LEMA DE ESTE BLOG...

LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

Paquita Martín: Soy mayor, pero no gilipollas

 

Con Paquita Martin y Encarna Chacón, en Madrid en un acto de la Federación de Jubilados y pensionistas de CCOO. 

Paquita Martin falleció en Madrid el 8 de noviembre de 2020, a la edad de 95 años. Hoy 8 de noviembre de 2026, hace 6 años que se nos fue una mujer sencilla, honesta y coherente. Una de esas personas que nunca ocuparon grandes titulares sin las cuales seria imposible entender la historia del sindicalismo, de la izquierda y de la democracia española. Paquita, DEP y que sepas, que, estés donde estés, aquí en la tierra siempre te recordaremos.

Paquita, una noche en TV dijo, alto y claro: “Tengo 91 años, soy mayor pero no gilipollas”. Hay frases que sobreviven a quien las pronunció porque condensan toda una vida. La de Paquita Martín no fue una ocurrencia ni un golpe de efecto televisivo. Era el resumen de noventa años de vida, de lucha, de dignidad y de compromiso.

Aquella noche de 2016, durante un debate en La Sexta Noche sobre el devenir de las pensiones, Francisca Martín Isidro, conocida por todos como Paquita Martín, o solo PAQUITA, pidió la palabra. Frente a un economista que intentaba explicar las dificultades del sistema, respondió con la sabiduría de quien había vivido cerca de un siglo de injusticias.

-¿Por qué las mujeres tienen que cobrar pensiones más bajas que los hombres? Eso es una mierda.

El plató estalló en aplausos.

Pero Paquita no hablaba desde el resentimiento. Lo dejó muy claro:

-No quiero que a los hombres les quiten la pensión; quiero que se la suban a las mujeres.

Y recordó también a las viudas, a tantas mujeres que dedicaron su vida a cuidar de la familia sin recibir nunca un salario ni un reconocimiento. Cuando intentaron dar por terminada su intervención, volvió a tomar el micrófono para señalar cuál era, a su juicio, la verdadera solución:

-Lo primero que hay que hacer es dar trabajo a los jóvenes para que puedan sostener las pensiones.

Y remató con la frase que la convirtió en un símbolo:

-¡Tengo 91 años, soy mayor, pero no gilipollas ¡

Las redes sociales hicieron el resto. Millones de personas descubrieron aquella noche a una anciana valiente, directa y con una lucidez admirable. Pero quienes llevábamos décadas compartiendo manifestaciones y luchas con ella sabíamos que aquella mujer era exactamente la misma de siempre.

Paquita no nació aquel día en televisión. Había nacido mucho antes, el 4 de mayo de 1925, en Madrid, en el seno de una familia obrera profundamente comprometida con la República. Su infancia quedó marcada por la tragedia. Cuando estalló la Guerra Civil, en 1936, apenas tenía once años. Su padre sanitario y practicante de profesión, fue detenido la noche anterior a la entrada de las tropas franquistas en Madrid y nunca volvió a casa. Un mes antes de terminar la guerra falleció también su madre. La dictadura le arrebató a sus padres siendo todavía una niña.

Como tantas mujeres de su generación, dejó muy pronto la escuela para ponerse a trabajar. Primero en la industria textil y después en el sector del metal, un mundo aparentemente reservado a los hombres, donde ella supo hacerse respetar por su inteligencia, su carácter y su capacidad de organización.

Militó en Comisiones Obreras desde la clandestinidad y en el Partido Comunista de España durante los años más duros de la dictadura. Formó parte de esa generación de mujeres anónimas que sostuvieron la resistencia cuando casi todo estaba prohibido. Siempre permaneció cerca de Marcelino Camacho y de quienes levantaron el sindicalismo democrático desde las fábricas y los barrios.

En 1986 participó en la fundación de Izquierda Unida. Nunca buscó cargos ni protagonismo. Era una militante de base, de las que construyen organización cada día sin esperar nada a cambio. Hasta el final de su vida siguió activa en la Asamblea de Izquierda Unida de Chamberí y en la Federación de Pensionistas y Jubilados de CCOO.

Yo prefiero recordarla lejos de los focos. La recuerdo bajita, algo regordeta, siempre sonriente y siempre combativa. Todo lo que tenía de pequeña de estatura lo tenía de grande en dignidad, inteligencia y corazón.

Durante los más de veinticinco años en los que fui responsable de Comunicación de CCOO de Madrid, entre 1987 y 2013, participé en centenares de manifestaciones. Y, sinceramente, me costaría recordar alguna en la que Paquita no estuviera presente. Era imposible no verla.

En una de las muchas manifestaciones que ha convocado CCOO en defensa de las pensiones. Paquita Martin, la segunda por la derecha. El resto compas de CCOO. 

Unas veces llevaba la bandera roja del Partido Comunista; otras, la de Comisiones Obreras, o de Izquierda Unida. Caminaba sin hacer ruido, sin buscar cámaras, sin ocupar la primera fila por vanidad. Pero allí estaba siempre. Firme. Constante. Incansable.

También coincidimos en varios cursos de formación sindical para jóvenes y veteranos. Escucharla era asistir a una clase de historia viva. Sus recuerdos del metal madrileño, de la clandestinidad y de las primeras luchas obreras tenían el valor de quien no había leído la historia en los libros, sino que la había escrito con su propia vida.

El sector del metal suele asociarse a los hombres. Sin embargo, hubo mujeres como Paquita Martín y otras, que demostraron que el movimiento obrero también se construyó gracias a miles de trabajadoras cuya aportación pocas veces ha recibido el reconocimiento que merece.

Paquita, tu fuiste para mí una gran costalera de la democracia y como tal te voy a incluir en un libro que tengo entre manos. Gracias por recordarnos públicamente, con la sencillez y la fuerza de toda una vida, que la edad nunca debe confundirse con la resignación y que la dignidad no entiende de años.

Tu voz seguirá resonando mucho más allá de aquella frase que te hizo famosa. Porque, en realidad, toda tu vida fue mucho más importante que aquella noche de televisión.

Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario