LEMA DE ESTE BLOG

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...Vivir consiste en construir futuros recuerdos.(Ernesto Sábato)

LA CLASE OBRERA TAMBIÉN TIENE SU HISTORIA

El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha

Cursos en Caceres y en Badajoz  (Extremadura)
Durante estos dos últimos años, programados por la Secretaria Confederal de Formación de CCOO  y con la colaboración de la Fundación Abogados de Atocha, se han realizado una treintena de cursos sindicales sobre "El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha". De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria,  Aragón y Madrid, sin olvidar Cuenca, es decir una parte importante de la geografía  de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero a unos 600 delegados y delegadas sindicales con una media de edad de 35 años que han participado activamente en estos cursos.

El equipo de profesores ha estado encabezado por parte de los encausados en el llamado Proceso 1001, proceso de la dictadura franquista contra la dirección de CCOO: Eduardo Saborido, Paco Acosta, Nicolás Sartorius, Pedro Santisteban y Miguel Ángel Zamora. Para hablar de los Abogados de Atocha, otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social, hemos contado con personas que vivieron directamente aquellos momentos, como Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente del atentado de Atocha 55 y presidente de la Fundación Abogados de Atocha  y otros abogados que estuvieron muy cerca de ellos, tales como Manuela Carmena, Cristina Almeida, Héctor Maravall, José María Mohedano y Antonio Montesinos.


Cursos en la Escuela Sindical de CCOO (Madrid) y en Santiago de Compostela (Galicia)

Un plantel de profesores a los que hay que sumar Raúl Cordero, vicepresidente de la Fundación Abogados de Atocha, persona que ha participado en la mayoría de los cursos, Juan Moreno, que en su día fue secretario general de Madrid y responsable de internacional por CCOO, el Presidente  de la Fundación de Estudios Sindicales de Andalucía Francisco Alfonsín, así como  Javier López responsable de Formación Confederal.

Igualmente tengo que resaltar y agradecer la participación de los máximos responsables sindicales de las organizaciones federales y territoriales en los cursos realizados en su ámbito. Lastima que en varias regiones y ramas aun no se han dado cuenta de la importancia de estos cursos.

Por este año 2015 hemos finalizado la programación con el curso realizado el pasado día 16 de diciembre en Huelva. Yo, al margen de haber tenido la satisfacción de haber coordinado estos cursos, he participado activamente en media docena de ellos,  coincidiendo con  la mayoría  de los ponentes aquí mencionados  y tengo que señalar una serie de impresiones que me han causado algunos de ellos, así como los alumnos asistentes.

En primer lugar quiero destacar la emotividad, a la hora de relatar el
criminal atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta. Hay que tener en cuenta que Alejandro fue “sobreviviente”, como a él le gusta decir,  de aquel atentado terrorista de nuestra transición democrática, por parte de un comando fascista de asesinos de extrema derecha,  que acabo con la vida de cuatro abogados y un sindicalista, quedando heridos de gravedad otros cuatro abogados.

                          
Cursos en Valencia  (País Valencià) y en Barcelona (Cataluña)

                                                                      
Y aunque públicamente es de sobra conocido,  me sigue impresionando la facilidad de palabra en las intervenciones de Cristina Almeida y Nicolás Sartorius. También tengo que destacar la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la facilidad para contar anécdotas dramáticas, con mucho sentido del humor, de Eduardo Saborido y por ultimo la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que a sus 89 años, más que  mayor, a mi entender es una persona con la juventud acumulada.

De forma especial tengo que destacar aquí las explicitas   expresiones de emoción contenida en sus semblantes y sus caras y el interés por aprender y conocer de los jóvenes sindicalistas  asistentes a los cursos y su participación activa en los debates. Como decía antes la edad media de los participantes ha sido de 35 años, repartidos al 50 por ciento entre hombres y mujeres y en muchos casos, tengo que reconocer, que somos nosotros los que hemos aprendido de ellos.


Cursos en Santander (Cantabria) y en Oviedo (Asturias)

Los objetivos de los cursos eran dar a conocer la historia de CCOO, los valores del sindicalismo de clase,  como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles como era la dictadura franquista, los despachos de abogados laboralistas, lo que supuso para la democracia en España  el atentado de Atocha 55, etc, etc, son preguntas que son imprescindibles contestar.  De ahí la importancia de dar a conocer el ADN y las señas de identidad de nuestro sindicato, pues somos una organización sindical plural, con claro sesgo de izquierda, pero con criterios propios y es ahí la necesidad de saber de donde sale nuestro referente y nuestros postulados de sindicato sociopolítico, de clase, reivindicativo, internacionalista y solidario.

Por ello nos centramos  en dos hechos históricos: El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha, ocurridos en 1972 y 1977. Cinco años de diferencia y un nexo en común: la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social. Y que mejores profesores que las propias personas que protagonizaron esos hechos, algunos de ellos fundadores de las comisiones obreras en plena dictadura franquista.

Cursos en Zaragoza (Aragon) y en Sevilla (Andalucía )
Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos

En fin tendría mucho que contar sobre estos cursos pero para un artículo de opinión creo que es suficiente. Sólo me gustaría finalizar diciendo que tanto para los encausados y condenados a 162 años prisión del Proceso  1001, como a esos mártires de la libertad que fueron los Abogados de Atocha, dedicarle la frase del escritor francés Paul Elurd: "Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos".  Porque es en el eco de la voz del Proceso del 1001, o en el de los Abogados de Atocha, donde el movimiento obrero y el sindicalismo de clase debemos reflejarnos y afrontar nuestro camino de futuro.

Francisco Naranjo Llanos
Director Fundación Abogados Atocha

FIN DE SEMANA EN PUERTA DE HIERRO

Hospital Puerta de Hierro
Llegue temprano, a primera hora de la mañana de un viernes dispuesto a pasar un fin de semana lo mas agradable posible. Enseguida pase de la sala de espera del pueblo a la sala de espera Vips. Eso sí, tuve que cambiarme de vestuario para hacerlo. Allí no se pasa de cualquier manera, hay que vestirse con las mejores galas. Me hicieron un test nada más llegar y creo que lo supere con nota, pues fui de los elegidos.Ver foto. 

Al cabo de un par de horas me montaron en un bólido, un artefacto lo más parecido a una cama, pero que iba a unas velocidades por los pasillos del complejo que ya quisiera el Fernando Alonso de esta temporada. Una vez finalizada la carrera de unos cuantos kilómetros vinieron a comprobar como me encontraba un grupo en principio algo disperso, pero eso si todos vestidos de verde y alguno de azul.

Como notaban que tenía algo de frío, lo advirtieron por los tiritones que daba, me dijeron que me iban a poner una manta eléctrica. Al final lo que me colocaron fue un tubo de aspiradora que echaba aire caliente. Seria una “manta eléctrica” moderna.

Después de un tiempo, no más de media hora, me pasaron a otra estancia y me subieron a otro artefacto. Creo que le llamaron mesa de operaciones. Nada que ver con la mesa-camilla que tenía mi madre en el pueblo. Me tumbaron y pusieron delante una mampara de tela verde como sus trajes para que pudiera imaginarme que estaba en otoño en pleno campo. Un detalle más a destacar del trato exquisito que tenían conmigo.

A continuación y detrás de la mampara cerca de media docena de personas, en las que predominaba el género femenino, comenzaron un debate que duro mas de un hora, debate que no me resulto nada de pesado, sobre todo teniendo en cuenta que yo me quede medio dormido.

Una vez finalizado dicho debate y posteriores conclusiones me pasaron de nuevo al artefacto-cama y esta vez a menos velocidad me llevaron a una estancia comunal cercana y que no era tan agradable como las anteriores estancias. No, no era un spa, ni nada parecido. Además las personas allí recluidas se quejaban bastante, incluido el que esto escribe. Quizás se estaba pasando los efectos de la anestesia.

Unas horas después me llevaron a una habitación con vistas muy bien equipada, incluida terraza y TV de plasma, TV que aunque en principio parecía que era de pago, resulto que no,  que todo era gratis total. Es posible que fuese de pago y  que el cliente anterior pagara por adelantado pensando que  seria él, el que iba a pasar el finde allí. 

Como estábamos tan a gusto en la suite decidí pasarme todo el tiempo allí. Para que salir si en la suite  tenia todos los caprichos al alcance de tres “mandos”: El mando de la TV, el de la cama y el de llamar a las enfermeras. Por cierto y dicho sea de paso hacia mucho tiempo que no veía tantos partidos de futbol en TV.

De cualquier manera justo es reconocer que las primeras 24 horas -las que fueron del viernes a sábado-  no las pase nada de bien, a pesar de mi buena disposición y del grandísimo apoyo familiar y del personal de enfermería que tuve, pues los dolores de la operación de tobillo que me hicieron eran a veces difíciles de aguantar. Recordar aquí que cuando se estaba produciendo la tertulia debate que comentaba antes se escuchaban de fondo ruidos de sierras y taladradoras y seguro que eso me estaba afectando.

El domingo ya fue otra cosa. Ya pude levantarme del artefacto-cama, corretear por la estancia, salir a la terraza a ver los jardines, etc, etc.  En fin que queréis que os diga, ese día cuando llego el jefe de la marea blanca del finde, al verme tan dispuesto me convenció de que a pesar de lo bien que se estaba allí me fuera a mi casa. Así que le tuve que hacer caso y aquí estoy. Eso sí con el pie en alto.


Por ultimo, y ya mucho más en serio, gracias al equipo medico de traumatología del hospital Puerta de Hierro que con exquisito cuidado me opero. Gracias al resto del personal por lo bien que me trataron y especialmente gracias a las personas que nos tienen que aguantar cuando estamos tan quejumbrosos. 

Mención especial a las enfermeras Carmen y Raquel y al enfermero colombiano que me trato la noche del viernes-sábado y que no me quede con su nombre, pero perfectamente se podría haber llamado Ángel.


RONTEKY 

PEÑUELAS E IMPERIAL

y la importancia de la expresión “todo es según el color del cristal con que se mira”,
Estación de Peñuelas 
Imperial  era una estación ferroviaria destinada al tráfico de mercancías. Debe su nombre a encontrarse situada junto a Paseo Imperial, muy cerca del estadio Vicente Calderón. Sus instalaciones fueron conocidas popularmente como estación de las pulgas, denominación que ya recibían los terrenos en los que se erigió la estación antes de su construcción en 1881. Era una estación fundamentalmente dedicada al trafico de mercancías, sobre todo de materiales pesados, como la piedra, el carbón, la madera y el hierro, así como al ganado y pescado.

Peñuelas se construyó en 1909 y estaba situada entre los paseos de la Esperanza y Yeserías, sobre los terrenos de unos grandes almacenes comerciales llamados La Alhóndiga. Fue la última de las estaciones que se construyeron del llamado Contorno de Madrid. Era la estación aduana de Madrid, en ella se recibía mercancías del extranjero y se distribuía a otras ciudades españolas y a su vez era punto de partida de los productos españoles hacia el exterior de nuestro país.  

Ambas estaban emplazadas sobre la línea de circunvalación, que unía las estaciones madrileñas de ferrocarril de Atocha y Norte. Fueron  construidas por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España como ampliación de la estación terminal de dicha compañía, Príncipe Pío. En 1941pasaron a ser propiedad de RENFE al absorber esta a todas las compañías ferroviarias privadas de España.


Fue el  5 de junio de 1987 cuando paso el último tren de mercancías por esas estaciones y en esta ocasión el tiempo pasado parece que no fue mejor, al menos urbanísticamente hablando. La desaparición de ambas estaciones dio paso al soterramiento de las vías, así como el  traslado de la estación Sur de autobuses, la desaparición de la Papelera Peninsular y el Matadero Municipal, con el fin de mejorar el desarrollo urbanístico  de la zona de Arganzuela. Dichas estaciones ocupaban más de 150.000  metros cuadrados, en la actualidad  reconvertidos en viviendas, equipamientos y zonas verdes, dentro de la zona conocida como Pasillo Verde.

Estación de Imperial

El que esto escribe durante muchos años trabajo en ambas estaciones y vivió en una de ellas: Peñuelas. Mis recuerdos, anécdotas e historietas  de mi estancia en ellas por tanto son innumerables. De Imperial recuerdo muchas, alguna de ellas ya referida en otra entrada de este blog. Contare aquí alguna nueva.

Era un caluroso día de verano del año 1969. De la Mahou, la fabrica de cervezas de al lado del estadio Vicente Calderón, empresa que tenia un ramal de vías que enlazaba con la estación, vino un empleado con una caja de 24 cervezas preguntando por el Jefe de Estación. Inmediatamente le dije: “hoy  domingo yo” y me entrego la caja de cervezas. En todas las estaciones había un frigorífico viejo, Imperial no era una excepción, así que allí las metimos y en cuanto estuvieron en su punto invite a los compás de la brigada de maniobras a tomar unas cervezas fresquitas. Creo que eran mahou cinco estrellas.  

Al día siguiente, lunes, D.Alejandro, Jefe de Estación principal, persona que los domingos descansaba, vino a preguntarme que si el día anterior le habían traído una caja de cervezas. Le dije “no,  para vd D. Alejandro, no han traído nada, para mi si. Aun queda alguna botella en el frigo, por si quiere probarlas”.

Don Alejandro muy enfadado, tirando a colérico,  comenzó a gritar diciendo que esas cervezas eran para él. Yo le reitere que el empleado solo pregunto por el jefe de estación y ese domingo era yo, así que no había mas que hablar. Con un enorme cabreo no dijo más y se fue. Aclarar aquí que aunque yo solo tenía la categoría de factor de circulación, al estar el jefe titular de descanso, asume esa función el agente de mayor categoría según las normas de RENFE. La verdad que aunque le sentara mal a Don Alejandro aun recuerdo lo bien que nos sentó aquellas cervecitas en pleno verano, je je. Eso sí el empleado de la mahou no volvió a aparecer por allí.

Salida de Imperial hacia Peñuelas

En cuanto en Peñuelas, además de trabajar, viví en el edificio antiguo de la estación. Al parecer fue un palacete del Conde de Romanones y de la Condesa de Arganzuela. Un antiguo palacete de caza a las afueras de Madrid, construido cuando Madrid por esa zona terminaba en la Puerta de Toledo. Una vivienda donde crecieron mis hijos pasando de niños a adolescentes, en esas fechas de la década de los 70/80 en que España estaba recién salida de una cruel dictadura y pasaba por la transición democrática. Esos tiempos tan cuestionadas últimamente por los partidos llamados emergentes...


Recuerdo que en 1975 era enlace sindical y militaba en las comisiones obreras aún clandestinas y en la puesta en marcha del pleno de representes ferroviarios (órgano sindical asamblearió y unitario de RENFE), haciendo asambleas alegales cada dos por tres para dar cuenta de la marcha de las negociaciones del Convenio Colectivo. En Peñuelas también estaba cuando la militarización de RENFE de 1976, motivo por el cual de golpe me ascendieron a Sargento, eso sí “de complemento”. Ya en 1977 y con motivo de la legalización de los sindicatos y de la afiliación voluntaria, tengo algunas anécdotas que contar.


En Peñuelas e Imperial, prácticamente el cien por cien de la plantilla, unas 120 personas, se afiliaron  a CCOO. Cuando estaba afiliando en Peñuelas a los compás, recuerdo a una persona que todos los 18 de julio iba con su traje azul marino a la plaza de Oriente a darles vivas al Caudillo, que también quiso afiliarse y por ahí no pase. Le dije “lo siento pero no te afilio a comisiones obreras”. Este se lo tomo muy mal no entendiendo porque no lo hacia socio pues el quería colaborar y tal. Le dije: “pues no, no voy a afiliarte porque una organización de la clase obrera como CCOO no merece que un falangista como tu este en ella”. Que yo recuerde creo que a lo largo de mis muchos años de vida sindical fue la única vez que no afilie a una persona por sus ideas políticas.


Ya en 1978 se celebraron las primeras elecciones sindicales en democracia en RENFE y me presente al comité de empresa correspondiente por CCOO. Había algún otro compañero de UGT que también participaba y organizamos un debate para presentarnos como candidatos y dar a conocer nuestras alternativas sindicale. Yo ya tenía un poco de experiencia en hablar en publico por mi participación en los plenos de representantes y me presente con una cuartillas que  me servían de guión pero el compañero de UGT dijo que como no estaba acostumbrado a  hablar en publico traía un reproductor de cassette, donde tenía gravado su intervención. O sea que lo del plasma de Rajoy ya hace mucho que se invento. Al margen de la situación cómica que se produjo, por supuesto el debate lo gane yo, pues al compañero ugetista lo del cassette solo le sirvió para la primera  intervención, después se lío un poco.

Pero al margen de anécdotas sobre todo mi estancia en Peñuelas e Imperial reafirmó en mí la importancia de la  expresión “todo es según el color del cristal con que se mira”, sabía reflexión atribuida al escritor y pensador español Ramón de Campoamor. Me explico: Comencé a trabajar en Imperial a finales de la década de los años 60, pero al cabo de poco tiempo pase a hacerlo en ambas estaciones  con lo cual aprendí pronto las labores y el trabajo real de cada una de ellas. Para mi la carga de trabajo colectiva que teníamos en una u otra estación era similar. En ninguna de ellas reventábamos, puedo asegurarlo. Pero eso era para mí, para el resto de la brigada de maniobras que había en ambas estaciones y que solo trabajaban en una de ellas, era todo lo contrario.


Si estábamos en Peñuelas en cuanto teníamos que hacer alguna maniobra a un tren -quitar o poner vagones- inmediatamente los de la brigada decían: “Jo, lo que se curra aquí y los de Imperial tocándose las partes nobles”. Si el apretón de trabajo ocurría en Imperial, el comentario de los currelas era exactamente el mismo: “Jo, lo que se curra aquí y los de Peñuelas tocándose las partes nobles”.

La verdad verdadera, es que a mi entender la verdad absoluta no existe,  se puede decir que hay aseveraciones que tienen pretensiones de verdad absoluta, pero casi siempre están condicionados por la subjetividad, por nuestra particular perspectiva, en definitiva por el color del cristal con el que miramos.


RONTEKY