LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

ANIVERSARIO DE LA FUNDACION ABOGADOS DE ATOCHA Y SU LABOR DE MEMORIA.

 

Monumento de Juan Genovés en la plazuela de Antón Martin (Madrid)

El 2 de junio de 2025 es la fecha oficial del 20 aniversario de la Fundación Abogados de Atocha, constituida en Madrid en los locales de CCOO de Sebastián Herrera 14, el 2 de junio de 2005.

Esta Fundación fue creada por decisión unánime de los asistentes al Congreso de CCOO de Madrid, celebrado un año antes, en mayo del año 2004. La propuesta fue de su secretario general, por aquel entonces, Francisco Javier López Martin. Recuerdo que fue de las pocas votaciones realizadas por unanimidad, por no decir la única, pues fue aquel congreso fue duro, a causa de las discrepancias sindicales internas. Se votaron distintas listas y hay que reconocer que no fue un congreso de mucha unidad.

A juicio de Javier López, la creación de la Fundación -y los que lo vivimos directamente así se lo reconocemos- era una necesidad fraguada durante años y, al tiempo, una fuente de unidad dentro de las CCOO y en el conjunto de la sociedad española. Los de Atocha merecían algo más que unas flores cada año en los cementerios. Merecían algo más que un acto cada año, ante las viejas puertas del edificio de Atocha, 55.  Por eso Javier propuso la creación de la Fundación Abogados de Atocha y por eso el Congreso de CCOO de Madrid, se lo agradeció y fue unánime en su votación.

Resaltar para los que no lo sepan, que esta Fundación tiene como principal objetivo mantener vivo el recuerdo y el espíritu de los abogados que sufrieron el brutal atentado de la calle Atocha 55, el contribuir a extender su memoria, así como organizar actos de homenaje y reconocimiento, estudios, certámenes, etc, para su visibilidad, por la importancia que tuvo su contribución en la lucha para conseguir las libertades democráticas en España y en la defensa de los trabajadores.

La historia de los Abogados de Atocha, y sus reconocimientos, vienen de lejos. Tanto que nos estamos acercando a los 50 años, de aquel tremendo y criminal atentado perpetrado un 24 de enero de 1977 por un comando franquista, ultraderechista, contra un despacho de abogados laboralistas de CCOO y militantes del PCE, que tenían su sede en el nº 55 de la calle de Atocha de la capital madrileña.

Aquel negro día, asesinaron a sangre fría a cinco personas, que él único “mal”, que hacían era defender a los obreros y vecinos madrileños: Murieron los abogados Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco y Serafín Holgado de Antonio, y al sindicalista, represaliado de Telefónica, Ángel Rodríguez Leal. Quedaron gravemente heridos: Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz. En la actualidad ya solo queda entre nosotros, uno de ellos, Alejandro Ruiz-Huerta, que es el presidente de la Fundación Abogados de Atocha.  

Se aproxima el 50 aniversario del asesinato de los Abogados de Atocha. Falta año y medio. 50 son muchos años en términos de una vida, pero muy pocos en términos históricos. Cada año, desde el asesinato de los abogados, se realiza el mismo recorrido matinal. Cementerio de Carabanchel, cementerio de San Isidro y monumento de Juan Genovés en la plazuela de Antón Martin.

Desde aquel nefasto 24 de enero del 77, desde CCOO, desde la Fundación, hemos conseguido que muchas calles, plazas, edificios públicos, centros educativos, parques, en nuestra querida España -que decía la cantante Cecilia- lleven el nombre de los Abogados de Atocha.

En Madrid, un impresionante monumento, El Abrazo, del artista valenciano Juan Genovés, preside la Plaza de Antón Martín, muy cerca del lugar donde se encontraba el despacho de los abogados laboralistas. Hay que citar también, los premios anuales que concedemos cada año a las personas e instituciones que se la juegan por la justicia y la libertad, en Argentina o en España, en Guatemala o en Uruguay, en el Sahara o en Palestina, o en cualquier rincón del planeta

Las calles, plazas, jardines, centros culturales, que llevan el nombre de los Abogados de Atocha. Los premios literarios anuales a los jóvenes que construyen relatos en los que se ponen en valor los derechos humanos, etc. Son legados que va dejando por el camino la labor de estos 20 años de la Fundación Abogados de Atocha, con el apoyo de CCOO de Madrid.  

Pero, con todo, personalmente, de lo que me siento más orgulloso, de los muchos años en CCOO de Madrid (desde mayo de 1987) y de los 20 años de la constitución de la Fundación, -en la que he sido impulsor, patrono, vicepresidente y director- es el monumento de Juan Genovés en Antón Martin (del monumento, recientemente escribí esto) y de los cursos realizados por toda España, en la época que Javier López, fue responsable de Formación Sindical en la Confederación Sindical de CCOO.

Los Cursos, a los que me refiero, se realizaron durante cuatro años, del 2013 al 2016, denominadas “del Proceso 1001 a los Abogados de Atocha”. Lástima que aquella iniciativa no tuviera continuación, pues los cursos online, tan de moda en la actualidad, están muy bien, pero donde se ponga el vivo y el directo, que se quite lo demás.

De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria, Aragón, Castilla la Mancha y Madrid, es decir una parte importante de la geografía de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero y en especial de nuestros queridos compañeros, los Abogados de Atocha, cerca de 2.000 delegados y delegadas sindicales, ávidos de aprender y conocer la historia reciente, participaron activamente en esos actos. Para hablar de ese hecho histórico, de gran trascendencia política y social, participaron personas que vivieron directamente aquellos momentos.

De todos los ponentes, me gustaría resaltar la emotividad, a la hora de relatar el entorno socio político y el atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta. También me continúa impresionando, la facilidad de palabra y a su vez la profundidad de lo que dice, de Nicolás Sartorius, la frescura y cercanía del lenguaje de Cristina Almeida, así como la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que este verano cumplirá 99 años.

En aquellos actos, además del tema protocolario de los cursos, lo fundamental era dar a conocer, lo que supuso para la democracia en España los despachos laboralistas, el atentado de Atocha 55, etc, así como contestar a preguntas en directo, difíciles de responder si no lo has vivido. Lástima que estas cosas no se den en los colegios, pues esto es también HISTORIA DE ESPAÑA.

En fin, voy terminando: Javier López, como decía antes, el principal impulsor de esta gran Fundación, escribió un día un poema dedicado a Lola González Ruiz, fallecida en enero de 2015, la abogada que sobrevivió al atentado y que perdió en el mismo a su esposo, Francisco Javier Sauquillo, tras haber perdido años antes a su novio, Enrique Ruano, asesinado por la policía franquista. El poema publicado en el libro La mirada de los Nadie. Sirva esta poesía de homenaje y recuerdo a aquellos jóvenes abogados atacados en Atocha 55, en unos momentos que estamos conmemorando la creación de la Fundación Abogados de Atocha en su 20 aniversario.

Era ella osadía de vida

que cae y se levanta,

que es derribada y se alza

de nuevo. Desde el barro

se alza y sobre su debilidad

trepa encaramada a sí misma.

Lola es su altura,

erguida en sus resurrecciones,

que fueron y seguirán siendo

aún después de su partida.

Para finalizar, confesar que me sigue poniendo los pelos de punta cuando en una manifestación pasamos por atocha 55, y creo que no solo a mí, sino a todos nosotros y nosotras, sigue siendo sentir y escuchar en tantas voces el grito: Atocha, hermanos, no os olvidamos.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024)  y sindicalista de CCOO.

NOTA:                                                                                                                          

El 2 de junio de 2025 se cumplieron 20 años que se constituyó formalmente la Fundación #AbogadosdeAtocha. Este vídeo se proyectó el 1 de junio de 2015, en el acto del 10 aniversario de su constitución y no está mal para la memoria visionar estos documentos sonoros, con imágenes reales.

ANIVERSARIO DE LAS "ELECCIONES SINDICALES" DE 1975

En junio de 1975, se llevaron a cabo las últimas elecciones sindicales bajo el régimen franquista, convocadas por la Organización Sindical Española (OSE), en RENFE y en otros sectores en España. Estas elecciones fueron un ejercicio de movilización obrera. En Renfe, las “candidaturas unitarias democráticas”, apoyadas por CCOO, obtuvieron un amplio respaldo.

Así es, y así lo cuento, 50 aniversario de las últimas elecciones sindicales del Sindicato Vertical Franquista y 50 años son los que llevo yo también trabajando para el sindicalismo confederal de clase, es decir en CCOO. Este mes de junio de 2025, se cumple 50 años de las últimas elecciones del sindicalismo verticalista, fecha que por primera vez fui en una lista, que como entonces no existía la proporcionalidad, ganamos los diez puestos de enlace sindical en disputa.

Yo por aquel entonces, trabajaba de Factor de Circulación en Madrid y fueron algunos compañeros ferroviarios los que me animaron a presentarme, en especial Santiago Rueda, (fallecido recientemente), que trabajaba en el Puesto de Mando de Madrid-Chamartín, el que al final me convenció para iniciar mi aventura sindical, que como digo ya dura 50 años.

Con la victoria de las candidaturas unitarias democráticas, apoyadas por el PCE y CCOO, la revista Doblón, de julio de 1975, lo decía claro en su portada a color: “Ha ganao el equipo colorao” y en esas elecciones me convertí en uno de esos “enanitos infiltrados”, que decía la revista.

Había oído hablar de aquella mítica e importante portada de la revista Doblón, de Julio de 1975. En ella se observan a tres enanitos del cuento de Blancanieves, en referencia a los "enanos infiltrados" (feliz expresión de uno de los franquistas más retrógrados, tal como era Girón de Velasco), pintando de rojo la sede del sindicato vertical.

Portada de la revista Doblón, de Julio de 1975, resaltando el triunfo de las candidaturas de CCOO, con el titular: “Ha ganao el equipo colorao”

Esa revista en su número 38, del 5 de julio de 1975, y bajo el título que comentaba antes “Ha ganao el equipo colorao", publicó un exhaustivo informe sobre los resultados de las que fueron las últimas elecciones sindicales del franquismo y que corroboraron el sentimiento democrático del movimiento obrero español en aquellas fechas de incertidumbre política y social. En el enlace adjunto se puede analizar detenidamente los resultados globales de esas elecciones sindicales. Pinchar aquí: Elecciones Sindicales 1975.

Ahora es impensable, que una revista, periódico, medio de comunicación cualquiera, su portada y su principal noticia, abra con la victoria de una central en unas elecciones sindicales. Gracias José Antonio Martínez Soler, director de Doblón, por echarle "bemoles" y publicar esa portada, sabiendo, además, que le iba a generar problemas con la dictadura.

Por cierto, que Martínez Soler, en marzo de 1976, sufrió un secuestro durante el que fue torturado para obtener de él información de un reportaje sobre la Guardia Civil. Gran demócrata este hombre. En la actualidad ha publicado, conjuntamente con uno de sus hijos, un libro titulado “Franco para Jóvenes”, de recomendable lectura.

En fin continuo: La historia nos recuerda que el 30 de junio de 1975 terminaba la primera fase de las últimas elecciones sindicales del régimen dictatorial franquista, para elegir los puestos de enlaces sindicales en las empresas, que tenían lugar bajo los estertores de la dictadura, caracterizada, en su aspecto sindical, por el modelo de sindicato verticalista del régimen dictatorial. El cruel dictador Francisco Franco murió el 20 de noviembre de ese mismo año.

Dos características principales tuvieron aquellas elecciones. La primera, por un lado, el ánimo de algunas centrales sindicales de clase como CCOO, entonces ilegales, por copar los máximos puestos posibles dentro de la estructura sindical existente y por otro los verticalistas que quería continuar en el poder sindical, apoyados por todos los jerarcas del régimen.  La segunda, en gran parte, consecuencia de la anterior, fue la gran afluencia de personas trabajadoras a las urnas.

En aquella ocasión, las candidaturas enfrentadas fueron la “unitaria y democrática” y la “oficialista”.  El resultado fue elocuente. La primera de ellas, considerada como “rupturista”, se apuntó alrededor del 30 por 100 de los puestos a cubrir, frente a otro 30 por 100 obtenido por los “reformistas” y solo el 20 por 100 de los “oficialistas e inmovilistas”.

Como decía antes, por aquel entonces trabajaba en las estaciones de RENFE de Imperial y Peñuelas y algunos amigos me convencieron para ir en las listas de aquellas elecciones y fue cuando por primera vez fui elegido enlace sindical en un órgano de representación sindical. 

Meses después, a comienzos de 1976, en concreto el día de Reyes, por decreto del Gobierno Arias Navarro, militarizaron diversos servicios públicos, entre otros a RENFE y el Metro madrileño. Esta medida de militarización, aunque de entrada “acojonaba”, tuvo un efecto contrario a lo pretendido, pues incluso provoco una respuesta aún más combativa de los ferroviarios, que, liderados por las CCOO ferroviarias, aprovecharon la aplicación escalonada de la medida para otorgar mayor fuerza a su lucha.

Carta y distintivo de Subteniente del ejército que me entregaron el 19 de enero de 1976, estando de Factor de Circulación en Madrid Peñuelas, con motivo de la militarización de RENFE.

Un ejemplo de ello fue que el 12 de enero de 1976 se manifestaron 1.000 trabajadores por las calles de Villaverde Bajo tras celebrar asambleas y paros, pero el colofón de movilizaciones de ese mes, llegó el día 16 de enero, cuando fuimos capaces de celebrar en la estación de Chamartín “una reunión” que contó con la asistencia de cerca de 5.000 trabajadores y que se denominó la Gran Asamblea Democrática de Ferroviarios en Madrid.

Meses después, ya en octubre de 1976, aun en clandestinidad, conjuntamente con otros muchos compañeros y compañeras, constituimos el “Pleno de Representantes Ferroviarios”, órgano de representación unitaria de RENFE, con el que firmamos a finales de ese año el Primer Convenio Colectivo de la compañía ferroviaria.

A partir de 1978, ya en las primeras elecciones sindicales en democracia, fui elegido de nuevo representante sindical por CCOO, así como secretario del Comité Intercentros de RENFE y responsable de comunicación de CCOO en el sector ferroviario hasta 1987 y brevemente en la Federación de Comunicación y Transportes.  A continuación, pase a CCOO de Madrid, pero esa ya es otra historia.

No quisiera terminar esta breve crónica de un acontecimiento histórico, sin comentar, que no sería malo, sino todo lo contrario, que unas fechas como estas, del 50 aniversario de la ultimas “elecciones sindicales”, del franquismo, con aquel histórico triunfo de los que queríamos democracia, también en lo sindical,  las direcciones sindicales actuales, convocaran actos de recuerdos y homenajes, bajo el paraguas de nuestra historia reciente, pues como título mi último libro: El pasado es la linterna del futuro y de ese pasado vamos aprendiendo.

Yo por mi parte, al cabo de 50 años, continúa en la lucha sindical, echando una mano. Ahora solo, -pero no por ello menos importante- siendo patrono de la Fundación Abogados de Atocha y también hablando y escribiendo. Colaborando con Gente Corriente, del Canal Extremadura Radio, escribiendo habitualmente, en el periódico digital madridiario.es y publicando de vez en cuando, algún libro que otro, cuyo eje central girara siempre sobre las “Comisiones Obreras”.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

SE NOS FUE PEPE MUJICA, “EL VIEJO LUCHADOR”

Entrega Premio Abogados de Atocha: Pepe Mujica, entre Unai Sordo y Alejandro Ruiz-Huerta.

El 13 de mayo de 2025 falleció José Alberto Mujica Cordano, expresidente de Uruguay, más conocido como “Pepe Mujica”, a los 89 años de edad. Descanse en paz. Se nos ha ido uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana y mundial de las últimas décadas; una figura admirada no solo por sus ideas, sino por algo mucho más escaso: su honestidad y su coherencia.

Cuatro meses antes, el 9 de enero, en una entrevista cargada de serenidad y lucidez, había anunciado que padecía cáncer de esófago y que la enfermedad se estaba extendiendo. También dejó claro que no se sometería a nuevos tratamientos. “Me estoy muriendo y el guerrero tiene derecho a su descanso”, dijo entonces. Una frase que resume su forma de entender la vida: sin dramatismos, con dignidad y con la serenidad de quien ha luchado siempre según sus principios.

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre Pepe Mujica. Y, en la inmensa mayoría de los casos, para bien. Porque fue un referente no solo sudamericano, sino universal. Antes y después de ser presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, representó una forma distinta de hacer política: austera, cercana y profundamente humana. Militó desde muy joven, fue guerrillero, sufrió doce años de prisión durante la dictadura uruguaya y conoció el dolor y la represión. Pero nunca perdió la esperanza ni la capacidad de sonreír.

Por mi parte, en estas líneas, quiero recordar su relación con el Premio Abogados de Atocha, concedido en 2018.

Pero antes, un poco de historia de los Abogados de Atocha:

El 24 de enero de 1977, un grupo de pistoleros de extrema derecha irrumpió en el despacho de abogados laboralistas vinculado a CCOO y al PCE, situado en el número 55 de la calle Atocha de Madrid. Allí acribillaron a las nueve personas presentes. Cinco fueron asesinadas —cuatro abogados y un sindicalista— y otras cuatro resultaron gravemente heridas.

Desde entonces, CCOO de Madrid y posteriormente conjuntamente con la Fundación Abogados de Atocha, han mantenido viva la memoria de aquellos hombres y mujeres que entregaron su vida por la libertad y la democracia.

El Premio Abogados de Atocha se concede desde la creación de la Fundación, en 2005. Cada año reconoce a personas e instituciones comprometidas con la democracia, la libertad, la justicia y los derechos de todos. El galardón consiste en una reproducción en bronce del emblemático cuadro El Abrazo, del artista Juan Genovés, cuya escultura también preside la plaza de Antón Martín, junto a Atocha 55.

Pepe Mujica y Reporteros Sin Fronteras, premios Abogados de Atocha 2018

El 24 de enero de 2018, coincidiendo con el 41.º aniversario del atentado, el Auditorio Marcelino Camacho acogió el acto de homenaje anual y la entrega de los Premios Abogados de Atocha.

Ese año, el Patronato de la Fundación decidió conceder el premio a José Alberto Mujica Cordano, presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, y a la organización periodística, Reporteros Sin Fronteras.

En aquella fecha solo pudieron entregarse los premios a Reporteros Sin Fronteras y a los ganadores del certamen de narrativa joven “Abogados de Atocha”. Pepe Mujica excuso su presencia, ya que, por recomendación médica, debido a su estado de salud, no realizaría viajes a Europa durante el invierno. El galardón quedaba pendiente para un acto específico en los meses siguientes.

Un entrañable acto de reconocimiento

Tras varias tentativas, las gestiones realizadas por la Secretaría de Internacional de CCOO —gracias, Cristina Faciaben— dieron finalmente fruto.

Así, el 24 de agosto de 2018 tuvo lugar la entrega del Premio Abogados de Atocha a Pepe Mujica en la sede confederal de CCOO.

En nombre de la Fundación Abogados de Atocha, tuve el honor de presentar el acto como director de la misma, recordando que estos premios reconocen a quienes luchan por la paz, la justicia, la democracia y la libertad.

El secretario general de CCOO, Unai Sordo, calificó aquel encuentro como un acto “emotivo” y de enorme importancia para la organización. Destacó la figura de Mujica como un referente político, ético e intelectual en América Latina y más allá de sus fronteras; un ejemplo de sencillez, una virtud que —recordó— la izquierda nunca debería perder. También aprovechó para reivindicar el valor de la memoria histórica, fundamental para un sindicato sociopolítico como CCOO.

La entrega del galardón corrió a cargo del presidente de la Fundación Abogados de Atocha, Alejandro Ruiz-Huerta, acompañado por Unai Sordo. Alejandro subrayó la humildad de Pepe Mujica y su firme compromiso con los valores de paz, justicia y libertad que representaron los abogados de Atocha.

Y para finalizar habló Pepe Mujica:

No tardó en definirse como “un viejo luchador” que seguía aprendiendo y que pertenecía a una generación que creyó, con fe inquebrantable, que era posible cambiar el mundo.

Explicó que el ser humano no puede perder ni la esperanza ni la capacidad de creer en un futuro mejor. Insistió varias veces en la importancia del pensamiento y de la cultura, porque es ahí donde nacen las verdaderas revoluciones.

También reivindicó el valor de la sociedad y de la solidaridad entre generaciones frente a la soledad, recordando una de esas frases que resumían su pensamiento: “Los derechos hay que arrancarlos y para eso hay que organizarse colectivamente”.

Buena parte de su intervención la dedicó a denunciar el crecimiento desmedido del consumismo y advirtió del peligro de un “holocausto ecológico” cuyas consecuencias se conocen desde hace décadas. Denunció la “esclavitud del mercado” como la nueva religión contemporánea y reivindicó, una vez más, una palabra que repitió varias veces: libertad.

Una libertad que, según Mujica, solo es posible cuando somos capaces de gobernar nuestras propias vidas y nuestras propias cabezas.

Acompaña a este relato vídeo completo del acto, celebrado en la sede de CCOO, donde se hizo entrega del Premio Abogados de Atocha a Pepe Mujica. Un acto entrañable y sencillo, acorde con la humildad que siempre transmitió el expresidente uruguayo, quien agradeció el reconocimiento con una intervención que fue una auténtica reivindicación de la vida, la libertad y la dignidad humana.

Y para terminar, poco más puedo añadir: Solo diré que conocer personalmente a Pepe Mujica, conversar con él y escuchar su extraordinaria intervención ha sido una de esas experiencias que la vida regala muy pocas veces.

En la imagen Pepe Mujica, Paco Naranjo y Unai Sordo 
Recuerdo además una pequeña anécdota que retrata perfectamente su sentido del humor y su sencillez. Mientras posábamos para los fotógrafos, fijándose en mi camisa me dijo:

—Me dicen que tu apellido es Naranjo. Entonces… ¿por qué vienes vestido de color limón?, como era inevitable, rompí a reír sin saber muy bien qué responder.

En su homenaje, la Fundación Abogados de Atocha, conocedora de su cariño por las flores, ha enviado un recuerdo personal al Palacio Legislativo de Uruguay, donde se encuentra su velatorio.

Y finalizo con una certeza:

Dicen que nadie muere mientras permanezca en la memoria de quienes le quisieron y admiraron. A Pepe Mujica, “el viejo luchador”, como él mismo se definía, nunca lo olvidaremos.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.