![]() |
Agosto 2022: Puesta de sol en Conil (Cádiz) |
Hace calor. Los niños llevan
varios días en casa, cuando a esas horas deberían estar en el colegio. Toda la
familia está nerviosa. Pronto nos iremos de vacaciones. Se nota en el ambiente.
De vez en cuando algunos gritos denotan ese nerviosismo y también las ganas de
irse.
Esta mañana me despiertan más
temprano de lo habitual, casi de noche. Veo el coche cargado hasta los topes. Seguro
que nos vamos de vacaciones. Me colocan en el asiento de atrás. Tengo ganas de
hacer "pipí" pero me resisto, ya tendré tiempo. Los niños van a mi
lado, pero no me dicen nada. Tampoco me han dicho dónde vamos, pero presiento
que, a la playa, como el año pasado. Enfilamos la carretera general. Después de
una hora de camino, el coche se para. Irán a llenar el depósito de gasolina,
presumo.
Me hacen bajar. Aprovecharé
para hacer mis necesidades fisiológicas. Me acerco a un árbol que está a unos
metros de la carretera. Haré "pipí" rápidamente, antes de que me
digan que tengo que volver a montarme. Vuelvo enseguida.
No veo el coche, ni ninguna
gasolinera. Estará detrás de la curva de la carretera. Correré un poco. No veo
a nadie, ni siquiera se ve ningún edificio cercano. Esperaré un rato en el
arcén. Volverán enseguida. Estoy convencido.
Ha pasado una hora y no
vienen. Iré andando despacio por el borde de la carretera hasta que los
encuentre. No estarán lejos. Se abran despistado, pero volverán a por mí.
Continúo sin verlos. Qué
calor. Los coches y camiones hacen un ruido infernal pasando a toda velocidad.
No para ninguno. De pronto escucho un golpe seco. Estoy en la cuneta de la
carretera. No puedo moverme. Los coches los escucho, pero muy a lo lejos. Estoy
empapándome de un líquido. Será sudor por este calor tan sofocante.
Éstos no acaban de venir. Se
ha hecho de noche. No oigo ningún ruido. No importa, sé que volverán pues
siempre me han querido, sobre todo cuando era pequeño y les hacía tanta gracia.
Todo eran mimos.
No han vuelto, pero sé que no
me han olvidado, estoy convencido. El líquido era sangre. Seguro que ellos no
me han abandonado como a otros colegas míos. Siempre he confiado en ellos.
Volverán, seguro, pero a lo mejor no me encuentran al estar en la cuneta, lejos
de la carretera.
Si no vuelven es porque se
habrán despistado, alguna vez me han regañado, pero ellos me quieren, estoy
seguro. Siempre me han dicho que los perros somos amigos de los hombres y sobre
todo defensores de los niños.
Me quedo profundamente
dormido, quizás me muera, pero lo hago feliz, pues sé que ellos me quieren ya
que soy uno más de la familia. No tengo ninguna duda de que no me han
abandonado. Muy pronto volverán a por mí. Estoy seguro…
En memoria de este y otros
miles de perros abandonados anualmente en España:
Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundacion Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.
P.D.- Este articulo lo escribí hace varios años y lo he ido publicando por estas fechas veraniegas en diversos medios, para ver si despertaba algunas conciencias. Creo que, con poca fortuna, pues cada hora se abandonan en España 15 perros sin identificar, 120.000 durante el año 2021, según datos de la Real Sociedad Canina de España (RSCE). Como el 1 de agosto de 2022, se ha aprobado la primera Ley de Derechos de los animales que es, aparte de pionera, fundamental para luchar contra la violencia contra ellos y perseguir a quién los maltratan, esta entrada, viene que ni pintada.