El próximo 28 de abril a las
19:00 horas, el CEI presidenta Charo Cordero, acogerá una cita imprescindible
con la historia, la música y la memoria democrática. ¿Quién estará sobre el
escenario? Nada menos que el gran cantautor flamenco Manuel Gerena.
Gerena no es solo flamenco: es
voz, es lucha, es memoria viva. Desde sus inicios en los años 60, este cantaor
de La Puebla de Cazalla convirtió el cante en una poderosa herramienta de
denuncia social. Supo acercar el flamenco a nuevas generaciones y se consolidó
como un símbolo de la oposición al franquismo.
He tenido la suerte de verlo,
oírlo y, sobre todo, escucharlo en innumerables ocasiones, además de conocerlo
personalmente. Más de medio siglo dedicado al cante avala su trayectoria,
recorriendo cada rincón de nuestro país. Escucharlo sigue siendo, hoy como
ayer, un auténtico placer. Por eso, no podéis perdéroslo.
Manolo canta flamenco, sí, pero
también “canta las cuarenta” a quien haga falta. Su compromiso con los más
débiles y necesitados está presente en cada una de sus letras. Su cante llega
al corazón y a las entrañas como pocos. Su voz, antes y ahora, conserva una
fuerza y una emoción difíciles de describir.
El poeta Blas de Otero lo expresó
de forma magistral:
“Manuel Gerena canta de los pies a la cabeza, del cuerpo y del alma; y el cante
queda vapuleado, y vapuleado queda quien lo escucha. Y sus letras —letrillas,
como él dice—, sencillas pero profundas, son auténtico viento del pueblo”.
Además de un gran cantaor, Manuel
Gerena es un amigo generoso. No olvido —ni quiero dejar de agradecer— aquel
“pequeño gran detalle” de recorrer cientos de kilómetros para acompañarme en la
presentación de mi libro Los carriles de la vida en Albacete. Gracias,
Manuel, querido amigo: en esos gestos también se mide la grandeza de una
persona.
Será un placer volver a verlo en
Cáceres, interpretando, entre otras muchas piezas, la poesía de Miguel
Hernández. Hablaba con él ayer y me adelantaba que, además de estos poemas,
incluirá parte de su repertorio habitual: martinetes, seguiriyas y mucho más.
Yo, personalmente, me doy por
satisfecho si puedo volver a escuchar “Las nanas de la cebolla”, ese poema que
Miguel Hernández escribió desde la cárcel de Alicante para su hijo. En la voz
de Gerena adquiere una dimensión aún más desgarradora, cercana y profundamente
humana. Confieso que siempre consigue emocionarme.
En fin, el 28 de abril nos
espera, en Cáceres, un concierto de los que dejan huella, de los que se
recuerdan. De esos en los que duelen las manos de tanto aplaudir a un maestro
del cante y de la canción. Nos vemos allí.
Francisco Naranjo Llanos,
director de la Fundación Abogados de Atocha (2013–2024) y sindicalista de CCOO

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