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LEMA DE ESTA BLOG: ... hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida. (Miguel Hernández)

De Pepa Vázquez a Pepa Paez: Un largo camino hacia la igualdad

Pepa Vazquez y Pepa Paez 

Por azares del destino, hace unos años coincidí con la hermana de una mujer ferroviaria luchadora y pionera: Pepa Vázquez. Fue la primera mujer que participó en la negociación del primer Convenio Colectivo de RENFE.

Ese encuentro me llevó a explorar en la memoria y regresar a la década de los años 70, en concreto a 1976, cuando un grupo de sindicalistas ferroviarios comenzábamos a esbozar una plataforma reivindicativa con el objetivo de lograr la negociación del primer convenio colectivo en RENFE.

Un año antes, en 1975, se celebraron las últimas elecciones sindicales del Sindicato Vertical. En ellas, las candidaturas apoyadas por CCOO obtuvieron muy buenos resultados en la elección de enlaces sindicales. Sin embargo, las trabas impuestas por las estructuras del sindicalismo franquista hacían prácticamente imposible acceder al Jurado de Empresa, órgano encargado de negociar las condiciones laborales en la empresa.

En ese contexto, y bajo una militarización decretada en enero de 1976 que afectó a RENFE y a otras empresas similares, iniciamos un amplio proceso de asambleas de base. De ahí surgió la plataforma reivindicativa y la elección de representantes al margen del sindicato oficial. Este proceso culminó en noviembre de ese mismo año con la designación de una Comisión Negociadora que, tras intensas conversaciones con la dirección de RENFE, se firmó el primer convenio colectivo el 20 de diciembre de 1976.

En aquella comisión, formada por 24 miembros, había una mujer: Josefa Vázquez Vázquez, “Pepa Vázquez”. Tenía 25 años, era informadora en Sevilla Plaza de Armas y estudiaba Derecho, carrera que concluiría a comienzos de los años 80 para ejercer posteriormente como abogada en Sevilla y Alicante. Regresó más tarde a Andalucía, donde falleció en la primavera de 2020, a los 70 años, probablemente a consecuencia de la maldita pandemia. Descansa en paz Pepa.

Por entonces, las mujeres que participaban en lo que llamábamos el “Pleno de Representantes Ferroviarios” —un organismo unitario creado al margen del Jurado de Empresa— se contaban con los dedos de una mano. Y entre ellas destacaba especialmente Pepa Vázquez: una joven sevillana, inteligente, firme y cercana. Yo tenía entonces 30 años; ella, 25. Conviene no olvidar que hablamos de 1976, apenas un año después de la muerte del dictador, asesino y genocidio, Francisco Franco.

Recuerdo también a otras compañeras: Minerva García, de Madrid; Teresa Hernández, de Contratas Ferroviarias; Amparo, de Valencia; Otilia, de Barcelona; Mercedes Blanco, de Zamora; y, por supuesto, la más conocida a partir de aquellas fechas: María Jesús Álvarez, también de Madrid.

En el boletín Carril, de las CCOO ferroviarias, en su número de enero de 1977, Pepa Vázquez señalaba que una de las tareas urgentes, tras la firma del convenio, era eliminar la discriminación de la mujer en los puestos de trabajo. Tenía toda la razón. Aquella reivindicación costó varios años de lucha. No fue hasta 1979 cuando se convocaron por primera vez plazas en categorías hasta entonces vetadas a las mujeres: factores, ayudantes de maquinista, especialistas de estaciones, entre otras comenzaron a ingresar en RENFE.

Hasta ese momento, las mujeres en RENFE estaban relegadas a puestos muy concretos: Pasos a nivel, oficinas, información o limpieza. Y, además, una ley franquista obligaba a las trabajadoras a abandonar su empleo al contraer matrimonio, bajo el pretexto de “liberarlas de la oficina, el taller y la fábrica”. Un despropósito tan real como injusto.

Fueron mujeres como Pepa Vázquez y otras quienes lograron romper esos corsés. Es cierto que desde CCOO y desde el sindicalismo masculino se les prestaba apoyo, pero no siempre en las condiciones que hoy consideraríamos adecuadas. Y lo dice alguien que lo vivió en directo..

Un ejemplo claro: en octubre de 1977 celebramos en Madrid el primer Congreso del Sindicato Ferroviario de CCOO. Se eligieron 50 personas para la Comisión Ejecutiva: 48 hombres y 2 mujeres (María Jesús Álvarez y Teresa Hernández). El Consejo Estatal Ferroviario lo componían 140 personas: 135 hombres y 5 mujeres. Aunque la presencia femenina en el sector era reducida, estas cifras evidencian un desequilibrio bastante evidente.

Con el paso de los años, se fue avanzando. Hoy, es motivo de orgullo, al menos para el que esto escribe, que la máxima responsabilidad de CCOO en el ferrocarril en conjunto del sector, esté en manos de una mujer: Pepa Páez Parada, una excelente sindicalista y mejor persona, también andaluza, como la pionera Pepa Vázquez. Curiosamente, entre una y otra median cerca de medio siglo.

En un acto celebrado en Atocha con motivo del 8 de marzo de 2020, Pepa Páez señalaba “que el camino hacia la igualdad efectiva no es sencillo, pero que se han dado pasos importantes en la buena dirección. Recordaba cómo el ferrocarril fue históricamente un ámbito hostil para las mujeres, con un sistema laboral claramente discriminatorio que limitaba su acceso y desarrollo profesional”

También destacaba el papel de CCOO, “como una de las primeras organizaciones en incorporar la lucha por la igualdad de género en su estrategia, incluyendo ya en 1976 reivindicaciones concretas para acabar con la discriminación de las trabajadoras ferroviarias”.

Para terminar, quiero añadir una reflexión personal. A lo largo de mi vida, las mujeres me han enseñado más valores positivos que los hombres: desde mi madre hasta mi compañera de vida. Pero, en el ámbito sindical —y especialmente en lo relativo a la igualdad y la solidaridad—, han sido muchas las mujeres quienes me han dado verdaderas lecciones.

En la actualidad, cuando viajo en tren y veo a una jefa de estación o a una trabajadora en cualquier otra categoría, no puedo evitar emocionarme. Es entonces cuando recuerdo a aquellas pioneras que lucharon por abrir camino.

Creo, sinceramente y sin ánimo de reprochárselo a nadie, que estas mujeres —y muchas otras que no he mencionado— merecerian un homenaje por parte de CCOO, su sindicato. Algunas, como Pepa Vázquez, Mercedes Blanco o Maria Jesus Alvarez y muchas más ya no podrán estar presentes. Pero su legado sigue vivo en cada avance logrado.

 

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

     

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