue elegido represente sindical en las listas de CCOO en el Comité de Empresa de Movimiento y Conducción en Madrid Chamartín. Recuerdo que estuvo poco tiempo demostrando su valía, pues en cuanto pudo en un concurso de traslado, en 1979, se fue para su querido pueblo extremeño: Calamonte (Badajoz).

Manifestación en defensa del ferrocarril en Mérida (Octubre 1984), de izquierda a derecha:
En pancarta: Mediavilla y Paco González. Delante: Paco Naranjo y José Caballero...

Ya en Extremadura, al comienzo de la década de los años 80 del siglo pasado, los afiliados de CCOO en el sector ferroviario lo eligieron secretario general del sindicato ferroviario de la provincia de Badajoz. Cargo en el que estuvo hasta el año 2000, consolidando al sindicato en la región extremeña, compaginando su cargo con otras responsabilidades políticas en Calamonte, siendo concejal elegido en las listas del PCE e IU, en varias legislaturas, formando parte del gobierno municipal durante 8 años.  En la actualidad esta jubilado laboralmente, pero sus sueños de libertad y su lucha a favor de los más desfavorecidos continúan indemnes, asistiendo a las movilizaciones y actos sindicales y políticos, que se convocan. 

Aunque muchas personas que van a leer esto, no lo conozcan me estoy refiriendo a Francisco Gonzalez Perez, en el leguaje de los militantes sindicales, “Paco el de Calamonte”, uno de esos héroes anónimos, de los muchos que han contribuido a que en España hayamos podido alcanzar la libertad y la democracia, así como a consolidar un gran sindicato como es CCOO.

Gracias Paco Gonzalez, gran amigo y excelente persona, por estar ahí siempre. A las duras y a las maduras, pues personas como tu son referentes para los jóvenes que quieran realizar un trabajo colectivo, político o sindical, que luche y mejore a la gente de nuestra clase, la clase obrera,

Un abrazo Paco, compañero, camarada y también amigo, que sigas disfrutando de tu merecida jubilación, en compañía de tu compañera Antonia y de tus hijos y nietos y por supuesto no dejes tu deporte favorito: tu querida bicicleta.


Francisco Naranjo Llanos, director Fundacion Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.