LEMA DE ESTE BLOG

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...Vivir consiste en construir futuros recuerdos.(Ernesto Sábato)

FUENTEGUINALDO: FESTIVAL DE LA "LUNA MENGUANTE"


Erase una vez
una mariposa blanca
que era la reina de todas las
mariposas del alba
se posaba en los jardines
sobre las flores más bellas
y le susurraba historias
al clavel y la violeta

                              ( Lole y Manuel )

Serian cerca de las cinco de la madrugada cuando había cogido el sueño por cansancio y  estaba completamente dormido a pesar del frió que hacia aquella noche, cuando de golpe me despertó el eco de una canción, con un gran timbre de voz, un sonido muy dulce y a su vez fuerte, que se me metía por los oídos. Esos son las dos cosas que más recuerdo de aquel festival a pesar de los más de 30 años transcurridos: Aquella fabulosa voz y el frío que pasamos.

Creía que estaba soñando, pero no, lo que pensaba aun medio dormido, era verdad verdadera. Estábamos a más de quinientos metros del escenario, pero se escuchaba con total nitidez. No había dudas, era Lole, la cantante del dúo “Lole y Manuel” que por aquel tiempo eran de los más conocidos, tanto en los escenarios como en las emisoras de radio. Estuve unos minutos escuchando la voz de Lole con los ojos cerrados que es la mejor manera de escuchar esa gran voz.
Con ellos y hasta cerca de las siete de la mañana termino aquel festival de música, llamado de la “Luna Menguante”, que se celebró en una gigantesca explanada en un pueblecito llamado Fuenteguinaldo en  Salamanca, desde el sábado por la tarde hasta la mañana del domingo 19 de agosto del año 1979. Ya ha llovido.

Fuenteguinaldo es un municipio del suroeste de la provincia de Salamanca, próximo a la sierra de Gata, Extremadura y Portugal, integrado en  la comarca de Ciudad-Rodrigo.

Habíamos acudido al lugar desde Mérida, en Agosto en pleno verano con un R.8, ya de tercera mano, por supuesto sin aire acondicionado y en el que viajamos cinco personas. Tardamos en el trayecto cerca de cuatro horas a pesar de que solo hay 200 Km, eso sí por unas carreteras regionales, como el automóvil también y nunca mejor dicho “regionales”.

Llegamos sobre las seis de la tarde y aparcamos como pudimos, ya que como nosotros estaban llegando unas 20.000 personas, en  4000 vehículos, entre autobuses, coches y motos, según las hemerotecas de la época, pues a nosotros no nos dio tiempo contarlas.

Situamos la tienda de campaña de tres plazas para cinco a una distancia prudencial, a unos 500 metros del escenario y mucho antes de que comenzaran las actuaciones casi media explanada estaba ya cubierta de gente apalancada en tiendas de campaña, sacos y mantas y dispuesta a pasárselo lo mejor posible.

Miles de jóvenes venidos de muy distintos puntos de España y Portugal asistieron al Festival de la Luna Menguante, con participación de Los Jaiva, Tribu, Victorino, Iceberg, Manolo Sanlúcar, Sergio Godinho, Tequila, Pernil Latino y Lole y Manuel. El Festival de la Luna Menguante ha constituido uno de los mayores acontecimientos musicales  de cuantos se han celebrado en esa región, pese a las ausencias de Víctor Manuel y Triana, que también figuraban en el programa y que por diversas causas no participaron.

 Como decía antes, tiendas de campaña, mantas y sacos de dormir, junto a las botellas de vino o licor, los bocadillos y el «chocolate», constituían el principal equipaje de los viajeros. La “luna menguante” no hizo su aparición hasta las cinco y pico de la mañana, mientras Pernil Latino ponía música de cha-cha-cha a la fría noche. La fiesta había alcanzado su momento culminante dos horas antes, sobre la tres,  cuando Tequila invitó al personal a bailar un rock and roll en la plaza del pueblo y la gente abandonó los sacos de dormir y las mantas para combatir el frío a golpes de ejercicio físico y mucho  ritmo.

Los asistentes habíamos disfrutado ya con Iceberg o Manolo Sanlúcar, que junto a Lole y Manuel, ofrecieron la música más interesante del festival.

Pero la fiesta tenía, además, otros rumbos y el personal se divertía con por ejemplo un alemán que acudió hasta el escenario para reclamar a su pareja que se había perdido o con los comentarios irónicos de un presentador que quería hacerse el simpático y no lo conseguía en su intento de hacerse el gracioso y de paso  reunir a los desperdigados entre el gentío y las jaras. Yo le decía a un cuñado que nos acompaño, -de broma, pero el se lo tomaba en serio- que había dicho el presentador, que su cuñada Antonia, muy beata ella para los trotes de esa fiesta, que lo esperaba en la parte de atrás del escenario y Miguel, mi cuñado, se aprestaba a ir a ver si era verdad, a pesar del frío reinante y por la cantidad de gente que había que sortear hasta llegar al escenario.

En fin que desde las ocho y media de la tarde del sábado, hora en que dio comienzo el festival, hasta las siete y media de la mañana del domingo, en que Lole y Manuel lo finalizarón, con el Sol naciente al fondo, en plena alborada, muchas gentes abandonaron el recinto, al no poder soportar ya más los menos de ocho grados de temperatura y el viento frío, casi helado, que sopló durante toda la noche.


De vuelta a Mérida nos bañamos en una de los muchos manantiales que hay por  Extremadura, en la provincia de Cáceres, en el Valle del Jerte y la Vera, en concreto en uno de los que llaman “garganta” de un agua cristalina y clarísima. Lo recuerdo porque desde fuera, con más de dos metros de profundidad vimos una cosa roja, que resulto ser un collar de bolitas rojas. Collar que aun conserva mi compañera, a pesar de los más de 30 años trascurridos. Verdad, verdadera.

En recuerdo de aquel día os dejo esta canción "Un cuento para mi niño" de Lole y Manuel, recomendando que se escuche a ser posible con los ojos cerrados:





RONTEKY



CONFERENCIA DEL PCE MADRILEÑO ...entre los trigales verdes.

 “Ayer tarde yo cantaba
mientras mi niña dormía;
ayer tarde yo cantaba
mientras mi niña dormía…


….Qué bonita que es mi niña
qué bonita cuando duerme,
se parece a una amapola
entre los trigales verdes”
                                         ( Manolo Escobar)

No sé si habéis participado activamente alguna vez en debates sindicales o  políticos, pero si lo habéis hecho sabéis que los  sindicales algunas veces son duros, no os digo nada si son políticos y sobre todo algunos  que pueden terminar en ruptura  y escisión de una de las partes en conflicto, como a mí me toco vivir, con otros muchos camaradas hace ya más de 25 años.
 
Las fechas me bailan un poco  pero creo que serian, más menos en el 83 u 84 y teníamos unos debates muy fuertes, poco después de que Geraldo Iglesias  sustituyera a Santiago Carrillo en la Dirección del PCE y esta apostara por la creación de  Izquierda Unida.

Estábamos en una conferencia- congreso del PCE madrileño y por un lado estaban los llamados “carrillistas”, seguidores de Santiago Carrillo, y en otro los “gerardistas”, afines a  Gerardo Iglesias. Yo formaba parte de este segundo grupo.

El lugar de los debates era un colegio mayor  de un pueblo de Madrid: San Fernando de Henares. Estaríamos más menos 500 delegados, divididos – nunca mejor dicho-  prácticamente por la mitad. Todas las votaciones eran 51 % a 49 %, o viceversa. Y como era de prever por las primeras intervenciones terminamos haciendo dos candidaturas  confrontadas totalmente.

 Recuerdo que Enrique Curiel, recientemente fallecido, era uno de los que encabezaba la candidatura “renovadora”, de afines a Gerardo. El sistema era mayoritario. El que ganaba se llevaba todos los puestos. Creo que se elegían unos  30 compañer@s para la dirección regional.

 Después de dos días y casi noches de debates, mas el tiempo extra para “la caza” de algún delegad@  despistad@,  para ver si lo convencíamos y se cambiaba de bando, por la poca diferencia de las votaciones, sobre las cuatro de la tarde del 2º día, con un calor asfixiante dentro del salón de reuniones,  comenzó la defensa de las candidaturas. Yo iba, como he dicho antes, en la de los “renovadores”.

Según las normas congresuales se cerraban las puertas a  “cal y canto”, desde el momento que comenzaba la defensa de las candidaturas hasta que se votaba. Así que no se podía salir ni entrar del auditorio  absolutamente para nada. Si se salía ya no podías entrar y te perdías la votación.

 Pues bien pidieron la palabra más de 50 personas y teníamos unos  90 minutos para el debate, así que cada uno de los que pedían la palabra no hablaba más de minuto y medio. Estábamos  tan tensos que se podía cortar el aire con una navaja, como vulgarmente se dice. Aire, que dicho sea de paso cada vez se ponía más denso por el calor y por tener cerradas todas las puertas. Olía a “humanidad”.

Hubo desmayos, personas que lloraban cuando hablaban en la tribuna y en sus  asientos. Y aunque nadie lo reconocía, se podía  intuir que  la ruptura del partido estaba en ciernes. Los camaradas más mayores y carismáticos, -recuerdo, entre otros  a  Simón  Sánchez  Montero, Serafín Aliaga, Carlos Elvira… todos ellos  ya fallecidos-  hacían llamamientos a la unidad interna, pero nadie hacia ni puñetero caso.

Cuando ya íbamos  por más de 30 palabras, todas muy serias y defendiendo a muerte las “bondades” de cada candidatura , un camarada de nuestra lista, Ginés Pitalua, subió a la tribuna y en lugar del típico discursito de lo bueno que éramos nosotros y lo malo que eran ellos, muy serio se arranco por Manolo Escobar, cantando:

 “Ayer tarde yo cantaba
mientras mi niña dormía;
ayer tarde yo cantaba
mientras mi niña dormía…

….Qué bonita que es mi niña
qué bonita cuando duerme,
se parece a una amapola
entre los trigales verdes”

Esta es la canción completa:

Si vieseis el cachondeo que se armo en el salón de actos, cuando al minuto y medio termino de cantar. A pesar de la tensión del ambiente, esta intervención fue la que mayores  aplausos  se llevo…y además nos relajo a todos. De verdad, verdadera.

Después de la votación, ya mucho más relajados, votación, que dicho sea de paso perdimos los “renovadores” por el consiguiente 51 a 49 % y entre los 30 de la ejecutiva nos incluyeron a uno  -Pedro Díaz-  para que viésemos los perdedores la generosidad de los ganadores.

 Por cierto los que ganaron en aquella conferencia-congreso, en 1.985 consumaron la escisión del PCE, crearon un partido (PTE, se llamaba) que fracaso en las elecciones del 87 y  poco después la mayoría de ellos aterrizaron en el PSOE. También debo reconocer que de la lista de los renovadores años después siguieron el mismo camino.

Quiero aclarar que son anécdotas y  recuerdos que los cuento sin acritud y sin ánimo de revancha. Es más en la distancia no tengo claro quien llevaba razón en aquella ocasión y quién no. Me limito a recordar unos  hechos que viví en directo.

 A mí sí, a mi si me sirvió de mucho esta conferencia. Lo que más me enseño fue que a partir de aquella “comunión” de debate político ya nunca más me tomo tan “a pecho” ningún tipo de debate. Defiende uno su postura argumentada y con convicción y ya está. Si sale lo que uno propone, vale,  encantado. Si sale mal, otra vez será.

En fin que he llegado a la conclusión que en la vida, sindical, política y personal, la verdad absoluta no existe. Antes, por aquellas fechas creí que sí, “que mi verdad”, siempre tenía razón. A lo largo de los años veo que todo es más complejo. No todo es blanco o negro, hay muchos grises…

RONTEKY