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Jaime Sartorius, en 2015, en
la sala del antiguo Tribunal de Orden Publico (TOP). (Fotografía de Fran
Lorente) |
En la mañana del frio
sábado 4 de marzo le dimos el último adiós en
el Tanatorio de la Paz de Tres Cantos., en Madrid. DEP compañero y
amigo Jaime., tu capacidad para ejercer la abogacía y tus enseñanzas siempre se
quedarán entre nosotros y serán recordadas por los demócratas de este país.
Si alguna persona quiere
profundizar en quien fue Jaime Sartorius, solo tiene
que acudir a la hemeroteca o se dé una vuelta por los periódicos o
las redes sociales.
Yo, para comenzar este
breve y necesario artículo de opinión, escrito a 24 horas de su
fallecimiento -me cuesta pronunciar la palabra muerte,
porque Jaime siempre estará con nosotros- lo he hecho y no he
encontrado a nadie que le critique, pues como he titulado Jaime ha sido siempre
una persona que siempre ha tenido una meta: Las libertades, la justicia
y la paz.
Solo con leer lo que escribió en
su día Antonio Baylos, en 2016, en vísperas de un homenaje en el Círculo
de Bellas Artes, de los muchos que se merecía Jaime, estaría dicho todo;
“Jaime Sartorius es parte
de la historia viva de este país. De su historia democrática, la de aquellas
personas que han trabajado tanto y en condiciones tan duras contra la
dictadura, por traer la democracia y la libertad a la mayoría de la población.
Su trayectoria vital es impresionante. Los archivos de su despacho – y las
trazas de los derechos peleados y afirmados a través de los expedientes
jurídicos de tantas personas – se pueden hoy consultar en la Fundación 1 de Mayo
de CCOO.”
Pero con eso, no está dicho todo,
hay más, mucho más; Jaime es un referente para toda una generación de Abogados
y Abogadas, pero también para la clase obrera y de personas de a pie,
como por ejemplo yo mismo.
Lo conocí personalmente hace algo
más de 20 años, cuando desde CCOO de Madrid, estábamos preparando el 25
aniversario de los asesinatos de los Abogados de Atocha, en los comienzos de
este siglo. Debo confesar que me impresiono. Ya sabía de sus capacidades, pero
tenerlo sentado a tu lado, contando deliciosas anécdotas de la historia de dos
juicios tan importantes para la democracia, como son el Proceso 1001,
juicio celebrado en diciembre de 1973 y el de los Abogados de Atocha,
celebrado en 1980 y justo hoy 4 de marzo, se cumplen 43 años del día que se dictó
sentencia contra los encausados del juicio de Atocha 55.
Una de las cosas que me fascino
de Jaime, fue su contagiosa pasión por la paz, el bien común y la libertad.
Algunos nos quedábamos extasiados al escuchar sus correrías por Europa y
Estados Unidos en 1973 reclamando apoyo y solidaridad para los encausados en el
Proceso 1001, consiguiendo que hubiera numerosas muestras de solidaridad a
los del 1001 y de condena al franquismo.
Recuerdo que nos decía que
incluso el famoso actor Marlon Brando se había comprometido a asistir al
juicio de los del 1001, así como otras muchas personas influyentes. Los jueces
españoles de entonces, que eran fachas pero no tontos, fijaron las fechas del
juicio con muy poco tiempo de anticipación para impedir que muchas personas no
pudieran ajustar sus agendas y viajes a los días del juicio.
Otra cuestión que recuerdo con
nitidez, es cuando Jaime contaba, sobre el juicio de los Abogados de Atocha,
cuando el juez Gómez Chaparro, le concede un permiso a uno de los
encausados por los asesinatos (Lerdo de Tejada) por el motivo de
“tener que asistir a la comunión de su sobrino”. Por supuesto
no volvió a la cárcel. Jaime tuvo una entrevista con el
juez Gómez Chaparro para pedirle explicaciones y a pesar de
su carácter pacífico, tranquilo y sosegado, le dijo “es Vd un hijo
de puta”.
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| Cuatro abogados de los ocho de la acusación particular en el juicio de Atocha 55: Rato, Mohedano, Jaime Sartorius y Bono en 2010. (Foto de Fran Lorente |
En fin, podría seguir contando
cosas de Jaime, todas buenas, pero para un breve y rápido repaso de lo que fue
Jaime para sus compañeros y para la historia de España, me quedo con
la frase de Alejandro Ruiz-Huerta, el único sobreviviente que
queda de los Abogados de Atocha y actual presidente de la Fundación
Abogados de Atocha, cuando se enteró de su fallecimiento, nos
comento: “Jaime era un gran compañero, una luz en la transición y en la
democracia. Su recuerdo permanecerá en cada esfuerzo común por la justicia y la
libertad”
Poco más que decir. Finalizo con
la última estrofa del verso del gran poeta del pueblo Miguel Hernández,
a su amigo Ramón Sijé, en esta ocasión dedicada a Jaime Sartorius:
A las aladas almas
de las rosas
del almendro de
nata te requiero,
que tenemos que
hablar de muchas cosas
compañero del
alma, compañero.
Francisco Naranjo
Llanos, director Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO


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