CARMEN: EJEMPLO DE LUCHADORA CONTRA EL FRANQUISMO

El 6 de enero de 2012 falleció en Madrid, a los 91 años, Carmen Rodríguez Campoamor, viuda del histórico dirigente comunista Simón Sánchez Montero. Descansa en paz, Carmen. Ayer fuisteis vosotras y vuestros compañeros quienes luchasteis por la libertad; hoy somos muchos de nosotros —vuestros hijos y nietos— quienes, gracias a vuestro ejemplo, seguimos y seguiremos defendiendo aquellos mismos ideales.

Nacida en 1920, desarrolló desde muy joven una intensa e incansable actividad militante contra el franquismo, lo que le costó ser encarcelada en tres ocasiones. Recordaba siempre la dureza de las cárceles franquistas, pero también la solidaridad y la fraternidad que existía entre las presas. Reivindicó durante toda su vida el papel de las mujeres en la lucha antifranquista: “Nosotras hemos luchado como los hombres o más”, decía con orgullo y convicción.

Hija de padres comunistas, sufrió desde muy temprano las consecuencias de la guerra y la represión. Su padre murió en el frente del Ebro como teniente del Ejército republicano. En 1939, en los últimos días de la Guerra Civil, Carmen ya militaba en el PCE y desempeñaba responsabilidades como secretaria de Agitación y Propaganda.

Casada con Simón Sánchez Montero, uno de los dirigentes históricos del Partido Comunista, compartió con él una vida marcada por la lucha, la clandestinidad y la represión. Simón pasó diecisiete años en las cárceles franquistas y Carmen recorrió junto a sus hijos innumerables prisiones para visitarlo allí donde era trasladado.

En 2008 recibió, junto a otras mujeres, el Premio Abogados de Atocha en su cuarta edición, cuando la Fundación Abogados de Atocha de CCOO concedió este reconocimiento a las mujeres de los presos políticos del franquismo. Años después, en marzo de 2011, el Ayuntamiento de Getafe le otorgó el Premio 8 de Marzo en su categoría regional, en reconocimiento a toda una vida de lucha y compromiso coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer.

El último acto público en el que participó tuvo lugar en septiembre de 2011, durante la Fiesta del Partido. Allí se rindió homenaje a la labor desarrollada por los abogados del PCE durante la lucha antifranquista, una causa que Carmen reivindicó siempre que tuvo ocasión y un micrófono delante.

Conocí personalmente a Carmen y a Simón en las fiestas del barrio madrileño de Aluche. Me habían invitado unos amigos que vivían allí, Domingo y Amparo. Debía de ser a finales de los años setenta. Simón era entonces diputado por Madrid en el Congreso, elegido en las primeras elecciones democráticas de 1977 en las listas del PCE.

Recuerdo que me sorprendió ver a todo un “señor diputado” detrás de la barra de la caseta del partido, despachando tiques de bebidas y comidas como uno más. Después de todo lo que había oído sobre él, aquel gesto de sencillez y cercanía me impresionó muy positivamente. A su lado estaba Carmen, su inseparable compañera de lucha y de vida, preparando tortillas y bocadillos de panceta, para los asistentes.

Aquel encuentro fue el comienzo de una larga relación de amistad y coincidencias. No había acto, movilización o reivindicación obrera en Madrid en la que no terminaba encontrándome con ellos. Quizás la pareja más conocida en las luchas obreras y sociales fuese la formada por Marcelino Camacho y Josefina Samper, pero Carmen y Simón, sin alcanzar tanta notoriedad pública, estaban igualmente presentes en cada movilización, en cada protesta y en cada acto de solidaridad. Incluso cuando la salud de Simón ya era bastante delicada.

Un año después de la muerte de Simón, en septiembre de 2007, CCOO de Madrid colaboró en el homenaje que la Fundación de Investigaciones Marxistas le rindió en el Auditorio Marcelino Camacho. En aquel acto, Carmen intervino en nombre de la familia y volvió a reivindicar el reconocimiento debido tanto a los Abogados de Atocha como a las mujeres de los presos del franquismo. Siempre he pensado que fue allí donde nació la idea que, tiempo después, acabaría convirtiéndose en el Premio Abogados de Atocha concedido en 2008 a las mujeres de los presos políticos franquistas.

También en los homenajes a “Las Trece Rosas”, celebrados en el Cementerio del Este de Madrid, Carmen era siempre de las primeras en llegar. Nunca faltaba al recuerdo de aquellas jóvenes de su generación, fusiladas vilmente por el régimen franquista en las tapias del cementerio pocos meses después de finalizar la Guerra Civil.

Y como este solo pretende ser un breve retrato de Carmen, quiero terminar recordando una frase que suele decir una amiga: Carmen Rodríguez Campoamor fue una de esas mujeres “sin las cuales la lucha antifranquista hubiera sido imposible”. O como afirma otra compañera: “Se nos ha ido otra gran guerrillera por la paz y la memoria de nuestra historia, esa que nunca debemos olvidar”.

Descansa en paz, Carmen. Aquí seguiremos intentando que tu legado no sea en vano. Tu ejemplo nos acompaña y nos obliga a continuar defendiendo los ideales de justicia, libertad y dignidad de la clase obrera, los mismos que guiaron toda tu vida.




Francisco Naranjo Llanos, patrono de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

4 comentarios:

  1. Siempre es agradable recordar a las personas que lucharon por la libertad y los derechos de este país. Es una forma de demostrar y reconocer nuestro agradecimiento por todo lo que hicieron. Una gran Guerrillera, compañera de un Gran Hombre. Cuando leemos cosas como esta, es cuando vemos bien claro, que es imposible olvidar. Gracias Ronteky por tu artículo.

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  2. De la figura de Carmen, como la de otras mujeres más conocidas (María Teresa León, Federica Montseny, Victoria Kent, María Zambrano, Clara Campoamor…) siempre me ha interesado el poco reconocimiento de su labor a la sombra de los hombres. Para cualquiera de nosotros que nos interese el tema es evidente que la mujer suele ser la gran olvidada de la guerra civil que desgarró España y la dividió progresiva e irremediablemente. Incluso hasta hoy. Y en ese olvido la historia de las mujeres del PCE, alma de resistentes, está por escribir.

    La resistencia femenina al franquismo se ha topado con cierta marginación por parte de la historiografía “clásica” del anti franquismo. El machismo, desgraciadamente, no sólo es de derechas. Recordarás que los anarquistas llamaban a la mujer, "esclava del esclavo". No tengo mucho espacio pero te podría explicar alguna anécdota muy significativa de marginación de luchadoras por parte de compañeros del partido a la hora de los reconocimientos de su papel en la lucha en los barrios obreros. Triste.

    Bien es verdad que en los últimos tiempos esto va siendo superado con aportes procedentes de otras historiografías (de fuera del país) que permiten iluminar aspectos de la actividad política femenina que tradicionalmente habían sido considerados pertenecientes a la esfera de lo privado. Poco a poco se va ampliando el reconocimiento de la lucha desarrollada por las mujeres y considerando también la intervención de las miles de mujeres anónimas que actuaron, no ya como militantes, sino como madres, esposas o hermanas. Muchas de ellas se movilizaron por razones puramente afectivas, es cierto, pero terminaron por politizarse. Las mujeres que aceptaron un compromiso político sufrieron, a su vez, el drama de su maternidad, pues tenían necesariamente que dejar a sus hijos con los abuelos o familiares y ello les creaba un grave complejo de culpa. La imagen de la mujer-madre está presente en todos los status de la sociedad y también en las organizaciones de izquierda.

    Otro fenómeno significativo es la discriminación de la mujer en la clandestinidad. Aunque sufrían los mismos riesgos que los hombres, era normal que se les relegara a funciones secundarias, como las de servir de enlace, cobertura... Los ámbitos y los acontecimientos en los que se ha materializado la resistencia femenina se consideraban como complementarios a los de los hombres: la apreciación de la solidaridad como práctica no separada del compromiso, muy presente en la actividad de las mujeres de preso o la importancia del enlace en las organizaciones clandestinas y en las tareas de retaguardia.

    Esperemos que con el tiempo el silencio y del olvido en que se ha sometido hasta ahora el compromiso de las mujeres con la lucha antifranquista desaparezca. Que se reconozca que el papel que desempeñaron fue imprescindible, que sin ellas esta lucha nunca habría existido. Por ello es necesario que los que tenemos memoria lo recordemos a los demás.
    Un besote

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  3. Gracias por compartir tus historias, y esta historia además es muy bella, porque nos da ejemplo de lucha y tesón, gracias a personas como ella aprendemos mucho y comprendemos que los esfuerzos no son vanos, y en cierta medida siempre tienen su recompensa, gracias a personas como ella, que han contribuido hacer que el mundo sea un poco mas justo, algunos hombres y mujeres sabemos cual es nuestro camino.
    Un beso y gracias de nuevo

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