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...Vivir consiste en construir futuros recuerdos.(Ernesto Sábato)

LOS ABOGADOS DE ATOCHA Y EL REGIMEN DEL 78

El pasado 24 de enero se cumplieron 38 años de la matanza de los abogados laboralistas en el despacho de Atocha, 55 de Madrid. Un atentado terrorista que quedó para siempre en la memoria de todos los españoles. 

Esa noche de 1977, un comando terrorista de ultraderecha entró en el despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras y militantes del Partido Comunista de España. Asesinaron a cinco personas y dejaron gravemente heridas a otras cuatro. Resultaron muertos los abogados Javier Sauquillo, Luís Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal, resultando heridos Alejandro Ruiz-Huerta, Dolores González, Luís Ramos y Miguel Sarapia. 

Ahondando entre otros, en un excelente artículo de opinión de Héctor Maravall, "La matanza de Atocha y la lucha por la democracia", escrito hace unos días, es posible hacer alguna consideración más, relacionando aquellos momentos de la dramática historia de la dictadura y la transición en nuestro país con algunos debates de actualidad. 

Como es conocido, el crimen de Atocha fue sin duda la acción violenta más terrible de la transición pero ni mucho menos la única ni la última. Ese mismo día, una estudiante, Mary Luz Najera, había muerto en las calles de Madrid y el anterior otro estudiante, Arturo Ruiz, también resultó asesinado. Las muertes violentas no dejarían de estar presentes en esos años, sin olvidar el terrorismo de ETA, que cada dos por tres nos dejaba con el alma en vilo o del GRAPO que siguió actuando en contra del proceso democrático. 

Así estaba la situación en enero de 1977, cuando unos meses después se legalizo el PCE y meses mas tarde los sindicatos de clase.

Mi reflexión parte de la base que si estos mártires de la libertad que fueron Los Abogados de Atocha, vilmente asesinados en enero del 77, hubieran sobrevivido, hoy seguirían defendiendo la política que CCOO y el PCE, su partido, concibió en la transición y que en parte se plasmo en la Constitución de 1978, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas, y mostrarían su indignación con la tergiversación o ignorancia de quienes hoy hablan de pacto de castas, de régimen del 78, o de cerrojo a la democracia.

En aquellas fechas no hubo  favores del franquismo, los avances democráticos y los derechos se consiguieron gracias a las movilizaciones, con grandes huelgas y con aquella gran campaña por la libertad, la amnistía y los estatutos de autonomía. 

Pues de todos debería ser conocido que la transición no fue ni mucho menos un camino de rosas ni un pacto de castas. Todos, absolutamente todos los 20 diputados y diputadas del PCE que fueron elegidos en junio de 1977, en la primera legislatura democrática, habían sido victimas de la represión, habían conocido cárceles, exilio, peticiones de pena de muerte, etc…y a mi entender ninguno era casta, o quizás alguien en su sano juicio puede considerar casta a personas como Dolores Ibárruri, “Pasionaria”, Santiago Carrillo, Gregorio López Raimundo, Cipriano García, Jordi Sole Tura, Simón Sánchez Montero. Fernando Soto, Ignacio Gallego, Marcelino Camacho, etc, etc.


Ellos lo que sí sabían era el valor de la libertad y por ello lucharon para lograr una constitución democrática y pelearon por ella, sabiendo que no eran mayoría en las Cortes Generales y que tenían que consensuar con socialistas, nacionalistas y el centro derecha de Adolfo Suárez. 

Eso sí, tuvieron la satisfacción de comprobar que muchas de las propuestas que había reivindicado la clase trabajadora y los demócratas durante muchos años fueran recogidas con mayor o menor medida en aquella Constitución del 78 y lograron, junto con los sindicatos, los socialistas y el centro derecha, que tan solo unos meses antes todavía no aceptaba la legalización del PCE, un consenso que hizo posible que en España se pactara en aquellos momentos la Constitución mas progresista de Europa, refrendada por cerca del 90 por ciento de los votos en el referéndum de diciembre de 1978.


Otra cosa es lo que ha pasado desde entonces hasta la fecha, cuestión que daría para una reflexión mucho más amplia con el fin de analizar los cerca de 40 años trascurridos y los cumplimientos e incumplimientos constitucionales de los respectivos gobiernos que nos ha tocado vivir o sufrir a lo largo de estos años, pero hoy con esta opinión y aunque no este de moda solo quería reivindicar y defender el valor de aquella transición. 

 En fin para finalizar reiterar una vez mas, que al igual que los derechos sociales no se heredan y hay que defenderlos cada día, la llama de los Abogados de Atocha es necesaria que este encendida todos los días para así no olvidar sus enseñanzas y seguir recordando y llevando a la practica el espíritu de Atocha, que se concreta esencialmente en los valores de la libertad, la igualdad, la justicia. Desde la Fundación Abogados de Atocha es nuestro compromiso.

Francisco Naranjo Llanos
Director Fundación Abogados de Atocha

6 comentarios:

  1. Magnífico recordatorio. Tenia 18 años y estaba estudiando Magisterio, y me acuerdo perfectamente de la angustia y el miedo que sentí en esos días. ¿Casta ?, ¡¡no me jodas! !

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  2. Manuel Maria Nicolas Taguas15 de febrero de 2015, 10:43

    La historia siempre se repite, la primera vez en forma de drama y la segunda vez en forma de farsa

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  3. Mari Tere Gomez Ramirez ·15 de febrero de 2015, 10:47

    Es doloroso..es incultura política y social.

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  4. Ricardo Garcia-Aranda Rojas15 de febrero de 2015, 11:11

    Adecuadas puntualizaciones, cada vez es más corto el periodo de tiempo que la gente recuerda, y muchos más corto el que se respeta. Saludos Ronteky, me gustaría saber quien eres.

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  5. Hay que recordar todo lo sucedido en ese periodo que muchos ahora quieren olvidar. Hablar de la transición parece que no está de moda, o interesadamente quieren que no este en valor.

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  6. Hasta hace poco a la vieja guardia se la respetaba y se avanzaba en bloque, si acaso, guiados por su experiencia. Ahora la experiencia, la vieja guardia, es denostada. En aquellos días, la experiencia y la razón dictaban que este país no aguantaba otro enfrentamiento y menos sabiendo que las armas y los poderes estaban en manos de "los otros". Ahora dicen que quieren dinamitar el sistema, pero lo que están dinamitando es la izquierda. A la derecha no la mueve ni dios. Huele a topos.

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