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| Cabecera manifestación 16D en Madrid, de 1988. Foto archivo histórico Fundación 1º de Mayo |
El entonces ministro de
Trabajo, Manuel Chaves, años después desvelaría en una entrevista,
que la noche del 14D decidió quedarse a dormir en el ministerio. Vivía en las
afueras de Madrid y temió sufrir al día siguiente problemas de desplazamiento.
“Me acuerdo que, cuando me levanté por la mañana y abrí la ventana, la
Castellana estaba desierta, desierta. No había nada, ni personas ni coches”.
El 14 de diciembre de 2025, se
cumple el 37 aniversario del 14D, la primera gran Huelga General realizada en
periodo democrático, después de 40 años de dictadura franquista, convocada
conjuntamente por CCOO y UGT el 14 diciembre de 1988 y apoyada por multitud de
organizaciones sociales y secundada por cerca de ocho millones de personas.
Este éxito sindical supuso el
primer gran revés del Gobierno del PSOE, en su política de recortes, gobierno
presidido por Felipe González y un gran avance en la
consolidación de los sindicatos de clase en nuestro país.
Por aquel entonces a los
sindicatos les chirriaban las reformas laborales que pretendía el gobierno
socialista y en especial las impulsadas por el ministro de Economía, Carlos
Solchaga. A esto, se unió la incapacidad del ministro de Trabajo, Manuel
Chaves, para lograr un acuerdo sobre la reforma laboral con la
patronal y los sindicatos, cuyas negociaciones quedaron rotas a finales de
octubre de 1988.
El detonante de la huelga, -la
gota de agua que colmó el vaso de la paciencia de las centrales sindicales- fue
la presentación por parte del Gobierno del mal llamado "Plan de empleo
juvenil" en el Consejo de ministros del 28 de octubre de 1988. Dicho Plan
preveía un contrato destinado a jóvenes de entre 16 y 25 años, por el salario
mínimo interprofesional, una duración de entre 6 y 18 meses y exenciones del
100% en las cuotas de la seguridad social para los empresarios.
Los sindicatos, desde que se dio
a conocer el proyecto dijeron que el plan era equivalente a expulsar del
mercado laboral a los mayores de 25 años, pues se creaba un contrato muy
precario y sobre todo muy beneficioso para la patronal para contratar a
jóvenes.
El 1 de diciembre de 1988, hubo
una huelga general de toda la enseñanza y una gran manifestación en Madrid, en
la que participaron los secretarios generales de CCOO y UGT, en aquel
entonces Antonio Gutiérrez y Nicolás Redondo respectivamente.
La extraordinaria respuesta obtenida por las movilizaciones de los estudiantes
y jóvenes fue un anticipo de lo que tendríamos el 14-D.
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| Cabecera de la manifestación de jovenes del 1 de diciembre de 1988. |
En dicho sentido recordar a dos amigos, “jóvenes” por la responsabilidad que por aquel entonces tenían: Paco Moreno y Jesús Montero, lideres de los jóvenes de CCOO y de las Juventudes Comunistas (UJCE), respectivamente.
Dos semanas después y a pesar de
los llamamientos del Gobierno a recuperar la mesa de diálogo y a desconvocar la
huelga, los sindicatos realizaron y ganaron aquella huelga general, quizás
la más conocida de la democracia, después de los 40 años de dictadura
franquista, aunque hay que recordar que el 14D, viene precedida de
importantes luchas sociales y políticas previas, entre las cuales hay que citar
la Huelga General del 20 de Junio de 1985, convocada por CCOO, frente
al ataque al sistema público de pensiones.
La huelga del 14D marcó un
hito en la historia del sindicalismo en España, después de la dictadura
franquista: Ocho millones de personas, el 90% de la población activa de
entonces, secundaron el paro general convocado por los sindicatos de clase
contra la nefasta política económica del Gobierno felipista.
Una de las claves del éxito del
14.D, fue el corte de la señal de TVE. Hay que recordar que unos minutos antes
de las doce de la noche, una redactora de TVE comentaba que la televisión
pública iba a garantizar la emisión de toda su programación informativa para
ese día. Unos minutos después, las doce en punto de la noche, los técnicos y
trabajadores del repetidor de Navacerrada, secundando la huelga, cortaron la
señal. España se quedaba sin TV. La huelga general iba camino de ser un éxito.
Felipe González tuvo que
reconocer el éxito laboral y político de la huelga y el duro golpe que supuso
para el Gobierno, convocando de nuevo la mesa del diálogo social para una
semana después.
CCOO y UGT, fortalecidos por el
respaldo de la clase trabajadora, exigieron sentarse a negociar tan sólo con el
Gobierno, sin intermediación de la patronal. Sus reivindicaciones previas, e
irrenunciables, fueron:
-La puesta en marcha de un
nuevo plan de empleo que erradicase el contrato de inserción para jóvenes.
-El incremento del 2% en las
pensiones y los salarios de los empleados públicos para compensar los efectos
de la inflación.
-El incremento de la cobertura
por desempleo hasta el 48%,
-La equiparación de las
pensiones mínimas con el salario mínimo interprofesional.
Esos y otros puntos
reivindicativos fueron conseguidos meses después en la mesa del diálogo social.
Alguno, como el tema de las pensiones, se lograría algo más tarde: en concreto
dos años después.
De forma muy resumida esa fue la
crónica, en la distancia, de aquella gran huelga general, y sus
resultados, aunque la llamamos “oficialmente” paro general, para
no molestar.
Mis recuerdos de aquella gran
movilización son muchos, pues en aquel momento era el responsable de
Comunicación de CCOO de Madrid, pero muchos años después, no tengo por menos
que recordar esta anécdota: La negociación de unos singulares servicios
mínimos. Los relacionados con los entierros del 14-D, de los fallecidos en
Madrid el día anterior.
En aquellas fechas los sindicatos
eligieron Comités de Huelga Regionales y aunque en la mayoría de los casos eran
los Comités de Empresa los que negociaban los servicios mínimos o esenciales,
en otros lo hacían los representantes regionales. En este caso concreto el
Comité de Empresa de la Compañía de Servicios Funerarios de Madrid, pidió a la
Ejecutiva Regional que le acompañáramos en las negociaciones de los servicios
esenciales y me toco a mí, por aquel entonces recién llegado a CCOO de Madrid,
procedente del sector ferroviario, hacia solo unos meses.
La reunión se celebró en uno de
los tanatorios madrileños. El de la M-30. Lugar donde estaba la sede de la
compañía. Los compañeros muy educadamente, ya que yo estaba allí por primera
vez, me enseñaron las dependencias del centro funerario y en los sótanos -al
lado del local del Comité- el almacén de los ataúdes, subrayándome las
diferentes características de cada uno, sobre todo hicieron hincapié en las
diferentes calidades de las maderas.
Aparte de las calidades de las
maderas, lo primero que aprendí es que en Madrid fallece una media de 100
muertos cada día, sí es invierno y unos 80 si es verano. Cifras de hace casi 40
años. Puedo asegurar que hasta entonces no se me había pasado por la cabeza ni
siquiera preguntar. Pues hay cosas que casi mejor no saberlas.
A continuación, nos reunimos con
la Dirección. Esta consideraba que había que enterrar a todos los muertos y los
compañeros del Comité que a ninguno. Y se enzarzaron en la diferencia de
tratamiento de los que fallecen en casa y los que lo hacen en los hospitales.
Después de un extenso y vehemente debate, la Gerente de la Compañía,
dirigiéndose a mí, me dice:
¿Vd., señor Naranjo, que tiene
más responsabilidad sindical, no cree que es exagerado lo que plantean sus
compañeros, dejando los muertos previstos del 13-D, sin enterrar el 14-D, ¿con
los problemas de todo tipo, relacionados con la salud, que esa decisión podría
acarrear?
“Lo importante es que lleguemos
a un consenso sobre los servicios esenciales”, le contesté, escabulléndome como
pude y por supuesto apoyando a los compañeros del Comité de empresa de la
funeraria y como todavía quedaban varios días para el 14.D, decidimos continuar
negociando unos días después. Eso sí, ese segundo día de reunión, el que eso
escribe no volvió. “Una y no más Santo Tomas”. Con una visita a ese
lugar ya tenía bastante.
La verdad verdadera es, que, a tantos años vista, aun me queda la duda de que paso con los muertos del 14.D. Lo que, si es cierto, -me entere años después gracias a una compañera- que una de las personas que murieron el 13 y fueron atendidas por los servicios esenciales del tanatorio el 14D, fue María Teresa León, escritora de la generación del 27 y compañera del poeta Rafael Alberti, cuya despedida fue silenciosa en el marco de esa gran huelga general.
FRANCISCO NARANJO LLANOS
Director de la Fundación
Abogados de Atocha (2013-2024) y sindicalista de CCOO.
P:D.- Cuando releo lo que he escrito sobre el 14D, recuerdo emocionado las palabras de mi compañero y además de amigo, Eduardo Saborido, sobre aquella gran huelga general. Esto dijo Eduardo: "Aquel día en Sevilla, los trabajadores de Renfe, iban manifestándose por la calle Alfonso XII, como un regimiento compacto de bolcheviques, con los brazos entrelazados, cantando al unísono : ¡ Aquí están, estos son, los que mueven la nación ! Nunca había vivido un momento tan emocionante, me senté en el borde de la acera y me eché a llorar"
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Aquel día, en Sevilla, los trabajadores de Renfe, una vez declarados en huelga total, iban manifestándose por la calle Alfonso XII, como un regimiento compacto de bolcheviques, con los brazos entrelazados, cantando al unísono : " ¡ Aquí están, estos son, los que mueven la nación ! " Nunca había vivido un momento tan emocionante, yo los vi venir desde la plaza del Duque, y me senté en el borde de la acera y me eché a llorar...
ResponderEliminarA las 0h de aquel 14D, desde la sede de CCOO en manifestación por todo el centro. De madrugada, en Coslada (donde trabajaba), de piquete informativo. ¡Vaya día movido!: la mayor huelga realizada en España. Y un montón de anécdotas con los/las compas. La huelga es la acción noviolenta más disruptiva: ocupar las plazas es muy importante, pero si los asalariados no trabajan, el sistema cruje. Por eso hace 200 años que se crearon los sindicatos. Con sus luces y sombras, son la organización fundamental de la clase obrera. Aquí, en China, en Nigeria o en Brasil.
ResponderEliminarRecuerdo la gran manifestación que acabo en Madrid, no nos importaba desplazarnos de otros pueblos y ciudades aunque no había autovías y el regreso se hizo tarde. Años de lucha que la clase obrera estaba en su sitio, luchando ✊💪💯
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