Aquella mañana del 25 de diciembre, día de
Navidad, María se había levantado con dolores, muchos dolores y no sabía
explicar por qué. No tenía ganas de desayunar y a la fuerza se tomo un café.
Desde la noche de Nochebuena seguía con mal cuerpo, malestar que no se le
quitaba a pesar que se había tomado un par de aspirinas, llamo a su novio para
que la llevara a urgencias.
A media mañana llego su novio, José, con
el coche de su madre que ese día se lo había dejado en casa y sobre las 12
horas llegaron a urgencias del Hospital Puerta de Hierro de Madrid y como
siempre, por la cantidad de personas que había en urgencias, hasta cerca de las
14 horas no la atendieron. María, cada vez tenía más dolores y no se tenía en
pie.
Cuando la madre de José llego a casa, vio
una nota de su hijo donde le explicaba lo que había pasado y porque había
utilizado el coche, inmediatamente se desplazo al hospital a buscarlos ya que
eran las tres de la tarde y aun no habían vuelto y no contestaban al teléfono
móvil.
Mientras tanto, en el hospital, José
estaba cada minuto que pasaba más asustado y preocupado porque veía María cada
vez con más dolores, menos mal que por fin sobre las 15,30 horas la pasaron al
box. María no quería hablar nada y se limitaba a quejarse por los dolores y a
llorar. En el box el médico de urgencias lo primero que le pregunto a José fue
que si su novia padecía alguna enfermedad y él le dijo que no, que él no tenía
constancia y creía con toda sinceridad que no.
Le pidieron que saliera del box para
reconocerla y treinta minutos después sale el médico y le dice: “Enhorabuena
chaval, María está bien y te informo que has sido padre de una hermosa niña”.
José se quedo tan sorprendido que no sabía si llorar o reír.
Unos minutos después, llego la madre de
José pidiendo que la dejaran pasar a urgencias, diciendo que venía a ver a la
novia de su hijo, que la habían traído hace un par de horas, buscaron su nombre
y le dijeron “María ha sido dada de alta”. Ella pensó, que bien, aun podemos
comer en casa. Un minuto después rectificaron. “Perdone señora, pero ha sido
trasladada a maternidad”. La señora lo primero que piensa es que María lo mismo
estaba embarazada y ha abortado. En esto la preguntan: “quién ha dicho que es
usted”…
Ella contesta de nuevo que es la madre de
José, el novio de la paciente. Entonces la piden sentarse, que la van a contar
algo. Es que vera Ud., “su futura nuera ha tenido una preciosa niña”. A ella le
entra un pasmo y sorprendida le entra la risa floja y entre risas consigue
decir “hoy ni comemos en casa y encima tenemos uno más en la familia”. Su hijo
José tiene 20 años y ella, su futura nuera 17. El vive con su madre. Ella,
María, es de fuera de España y vive en un piso compartido con unas chicas.
A José el médico de urgencias le pregunto,
“pero chaval tú no te acostabas con tu novia… como no has notado nada”, a lo
que el muchachito respondió: “no, no note nada, creí que se estaba poniendo
gorda…, además como no se denudaba porque es muy tímida…”
La señora madre se lo tomo bien, que
remedio, de golpe se encontró con "dos críos y un bebe". Un día
después se los llevo a casa a los tres. Una casa pequeña con un par de habitaciones.
A ella, a María, la acomoda en la habitación de José y a él le manda al sofá. A
María que no dejaba de llorar desde que había tenido el bebe le dice:
"deja de llorar María que ya no tiene remedio, esto es lo que hay, así qué
haberlo pensado antes”
Y esto es lo que ocurrió aquel día que
María se había levantado con dolores, con muchos dolores, tantos que a la
recién nacida niña de José y de María le pusieron de nombre Dolores, pero la
llaman Lola.
Esto que cuento hoy, como “Cuento de
Navidad” ocurrió de verdad, verdadera, hace varios años en Madrid. En los
primeros años de este siglo. Los chavales, a pesar de la crisis, alquilaron un
piso para emanciparse. Antes habían estado viviendo unos años con la abuela, es
decir la madre de José.
María, la chica, como comentaba antes,
tenía, por aquel entonces, 17 años y estaba sola en Madrid, trabajaba como
empleada de hogar y aunque viviera con otras compañeras tenía terror a contar
su estado, no se lo conto a nadie, ni siquiera a su novio. Debió pasar un infierno.
Y aunque parezcan mentiras, estas historias reales, existen aun en nuestro
país, solo hay que poner oído y escuchar a la gente, tienen muchas cosas que
contar. En estas fechas ya no sé nada de ellos, espero y deseo que tanto José,
como María, como su hija Lola, estén bien y felices.
P.D.- Este cuento -real como la vida mismo-
lo escribí en su día en este blog personal, varios años después, una persona
que conocía a la familia de la citada historia, escribió esto: “Cada
vez que leo este cuento me emociono, Lola seguro que será preciosa y sus padres
sabrán cuidar de ella con tanto amor como el que un día los unió. La abuela es
una gran persona, con una fuerza increíble y al final la vida recompensa a las
grandes personas”
Francisco Naranjo Llanos, director Fundación Abogados
de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.

Fabular sobre la realidad es dulcificarla. Eso es lo que tú has hecho con este precioso cuento.
ResponderEliminarLa realidad siempre supera la ficción... Si pudiera escribir como tú, quizás algún día relataría las historias (algunas muy parecidas a ésta) que en las entrevistas de la escuela explican las familias. Algunas servirían como guión de una película de Berlanga o de Almodovar.
También me he imaginado qué hubiera sido de la historia de la civilización occidental si José y María en Belén hubieran tenido una niña! ...jajajaja Es broma.
Te deseo la mejor, Paco, para ti y los tuyos. Yo, puestos a pedir, me gustaría que el 2012 acabara pronto. Va a ser un año muy duro, el año de la regresión, de la regresión económica, de la regresión en nuestros derechos, de la regresión del estado del bienestar.
Y para las María y los Josés del mundo, jovenes con ansias de emancipación a los que les estamos cortando el paso al futuro.
Ya conozco unos cuantos que han tenido que volver a las casa de papá o mamá.
Gracias Paco, es una historia preciosa y contada con mucho cariño.
ResponderEliminarLeyéndola, me viene a la cabeza, todas las memeces que la gente piensa que son problemas, esta chica con el terror en el cuerpo, lucho por lo que considero importante, ( seguro que ahora tendrá un buen puesto de trabajo ) el chaval, cuantos hombres quisieran tener su templanza y valor, y de la madre, que te voy a decir, solo se quería ir a casa a comer, y se encontró con algo que no esperaba, pero que era, el hijo de su hijo, su nieto, y parece que es lo único que la importo. Lo que he visto, hoy en tu historia, es que cuando de verdad te importa, luchas por ello y consigues vencer.
Te vuelvo a dar las gracias por esta preciosa historia, llena de tristeza, pero a la vez esperanza.
Un beso Paqui
Gracias Paco, por compartir esta hermosa historia de supervivencia de esta pareja joven, algo muy habitual en nuestros días y donde una madre tiene que tirar de ese carro para ayudar a su hijo como tantas otras madres que por culpa de la crisis tienen que ayudar a sus hijos que están en el paro. ¡Como si no hubieran luchado ellas lo suficiente! Te deseo un Feliz Año para ti y tu familia y para todos los españoles una infinita paciencia, si es que se puede tener más.
ResponderEliminarPues raro lo del comentario a "nochevieja especial" solo: larga..larga..larga que se hizo.
ResponderEliminarTxapo para este ...Un besazo MISIL
Como dices, me creo que es una verdad, verdadera, ya que cada vez nos enteramos de más historias que nos conmueven. Una de las cosas que refleja el relato es que una madre siempre es una madre y está ahí para lo que necesiten los retoños. Sigue escribiendo historias verdaderas o no, pero contadas de esa forma tan sencilla y amena. Ánimo y haber si algún día escribes ese libro que hace años me dijiste y sigo esperando.
ResponderEliminarSi, Pilar, si escribí el libro que prometí escribir. Se edito en 2018 y se llama "Los Carriles de la Vida", de Paco Naranjo. Se puede encontrar aun en librerías. Gracias por tus buenos consejos.
EliminarLa historia me ha encantado,esta muy bien contada,seguro que la realidad supera la ficcion,pero LOLA al llegar al mundo seguro que lleno esa casa de felicidad y de vida y mucha energia positiva.Es una historia con final feliz.Prodria ser una buena pelicula. Me gusta.
ResponderEliminarComo cuento es genial, pero en la realidad no acaba tan bien, la historia es real, os lo dice "José". La abuela se aportado genial, no como "María" la cual cambio a peor y es una persona egoísta. "Lola" es lo mejor del mundo. E de decir que esto paso realmente en Madrid. Felicidades Paco por el cuento.
ResponderEliminarCada día me alegro más de que Lola viniera al mundo habla la abuela ,nos llenó la vida de luz y alegría
ResponderEliminarCada día soy feliz,he disfrutado mucho y sigo disfrutando mucho .
No comprendo esas madres que tiran a los niños cuando los pueden dar en adopción ,son la alegría de la casa.
Por lo que te mueves por lo que gasta dinero. Sin niños se acabaría el mundo y la alegría. Soy muy feliz.
Cada vez que leo el cuento me emociono, Lola seguro qie sera preciosa y sus padres fantasticos sabiendo cuidar de ella con tanto amor como el que un dia los unio, la abuela es una gran persona, con una fuerza increible, al final la vida recompensa a las grandes personas
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